lunes, 13 de septiembre de 2010

UNA SUMERGIDA


Por Elvidio Márquez Querrero

Sumergida estás Atlanta, no sabes,
cuanto me gustaría verte salir a flote
con ese estilo,
con tu forma de vida organizada.
Cuanto le dirías al mundo
sí de verdad decidieras desempolvarte.

Atlanta, anda, hoy me inspiraste,
te lo pido, sal de tu escondite,
que no es tan oculto
allí aún esta el Atlantico,
no sabes cuanto deseo verte,
y no por mí, sino por la humanidad.

No te imaginas,
el fundamento que le darías
a esta nueva civilización
con tus revelaciones.


Atlanta, si te lavaras esa arena que llevas encima,
permitirías contarle al mundo, lo que te ocurrió
y darías oportunidad al mundo de liberarze
o estar preparado ante cualquier catatrofe semejante.

Yo sé, Atlanta, que si surgieras
de las profundidades del oceano,
alararías tantas teorías
sobre la procedencia de esta civilización,
como también sé,
y de esto estoy seguro,
que dentro de usted se formó el primer hombre,
y, en usted estaban alojados
los hombres que hoy les llamamos:
Egipcios, griegos y Holmecas, todos hermanos,
de la misma raíz del conocimiento prohibido,
del árbol prohibido,
pero la Atlanta quedo aquí en Mayas y Aztecas,
desperdigado en chibchas, arawacs, cuicas y babuquenos,
los atlantes hoy son llamados Américanos.

Oigo en tu voz burbujeante,
contar la historia de tí y tus hijos,
cuando quizá todo era perfecto,
todas tus colonias vivían en comunidad,
los helenos, los tolquecos, los egipcios,
los chibchos, los arawacs, los babuquenos,
en unión y todos bajo el gobierno de Poseidón,
hijo de Crónos y Rea,
Poseidón es abuelo de Babú,
la princesa de las aguas,
por ello tambien nosotros somos atlantes.

Lo que yo quiero oír de tus entrañas
es el misterio de porque ocultarte,
dejando hijos desfavorecidos,
sin orientación alguna, eres mala madre,
o el padre te asesino a tí y no sabemos,
dejastes tus hijos solos, distribuidos en tribus,
unos para el este, otros para el oeste,
más los que no sobrevivieron,
y se fueron con usted y Poseidón
a gobernar las profundidades del oceano,
o fuistes raptada por el padre arcano,
como lo hizo su hermanos Hades
con la bella Persefone.

Eres muy buena, madre Atlanta,
y a pesar que tus hijos se quedaron solos,
les dejaste un cerebro para pensar
y así esta civilización logro surgir.
A evidencia está esas construcciones maravillosas
que no dejan de sorprender al mundo,
tanto en Egipto como en América;
Terminare mi sumergida diciendote:
¡Que buena maestra eres, tu adorada madre!
Se nota que son tus hijos
en estas grandiosas maravillas construidas;
tienen la misma técnica y el mismo objetivo,
y quiza en esta sumergida yo te contemplo
como lo hizó el sabio Platón en el principio de los tiempos.
Sorprendeme, al igual que usted, ¡Atlanta!
¡Anda, levantate, camina y cuentanos todo!

Escrito en Palo Gordo, San Cristóbal, el 15 - 09 - 2001