domingo, 31 de enero de 2010

LA PRIMERA FUNDACIÓN VALLE DEL ESPÍRITU SANTO (1785 - 1817)

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de la Historia del Táchira



San José de Bolívar - Año 1980 (Foto: Fundación Pulido).-

Hacía 1779, el movimiento comunero de los hermanos García de Hevia se asoma al Valle del Espíritu Santo en el sitio de Río Bobo, donde ya se habían asentado algunas fincas, en su mayoría pertenecientes a familias que vivían en la ciudad de La Grita, aunque la mayor parte de tierras de este valle funcionaba como una gran Hato de ganado vacuno por parte del doctor Antonio Bernabé Noguera, en este contexto se dan varios despojos de reces en el contexto histórico que vivía la región.
A principios de 1800, en este valle bañado por los ríos Bobo y San Antonio se empieza a fundar un poblado por una comunidad organizada que empezaba a poblar las margenes del valle, donde antiguamente como me he referido en otros escritos, había sido poblado por una raza indígena de nombre Babukena, una zona que ofrecía seguridades y condiciones optimas para la agricultura y la cría de ganado... un dos de diciembre de 1805, llega a La Grita el Obispo de Mérida, monseñor Santiago Hernández Milanés en una visita pastoral, allí se le plantea la necesidad de crear una parroquia en la población de El Cobre y otra en un lugar entre Queniquea y el Valle del Espíritu Santo, en el sitio de Río Bobo...
En una segunda visita del Obispo Hernández Milanés en 1807, resuelve trasladar al padre Joseph Casimiro de Mora desde Bailadores a La Grita, donde debía encargarse de una capilla que iban a fundar los vecinos del Valle del Espíritu Santo, en el llano de Río Bobo y la mesa de Queniquea, para el sostenimiento del padre Mora, el Obispo autorizó a llevar consigo la Capellanía de Bartolomé Carrero, que estaba radicada en Bailadores
El padre Mora obedeció la orden y cruzando los altos páramos se radicó en las cercanías del Valle del Espíritu Santo, en el sitio conocido como Río Bobo, allí se relacionó con un grupo de vecinos dedicados a sus cortas labranzas, entre los cuales estaban: Tomas Pulido, Eugenio Vivas, Juan Andrés Chacón, Feliciano Pulido (estos dos últimos cultivaban tabaco), Joseph Joaquín Pulido, Ventura Castillo, José Florentino Pulido y Rafael Ramírez, quienes habían sido pioneros para que el sitio de Río Bobo fuera escogido como sitio para la parroquia que se proponía crear ya que el valle tenía una planada mejor que la mesa de Queniquea.
Uno de los problemas era que existían algunas estancias de ganado mayor, de los cuales la mayor parte y la más extensa era la del doctor Antonio Bernabé noguera, quien se opuso a la construcción de la Capilla en el sitio de Río Bobo y la fundación de un pueblo, cerca de este valle estaban otro grupo de vecinos de la Mesa de Queniquea, quienes auspiciaban la capilla en este sitio. El padre Mora, enamorado del Valle del Espíritu Santo, erigió la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Río Bobo en 1808 y allí junto a los vecinos levantó una capilla de tapias y tejado de tejas, sobre un viejo cementerio indígena, así quedó fundado el pueblo del Valle del Espíritu Santo y se estableció la capilla de Río Bobo. Este proyecto de pueblo duró hasta 1817 cuando la capilla es traslada a Queniquea, dando pie a la fundación de esta población.

domingo, 24 de enero de 2010

LA FAMILIA PULIDO Y SU HISTORIA EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

*Por: José Lubin Pulido Chaparro
Cronista Emérito de San José de Bolívar


Manuscrito donde esta el Acta Bautismal de Ramón de Jesús Pulido Ramírez

Según el relato escrito a mano y puño por José Saturnino Peñalosa en 1931; donde hace referencia, que por contiendas de partidos se originó una riña en Queniquea, de donde eran originarios la familia Pulido, con lugareños de la misma zona. 
A pesar de salir airosos de esta contienda, los Pulido decidieron trasladarse al sitio conocido como Río Bobo para radicarse allí, esto ocurrió por el año de 1882. Esos Pulido eran: Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez y sus hijos: Juan Epifanio, José Domingo, Pedro, Cipriano y Fabián, pocos días más tarde se les une su hijo José Gregorio Pulido Zambrano. También tenía dos hijos mas: Rumalda y José Manuel. Había casado Ramón de Jesús con la matrona doña Narcisa Zambrano.
Los padres de Ramón de Jesús fueron don José Florentino Pulido y doña María Casimira Ramírez, quien nació en Buena Vista, sitio aledaño a Queniquea el 25 de febrero de 1828 y fue bautizado el niño Ramón de Jesús el 25 de marzo de 1828 en el templo parroquial de Nuestra Señora de el Rosario del pueblo de Queniquea. 
A su vez el padre de José Florentino fue don Joseph Joaquín Pulido Contreras, quien aparecía entre los fundadores de Queniquea en el año de 1808, este Joseph Joaquín había nacido en La Grita, hijo de Miguel Pulido y María de Contreras.
Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez, hombre de ideas y comunitario organizó con otros coterráneos una Junta para fundar un nuevo pueblo en el sitio de Río Bobo, entre estos vecinos se encontraban: Don Rafael Contreras Duque, don José Jesús Vivas García, don Rafael Chaparro, don Esteban Chaparro, don Evaristo Peñalosa, entre otros. Esa pequeña aldea nacería el jueves 15 de febrero de 1883.
Trazaronse las calles del pequeño poblado y se empiezan a construir las primeras casas, entre ellas la de don Ramón de Jesús Pulido, quien murió sin ver terminada su morada, también se construía la casa de Don José Vivas García quien dona con don Ramón de Jesús Pulido los terrenos para la construcción de la casa Cural, cárcel, plaza y cementerio, y la casona de Don José Eufrasio Pulido Chacón. Todas estas casas eran de paredes de tierra pisada, con amplios corredores, patio central, caballeriza, con techos de teja.
Contaba veintiséis años don José Gregorio Pulido Zambrano cuando donó la campana menor para la iglesia y en su honor el presbítero Fernando María Contreras dispuso que se grabara el nombre y la fecha de donación. 
Luego este José Gregorio Pulido Zambrano se traslada a El Combudo, fundando al igual que su padre con otros parroquianos una población, llamada en un primer momento Pozoloro, hoy día San Pablo.
Don José Domingo Pulido Zambrano y don Juan Epifanio Pulido Zambrano en dos oportunidades estuvieron al frente de la construcción de las dos primeras iglesias de San José de Bolívar.


Don Juan Epifanio Pulido Zambrano y su esposa María Asunción Vivas Chaparro

Había nacido don Juan Epifanio Pulido Zambrano en el poblado de Queniquea el 07 de septiembre de 1859. Llegando ya a los cuarenta años decide casarse y tenía la ilusión de hacerlo con una maestra y además asegurar la educación de sus futuros hijos. Don Juan Epifanio y sus hermanos aprendieron a leer y escribir de manos de maestros particulares que sus padres contrataron para tal efecto, en ese tiempo la educación prestada por el Gobierno era muy limitada y la particular era onerosa, ese matrimonio no se realizó y lo hace con la distinguida joven señorita María Asunción Vivas Chaparro, hija de don José Vivas García y de doña Espíritu Santo Chaparro. Son sus hijos: Rosario, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, José Segundo, Víctor Manuel e Itala.
La familia Pulido Vivas, supo impartir a sus hijos, la fe católica que recibieron de sus ancestros, el amor por el trabajo, desde temprana edad, los varones trabajan ayudando en las labores de campo y las hembras, aprenden a bordar y a la costura y en las demás labores del hogar, gente de mucho valor, amaban a los niños, querendones, de buenos modales, colaboradores con la iglesia y con la comunidad. Se preocuparon para que sus hijos aprendieran a leer y a escribir; eran pocas las personas que en esa época lo hacían.
En la vida publica, don Juan Epifanio, hace de firmante a ruego en el acta de fundación de nuestro pueblo y es el primer presidente de la Junta Comunal en 1900, pero ante todo su labor es el de campesino dedicado al cultivo del café, de la caña, del cambur, la caraota, la arbeja y de sus escasas vaquitas, más para la supervivencia que para la venta.
En un trabajo realizado por Lidice Maria Pulido Chaparro referente a la familia, le preguntó a mi padre ya en el ocaso de su vida, aun muy lucido en sus apreciaciones, que hablara en pocas palabras de sus padres y de sus hermanos el concepto que tuvo de ellos, así respondió: “ Mi padre Juan Epifanio fue muy bueno, sencillo, humilde y trabajador, mi madre Asunción: noble y un poquito frasca, no teníamos mucho pero en mi casa siempre había algo que dar. Mi hermana Rosario era tremenda, chistosa y hacendosa; mi hermano Pedro muy bueno, agradable y trabajador; mi hermana Francisca cariñosa, hacendosa y delicada; mi hermana María elegante y refinada; mi hermana Eumenia firme y cariñosa; mi hermano Mario Ángel honorable y excelente hombre, murió joven; mi hermano Víctor Manuel cariñoso, trabajador y buen padre; mi hermana Itala muy agradable, chistosa, dulce y trabajadora.” Lidice le pregunta que se describa, hágalo usted hijita y lo describe así: “dulce, humilde y prudente”.
Los hermanos Pulido Vivas fueron muy unidos y solidarios; al quedar viuda su hermana Eumenia, aun joven, vive en la finca Mesa Grande, en formación y con recursos limitados, sus hermanos llevan a sus casas a varios de sus hijos para aliviar un poco la carga familiar.
Al morir su prima Ana Joaquina, su esposo Pedro León que también es primo, esta preso, y sus hijos quedan desamparados, los hermanos Pulido Vivas se hacen cargo de algunos de ellos; estos niños que son sus primos segundos los toman como verdaderos tíos por siempre.
Para los hermanos Pulido Vivas, la educación y la buena formación de sus hijos fue su reto. Primero impartieron la fe católica que recibieron de sus padres, querían que sus hijos adquiriesen una profesión digna, que les asegurara su futuro, solían decir: “la mejor herencia que podremos dar a nuestros hijos es la educación”.
Varios de sus hijos fueron maestros, pedagogos, abogados, sacerdotes, arquitectos, ingenieros, técnicos del agro, ganaderos, comerciantes, empleados públicos y privados, profesores universitarios, odontólogos, políticos, entre otros. Destacándose en sus ramas del saber, manteniendo la hermandad y compañerismo que sus padres profesaron.




José Segundo Pulido Vivas y Cruz Chaparro

En cuanto a mi padre Segundo Pulido nació el 13 de mayo de 1907 y muere el 17 de noviembre de 1994. Se crió a la sombra de una familia campesina muy católica y trabajadora; en el pequeño poblado de San José de Bolívar. Recibió en su crianza el ejemplo de sus padres: Don Juan Epifanio Pulido Zambrano y de doña Asunción Vivas Chaparro, quienes se esmeraron para que recibiera una educación adecuada a la que se impartía para esa época.
Fueron sus hermanos: Rosario, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, Víctor Manuel e Itala.
Casó en el año de 1935 con la señorita Sefora Chaparro Contreras, de una noble familia. Sus hijos: Alba, Editha, Hugo Epifanio, José Lubín y Lidice María
Fue un hombre amante de la libertad y respetuoso de los ideales de los demás, católico, trabajador infatigable, cariñoso, reservado, discreto y de muy buen humor. Excelente conversador, relataba agradables anécdotas del General Gómez.
Sentía gran interés por la historia patria, lector consumado, le apasionaba la política.
Sus ídolos: Simón Bolívar, Sucre y Páez, de quienes hablaba de sus proezas por la libertad de la patria, Rómulo Betancourt, Raul Leoni, Leonardo Ruiz Pineda, Andrés Eloy Blanco y de Monseñor Arias Blanco de quien además de clérigo, lo consideraba un patriota.
Fue secretario del Juzgado, Juez en 1938, Prefecto en 1945-47, 1959-60, Juez en 1964-69 y Prefecto en 1972.
El campo fue su pasión, recordaba sus animales: las vacas: La Canela, La Chatina, La Manzana, el toro Jobo, la yegua amarilla, el caballo colorado; preocupado de sus quehaceres; en algunas oportunidades nos decía: La semana que viene molemos la caña en el trapiche de Manuel Antonio; hay que llevar los becerros para Río Azul.
Por varios años con su hermano Pedro, hicieron de comerciantes, ganándose el cariño de poblanos y campesinos.
Padre ejemplar, amantísimo y su palabra un documento. La naturaleza era parte de su vida con la cual convivió, en sus últimos días de su existencia, palabreaba, una estrofa de un poema al árbol:

“La tierra sin un árbol
Esta desnuda y muerta
Callado el horizonte
Y la soledad desierta”


Don José Segundo Pulido Vivas

BIOGRAFÍA DE LA DOCTORA MARÍA MERCEDES CONTRERAS PULIDO

Por: José Lubin Pulido Chaparro
Cronista Emérito de San José de Bolívar



María Mercedes Contreras Pulido


Nace en Mesa Grande, aldea Los Paujiles, San José de Bolívar, estado Táchira, el 24 de septiembre de 1926 y muere en esta población el 8 de febrero de 1995.
Sus padres fueron: Don Pedro Nicolás Contreras Méndez, hijo de uno de los fundadores de este terruño, don Rafael Contreras Duque, y de doña Eumenia Pulido Vivas, nieta de Ramón de Jesús Pulido, también de los fundadores del poblado.
Sus primeros estudios los realiza en la Escuela Federal en San José de Bolívar que existía en la época y culminó su primaria en Queniquea.
Estudia la carrera de Enfermería en la Escuela Nacional de Enfermeras en Caracas; y se gradúa en el año de 1950; recibiendo mención especial como la mejor estudiante de esa promoción de manos del presidente de la Junta de Gobierno: coronel Carlos Delgado Chalbout y del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.



Dra. María Mercedes Contreras Pulido.-

Fue presidente de la Asociación Nacional de Enfermeras de Venezuela y presidente de la Asociación Mundial de Enfermeras. Hizo un Post-Grado de Enfermería en la Universidad de Columbia - USA. Ejerció de enfermera en Caracas, Maracaibo, Trujillo y Cumana. 
Se Gradúa de Abogado en la Universidad Central de Venezuela en el año de 1968.
Fundó en la Universidad de Carabobo, la Escuela de Licenciadas en Enfermería.
Después de jubilada se radica en su tierra natal, dedicándose a la ganadería en su Mesa Grande querida, convirtiéndose en la mayor productora de leche de esta Zona (750 litros diarios). Creó el Ateneo San José de Bolívar, para fomentar la cultura en nuestro Municipio y orientar a varios jóvenes estudiosos de ese entonces en el campo del arte y la literatura.
Fue llamada por la Universidad de Carabobo para otorgarle el titulo de Doctor Honoris Causa, el mayor galardón hasta ahora recibido por un Riobobero. A su muerte fue develada una fotografía de su persona, en la dirección de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Carabobo, para el recuerdo en reconocimiento póstumo.

RECUERDOS DE SAN JOSE DE BOLIVAR

Por: Ricardo Peñaloza Santander


Caía ya la noche y un niño de apenas nueve años subía de los potreros de La Loma. Cuatro lochas sonaban en sus bolsillos producto de haber llevado varias de las ciento y tantas mulas que venían cargadas con ocho arrobas y media de café provenientes de La Pérez, de San Pablo, de El Combudo, de San Rafael o de la Mesa de San Antonio. Era la época de oro del café que se almacenaba en San José de Bolívar y de allí se llevaba a San Cristóbal o La Grita. 
Nos retornaban por el café productos como; telas, pan, sal, grapas, alambre, fósforos, velas, cafenoles y hasta píldoras del Dr. Ross, sin faltar la pólvora, el bofe seco y la manamana salada.
Eran épocas bonitas cuando en La Cumbre florecía la arveja y las torrenteras despedían agua fresca y cristalina para saciar la sed del caminante. Yuntas de bueyes araban los conucos y ya en la noche el aroma del la mazamorra de maíz tierno invadía la casa. En otras, se comía cochino frito con tierna yuca.



El arado, símbolo del pueblo riobobero.-

La neblina ya había tendido su manto y las luces tenues en temblorosos y tímidos círculos alumbraban poco las desérticas calles. Lloverá fuerte esta noche y al rescoldo de la leña humeante, el más elocuente charlatán aterrorizaba a niños y viejos con cuentos de brujas, muertos, animales descabezados sangrantes y ánimas en pena. El pueblo estaba frío como fríos estaban los páramos y los campos. Gruesas bayetas cubrían los cuerpos cansados después de la jornada.
El muchachito de las lochas tiritaba entre las piernas largas y flacas de un viejo de figura quijotesca que alumbrado de un mechero de pipa leía alguno de los tantos libros que tenía y que lo volvieron medio loco. Mordía pausadamente una dulce cuca y sorbía de la jícara guarapo fuerte y embriagante. "Lee hijo" - le decía al aterido muchachito. "Lee Doña Bárbara o Martín Fierro o Casas Muertas o Romeo y Julieta o el Quijote o el Werther o el periódico. Ahí tienes el Morrocoy Azul, pero lee para que tu cabecita no se te embote. O escribe y tu mente se te desarrollará". El niño dormía acurrucadito soñando en cristalinos ríos, verdes colinas y pájaros variopintos.
Amanecer en el pueblo. Unos ya iban al barbecho donde las rabiblancas picoteaban ya los primeros granos residuo del aporreo. El día lluvioso o por lo menos lloviznaba muy parejo; los sombreros hasta las orejas y las bayetas chorrean y chorrean. Chapotear el barro y pegarse en el gredal. Greda buena para la teja y el ladrillo y hasta para hacer metras y chorotes. Ordeñar las vacas y amarrar las bestias; uncir el yugo a los bueyes y arar la tierra fácil.
Otros lugareños tardaban en la casa para desayunar con la redonda, grande y delgada arepa con cuajada y la enorme taza de aromático café.
Vamos, vamos todos al campo. La faena nos espera.
Palear la caña y rebosar los canastos de café. Sembrar el apio y el frijol o pescar alguna trucha o cazar algún venado locho.
En fin, son muchos los recuerdos sembrados en el alma de hombres y mujeres que bebieron el frío de los eternos inviernos y respiraron el calor desprendido del quehacer pueblerino. El relámpago y el trueno, la chicha y el pastel, el canto del gallo y la campanada que invita a la misa de aguinaldo, están todavía arraigados como la hiedra al muro en los sentidos de los que una vez abandonaron el pueblo en busca de mejores vidas y horizontes nuevos.
Estas apresuradas y trasnochadas notas son un humilde homenaje a los hacedores de la revista “RIOBOBENSE”. En verdad los felicito porque sé lo difícil que es producir escritos. Porque lo escrito escrito está y queda reducido a la rigurosidad de la critica ácida. Creo que fue el periodista y humorista Aníbal Nazoa, hermano de Aquiles, que solía decir: “Escribe que algo queda".

jueves, 21 de enero de 2010

LA PASION DE LOS CABALLOS EN SAN JOSE DE BOLIVAR

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de la Historia

CON EL RÍO BOBO EN LA PIEL


“Como una mirada de la mujer amada
vestida con el olor de miel
con el color de páramo por todo el cuerpo
así se lleva a el Río Bobo en la piel. 
Como el buen miche de esta tierra 
o como un amigo en Los Paujiles 
así llevare al Río Bobo tatuado 
incluso en mis años seniles …” 



José Antonio Pulido Zambrano y su caballo paso fino; Bucéfalo.-

En agosto del 2002, cuando me encontraba en Medellín - Colombia, en el IV Mundial de Jinetes y Amazonas, reflexionaba con nostalgia y añoraba mi pueblo, y allí me hice la pregunta: ¿Desde cuando había nacido mi pasión por los caballos en San José de Bolívar? Desde niño en la cuadra con mi amigo del alma; Gerson Wuili y los otros chicos imitábamos a mi padre y a mis padrinos; Gilberto Roa y Luis Cerote; todos montados en caballitos de madera. De allí que mi propia fiebre por los caballos se remonte a mi infancia, y mi convicción de que para escribir sobre estos magníficos animales se deben montarlos primero, pues como señalará Lord Palmerston: “Lo mejor para el interior de un hombre es el exterior de un caballo”.

 

Hato mular La Esperanza - San José de Bolívar - Año 1928.-

En todas estas cabalgatas por las que he ido en la vida, me condujeron al pensamiento y a las cuadras de gente sabia y apasionada por los caballos: Padrino Gilberto Roa, el amigo Manuel Moreno, Lubin Pulido, Eliseo Roa, José Jaimes, Don Pepe, por supuesto mi padre Pedro Pulido, entre otros. Durante años estuve en contacto con gente del medio y copié cientos de historias de caballos (Palomo, Estrella, Carnaval, El Rayo, El Indio, Garañon, El Cenizo, entre otros). Esa gente se refería a mí como “el muchacho de pueblo que ama hablar y escucha temas sobre caballos”. Ello me llevó adquirir mi propio caballo; Bucéfalo.


José Antonio Pulido Zambrano y el caballo "Fantasma"

La fiebre del caballo parece estar en su apogeo. Para muchos de nosotros, la atracción por los caballos es casi una obsesión. Hemos crecido en un contexto rodeado por caballos. La historia señala que el caballo llegó a América en un galeón español. El primer caballo según las crónicas habría bajado a tierra americana el 2 de enero de 1494, cuando Colón desembarcó en playas de América por segunda vez. En Venezuela ocurrió de manera similar, conforme los conquistadores esclavizaban a los indígenas, su aliado más fuerte, al parecer, fue el caballo. Los españoles - que eran pocos -, alentaron de un modo natural la creencia de que los caballos venían del cielo, de que eran dioses.

 

Cabalgata en Zorca - Táchira.-

No es extraño que los indios babukenos creyeran que cuando los caballos relinchaban habría que adorarles y darles de comer, para aplacar a los dioses. De esta suerte llegó al Táchira Juan Maldonado y Villaquiran a fundar ciudades sobre el lomo de un caballo. Para finales del siglo XVI, ya en La Grita corrían caballos por esta ciudad de la colonia española. 
No es extraño que los “caballeros Noguera” lucieran su porte español sobre un caballo en la plaza central de La Grita. Así llegaría en el siglo XVII el caballo a la Mesa de Queniquea, el sitio de Buena Vista y el lugar conocido como Río Bobo. La crónica familiar señala que José Florentino Pulido en su caballo “Garañon”, junto a Ramón Gómez y Benito Pérez realizaron una expedición al páramo de Las Lagunas propiedad de la familia Noguera, llevando consigo algunos asnos para llevar los comestibles. Es la primera noticia de una expedición a caballo en el Valle del Espíritu Santo. Con sorpresa encontraron varios caballos cimarrones en el páramo de Las Lagunas, sementales que huían de las haciendas y lograron adaptarse al clima andino, desde allí el páramo llevo el nombre de La Cimarronera, debido a estos animales salvajes. 
Por ello no es nuevo la pasión que en San José de Bolívar se tienen por estos magníficos animales que aparecen unidos al hombre desde los principios de los tiempos, sin olvidar a nuestro pueblo.
Ya Manuel Moreno señala “que la gente del campo siempre ha tenido un caballo, aquí en San José de Bolívar siempre ha estado el caballo, el caballo ha sido tradición de este pueblo”. Así mismo señala Lubin Pulido en conversación amena que “ quienes vinieron a fundar el pueblo llegaron en el lomo de un caballo, San José de Bolívar, ha tenido por ello un mayor despertar en el arte del caballo”. 



Cabalgata en San José de Bolívar.-
(De izq. a der. Gilberto Roa, Heriberto Rosales, Carlos Escalante, Manuel Moreno,
José Escalante, Dimas Roa y Antonio Roa.

Es que el caballista como hidalgo es una costumbre española y los que fundaron este pueblo tienen sus raíces en la madre patria. “A San José de Bolívar siempre lo visitaron caballistas de La Fundación, Pregonero, entre otros pueblos - comenta Manuel Moreno - y San Pablo y Queniquea, hoy cambiaron el caballo por un motor, pero el pueblo de Río Bobo se ha mantenido con el afecto al caballo, en la tradición”.
Recuerdo de manera clara el funeral de mi padrino Luís García (Cerote) y el de su hijo Ramón, allí el caballo Chubasco iba sólo, sin jinete, con el amarro y los estribos vacíos, las gualdrapas apuntando hacia atrás. Así mismo fue el funeral de don Teodulo Roa, tres jinetes que fueron acompañados hasta el final de su existencia por la fiereza y el cariño de un caballo. Quizá venga a este escrito las palabras del gran caballista Cunninghame Gram., muerto en 1936, quién tuvo sus propias ideas del paraíso: “Dios no permita - escribió en una carta a Theodore Roosevelt - que yo vaya a un cielo en que no existan caballos”. 


José Antonio y Pedro Alexander Pulido Zambrano con su padrino Luis García "El Cerote"
en el caballo conocido como "El Indio".

En nuestro pueblo es fácil ver un caballista transitar las calles, el caso de Dimas Roa y su hija Gabriela. Dimas Roa, hijo de otro gran caballista como lo fue don Pío León Roa, “un aficionado al caballo y hombre de campo”, así se expresa Dimas Roa de su padre.
Dimas Roa nació un 31 de julio de 1959, casado con Ana Fidelia Roa, otra gran Amazonas de nuestro pueblo, tiene 5 hijos, y fue Gabriela quién más destaca en el arte equino. Dimas recuerda como antiguos caballistas del pueblo a: Luis Rosales, Celedonio Contreras y Francisco Vivas. Así como a Aripio Benítez y su caballo Cisno, a su padre don Pío León Roa con sus yeguas Colombina, Camaleona y La Sardina. Los sementales Carnaval, Turpial de Don Heriberto Rosales. Señala Dimas: “Quién tuvo caballos buenos fue Don Francisco Vivas… y desde niño me gustaron los caballos por mi padre y por mis hermanos". Y su orgullo ahora es Gabriela.
Gabriela Roa es hoy por hoy la Amazona más viva del pueblo riobobero, nació un 11 de noviembre de 1989. Su afición señala nace “por su papá y mamá, y sobre todo por su abuelo Teodulo, un gran amante de los caballos”. Hoy posee su propio caballo, “Sombra”, un bello ejemplar paso fino.


Manuel Moreno de niño

En ese andar de domingo nos encontramos a Manuel Moreno en su Capitán América, un bello corcel que representa la tenacidad y el buen cuido de un caballo. Entre los caballistas más antiguos recuerda Manuel Moreno a: Ramón Guerrero, don Heriberto Rosales. “Yo decía – comenta Manuel -, llegara el día en que yo tenga un caballo como lo tiene Don Heriberto, mi inspiración fue él”.
Entre otros de los caballistas que señala Manuel Moreno se cuenta a: “Gilberto Roa, Pedro Pulido (Garantía), pioneros del caballismo en San José de Bolívar durante la fiesta del Centenario. Otro gran caballista es Dimas Roa y entre los muchachos de hoy: Jorge Zambrano, Jhonny Chicharra, José y Carlos Escalante”.
Manuel Moreno fue gallero, pero se retiro por cosas de la vida. Tuvo otro gran caballo llamado Pampero, hoy tiene una yegua “Traviesa” y una potranca “Gitana”. Entre los caballos que recuerda esta “Carnaval”, un paso fino que trajo don Heriberto Rosales al pueblo. El “Palomo” de Gilberto Roa, el “Indio” de Luis García (Cerote) y el “Chubasco”. Posee amistades del mundo del caballo como Don Pepe Cid, el comandante Abel Useche y José Jaimes en San Cristóbal.
El mensaje de Manuel Moreno es a los jóvenes: “A la juventud hay que motivarla al caballo, que no lo abandone. Uno ve cierta apatía a este deporte, que luchen para que esto continúe”.
Entre otras de las grandes familias dedicadas al arte equino, están los “Escalantes”, quién como señala Lubin Pulido “son buenos cuidadores de caballos”.
Es Isidro Escalante, apasionado por su abuelo, quién empieza este arte con sus hermanos José y Carlos. Isidro , quién aparece en la fotografía que sigue, en uno de sus bellos purasangres. Isidro además es un gran conocedor de la historia del caballo .


Isidro Escalante y Manuel Moreno

Sí, el caballo fue importante en los comienzos de la existencia humana, tal como hacen pensar las pinturas de las cuevas de Lascaux, en Francia, así también es manifiesto al ver montado a los Escalante en sus bellos ejemplares trotando a través de las calles de nuestro pueblo, caballos trotones que al compás de sus cascos muestran la elegancia y el porte de un buen jinete. Carlos Escalante se engalana como buen caballista, llevando consigo un gran sombrero que le distingue en el porte y el atuendo de jinete; José Escalante por su parte hace efusivo su monta, adorna el caballo, juega con él, muestra su paciencia y versatilidad en el andar de su semental. Los Escalante muestran con elegancia lo que han cultivado con tesón, ser caballistas del Río Bobo. Porque como señala Isidro Escalante: “Estar cerca de un caballo es sentir un parentesco con la gran tribu de caballos ya desaparecidos, con Bucéfalo, Incitatus, Palomo, entre otros”.
Pero, hablar de caballistas en San José de Bolívar, y no nombrar a mi padrino Gilberto Roa, es un pecado. Sí, este hombre de quién les hablo, ha inspirado este trabajo de campo. En Agosto de 2005 le visite con mi hijo José Antonio III, allá en su finca en Mesa de Guerrero, y lo primero que hizo fue mostrarle a mi hijo, a su caballo Galaxi.


Padrino Gilberto Roa y su caballo Galaxi.

Gilberto Roa, desde niño ha cultivado el don de observar caballos, y señala: “se requiere tiempo que un caballo y un jinete se vuelvan uno sólo”. Le ha enseñado a sus hijos a montar y los secretos para amansar un buen caballo. Recuerda con nostalgia a su rocín “Palomo” y a sus dos grandes amigos: Pedro Pulido y Luis García. Entre los jinetes más antiguos recuerda a Francisco Vivas, alias “Gualí”. Señala que este señor poseía grandes y hermosos caballos. Con Francisco Vivas se escribe una de las mejores páginas del mundo equino del Río Bobo del siglo XX.

 

José Antonio Pulido Zambrano de niño en uno de los caballos de su padre Pedro Pulido Parra.-

“La historia es el camino, sin la historia no hay futuro” señala Lubin Pulido mientras rememora la historia del arte caballar en nuestro pueblo. Lubin de manera amena suscribe que su tío Pedro Pulido (El Cojo) es quién le encamina en el amor a los caballos, pues a pesar de faltarle una pierna fue un excelente caballista. Otro caballista que recuerda es Conrado Contreras, así como Loreto Chaparro, quién hacía piruetas a los caballos y toreaba a caballo. Este Loreto traía animales para cebar. Y Loreto enseñó a montar a don Segundo Pulido quién fue Chalán.
Otro gran caballista fue don Nicanor Vivas. don Pío Roa quién criaba y cuidaba caballos. Francisco Vivas, descendiente de Antonio Bernabé Vivas, quién en la fundación del pueblo fue maestro y constructor de casas. Manuel Pulido, quién compró un caballo blanco llamado “El Culeco”, de paso fino, en las ferias de Tariba a los gitanos de Colombia. Así mismo don Francisco Guerrero de Mesa de San Antonio, lugarteniente de Juan Pablo Peñalosa, amante del caballo y tuvo un moro peseteado. don Maximiliano Mora, los hermanos Rosales, Nicolás y Heriberto.
Lubin Pulido recuerda como un día don Segundo Pulido compró dos mulas en Tariba, don Heriberto Rosales un caballo careto y don Pío Roa una yegua blanca.
Cabe rescatar los nombres de don Teodulo Roa y don Antonio Roa, caballista de salón - señala Lubin Pulido - pues le encanta observar montar caballos.
Expresa Lubin Pulido que el colombiano Luis Fuentes, llegó al pueblo a hacer tejas, y compró un caballo a los gitanos en la plaza El Samán de Tariba, lo probo allí mismo, era un caballo capón, blanco, muy bonito, al llegar al pueblo el caballo nunca echo para adelante, sino sólo para atrás, esta anécdota la recuerda con jocosidad Lubin. Señala que doña Cleotilde Sánchez de Paz montaba a la usanza inglesa, la silla llevaba un sólo estribo, se amarraba con un fundón. Así mismo relata que la mayoría de las casas tenían pesebreras en ramadas, con tejas como los Nogueras, los Vivas, don Rafael Ángel Contreras, don Panfilo Guerrero, don Felipe Noguera, ó Domingo Márquez y su caballo "El Turco".
Por otra parte habría que recordar las Amazonas en San José de Bolívar como: Socorro Vivas, Omaira Vivas, Candida Rosa Roa, Gabriela Roa y su madre Fidelia Roa. 


Gilberto Roa, Pedro Pulido Parra y Luis García "El Serote"

LAS NUEVAS GENERACIONES:

Entre los jóvenes que han ido entrando al mundo del caballista se cuenta a: Jorge Zambrano, Jhonny Chicharra, Pedro Pulido Zambrano, Víctor Guerrero, Andrés Eloy Rosales, Lenin Roa (+), Luís Miguel Márquez, Luís José García, José Manuel Moreno, entre otros. Estos jóvenes y los viejos están llevando el arte del caballo por todo el Táchira desde el Río Bobo. 
Dado que no hay nada que se parezca al galope en espacios abiertos, cuando el hombre, el caballo y la tierra sienten que forman una sola pieza, cuando el latir del corazón y el ruido de los pasos encuentran de manera reciproca su ritmo en los demás. Ese espacio queda en San José de Bolívar, y como señala el caballista Eliseo Roa: “San José de Bolívar es el pueblo donde se ama a los caballos”.
Más que cualquier otra criatura, el gallardo y fogoso caballo ha conformado el curso de la historia humana. Galopar sobre su lomo, aunque sea sólo una vez, permite comprender al instante por qué los humanos han estado vinculados con él durante más de 6000 años y hoy siguen adorándolos.

BIOGRAFÍA DEL PROFESOR GONZALO MÉNDEZ

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de la Historia


Gonzalo Méndez con su hijo en el Salto de La Llovizna
la foto fue tomada minutos antes del tráfico accidente

El profesor José Gonzalo Méndez nació el 10 de enero de 1926, en la Atenas del Táchira, La Grita; la ciudad del Espíritu Santo. Ciudad que ha visto caminar en su calle a personajes históricos como: Simón Bolívar, Francisco García de Hevia, Monseñor Jesús Manuel Jáuregui, Emilio Constantino Guerrero, Eleazar López Contreras, entre otros. Por lo tanto Gonzalo Méndez ya estaba predestinado desde su nacimiento al arte del conocimiento.
El Prof. Gonzalo Méndez, fue un excelente educador, incluso cabe en él, la palabra Maestro. Fue gremialista y político tachirense de renombre, pero estas actividades fueron secundarias, por encima estuvo su amor al arte de la enseñanza. Fue un hombre de una sólida educación intelectual y moral, y la política será un instrumento que él usara para el servicio de intereses nacionales. Gonzalo Méndez enseñaba de muchos modos, pero tenía una sola manera de comunicar su enseñanza: a través de un lenguaje sencillo, que por lo mismo de su sencillez llegaba hasta la limpia inquietud del alma de los niños. En palabras de Felipe Guerrero – “Gonzalo Méndez enseñaba un mensaje que se centralizaba en las buenas acciones que predicaba y practicaba; en el rechazo continuo a lo negativo que lo echaba junto a la escoba para que la vida lo barriera”.


Profesor Gonzalo Méndez

Sus mejores amigos siempre fueron los jóvenes y al igual que el poeta García Lorca, sus palabras expresaban más que los fusiles, con las que enfrentó los tiempos duros de la dictadura de Pérez Jiménez.
Él expresaba que los niños eran el futuro y todo futuro es vida, crecimiento desde la edad hasta los pasos para alcanzar la meta propuesta. Dice Felipe Guerrero que su oficio era alegre, pues fue un maestro de almas, conductor de siluetas de un paisaje en floresta, con niños de la patria, con los campesinos de la montaña y el páramo.
Felipe Guerrero expreso: “La Universidad de un hombre se juzga por la medida de sus actos íntimos; si éstos se escuchan hacia fuera y no obscurecen sino que por el contrario dan claridad a las voces que transitan las callejas del mundo, decimos que su mensaje perdura. GONZALO MÉNDEZ continúa iluminando los senderos de la patria nueva, por eso tiene asegurada su universalidad”.
Gonzalo Méndez nació con el signo de la naturaleza creadora, caminó por las iluminadas galerías del conocimiento, penetró el camino de los filósofos. Y de esto es testimonio el Liceo “Simón Bolívar” y la Normal Valencillos, por donde dejó desperdigado su acción docente y pedagógica, en un contexto de tolerancia y comprensión humana.
De igual manera colaboró con la Federación Venezolana de Maestros y el Colegio de Profesores de Venezuela, donde sembró las semillas para la defensa de los derechos de los docentes.
Sembró la idea de fraternidad, igualdad y libertad en los gremios, la idea de la autonomía de las instituciones sindicales y del democrático pluralismo. Posición difícil la de sus ideas, si se toma en cuenta el momento que le tocó actuar, pero la siembra de sus ideas ha sido la más fecunda en el Táchira.
Gonzalo Méndez asistió a la Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros celebrada en el mes de agosto de 1964 conformando un calificado grupo de educadores cuya principal proposición era la de elevar el sueldo mensual de los maestros de Educación Primaria a Un Mil Bolívares.
Este planteamiento no fue compartido por la mayoría de los Delegados de la Convención y a pesar de no haberse aprobado representó la justa vinculación de Gonzalo Méndez con los clamores y reclamos de los educadores venezolanos.
Esta Convención se celebró en Guayana, en el mismo sitio donde Simón Bolívar en 1819 lanzará su mensaje inmortal de “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Y en ese lugar, en el famoso espacio de la caída “La Llovizna”, el puente donde caminaba la delegación de Táchira se rompió cayendo al vacío, allí iba el hijo de Gonzalo Méndez, sin pensarlo dos veces se lanzó detrás de su hijo, de sus sueños y alcanzó el camino de la eternidad. Hoy Gonzalo Méndez es eterno en el recuerdo en la institución que con honor lleva su nombre.

miércoles, 20 de enero de 2010

ESPANTOS Y APARECIDOS EN LA LITERATURA REGIONAL DE VENEZUELA

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de la Historia del Táchira 


El Silbón

Mucho se habla sobre las criaturas de la noche que deambulan por el territorio venezolano mezclado de brujería y lo demoníaco, espantos y aparecidos, No-muertos que regresan del más allá. Poco es la tinta que se ha vertido para el estudio serio de estos personajes nacidos en la oralidad del pueblo. No hay quienes tomen autoría de ellos sin saber que el temor a lo desconocido es colectivo.
Estos seres se salen de lo normal, de aquello que nos vincula con lo cotidiano, historias que trasgreden lo horroroso y marcan pauta para decirnos que el camino del mal no es buen consejero.
El primer representante de este género es sin lugar a dudas El Silbón, según la tradición es un hombre extremadamente largo y emite un sonido espeluznante y lleva en su espalda cargando un costal lleno de huesos, los huesos del padre que mató según una versión para comerle "la asadura".


El Silbón.-

Cuando El Silbón asesinó a su padre fue condenado a vagar eternamente cargando los restos del cadáver de su padre, pues la versión dantesca le convierte en un caníbal que devora el hígado, el corazón y el bofe del padre. Posee un silbido muy característico que hace estremecer a quien lo escucha, helarle la sangre y hacerle parar los cabellos a cualquiera.
Los abuelos cuentan que cuando se escucha cerca, El Silbón esta lejos, pero si el silbido esta lejos es que él esta cerca. Se dice que quién escucha su silbido es presagio de muerte, no todos lo oyen.


Versión de El Silbón para una serie de HBO.

Quizá el mayor temor de los hombres es enfrentarse al mismísimo padre de la maldad, el señor de la noche; El Diablo, Mandinga, Belcebú, Satanás, entre otros nombres que se le endilgan. Es común el temor a lo demoníaco entre los venezolanos y en las letras don Rómulo Gállegos deja patente esta patología en su obra Cantaclaro. En la mayoría de los pueblos esta la creencia de que el Diablo se viste con piel humana para traer maldad entre nosotros, por lo común siempre se presenta con el disfraz de un hombre alto, de piel blanca, elegante, que se aparece en fiestas o en caminos cruzados. El Diablo manda en la cohorte de espantos y aparecidos que transitan los caminos y calles de nuestro país.


El señor de la noche, el Diablo

Uno de estos espantos es el fantasma conocido como La Sayona. Se dice que este espíritu toma la forma de una mujer hermosa de larga cabellera y merodea los caminos y encrucijadas oscuras. Ella se aparece a los hombres jugadores, que les gusta el trasnocho, que son infieles por naturaleza y les encantan las bebidas alcohólicas. Parece que sobretodo se les aparece a los hombres que engañan a sus esposas. Se dice que los hombres la ven a lo lejos, es una mujer insinuante, con un vestido provocador.


La sayona

Estos hombres que transitan las calles desoladas y van detrás de ella no saben que van a enfrentarse a un espanto. La Sayona es una mujer que cerca de la medianoche transita las calles de las ciudades, pueblos y aldeas, ocultando su rostro y llamando la atención de los hombres por su forma excitante de caminar. Cuenta la leyenda que su cabellera es larga y en ella esconde su rostro, que al mostrarlo al hombre parrandero e infiel resulta ser un esqueleto y muestra una mueca del más grande horror. Su vestido deja ver una espalda hermosa que incita a la víctima a seguirla. Se comenta en la oralidad que sus manos huesudas muestran una uñas encorvadas, abraza a su amante y le lleva al cementerio más cercano donde lo deja en estado de delirio y locura.


La Llorona.-

Sigue a esta lista de espantos uno de los más temibles, el de La Llorona; la leyenda narra que es un espíritu que fue maldecido por Dios, ya que esta mujer mató a su hijo con una hacha por celos con su marido, por esto el Supremo la castigó a llevar la mitad de su hijo en brazos y su alma en pena vaga por el mundo buscando la otra mitad del infante. Se dice que sus horrendos gemidos enloquecen a quienes le escuchan, aparece en los caminos pocos transitados, quienes aseguran haberle visto señalan que su rostro refleja una agonía eterna, sus llantos no permiten el sueño a las madres desnaturalizadas o a aquellos hombres que dejan varios hijos por el mundo sin darle su apellido.

Otro de los “cuentos de caminos” como se les denomina es el de las brujas, se les suele aparecer a los jinetes de los andes, cuentan que las brujas usan tierra de cementerio para hacer sus brujerías, los jinetes tienden a tejerle ramo bendito en las crines de los caballos para alejar aquellas malas mujeres. Se señala también que las brujas suelen llegar en las noches convertidas en gallinas a molestar las casas de los hombres casados, a lo que se le invita a que el otro día venga a buscar sal pues no pueden rechazar dicha invitación. A las brujas se les puede encerrar en la iglesia, se relata que Dios les permite visitar las iglesias los viernes santos, ese día quién quiera saber quién es bruja debe poner cruces de ramo bendito en las puertas de la iglesia, y la bruja no podrá salir hasta que alguien quite dicha cruz de las puertas.

Esto sólo es un abreboca de los cuentos de camino en Venezuela…

sábado, 16 de enero de 2010

EL LIBRO DE LOS PULIDO EN LA MONTAÑA AZUL DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Escudo de la familia Pulido de San José de Bolívar


(Creado por Sigrid Márquez Poleo).-


La historia de mi familia se remonta a muchos años atrás, quizá para muchos vean en esta Crónica hecha para mis descendientes un sueño, o fantasía, pero la historia no se puede tapar, como no se puede tapar el sol con un dedo. Tiene mito, leyenda e historia, porque aparte de barro, de eso estamos hecho los hombres.
Podría iniciar este escrito de mil maneras, pues la palabra dada a los iniciados nos permite poder recrear mundos.
Contaba mi abuelo José Antonio I, que su padre José Domingo le refirió el origen de la familia a nuestra madre patria España.
El mito, la leyenda, pero también la historia nos habla de un primer Pulido que aparece en las Crónicas Medievales, este caballero de nombre Pelayo Pulido, pero vayamos más atrás en el tiempo, vayamos a los orígenes de la humanidad …
Los antiguos consideraron que Pólux (β Gem / β Geminorum / 78 Geminorum) era la estrella más brillante de la constelación de Géminis y la decimoséptima más brillante del cielo nocturno, protegía a una serie de iniciados a los que fueron llamados hijos de Pólux o Polidoros o Pulidos. Esta estrella de una magnitud aparente +1,15, es de color rojo anaranjado. Junto a Cástor (α Geminorum) representa los dos gemelos celestiales que dan nombre a la constelación (gemini en latín significa «los gemelos»). 
Para algunos el nombre de Pólux significa «mucho vino», ya que en astrología Pólux se asocia con prosperidad y celebraciones con el vino. Los hijos de Pólux se caracterizaban por el buen vestir y el buen vino. De forma más específica, Pólux hace referencia al hermano inmortal de los Dioscuros, Pólux o Polideuco, hijo de Zeus y Leda.
La estrella de los Pulido también recibe el nombre árabe Al-Ras al-Tau'am al-Mu'akhar (الرأس التؤام المؤخر), literalmente «la cabeza del segundo gemelo». En Babilonia determinaba la duodécima constelación eclíptica, Mash-mashu-arkū, «el gemelo oriental»; de manera individual recibía el título de Mu-sir-kes-da, el «yugo del cercado». En China denominan a esta estrella Yang, que en la filosofía oriental es una de las dos fuerzas fundamentales, opuestas pero complementarias, que se encuentran en todas las cosas.
Junto a Cástor forma la nakshatra (mansión astrológica hindú) llamada Punarvasu en el calendario astronómico hindú.
Ahora ubiquemonos por un instante en la antigua Grecia, pensemos en La Iliada de Homero, y allí aparece el primero de nuestra saga. Un Hijo del Rey Priamo, guerrero de gran fortaleza llamado Pólux o Polidoro, su padre le dio el nombre por su conexión cósmica con la constelación de Géminis. Cuenta el Mito que este guerrero murió entre los brazos de su amada hermana Helena, que luego desencadenaría una de las primeras guerras de la humanidad.
Otra parte del Mito habla sobre otro de los hijos de Pólux, se trata de un hijo de Tindaro, rey de Esparta, en Grecia, estaba casado con la hermosa Reina Leda, de la que tenía dos hijos, Castor y Clitemnestra. El Mito relata que Jupiter se introdujo en forma de cisne en los jardines de Leda, y la robó para su serrallo. Tuvo de ella dos hijos, Pólux y la bella Helena. Los dos hermanos Cástor y Pólux se quisieron con tanta ternura, que jamás se separaron, ni aun después de muertos, porque así se lo pidió Pólux a su padre, que colocó a ambos en el Cielo como constelaciones, y se hallan entre los signos del Zodiaco denominándose los Gemelos. Estuvieron en la expedición de los Argonautas que fueron a conquistar el Vellocino de Oro. Se representan como dos bellos jóvenes, cubiertos con la clámide o capa militar, llevando en la cabeza un gorro redondo y armada su diestra. Combatieron a la cabeza del ejército romano, por lo cual, después de muertos, se les erigió un templo en aquella ciudad.
También aparece otro Pólux (Polidoro), en esta ocasión es un personaje de la mitología griega. Es hijo de Príamo, rey de Troya y de su segunda y fecunda esposa, Hécuba. Al iniciarse la guerra de Troya es enviado por sus padres a Tracia, bajo la protección del rey Polimestor, de forma que pudiera librarse de la guerra y del asedio que se preveía para la ciudad. Polimestor, al enterarse del resultado de la guerra de Troya, deja al príncipe troyano sin reino que le apoye, acaba con la vida de Polidoro para apoderarse de las riquezas que el troyano había traído consigo. Mientras, Hécuba, reducida a esclava entraba a formar parte de la parte del botín que correspondía a Odiseo y era enviada precisamente a Tracia con otras cautivas. Allí se entera del destino de su hijo y trama la venganza. Atrae a Polimestor junto con dos de sus hijos con la promesa de nuevas riquezas y, con ayuda del resto de cautivas, acaba con la vida de los tres, consumando la venganza por la muerte de Polidoro. Sin embargo, Homero en La Ilíada hace a Polidoro hijo de Príamo y Laótoe, y muere en el campo de batalla traspasado por la lanza de Aquiles, lo que motivó la ira de Héctor.
Todos estos aspectos mitológicos encierran el significado simbólico del apellido Pulido...
Muchos años después en el marco del imperio romano, vemos a un ciudadano llamado Antonio Polo, descendiente de la raza troyana, combatiendo a los enemigos del Emperador, se comenta que este muchacho era descendiente directo de uno de los hijos de Pólux, que logró escapar del incendio de Troya, y que acompañó la travesía de Eneas a las tierras prometidas, que con el tiempo llevaría el nombre de Italia. 
Este Antonino Polo, dirigió una Legión romana a la cual llamaron “Catara”, por la fisonomía de su comandante Polo.
Este Antonino Polo, dio a la civilización un hijo de nombre Germánico Polo, quién luego encarnaría una revolución contra el senado junto a otros rebeldes. Esto le llevaría al Exilio.
Durante los inicios del Imperio aparece Antonio Polo, de quién ya se dijo su valor, en estos enfrentamientos contra el nuevo enemigo de Roma, el monstruo del Cristianismo. Antonio Polo se convierte a este nuevo culto casándose con una mujer llamada Miriam.
En los tiempos de Constantino, un predicador gnóstico de nombre Antón, es enjuiciado por hereje, al seguir prédicas que según las nuevas reglas cristianas son contrarias a las enseñanzas establecidas.
Un hijo de Antón, llamado Bernardo huye a las Galias, donde varios de su raza han seguido las enseñanzas de sus predecesores. 


PELAYO FERNANDEZ

En el año 918, aparece otro caballero de nombre Pelayo Fernández, descendiente directo de Antón, radicado en España, cuando los moros intentan tomar ese país a la fuerza.
Este Pelayo Fernández es significativo para nuestra narración, aquí les va la historia de él: Parece que en la célebre batalla de San Esteban de Gormaz, conquista de la villa de Rodas, año de 918, un caballero de la ciudad de León, llamado Pelayo Fernández, a quién sus muchos éxitos contra los mahometanos le granjearon el aprecio y la amistad del Rey Ordoño II y de los caballeros que con él luchaban, denominándole el Polido o Pulido, en atención a su apostura y a lo muy cuidadoso de su persona e indumento, pues era hombre extremadamente meticuloso en cuanto a atavíos guerreros, atención personal y cuidado exquisito de sus armas. A fuerza de ser llamado el Pulido el caballero Pelayo Fernández, se llamó Pelayo Pulido y al casar en León con una dama muy principal, fue premiado por Ordoño.
La descendencia adoptó por apellido el de Pulido y así se rescató la sangre que de sus antepasados corría por sus venas y de la que Pelayo era consciente, dice la leyenda que Pelayo portaba una espada que un día saliera de la antigua Troya.
El apellido se difundió primero en Castilla y más tarde se extendió por el resto de España y América. Del apellido fue Adrián Pulido, General de la Armada de la Nueva España. De este marino hizo un retrato el pintor Velásquez y cuéntase que en cierta ocasión en que el Rey Felipe IV visitaba el estudio del gran pintor sevillano, vio en lugar oscuro el cuadro del marino, y le llamó, creyendo que era Pulido en persona, hasta que acudió Velásquez disuadiendo al monarca de que era un cuadro y no Pulido. 


ESCUDO DE LA FAMILIA PULIDO

Los de este apellido ostentan estas armas: En campo de gules, un león rampante de oro, bordura en oro, con ocho cabezas de serpientes degolladas. A Venezuela llegan durante el tiempo de la Colonia, y se internaron tierra adentro, en la búsqueda de una nueva vida que ya no le ofrece la madre patria. Cuenta la Crónica familiar que al país llegarían tres hermanos de apellido Pulido: Antonio, Miguel y José Ignacio. Antonio quedaría en Pedraza, Miguel iría a La Grita y José Ignacio a Pamplona, hijos de don Juan Matías Pulido y León, natural de Utrera, y doña Juana María Cuadrado Ramírez de la Banda, natural de Sevilla.
Sabemos – por el gran historiador don Virgilio Tosta - que Antonio Pulido y León, estableció el apellido en Barinas, y llegó a Caracas hacia 1766, y más tarde será que fija su residencia en la ciudad de Barinas. Fue alcalde ordinario en 1777, y desempeñó los empleos de alguacil mayor del Santo Oficio, y de juez de llano en los departamentos Barinas, Mijagual y Nutrias. Contrajo matrimonio en Barinas con doña María Inés Briceño Pumar, hija de Don José Nicolás Briceño de Toro y doña Dominga del Pumar y La Riva. De esta unión, nacieron cuatro hijos: Nicolás, Manuel Antonio, Juan José y Pablo María Pulido.
Don Nicolás Pulido casó en Barinas con María Ignacia Pumar, hija del Marqués de las Riberas de Boconó y Masparro. Ellos son los padres de José María, José Ignacio, María Paula, Amalia y Pilar Pulido Pumar.
Cuando en 1812, se perdió la Primera República, Don Nicolás Pulido desempeñaba la Intendencia de la provincia, empleo al cual fue restituido, en 1813, por el Libertador. Don Nicolás padeció destierro con su familia, y perdió los bienes que tenía durante la guerra. Era gustador de las buenas lecturas y del cultivo de las letras y la filosofía.
Es obra de don Nicolás Pulido el poema intitulado “La Tortilla Volteada o El Disparate en su Cuna”, en el cual Don Nicolás dejó su testimonio sobre una época convulsa y de trágicas contradicciones.
Nicolás Pulido murió en 1834, en la ciudad que lo vio nacer.
José María y José Ignacio Pulido Pumar nacieron en Barinas en 1794 y 1795, respectivamente. En 1810, ambos hermanos cursaban estudios en la Universidad de Caracas. A raíz de los sucesos del 19 de abril, regresaron a su tierra.
Muy pronto, comenzaron a participar en las actividades de la revolución. José María se internó hacia el Apure en busca del General Páez. José Ignacio se unió a las tropas comandadas por Bolívar.
José María demostró gran valor en los combates, y fue ascendido a Capitán. Fue uno de los 150 jinetes que participaron en la temeraria acción de las Queseras del Medio. Siguió ascendiendo hasta llegar a Teniente Coronel.
En una de las tantas refriegas con el enemigo en la región de Apure, José María recibió una herida con arma de fuego, y desde entonces, llevó incrustada en su cuerpo una bala que jamás llegó a extraerse; cosa que le produjo serias molestias que influyeron para que solicitara su retiro del ejército, luego de la segunda batalla de Carabobo.
El comandante José Ignacio Pulido contrajo matrimonio con la señorita Francisca Leiton, y se dedicó a las actividades del campo, en su hato El Totumo, donde falleció en 1831. 


GENERAL EN JEFE JOSE IGNACIO PULIDO

José Ignacio tuvo una brillante carrera militar. Fue ascendido a Capitán después de la batalla del Juncal. En 1818, acompañó al Libertador en las campañas de Apure y Calabozo. Con Bolívar siguió en la campaña de la nueva Granada. Después de Boyacá, fue ascendido a Segundo Comandante del Batallón “Rifles de la Guardia”. Concurrió a la campaña del Sur en 1822; combatió en Bomboná y fue ascendido a Coronel. Después fue nombrado Gobernador y Comandante de Armas de la Provincia de Barinas. Asistió como Diputado a las sesiones del Congreso Nacional, correspondientes al período 1831 – 1834. En 1850, fue ascendido a General de Brigada; en 1853, a General de División, y en 1864, a General en Jefe.
Cargado de merecimientos y respetado por los venezolanos, el General José Ignacio Pulido Pumar falleció en la Ciudad de Barinas, el 25 de enero de 1868, a la edad de 73 años.
Del matrimonio del General José Ignacio Pulido y su prima Chiquinquirá Briceño, nacieron varios hijos: Lucio, abogado, escritor, diplomático y político; Víctor, militar; José Ignacio, militar y político; Pablo María; Petra, que murió soltera, y Nieves, que casó con José Ignacio Villegas, ellos serán los padres del Doctor Guillermo Tell Villegas Pulido, escritor y hombre público. 


POLITICO Y MILITAR JOSE IGNACIO PULIDO

María Paula Pulido Pumar casó con su primo hermano Antonio Pulido Briceño. Amalia, con el prócer guanareño licenciado José Miguel Unda, quién fue auditor de guerra del Ejército Libertador.
Y Pilar, con el Capitán de Marina Juan Bautista Miyares, hijo de don Fernando Miyares González, primer Gobernador de la Provincia de Barinas, y luego de la de Maracaibo.
Manuel Antonio Pulido, hijo del Maestre de Campo Don Antonio Pulido y León, nació en Barinas el año de 1780. Desempeño funciones de cabildo en las postrimerías de la dominación española. Y fue entusiasta partidario de la revolución de Independencia. Se convirtió en uno de los primeros coroneles que tuvo la guerra en Barinas.
Ejerció el Gobierno Político de la provincia. Era señor de tierras y ganados.
En su hato La Calzada, estuvo de peón un joven llamado José Antonio Páez, futuro General y Presidente de la República.
Las contingencias de la lucha, hicieron que Pulido emigrara a la Isla de Curazao.
Murió de manera trágica en 1817 y esto llevó al duelo familiar por mucho tiempo y esto llevó al duelo familiar por mucho tiempo.
El Coronel Manuel Antonio Pulido estaba casado con Mercedes Briceño Méndez, hija del Coronel Pedro Briceño Pumar y de Manuela Méndez. De este enlace nacieron: Antonio Pulido Briceño, que se desposó con su prima hermana María Paula Pulido Pumar. Dolores Pulido Briceño, mujer del General José Encarnación Morales, Ilustre Prócer de la Independencia. Bárbara Pulido Briceño, casada con José Francisco Jiménez, también Ilustre Prócer. María Encarnación Pulido Briceño, esposa de Antonio Guillén. Y Rufina Pulido Briceño, que murió célibe, por su eterno amor platónico al conocer al joven Simón Bolívar, futuro Libertador de Venezuela.
Juan José Pulido – hijo del Maestre de Campo Don Antonio Pulido y León – contrajo matrimonio con su prima Ursula Briceño Angulo, en la que tuvo cuatro hijos; pero sólo se crió Juana María Pulido, que se unió en matrimonio con Don Santiago Mancebo. Juan José aportó a su casamiento 2.000 pesos, y Ursula, una esclava de 12 años llamada Dolores. Juan José enviudó en 1806, y seis años después, contrajo nuevas nupcias con Dolores Briceño Ramírez, en la que tuvo una hija: Zoila Briceño, que murió soltera.
Separado de Dolores, Juan José Pulido se unió con Inés Canales, una mujer a la cual quiso mucho, y que, al fallecer, le dejó 11 vástagos, que Juan José cuidó con esmero. Juan José Pulido tuvo figuración en la guerra de Independencia. En algunos papeles le mencionan como Coronel. Fue Gobernador de la Provincia de Barinas y miembro del Congreso de la República. Y señor de haciendas y ganado.
Pablo María Pulido, hermano de Juan José, también abrazó la causa patriota y sufrió los rigores de la guerra. En unión de su esposa Ana María Méndez, padeció destierro y persecuciones que le llevaron a refugiarse en el lugar de Buena Vista, en el hato “La Pulideña” de Don Joaquín Antonio Pulido. Aunque no fue militar, acompañó al General Páez en las campañas de Barinas y Apure. Después se marchó a Angostura, donde se dedicó al comercio con muy buenos resultados. Fue además señor de tierras y ganados. No tuvo hijos. Falleció en Ciudad Bolívar en 1846. 
Por su parte Miguel Pulido y León casó con María De Contreras, llegaron a La Grita en 1740 y de ellos son hijos: Thomas nacido el 08 de diciembre de 1750, Clemente, Miguel, José Joaquín nacido el 03 de diciembre de 1759, José Lino, Andrés, Gregorio, Ignacio, Pedro, Blasa, María Lina, Sofía, María Y Mariana. Tomas, Jose Lino, José Joaquín y Andrés se ubicarían luego en un lugar al que llamaron Buena Vista, entre los ríos Samparote y Río Bobo.


Acta de bautismo de Thomas Pulido De Contreras

Don Thomas Pulido De Contreras quién casó con Manuela Montilva en la ciudad de La Grita y de su unión son hijos: Feliciano, Ramón, José Clemente, Ana Luisa, Francisco, Salvador, Dorotea y Juan Miguel Pulido Montilva. Don Thomas Pulido morirá en Buena Vista el 7 de julio de 1846 y Doña Manuela muere mucho antes, el 10 de enero de 1837.
Don Feliciano casó con María del Carmen Ramírez, hija de Don Francisco Ramírez y Doña Brígida Chacón. De su unión son hijos: Ramón nacido el 6 de octubre de 1808; José María nacido el 28 de enero de 1810, casara luego el 18 de enero de 1829 con Soledad, hija de Antonio Miguel María Contreras y Leonor Roa de cuya unión será: José del Espíritu Santo Pulido Contreras nacido el 20 de mayo de 1833; María Soledad que se casara el 16 de enero de 1821 con Gabriel Moncada; y Jeremías Pulido Ramírez quién caso con Soledad Contreras, hija de Antonio Miguel Contreras y Leonor Roa, de su unión nacerá María Gregoria Pulido Contreras el 13 de marzo de 1829.
Don Ramón Pulido casó con Feliciana Chacón y de su unión son hijos: Justo Vicente nacido el 22 de agosto de 1824; Trinidad nacido el 9 de diciembre de 1825; Rita Ana nacida el 25 de junio de 1826; José del Rosario nacido el 1 de junio de 1832; y Eleuterio Pulido Chacón nacido el 20 de enero de 1837.
Don José Clemente Pulido Montilva casó con Francisca Chacón Porras, hija de Andrés Chacón y Pascuala Porras. De esta unión son: José Dolores, José Domingo, Felipe Ramón, Rita Rosalía nacida el 7 de enero de 1831 y muere a temprana edad el 22 de noviembre de 1831, Rita Rosalía (al nacer le ponen el nombre de su hermana muerte, esto era costumbre en esta familia), Juan de Dios y José Antonio Pulido Chacón. Don José Dolores nació el 22 de marzo de 1822, casara con Doña Carmen Contreras y de esta unión será: Antonio Miguel nacido el 15 de julio de 1852; José Eugenio nacido el 22 de noviembre de 1855; y María Leocadia Pulido Contreras nacida el 10 de diciembre de 1857. El segundo hijo de Don José Clemente Pulido será: José Domingo nacido el 2 de noviembre de 1826, quién se casara con Doña Floriana Contreras, de cuya unión son: José Ramón nacido el 28 de febrero de 1843; María Justina nacida el 2 de febrero de 1848; Tomas del Carmen nacido el 25 de diciembre de 1852; José Agustín nacido el 4 de mayo de 1854; Blas Candelario nacido el 10 de febrero de 1856; María Dominga del Carmen nacida el 20 de diciembre 1857; y José Marcelo nacido el 10 de junio de 1858. El tercer hijo de Don José Clemente Pulido Montilva será Felipe Ramón Pulido Chacón nacido el 26 de mayo de 1829 quién casara con Manuela de Jesús Contreras, de cuyo matrimonio serán hijos: Juan de los Santos nacido el 11 de noviembre de 1852; María Eustaquia nacida el 21 de septiembre de 1854; José María nacido el 22 de octubre de 1856; y José Domingo nacido el 11 de septiembre de 1858.
Doña Rita Rosalía casara con Don Juan de Jesús Moreno, de cuya unión será: María Paula nacida el 25 de febrero de 1849; y José Fernando Moreno Pulido nacido el 7 de junio de 1854.
Don Juan de Dios Pulido Chacón nace el 21 de octubre de 1838 y Don José Antonio Pulido Chacón nace el 17 de abril de 1842.
Doña Ana Luisa Pulido Montilva casó con Rafael Ramírez Chacón, hijo de Francisco Ramírez y Brigida Chacón. De esta unión son hijos. María Ramona de la Cruz quién casara con Valentin González el 9 de octubre de 1835. Doña Ana Luisa muere el 7 de agosto de 1843.
Don Francisco Pulido Montilva casó con Bentura Moncada, hija de Juan Moncada y Maria Encarnación Escalante. De esta unión es: María Soledad de los Reyes Pulido Moncada nacida el 26 de marzo de 1822. Muere don Francisco Pulido el 26 de enero de 1821.
Don Vicente Pulido Montilva casó con Francisca Chacón, hija de Don Andrés Chacón y Pascuala Porras. De su unión es: José Luciano Pulido Chacón quién casara con María Rosa Sánchez, de cuya unión son: Antonia Rafaela nacida el 5 de marzo de 1855; María Narcisa nacida el 26 de enero de 1856; María del Carmen nacida el 19 de diciembre de 1856; José del Carmen nacido el 2 de marzo de 1858; y María de Jesús nacida el 12 de febrero de 1860.
Dorotea Pulido Montilva, tiene un hijo en soltería, un bastardo, natural, ilegitimo a quién se bautizara con el nombre de Antonio Ramón Pulido.
Don Juan Miguel Pulido Montilva contrae matrimonio en Queniquea el 3 de junio de 1827 con Ramona Chacón, hija de Pedro Tomas María Chacón y Victorina Escalante. De esta unión son: María Salvadora nacida el 1 de abril de 1828 quién casara con Justo Pulido, de cuya unión será: María Resurrección nacida el 22 de marzo de 1856; María Ambrosia del Carmen nace el 7 de diciembre de 1857; y Juan Ignacio nacido el 7 de agosto de 1860.
José Eufrasio Pulido Chacón, el segundo hijo de Don Juan Miguel, nacido el 24 de mayo de 1829 quién casara con María Juana Reyes Sambrano, de esta unión es hijo José Tomas del Carmen Pulido Sambrano nacido el 27 de septiembre de 1857; Esteban nacido el 5 de octubre de 1835; Ramón nacido el 11 de febrero de 1838; José Buenaventura nacido el 20 de agosto de 1839; y Anastasio de la Trinidad nacido el 24 de junio de 1843.
Y el último de la saga fue Andrés quién caso con María del Rosario Moncada, quién tendrá dos lindas hijas: María Ignacia, Lorena Soledad.
Doña Ignacia Pulido Moncada casó con Tomas Vivas, hija de Don Eugenio Vivas y Eulalia García. De esta unión son: Juan Ramón nacida el 15 de enero de 1822; María nacida el 22 de diciembre de 1825; José Antonio nacido el 28 de marzo de 1828; José Toribio nacido el 22 de agosto de 1839; José Sotero nacido el 22 de mayo de 1840; Isidra nacida el 6 de junio de 1841; María Consolación nacida el 11 de mayo de 1842; María de Jesús nacida el 25 de diciembre de 1843; y María Luisa Vivas Pulido nacida el 18 de octubre de 1837.
Doña Lorena Soledad Pulido Moncada casó con Celedonio Chacón Porras, hijo de Andrés Chacón y Pascuala Porras, de cuya unión será: María Victoria nacida el 23 de diciembre de 1821 y bautizada el 24 de marzo de 1822; Rita Nicolaza nacida el 7 de septiembre de 1823; Francisco del Rosario nacido el 1 de junio de 1825, y Carmen del Rosario el 30 de marzo de 1828.


Acta de bautismo de José Joaquín Pulido Contreras

Don José Joaquín Pulido De Contreras contrajo matrimonio con María de Jesús Montilva. De esta unión, nacieron tres hijos: María de los Reyes nacida el 06 de febrero de 1795, José Florentino nacido el 16 de octubre de 1792 y María Bárbara Pulido Montilva.


Acta de bautismo de José Florentino Pulido Montilva

Doña María de los Reyes casó en ciudad de La Grita con Antonio Bernabé Vivas García, hijo de Don Eugenio Vivas y Doña Eulalia García. Ellos son los padres de: Ramón de la Trinidad (nació el 24 de mayo de 1819), Antonia Sebera (nació el 03 de diciembre de 1820) y Juan María (nació el 04 de septiembre de 1822).
Doña María Bárbara casó con Don José Antonio Chacón en Queniquea el 30 de mayo de 1813,hijo de Don Andrés Chacón y Pascuala Porras. Ellos fueron padres de: José Blas nacido el 17 de enero de 1811; José del Carmen nacido el 18 de abril de 1813; José Joaquín nacido el 17 de noviembre de 1821; María José nacida el 24 de junio de 1822; Juan Andrés nacido el 30 de marzo de 1824; Antonio de Jesús nacido el 12 de mayo de 1826; María de la Soledad nacida el 06 de abril de 1828 y José Vicente Chacón Pulido nacido el 30 de mayo de 1830.
Doña María José Pulido Ramírez casó con su primo Don Nicolás Ramírez Pulido y de esa unión son: María Zoila nacida el 30 de agosto de 1839; Gabriela de los Ángeles nacida el 22 de marzo de 1841; Norberta nacida el 08 de junio de 1845; Eladio de la Trinidad nacido el 18 de febrero de 1848; Genaro de Jesús nacido el 06 de octubre de 1850; Juan de la Cruz nacido el 25 de agosto de 1852; Celso del Carmen nacido el 24 de junio de 1855; y Ramona de los Santos Ramírez Pulido nacida el 28 de marzo de 1857.


ACTA DE MATRIMONIO DE JOSÉ FLORENTINO PULIDO

Por su parte José Florentino Pulido Montilva casó el 30 de noviembre de 1820 en Queniquea, el pueblo fundado por su padre Don José Joaquín Pulido Contreras junto a otros vecinos. Don José Florentino Pulido Montilva casó con María Casimira Ramírez Pulido, hija de Don Rafael Ramírez y Doña Ana Luisa Pulido Montilva. Ellos son los padres de: Ana Leticia del Carmen nacida el 21 de junio de 1813; Antonio Miguel nacido el 25 de noviembre de 1821; Juan Nepomuceno nacido el 23 de diciembre de 1823; Juan de Dios quién muere el mismo día de su nacimiento el 18 de julio de 1825; Ramón de Jesús (mi tatarabuelo) nacido el 25 de febrero de 1828; Vicente de Jesús nacido el 10 de diciembre de 1830; Bernardino de la Cruz nacido el 5 de octubre de 1835; José de la Cruz nacido el 12 de febrero de 1838; María Casimira nacida el 14 de mayo de 1840; Juan Evangelista que muere el mismo día de su nacimiento el 24 de mayo de 1844; y José Eduviges Pulido Ramírez, el cubo, nacido el 27 de octubre de 1845. 
Don Juan Nepomuceno casó con Doña Mariana Sambrano de cuya unión son hijos: Gregorio de la Cruz nacido el 12 de diciembre de 1847; Juan Crisóstomo nacido el 24 de junio de 1848; María Ursula nacida el 4 de diciembre de 1850; José Rudencindo nacido el 21 de marzo de 1851; Damiana nacida el 27 de noviembre de 1857; y José Teodoro Pulido Sambrano nacido el 18 de febrero de 1860. 


ACTA DE BAUTISMO DE RAMÓN DE JESÚS PULIDO RÁMÍREZ
Fundador de San José de Bolívar.-


DON RAMÓN DE JESÚS PULIDO RAMIREZ

Don Ramón de Jesús Pulido (mi tatarabuelo) casó con María Narcisa Zambrano y de cuya unión son hijos: José Gregorio de la ascensión, José Domingo, Juan Epifanio, Pedro Juan, María Rumualda, Juan Ciprian, Fabián, José Florentino, José Manuel y José Juan.
La saga de Don Ramón de Jesús Pulido con María Narcisa Zambrano y de cuya unión son hijos: José Gregorio de la ascensión(1856), José Domingo(1857), Juan Epifanio(1859), Pedro Juan(1860), María Rumualda(1862), Juan Ciprian(1863), Fabián(1865), José Florentino(1869), José Manuel(1871) y José Juan(1873), dejará profundas huellas históricas en Queniquea y San José de Bolívar. Siguiendo las raíces de sus ancestros Don Ramón de Jesús y sus hijos se hicieron hacedores de iglesias y pueblos. Don Ramón de Jesús dirigirá la obra de la fundación de San José de Bolívar. Junto a sus hijos: José Gregorio, José Domingo y Juan Epifanio a la cabeza. José Gregorio Pulido por su parte fundara San Pablo, hoy parroquia de Queniquea.
Ramón de Jesús Pulido Ramírez y María Narcisa Zambrano y de cuya unión son hijos: José Gregorio de la ascensión(1856), José Domingo(1857), Juan Epifanio(1859), Pedro Juan(1860), María Rumualda(1862), Juan Ciprian(1863), Fabián(1865), José Florentino(1869), José Manuel(1871) y José Juan(1873).
José Gregorio de la Ascensión nació el 08 de mayo de 1856. Caso con Lorenza Urbina. Hijos: José Gregorio, Angel Ignacio, Pedro León, Joaquín, Rumualda y Ana Rosa Pulido Urbina.
José Domingo Pulido Zambrano nació el 24 de diciembre de 1857. Caso con Eufemia Chaparro Mora. Hijos: José Antonio I, José Antonio II (Mi abuelo), Bárbara, Rosa, Vicente, Gertrudis, Pedro Rafael, Angelina, Domingo Antonio y Emeteria Pulido Chaparro.
Juan Epifanio Pulido Zambrano nació el 01 de mayo de 1859. Caso con Asunción Vivas. Hijos: Rosario, José María, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, José Segundo, Víctor Manuel e Itala Pulido Vivas.
Pedro Juan Pulido Zambrano (* 29 de junio de 1860), hijo de Ramón de Jesús Pulido y María Narcisa Zambrano. Morirá el 06 de agosto de 1887 de fiebre en San José de Bolívar, tenía 28 años. Pertenecía al partido Godo o Conservador.
María Rumualda Pulido Zambrano caso con Arístides Moreno. Hijos: Adela, Angela de los Dolores quién nace el 01 de septiembre de 1882. Pedro y José María Moreno Pulido.
Fabian Pulido Zambrano caso con Visitación Zambrano. Hijos: Mariano, Florentino, Domiciano, Alejandrina y Angelina Pulido Zambrano.
José Manuel Pulido Zambrano caso con Alejandrina Zambrano. Hijos: Manuel Antonio, Ana Joaquina y Ofelia Pulido Zambrano.
La saga de José Domingo Pulido Zambrano con Eufemia Chaparro Mora. Hijos: José Antonio I, José Antonio II (Mi abuelo), Bárbara, Rosa, Vicente, Gertrudis, Pedro Rafael, Angelina, Domingo Antonio y Emeteria Pulido Chaparro. 


DON JOSE ANTONIO PULIDO CHAPARRO

José Antonio Pulido Chaparro nació el 18 de septiembre de 1901. Caso con Flor de María Parra Belandria. Hijos: Ramona (Eumenia), Antonia, Marco Tulio de Jesús, Pedro de los Dolores, Rosa y Socorro Pulido Parra.


José Antomio Pulido Zambrano y su padre Pedro de los Dolores Pulido Parra

Angelina Pulido Chaparro caso con Evaristo Peñaloza. Domingo Antonio Pulido Chaparro caso con Evelia Contreras Chaparro. Y Emeteria Pulido Chaparro caso con Pedro Ceballos. Bárbara, Rosa, Vicente (preso en la dictadura de Gómez), Gertrudis y Pedro Rafael murieron siendo solteros. 


DON JUAN EPIFANIO PULIDO ZAMBRANO

Don Juan Epifanio Pulido estuvo a punto de casarse con una maestra llamada Eudasia. Al no llegar ésta a La Grita, cuenta Lubin Pulido, Juan Epifanio vio pasar a una bella dama llamada Asunción Vivas, sin pensarlo dos veces fue y le pidiço matrimonio y de su unión son hijos: Rosario, José María, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, José Segundo, Víctor e Itala Pulido Vivas.
Rosario Pulido Vivas caso con Abigail Belandria. Hijos: José Ramón, Ana Asunción, Carmen Teresa, Aura Rafaela, Hermildes, Acacio (Sacerdote Jesuita), María Auxiliadora, Teonila y Enrique Belandria Pulido.
María Pulido Vivas caso con Jesús Contreras. Hijos: Elena, Conrado, Rosario, Benilde, José, Orlando e Idda Luz Contreras Pulido.Eumenia Pulido Vivas caso con Pedro Contreras. Hijos: Pedro Nicolás (fue Gobernador del Táchira), Ana Beatriz, María Mercedes (Fundadora del Ateneo San José de Bolívar), José (Padre Pepe), Carmen Victoria y Lino Contreras Pulido.
Mario Pulido Vivas caso con Bertha Franciscony. Hijos: Cira Cecilia, Néstor Luís, Margarita, Fanny Eduvina, Josefina, Mariela y Mario Pulido Franciscony.
José Segundo Pulido Vivas caso con Séfora Chaparro. Hijos: Alba Lucía, Edita, José Lubin, Lídice y Hugo Pulido Chaparro.
Víctor Manuel Pulido Vivas caso con Ana Manuela Paz. Hijos: Víctor Manuel, Juan, Nelly Georgina, Elsa Virginia, Freddy, Teresa, Armando, Alfredo Enrique, Miriam, Nancy Beatriz, Omar David y Carlos Pulido Paz. 


CESAR PULIDO, SOLDADO DE CABALLERIA DE JUAN VICENTE GOMEZ


JOSÉ ANTONIO III PULIDO ZAMBRANO
Y SU HIJO JOSÉ ANTONIO IV PULIDO COLMENARES