domingo, 30 de marzo de 2014

HIMNO DEL MUNICIPIO FRANCISCO DE MIRANDA - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR


HIMNO DEL MUNICIPIO FRANCISCO DE MIRANDA
Autoría de letra y música
Lic. Andrés E. Graterol Rojas.
Con Arreglos de la Dra. Luz Marina Graterol

CORO
San José de Bolívar es su nombre
De este pueblo que crece y labora
Trabajar  progresar es su lema
Para hacer que produzca la tierra  (Bis).

I
Bajo el cielo con nubes de plata
Se presenta majestuoso el arco,
Centenario cual guardián se planta
Dando entrada a los visitantes.

II
El paisaje sus ríos y lagunas
Las aldeas laboriosas se ven
Dios le ha dado a esta villa un tesoro
Porque guarda en su seño un edén.

III
Son sus hijos soldados cabales
Que se afanan, estudian y avanzan,
Con bolívar San José y Miranda
Tres baluartes para nuestra patria.

ESCUDO DEL MUNICIPIO FRANCISCO DE MIRANDA - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR


        El Escudo de Armas del municipio Francisco de Miranda, es la expresión creativa del pueblo ríobobero, que ha hecho uso de las bellas artes, para transmitir en símbolos los elementos característicos de sus costumbres, tradiciones, idiosincrasia y potencialidad social y económica.
En concurso realizado en la Cámara Municipal, resultó ganador la propuesta artística realizada por Omar Alexis Pérez Parra.
Tiene forma de una figura geométrica cuadrada, con una ondulación en la parte inferior, bordeada por una franja de color negro y está dividido en cinco cuarteles de colores amarillo, azul, verde y marrón.
Los cuarteles superiores son de igual dimensión, siendo el cuartel central mayor en cuanto a su ancho y los cuarteles inferiores de la misma medida  con una protuberancia en forma de V, en el medio de los dos.



·         CUARTEL SUPERIOR IZQUIERDO: Destaca la imagen del Precursor de la Independencia Hispanoamericana, el generalísimo Francisco de Miranda, como epónimo de este Municipio, este gran e insigne patriota de la Independencia.
·         CUARTEL SUPERIOR IZQUIERDO: En él se encuentra ubicado el santo patrono “San José”, humilde carpintero de Nazaret,  patriarca universal.
·         CUARTEL CENTRAL: Está representado por una cadena de montañas y lagunas, La Cimarronera, reservorio de riquezas naturales, inspiración de poetas y cantores.
·         CUARTEL INFERIOR IZQUIERDO: Representado por la imágenes de dos ejemplares de ganadería vacuno holstein, simboliza la principal fuente económica del Municipio.
·         CUARTEL INFERIOR DERECHO: Se observa a un campesino labrando  la tierra, el cual es otra fuente primordial de la economía de esta región.
·         PARTE SUPERIOR: Aparece una cinta de color blanco, en donde aparece en letras negras el nombre del municipio Francisco de Miranda.
·         PARTE INFERIOR: Aparece una cinta tricolor con  los colores de la bandera del Municipio, amarillo, blanco y azul. En la parte derecha de la misma se observa la fecha de la Autonomía; 19 de febrero de 1995. En el centro de la misma aparece el nombre de San José de Bolívar, capital de Municipio. En la parte izquierda de la cinta tricolor aparece la fecha de la Segunda Fundación; 15 de febrero de 1883.
·         PARTE LATERAL DERECHA: Aparece una rama de caña de azúcar, cultivo que se da en toda la geografía del Municipio, materia prima para la producción de la panela.
·         PARTE LATERAL IZQUIERDA: Se encuentra una rama de café, producto de mucha tradición en esta región,  considerado como artículo de primera necesidad, para la generación de ingresos en todos sus productores.

BANDERA DEL MUNICIPIO FRANCISCO DE MIRANDA - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR


Autora: Mayra Escalante Guerrero

FRANJA SUPERIOR: Representada por el color amarillo, el cual simboliza el potencial de desarrollo, generador de riqueza y bienestar para quienes asumen la tarea de empujar el futuro, específicamente en sus principales fuentes de producción económica la ganadería y la agricultura.

FRANJA MEDIA: De color blanco, universalmente se le conoce como el color de la paz y la honestidad, indica transparencia y el trabajo del hombre y mujeres del campo, con sus herencias, tradiciones y folclor.

FRANJA MEDIA: Representada por el color azul rey, el cual encarna las riquezas hídricas de nuestra región, parte primordial debido a que son fuente fundamental para el acueducto regional del Táchira, un pujante desarrollo turístico e industrial, para la región.

TRIANGULO ISÓSCELES: De color verde el cual identifica nuestra naturaleza y el potencial agrícola que realizan nuestros campesinos en todo el territorio ríobobense, cultivando hortalizas, verduras, frutas, legumbres.

ORQUÍDEA: (CatteyaCypripedium) de color morado, originaria de América del Sur, se encuentra en las ramas de los árboles en temperaturas variables; presenta cuatro flecos que indican el número de aldeas que conforman el municipio Francisco de Miranda.

viernes, 28 de marzo de 2014

LA HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: Horacio Moreno


Cristo en el atrio de la iglesia de San José de Bolívar

           La población del municipio San José de Bolívar es en su mayoría católica, en los últimos tiempos ha dado cabida a las creencias evangélicas.
            El catolicismo tradicional se ha manifestado de modo colectivo en ocasión de las grandes festividades de navidad, fiestas patronales de la parroquia, aldeas y caseríos, Semana santa, día de los difuntos, entre otros.
            Fuera de estas ocasiones y de los rezos de novenas o rosarios que en cada hogar quedan al favor o a la costumbre – mantenidas por las dueñas de las casas -, la gente de estos lugares exteriorizan desde su niñez sus ideas y sentimientos religiosos: La primera comunión es un acontecimiento trascendental para niños de ambos sexos. Es indudablemente de suma importancia, si lo vinculamos con el desarrollo de las ideas católicas de origen popular y tradicional y marchan paralelo con la formación de la familia, la educación de los hijos y el tipo de conducta entre los sexos.
            Según documento la actual iglesia de San José de Bolívar está construida donde los primeros fundadores del pueblo levantaron una rústica capilla para el culto católico en el año 1808.
            El 15 de febrero de 1883 los vecinos del caserío nombraron una junta compuesta de siete miembros: Rafael Contreras Duque, Ramón de Jesús Pulido, Rafael Chaparro, Evaristo Peñaloza, Miguel Francisconi, Reyes Roa y Antonio Vivas, quienes recibieron todo el apoyo y colaboración necesarios para emprender los trabajos de construcción de un nuevo templo. Al día siguiente la junta reunida en pleno acordó cumplir el encargo dado por los vecinos de la aldea. Entonces hubo la siguiente elección: Presidente, Rafael Contreras Duque; Vice-presidente, Miguel Francisconi; Tesorero, Ramón de Jesús Pulido; Recaudador, Rafael Chaparro; Secretario, José Gregorio Pulido; Vocales, Evaristo Peñaloza, Reyes Roa y Antonio Vivas.
            El principal animador de este proyecto fue don Ramón de Jesús Pulido, conjuntamente con otros vecinos se dieron a la tarea de reunir materiales para la obra en referencia.


Don Ramón de Jesús Pulido

            Los cincuenta y seis vecinos que firmaron el Acta de Fundación recogieron fondos en los caseríos vecinos y compraron el terreno para la plaza, la iglesia, la casa parroquial y casa del gobierno a don Jesús Vivas, hombre altruista y generoso, de rectos procederes. La junta pro-construcción del templo fue asesorada por el Pbro. Fernando María Contreras, párroco de Queniquea, quien personalmente revisó el terreno y señalo las ruinas de la primera capilla constatando que reunía todos los requisitos para la referida edificación, y no en el sitio de El Topón como quería don Ramón de Jesús Pulido.


Presbitero Fernando María Contreras

            Don Rafael Contreras Duque traza las calles y carreras. Los maestros de obra que dirigen los trabajos de levantar las tapias son los señores: Rafael Contreras Duque, Miguel Francisconi y Ramón de Jesús Pulido. Enfrentan el esfuerzo a los elementos de la naturaleza. Echan las bases de piedra, paredes de tierra pisada y techo de madera, teja o palma. Dan seguridad a la devoción que constituye una ofrenda diaria al Santo Patrono erigido por el padre Fernando María Contreras que los alienta y anima en aquella aventura estupenda.
            El 20 de febrero de 1883, la junta comisiona al señor Antonio Vivas para cortar la madera en el cerro de Los Cedros con destino al templo. Lo acompañaran los señores Juan Bautista y Ramón Chacón, Toribio Zambrano, Gervasio y Lorenzo Moncada, Ramón Castillo y Francisco García.
            También se hace la distribución de la teja así:
Ramón de Jesús Pulido………………………………………………………………….5.000 tejas
Ambrosio Escalante……………………………………...………………………………2.000 tejas
Evaristo Peñaloza…………………………………..…………………………………….1.000 tejas
Ramón Guerrero..................................................................................................................1.000 tejas
Ramón Méndez....................................................................................................................1.000 tejas
Juan Gabriel Vivas..............................................................................................................1.000 tejas

            Para hacer las puertas y ventanas del templo fueron designados como responsables los señores Cornelio Carrero, Anastasio Omaña, Félix Mora, Tomás García, Antonio María Vivas, Juan Antonio García, Antonio de los Ángeles Vivas y Liberato Vivas.
            En el Acta del 28 de febrero de 1883 la junta acordó pedir la colaboración para la compra de los ornamentos y vasos sagrados del templo así: El señor José Eufracio Pulido, el cáliz y las vinajeras, los ornamentos para el sacerdote a los señores José de la Cruz, José de los Santos, Toribio, Joaquín y Modesto Zambrano, Ambrosio Araque, Leonardo Chacón y José Ramón Urbina; La alfombra con destino al altar le correspondió al señor Jesús Araque y familia y al señor Anacleto Araque; a los señores José de los Ángeles y Dolores Rojas y Toribio Vivas el incensario y la naveta; la señora Belén Vivas viuda de García una alba. En esta misma ocasión se distribuyeron los donantes de cuatro arrobas de clavos así:
           
1 arroba al señor Juan José Guerrero
1 arroba a la señora Paula Guerrero
1 arroba al señor Santerio Guerrero
1 arroba al señor Carolino Sánchez

            Se dice que el cáliz, las vinajeras y el incensario los hizo el doctor Teodosio Guerrero, padre de los doctores Emilio C. Guerrero y José Gilberto Guerrero en Seboruco. Para esto ocupó algunos talleres de fundición de cobre.
            Para la compra de las campanas se nombró una comisión compuesta de las siguientes personas: Rafael Contreras Duque, Rafael Chaparro y Reyes Roa. La junta recibió de don Alejo Zambrano residenciado en Queniquea un aporte monetario para los trabajos del templo.


Campanas de la fundación

            Las paredes fueron hechas bajo la dirección de José Saturnino Peñaloza, quien al mismo tiempo dirigía las obras del cementerio.
            El maestro Luis Barrios (merideño) tuvo a su cargo los trabajos de mampostería y carpintería. La fachada o frontis del templo estuvo al cuidado de don Ramón de Jesús Pulido.
            La primera capilla terminada en 1884 fue bendecida por el presbítero Jesús Manuel Jáuregui Moreno, vicario de La Grita el 2 de febrero de 1885. Ese día, el marco verde de la naciente aldea escuchó el rumor de los latines que cruzaban el aire, morteros y cohetes estremecieron por primera vez El Lajón y la lección del padre de familia dejó su continuación en la voluntad de sus hijos.
            Las aspiraciones de los habitantes de San José de Bolívar por tener su iglesia hicieron que el 2 de febrero de 1886 fuera nombrada otra junta pro-templo en presencia del vicario de La Grita la cual estaba integrada por: Vicente Méndez Presidente; Joaquín Zambrano, Arístides Moreno, José de la Cruz Zambrano, Rafael Chaparro y Ramón Guerrero como vocales; también fue nombrado como mayordomo de fábrica, el señor José Domingo Pulido. Luego del juramento de rigor, la junta prometió cumplir fielmente sus deberes en lo concerniente a la construcción del templo. Los trabajos continuaron en el año 1889. El padre Ezequiel Moreno, quien pasaba una temporada animaba a los moradores del recién creado caserío.


Primera Iglesia de San José de Bolívar

            Se ha podido saber que en el sitio donde se levanta la actual iglesia de San José de Bolívar existió un cementerio de indios. Allí fueron descubiertas algunas sepulturas con osamentas humanas, utensilios de piedra y adornos de barro cocido.
            El constructor de la nueva iglesia fue don Gregorio Pulido, quien sobresalió por su dedicación y generosidad. Muchas veces debió ser sorprendido por la aurora sobre los andamios del templo, en un diálogo con el martillo, cuyo eco retumbaba en el valle. Las campanas de la iglesia tienen grabado el nombre de don Gregorio Pulido. Así lo prometió a sus coterráneos cuando ofreció donarlas. El esquilón lo hizo fundir en Seboruco por el señor Buenaventura Arias.
            Lamentablemente no hay información completa sobre los estilos arquitectónicos del templo. Su torre central servía de campanario. Al fondo el presbítero y los modestos oratorios donde los nichos asoman la majestad del santo patrono colocado allí por las manos piadosas en una evocación del milagro que muchas invade el plano de la leyenda.
            El terremoto sucedido en abril de 1894, el mismo que destruyó a Zea (Estado Mérida) echó por tierra el primer templo de San José de Bolívar.
            Nuevamente los vecinos iniciaron los trabajos de reconstrucción y dos años después, o sea, en 1896 el templo ofrecía de nuevo su arquitectura sencilla y colonial en una evocación de fe.
            En el informe rendido por el padre José de Jesús Espinoza de la vicaría de La Grita, en el año 1911 asienta que en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Sucre, estaba el presbítero Rafael Mora, el cual estaba reconstruyendo las capillas de La Florida, Potosí y San José de Bolívar.
            En el año de 1929 otro terremoto destruyó la iglesia, la que fue reconstruida entre los años 1930 y 1931. Se desempeñaba como cura párroco de Queniquea el presbítero José Ignacio Moncada, quien atendía mensualmente la parroquia de San José de Bolívar. La crisis económica de los pobladores no fue óbice para la nueva reconstrucción del templo. Las miradas se vuelven a los señores Juan Epifanio y José Domingo Pulido, hijos de don Ramón de Jesús Pulido, constructor de la primera capilla. Los señores Pulido, en avanzada edad y sufriendo quebrantos de salud dejaron en manos de los maestros Nicolás Rosales y Carmelo Vielma la dirección de tales trabajos. Como administrador de la obra fue nombrado el señor Pedro Pulido Vivas. Secundaron esta administración los señores Jesús Contreras, Aurelio Chaparro, Francisco y Rafael Francisconi, Leandro Peñaloza, Miguel, Tito y Evaristo Peñaloza, Efraín Peñaloza y Rafael Ángel Contreras.
            Obreros que dieron su aporte generoso: José de los Ángeles y José Ramón Zambrano, Luis Rojas, Antonio y Ramón Guerrero.
            Para cubrir los gastos ocasionados hubo necesidad de hacer vendimias, rifas y colectas voluntarias. Las familias del lugar atendían a los obreros en su alimentación.
Digno de encomio fue el gesto de don Felipe Noguera domiciliado en el distrito civil Sucre, quien dio una ayuda monetaria para el templo. Su hijo el doctor Teófilo Noguera, donó el mosaico para cambiar el pavimento de ladrillo evocador de una época.
El traslado del mosaico se hizo a lomo de bestia desde El Zumbador. Durante la fabricación de este templo sucedieron dos hechos lamentables:
1º Al terminar la colocación de los tejados del techo, la iglesia empezó a hundirse, ante la natural alarma de los obreros, quienes en su desesperación se arrojaban desde los andamios. Lágrimas, sudor y llanto invadieron al poblado. Tremenda expectativa causó esa noche el suceso que se comenta.
Al día siguiente, el maestro constructor Bernabé Vivas y los señores Juan Epifanio y José Domingo Pulido empezaron a buscar el origen del hundimiento. Todo se debió a dos pilares o columnas que cedieron al peso del techo, pues habían sido levantadas sobre una bóveda funeraria indígena.
Hecho el relleno correspondiente todos los obreros con barras y vigas de madera suspendieron las columnas hasta nivelarlas, con lo cual quedó fuera de peligro la construcción en referencia.

2º Otro accidente fue el del maestro constructor de la torre, don Nicolás Rosales, quien al desprenderse de una altura de nueve metros cayó al piso produciéndose fracturas que lo incapacitaron por muchos años.
En la iglesia de San José de Bolívar cada obrero entregó su nombre, su vida y su experiencia en una profunda aspiración de mantener latente la tradición y el culto católico. El pueblo crecía y el estímulo recibido le daba una armonía permanente. Habían luchado con generosidad, pues cada piedra colocada dentro de los tapiales detenía la historia en una lección de constancia y voluntad. Mensualmente los párrocos de La Grita o Queniquea dialogaban con la Biblia sus parábolas de luz.


Segunda Iglesia de San José de Bolívar

Nuevamente, veintitrés años después tocole en suerte al señor Nicolás Rosales asistir a la reconstrucción de la iglesia que había sido destruida por el terremoto del año 1956. A la oportuna intervención de las autoridades eclesiásticas y estatales, así como los buenos oficios del doctor Edilberto Escalante y el profesor Pedro Contreras Pulido se levantó la nueva iglesia.
El excmo. Señor Obispo de la diócesis doctor Alejandro Fernández Feo, el párroco Domingo Guerrero, el supervisor de la zona escolar José Ramón Castillo y la directora del grupo escolar “Bustamante”, doña Carmen Medina de Olivares, dieron todo su concurso para asistir a los damnificados del movimiento telúrico.
El gobierno del Estado, presidido por el doctor Antonio Pérez Vivas asignó doscientos mil bolívares para la construcción del templo. Los señores Teódulo y Eutimio Zambrano se encargaron del Sagrario; la señora Sergia de Zambrano de la Custodia; la señora Teotiste de González y hermanas Romero, de los vasos sagrados; don Elías Gómez del Púlpito; la señora Vicenta de Gómez, Antonia de Santander y Hermildes de Zambrano la confección de manteles y el palio; la señora Adelina de Mora de los purificadores.
La directora del grupo escolar “Regina de Velásquez”, señora Ana Manuela Paz de Pulido, el personal docente y alumnado se dedicaron a recoger dinero para comprar las vestiduras sagradas. Un total de bs. 2.500,00 en efectivo le fue entregado al exsacerdote José Teófilo Briceño, quien se trasladó a Bogotá y compró todo lo relativo a ornamentos: varios juegos en estilo gótico (capas, dalmáticas, albas, casullas, roquetes, entre otros).
Los ventanales, que habían sido de ladrillo ornamentales, fueron cambiados por vitrales. Esta donación estuvo a cargo de los señores Víctor Pulido y Rogelio Zambrano, quienes ahondaron en el esfuerzo colectivo y engrandecieron el tributo a su pueblo.
A principios de marzo del año 1961 una comisión de vecinos se trasladó a San Cristóbal para invitar al señor gobernador del Estado doctor Edilberto Escalante, para la nueva bendición de la iglesia que tendría lugar el 19 de marzo, día del Santo Patrono.
Los componentes de esta comisión fueron: el señor Víctor Pulido, presidente de la Junta Comunal; el señor Eusebio Contreras, prefecto; el señor Braulio Puerta, telegrafista, quienes invitaron al señor Obispo de la Diócesis.
Al solemne acto de ese día asistieron numerosas personalidades de los distritos Sucre y Jáuregui.
El orador sagrado fue Monseñor doctor José León Rojas, quien en su página fervorosa evocó la epopeya del pueblo y su espíritu fraternal. Miró el panorama de las montañas protectoras de San José de Bolívar y las comparó con las de Jerusalén, invadidas de hosannas y de salmos y en la corona majestuosa del templo, la cruz, signo de ascensión por la cuesta de los siglos.

           
La casa parroquial actual fue construida durante el mandato del Presidente del Estado Táchira doctor Leonardo Ruíz Pineda (1945 – 1948) bajó la supervisión del maestro Ángel María Urrea. 




             La Gaceta Oficial del estado Táchira del 25 de enero de 1995 en su artículo 7º trata de la División Político-Territorial del Estado y declara a San José de Bolívar, capital del Municipio Francisco de Miranda en homenaje al Precursor de nuestra Independencia.

ENSALADILLA: GRACIAS A ROMUALDO SÁNCHEZ


El poeta Bartolomé Moreno

Ensaladilla compuesta por Bartolomé Moreno en San José de Bolívar. En ella se menciona una serie de personas conocidas. Una ensaladilla se forma hasta de cien personas incluidas en versos.

Gracias a Romualdo Sánchez
yo arreglo esta ensaladilla
que a todos los Rioboberos
nos hizo comer novilla.
En el puente de San Pablo
estando todos reunidos
allá comimos novilla
colorados y escoloridos.
Pegó la tierra un bujido
con una Carmela Larga
que por alcanzar los huesos
se estiro como una palma.
“Si nos valiera Aguisalda
-       dice Aniceto Andrade –
cuando asesine la lengua
yo soy de los principales”.
Enamorado sin reales
un señor José Colino
que coje mejor destino
de todos los nacionales.
Vuela como los turpiales
la gente de laSagrada,
mataron la novilla,
eso no alcanzó pa´ nada.
“Mañana matamos otra
de las que mascan paradas”
-       dice el Coronel Contreras –
“mi gente bien racionada”.
Le toca la Bicicleta
la María de la Cruz Moncada,
el viejo Santos Baqueta
ya tiene otra encargada.
De la primera avanzada
Yo, Bartolomé Moreno digo:
“Yo tengo un hambre atrasada
apártenme un bocón bueno”.
Elido arranca y quita el barreno
con la abuela Celestina
sale y se asoma a la esquina
de la señorita Zoila Morcón,
y le grita el oficial:
“Apártese un riñón”.
De modo que la sangría
vuelve y le dice Ramona:
¿Acaso por esas armas
tenemos que hacerle ración?
Cual es el más avispón
de la gente de la Sagrada
pa´ que se lleve el menudo
y toda la riñonada.
Yo quizás me la llevara
dice Dionisio Castillo,
y contesta mi costeño
robémonos un novillo.
Da un brinquito al novillo
un tal Liodoro chiquito
que yo me voy pa´ donde Lucinda
a que me dé un bocaíto.
A Maximina Tusada
la llaman la pajarilla
dice Miguel Peñalosa:
“Una ración pa´ mi guerrilla.
Un triunfo se vuelve astilla
déjenme a mí las agujas
mete bueno y arrempuja
don José Antonio Escalante
un diablo es el vigilante
que botó la ración.
“Si me lo topara yo”
- dice Zoila Morcón.
Pase a la misma mesa
Manuel y Eleazar
es mucha la gente que hay
y poco la que va a quedar.
Evaristo el oficial
reparte otra ración
le están descargando la gente:
“Cuídeme aquí el corazón”.
Hablo el Juan Escalante
y ofreció una promesa
“no fregen al Coronel
regálenme la cabeza”.
Contesto Don Ito Adán
en porte de un gran palomo;
“Aparten otra ración
que son tres libras de lomo”.
Una Sabina Escalante
que canta la guacharaca,
con ella acabo esta ensaladilla
si no me dan las tres patas.
-Yo me conformo con tres patas –
- Lléveselas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

HORACIO MORENO EVOCANDO A UN MAESTRO HISTORIADOR


Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira

El maestro Horacio Moreno es un hombre corriente, casi un sujeto intrahistórico, un ser vital y un enamorado de las antigüedades, de la vida y de ese sol que circunscribe y nos enamorada cada mañana.


Profesor Horacio Moreno

Horacio Moreno, nació en el caserío Hernández, aldea El Carmen (hoy Parroquia Hernández) del municipio Samuel Darío Maldonado del estado Táchira, el 19 de febrero de 1925.


Juan Alberto Contreras en brazos de Ramona Toro de Contreras, al lado Horacio Moreno 
de 14 años en Hernández, 16 de julio de 1939 un día de la Virgen del Carmen


Profesor Horacio Moreno con su padre y familiares en la aldea El Carmen
(Año 1940)

Sus primeros estudios los realizó en la Escuela Federal Nº 100 y 858 de Hernández, lo que en la época se conoció como “Primaria elemental”, y la “Primaria superior” en la Escuela Federal Graduada Rural “Dr. Alberto Adriani” de Pueblo Hondo, saliendo el 30 de julio de 1945, de la mano de dos grandes maestros: Rafael María Parra y Mercedes Lupi. Se graduó de Maestro Normalista en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio en San Cristóbal, estado Táchira, en 1954.


Profesor Horacio Moreno en su primera escuela en San Pedro del Río 
(Táchira - 1945)

Asiste luego al Seminario sobre Educación en la Universidad de Río Piedras – Puerto Rico en 1962 y a los Estados Unidos de Norteamérica como maestro – observador de los Métodos y Programas en las Escuelas Modelos del estado de Massachusset, allí hará un estudio sistemático de la pedagogía estadounidense, visitando Washington, Boston, Cleveland, New York, New Hamphire, Village Sturbridge, New Bedford (pueblo donde Melville escribiera Moby DicK), Plymouth, este último le permitirá conocer las cataratas del Niagara. A este evento asistirán representantes de países latinoamericanos como: Ecuador, Perú, Bolivia, San Salvador, Chile, Paraguay, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala, por Venezuela fueron 20 maestros normalistas.


Primer discurso del Profesor Horacio Moreno en el Salón de Lectura 
(Ateneo del Táchira - 1950)


Profesor Horacio Moreno (Año 1955)

El profesor Horacio Moreno es recordado por sus estudiantes y colegas como “el maestro correcto, servicial y amigo”. Él señala que su “metodología fue abordada de acuerdo a la época y sus diversas lecturas del tema”. Una metodología cuya base se sustentaba en los programas de estudio que impartía el Ministerio de Instrucción Pública, además de su disciplina autoritaria que permitió el control de sus estudiantes para la formación de valores para la vida, para la época explica el profesor Horacio que “existía el castigo como desarrollo integral de los alumnos, castigos que eran por supuesto autorizados por los representantes, en verdad, en esta época el maestro era un segundo padre”. Su madre doña Dolores Moreno Contreras siempre lo encaminó por el sendero del bien y en una educación religiosa del respeto, la humildad y la caridad al prójimo.


Profesor Horacio Moreno - 1960

Recuerda el profesor Horacio Moreno que uno de sus hermanos le sugirió que fuera Guardia Nacional y él le respondió con mucha firmeza: “-Yo quiero ser maestro de escuela”. Quizá queriendo seguir los pasos de su gran maestro, don Rafael María Parra quien “reunió las virtudes, gravedad, silencio, prudencia, sabiduría, mesura, celo, vigilancia y generosidad a la hora de enseñar”.


Horacio Moreno (Año 1965)


Profesor Horacio Moreno en el Liceo Alberto Adrianni (Año 1970)

Para Horacio Moreno el magisterio, la profesión docente “envuelve fraternidad e igualdad sostenida con admiración en el estudio e investigación. Al natural influjo de esa vocación surge un espíritu inquieto en pro de la causa social de su pueblo”.
El 15 de noviembre de 1945 ingreso al magisterio venezolano en la Escuela Nº 10 de San Pedro del Río. 
Luego se desempeñaría en San Cristóbal en los colegios: “Vargas”, “Andrés Bello”, “Santa Teresita” y “Urdaneta”, este último de su propiedad. Fue maestro además en la Escuela Nacional Graduada “Dr. Emilio Constantino Guerrero”, Liceo “Simón Bolívar”, Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio y el Instituto de Comercio “Albero Adriani”.


Profesor Horacio Moreno con sus alumnos de Cuarto Grado de la Escuela Nacional "Dr. Emilio Constantino Guerrero" de San Cristóbal 
Año Escolar 1960 - 1961 


Profesor Horacio Moreno (Año - 1965)

La metodología que usara en su aula estará basada en lecturas de autores como Declory, Montessori y Pestalosi, impartiendo sus enseñanzas en lo que en esos años se conoció como Centros de Interés y Unidades de trabajo. En ese tiempo se llevaba un diario llamado “El libro del maestro”, donde se describía los planes de trabajo que a diario se llevaba al aula, una especie de guía. Esto permitía una relación Maestro-Aprendiz muy imperativa por parte de quién dirigía, es decir, el maestro y que construía un profesional de la docencia sustentado en la disciplina, era “un maestro autoritario”. Esto hace que el profesor Horacio Moreno transforme ese modelo de docente y optó por permitirse un “diálogo cordial con sus alumnos” sustentado en el arte, usaba la pintura, el dibujo, la literatura y el teatro para conseguir que sus discípulos se enamoraran de la sabiduría. Durante toda su vida como docente impartió clases a 5740 estudiantes durante 30 años de servicio, del cual su mayor parte la llevó a cabo en el Instituto de Comercio “Alberto Adriani”, en el campo cultural y social.
Asistirá como delegado por el estado Táchira al primer Consejo Consultivo de la Federación Venezolana de Maestros en Barquisimeto en el año 1961, convirtiéndose en Secretario de Organización de este Organismo Gremial.


Profesor Horacio Moreno, el Historiador

Al jubilarse al final de la década de los setenta ingresa como Investigador Histórico de la Dirección de Cultura y Bellas Artes en 1980, después es enviado como historiador del Archivo Histórico del estado Táchira. El 8 de noviembre de 1984 es asignado como Secretario del Centro de Historia del Táchira, luego Academia de Historia del estado Táchira. El 13 de junio de 1985 fue asignado como Cronista Oficial de Coloncito.


Maestro, don Rafael María Parra

Siguiendo los pasos de su maestro Rafael María Parra, el profesor Horacio introdujo el teatro en el aula como herramienta pedagógica, raíces que provenían de haber visto en 1933 en San Simón el drama religioso “El hijo prodigo” y la obra de teatro “Juan e Isabel”, dramas que luego recrearía en 1943 en Hernández junto a María Ramona Mora. Este movimiento teatral de Hernández había iniciado en 1940, ya que como expresa el profesor Horacio Moreno en su libro “Evocación de mi aldea”, “aislada la aldea El Carmen (Hernández) de los principales centros sociales y culturales del Táchira, se le ocurrió a un grupo de jóvenes integrado por Adrián Molina, Francisco Sánchez, Antonio Arellano, Jesús Hernández, Horacio Moreno y Luis Antonio Ramírez” promover una cruzada cultural que sacara a la aldea del anonimato en que vivía, dicho proyecto contó con la colaboración de Manuel Sánchez García.


Drama "La Caridad" (1943)

Las tertulias nocturnas en casa del señor Manuel Sánchez García “desbordó en un entusiasmo cívico que llevó al grupo de jóvenes nombrados a presentar veladas culturales, al finalizar el año o en la noche buena”. Los noveles artistas que acompañaron en esta empresa cultural al profesor Horacio Moreno fueron: Adrián Molina, Pedro Araujo, Marcos Contreras, Luis Antonio Ramírez, Héctor Labrador, María Ramona Mora, Ulisia Mora, Maura Moreno, Juana Molina, Antonio Arellano, Teófilo Díaz, Teresa Sánchez y Emilia Moreno.
En 1940 en Hernández harían los montajes teatrales: “Engaños y desengaños”, “Juan e Isabel”, “El Dentista” y “Amor a los libros”. En 1941: “La venida del Mesías”, “La noticia”, “El juramento en el monte Sacro”, “Los sordos” y “El negrito”. En 1942: “El dentista”, “La señora se quiere divorciar”, “El héroe del deber”, “El ermitaño”, “La caridad”, “El zapatero” y “El granadero de San Martín”. En 1943: “Las cuatro estaciones”. En 1944: “El nacimiento del niño Dios”, “El delirio de una madre”, “La noticia”, “El doctor fingido”, “Las costumbres del hogar”, “La niña preguntona” y “La viudita”. En 1952: “El héroe del deber”, “El punto y coma”, “La cruz” y “La sorpresa”.


Siendo maestro en el Colegio “Santa Teresita” dirigirá Horacio Moreno la obra “El triunfo de María”, fue tanto su éxito que luego se presentaría en el Ateneo del Táchira o “Salón de Lectura” de San Cristóbal, en la época perejimenista del Gobernador Antonio Pérez Vivas.


Bautizo de la Monografía de San José de Bolívar (Año 1983)

Tuvo una connotada presencia como investigador histórico visitando el: Archivo General de La Nación, Archivo Histórico de La Grita, Archivo de Pamplona, Archivo General del estado Táchira, Biblioteca del Salón de Lectura en San Cristóbal, Biblioteca Pública “Leonardo Ruíz Pineda”, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia en Caracas y la Biblioteca Nacional en Caracas.


Paralelo a su trabajo pedagógico ejerce el periodismo, publicando crónicas y reportajes de corte histórico en el Diario Católico desde 1962, así como el rescate de la historia del estado Táchira. En sus artículos quedaron multitud de datos históricos que permitirán en un futuro conocer mejor nuestro acervo cultural y pasado. Asimismo fue el autor de los siguientes escudos municipales en Pueblo Hondo, Hernández, San Simón. Borota, San Judas Tadeo de Umuquena y la parroquia la Palmita del municipio Panamericano.


Presentación del libro: Monografía de San José de Bolívar (Año 1983)

Publicó como historiador de oficio los siguientes libros y folletos: Biografía del señor Alcérico Zambrano (1967), Monografía del municipio San Simón (1968), Almanaque histórico del distrito Panamericano (1972), Leyendas de San Simón (1974), San Simón 320 años (1977), Biografía de don Rafael María Parra (1980), Breve historia de La Fría (1980), Guía turística del Táchira (1981), Perfiles Docentes, primer tomo (1982), Los 50 años de la Escuela de Labores “Antonia Esteller” (1982), Biografía de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón (1982), Monografía de San José de Bolívar (1982), Cien Anécdotas del Libertador (1983), Evocación de mi aldea (1985), Una capilla y un niño (1986), El municipio Samuel Darío Maldonado (1993), Leyendas indígenas del Táchira (1993), Borotá paisaje de luz y montaña (1993), Historia de la ciudad de Coloncito (1993), Presencia africana en el Táchira (1993), La residencia oficial del Gobernador (1996), Los yeguines y buroquía (1996) y Ellas y ellos (2002). Poseyendo aún hoy en día en su archivo particular los siguientes textos inéditos: Pueblo Hondo junto al páramo, El ocaso de los umuquena, Murmuquena – Zea en la historia, Hojas dispersas (poemario), Monografía del distrito Córdoba, Leyendas del Táchira, Rumor y grito de Kiquinimari, La batalla de San Cristóbal, Una casa en San Simón, La estrella de Táriba, Historia de la Lotería del Táchira, Estudio sobre prehistoria y primeros habitantes del estado Táchira, De la Mulera al poder absoluto, Anecdotario y lecturas bolivarianas, Los hechos humanos del pasado San Antonio del Táchira, Relieves históricos de La Grita, Café y puentes de Rubio, Evocaciones históricas de San Pedro del Río, Acontecer histórico de Santa Ana, De Los Quemados a Ureña, El pasado histórico del municipio Libertad, Táriba en la historia, Revelaciones de los guasimos, Refranes y sentencias morales, La casa de los Adriani, Cuatro siglos de historia en el Táchira, Juegos tradicionales del Táchira, “Misterios, fantasmas, fenómenos y brujas en el Táchira”, Queniquea a la vista, La rebeldía heroica de los indios chinatos y la Radiodifusión en el Táchira.


Es autor de los siguientes himnos: Himno del municipio “Samuel Darío Maldonado”, Himno del distrito Panamericano, Himno del Liceo “Mons. Rafael Arias Blanco”, Himno de la Batería de Artillería de Campaña de 155 mm/r San Cristóbal, Himno del Batallón de Apoyo “General de Brigada Juan Antonio Paredes Nº 1” de San Cristóbal, Himno de La Palmita e Himno de San Simón.


Profesor Horacio Moreno condecorado en San José de Bolívar - 1994

Además el profesor Horacio Moreno tiene otras facetas poco conocidas, su afición por la colección de estampillas, el estudio por la cerámica, la pintura al oleo, los retratos en plumilla y su estudio por la música.
En su trabajo como historiador ha dictado hasta la fecha 28 conferencias sobre cuya temática de fondo es el Táchira, su gente y su historia.


Profesor Horacio Moreno homenajeado en el Colegio de Licenciados en Educación - 
Seccional Táchira - 2013. 
Edilberto Duque, Horacio Moreno, José Antonio Pulido, Pbro. Orlando Neira 
y Ruben Medina


Horacio Moreno y José Antonio Pulido




Profesor Horacio Moreno y su señora Madre

domingo, 23 de marzo de 2014

LOS BABUKENAS


*José Antonio Pulido Zambrano



La princesa Babú


Hace más de quinientos años vivió en lo que hoy es tierra del municipio Francisco de Miranda, capital San José de Bolívar una tribu de nombre Babukena. Según el historiador Horacio Moreno los babukenos tenía sus dominios que iban más allá del páramo La Cimarronera, hoy parque nacional General Juan Pablo Peñaloza; por el este colindaban con la tribu de los Kenikes; por el oeste, los Teneka y una parcialidad trasplantada de los Karikuena vecinos de los Humogría, formaban por el sur del Táchira el área cultural prehispánico de esta zona andina. Con el paso de los años, la maleza cubrió sus casas, caminos y templos.
En sus estudios Alfredo Jahn traduce la palabra Babu como agua. Y Miguel Acosta Saignes expresa que la terminación “Ena o Kena” como lugar u hombre; por lo que Babukena expresaría “Lugar de aguas” u “hombres de las aguas”. Horacio Moreno expresa que los babukenos pudieron pertenecer al grupo arowack o aruaco.
Hay que ser pacientes y escarbar entre la maleza para hallar las huellas de estas comunidades originarias. Son los arqueólogos quienes deberían tomar estos estudios, ya eventos similares se han realizado en la meseta de Queniquea, decimos que son ellos – los arqueólogos -, pues en el municipio Francisco de Miranda han aparecido también fósiles que bien pueden ser de esta época, así como utensilios de barro y hachas de piedra, por no ir muy lejos hasta una deidad antigua apareció en la aldea Caricuena, el ídolo fue llevado a la casa cural de donde desapareció de manera misteriosa.
En la aldea Los Paujiles existe un lugar conocido como la quebrada de Los Indios, donde habitantes del sector han hallado hachas líticas y piedras de moler. En varias casas de campo de los distintos caseríos y aldeas aún se encuentran piedras de moler de gran tamaño que se presumen sean de origen aborigen.
Los antiguos babukenos se instalaron a la orilla del río Babu, de donde hoy – que casualidad – nace el Gran Acueducto del Táchira. Allí se instalaron porque encontraron agua abundante y humedad para cultivar sanes, tubérculos, la pesca y la caza. Los pescadores fabricaban lanzas para atrapar peces, así como especies de tarrayas. En el río Babu que conocieron los babukenos abundaban los peces, sustento de su alimento, unido a la planta del maíz y el san. Los antiguos babukenos tenían sus deidades y su culto al sol, a la luna y a ciertos animales. Los abuelos relataban que en la tradición oral se hablaba de rituales ceremoniales en las lagunas del páramo. 
Fray Pedro de Aguado al hablar de la vestimenta de la gente que habitó “el valle del Espíritu Santo”, nombre con el que antaño Juan Maldonado bautizo el sitio donde hoy esta San José de Bolívar, expresa: “Es esta gente de este valle casi de la misma manera y traza que de la del valle de Santiago, excepto que todos traían unos sacos de mantas de hilo de cabuya muy largos y justos al cuerpo, vestidos y atados con unas cabuyas o hilos por sobre los hombros y recogido lo muy largo en la cintura, por donde traían ceñidos y recogidos estos sacos”.
De esta cultura hoy sólo quedan fragmentos, de un rompecabezas que pide ser armado, de una cultura basada en su cercanía con el agua, por ello los ríos y quebradas del Municipio guardan esos misterios ancestrales. En el pueblo se conoce una leyenda de una princesa aborigen de nombre Babu que vivió un acalorado romance con un gran guerrero llamado Sumusika, de allí que quién visita los parajes de La Cimarronera observe con admiración que la laguna de nombre Bobo (tergiversación de Babu) se encuentre rodeada, como abrazada por una montaña cuyo nombre es Sumusika.
Los babukenos vivieron felices en esta tierra, no desearon viajar ni conquistar otras regiones, porque esta tierra es mágica, y ese espíritu se mantiene en los que habitan el municipio Francisco de Miranda, hoy protegidos ya no por la deidad aborigen, sino por el manto cristiano de un hombre virtuoso conocido como San José. He dicho.

LAS ENSALADILLAS DE BARTOLOMÉ MORENO


Don Bartolomé Moreno, 
poeta popular de San José de Bolívar
(Foto: Archivo Fundación Pulido)

Don Bartolomé Moreno fue uno de esos personajes que marcan la historia de un pueblo, lleva el epíteto del "poeta del pueblo", el componía una serie de poemas a los cuales llamaba "Ensaladillas". Un hombre como don Bartolomé Moreno, nacido en estas tierras, en las cuales dejo una serie de legados de la cultura popular, un hombre que a todo le sacaba una poesía, una burla o una morisqueta, un Cervantes que se cultivó entre el arado, la recolección de café, el corte de caña, las molientas de trapiche, los cortes a charapo en los potreros, de todas estas actividades el extrajo un cantar popular. A continuación leeremos varias de sus ensaladillas rescatadas de la prodigiosa memoria de mi padre don Pedro Pulido Parra:


Pensaban los queniqueos
Pensaban los queniqueos
coger el triunfo en la mano,
y les gramaba la bala
como peliando don Cipriano
un callese a lo castellano.
El marina superior
el jefe se destierra
su corazón de dolor,
Abelardo se despide
del jefe más superior
vuelve y dice José Sánchez:
"Siendo de la misma unión,
si de esta escapo y no muero
a Dios le pido perdón.
Un Daniel el azabache
ese bate pabellón;
Santo Cristo de La Grita
que yo te daría un millón.
Librame de los rioboberos
en el momento mayor.
San Antonio del asilo,
dice el viejo Sabastián
librame de los rioboberos
que pican más que alacrán.
Virgen del Monte Carmelo,
alma de Ayesterán
Pío Sánchez toca tambor
ese da la retirada.
Tanto queniqueo que vino
y no salieron con nada;
se vinieron a topar
con los que no se "pandiaban".
Pior que la guerra europea
ahí sí la bala chirriaba.
Saludes a mi mujer
y amigas más estimadas.
Un tal Carmelo Zambrano
¡ah, gallito atravesao!
ese sabe regar la bala
a los que mascan paraos.
Y mataron a José Ernesto
que no tengan cuidao.
¡Riegue bala compañero, 
los tenemos derrotaos!
Esto lo tenían hablao
los dos jefes principales.
Que matando a José Ernesto
quedaban de liberales.


Los Misioneros que llegaron a la capilla de Monte Carmelo
Salió gente de montaña
y toda la población
y nosotros un porción
porque nunca habíamos visto
ver un ministro de Cristo
oír y predicar un sermón.
Al duro de corazón
lágrimas los vi llorar
también los vi confesar
y recibir comunión.
Estando haciendo oración
todos juntos en el templo
se me vino un pensamiento
en lo que todo mundo observa
que no han de pasar cien años
sin que otro Ministro vuelva.
Así mi Dios lo reserva
y que le de más talento
el tuvo su pensamiento
pero si declaro,
que más ciruelo que yo
que ni me ser percinar
y también me hizo llorar.
Con la voz de esa garganta
siendo un ministro de Cristo
que vino de tierra santa
en la Virgen del Carmelo
fue donde se despidió
fue donde el mundo lloró
mil lágrimas de consuelo.
Y todo así siguieron
se acabo la devoción
ya no quieren alumbrar
la cruz de la misión.


Otro día en la aldea Los Paujiles, don Bartolomé Moreno le dijo este verso a uno de sus amigos que venía llegando para comenzar el jornal de aquel día:

Yo vi pasar a Jorungo
con el guitarrón terciao
con la sinfonía en la boca
y el sombrero de medio lao.


A ese mismo amigo le escribió este otro verso cuando se peleó por una mujer:

En el bordito del Batato
tuvieron un boro boro (pleito)
el patichueco de Jorungo
y el biscocha Isidoro.



Otro de los versos recuperados es "El Novillo Borzalero", que dice así:

El Novillo Borzalero
En 1901, 25 de febrero
nos puso en expectativa
un novillo borzalero,
todito el que es novelero
y aunque chupe es con razón
ahí me hicieron botar
por estar yo de mirón.
Pero habíamos un porción
todito el que botamos
si hasta roncito bebimos
que Agustín lo arecostamos.
Yo deseaba haber estado
cuando el novillo envestía
para ver pegado más brincos
que una pulga en tierra fría.
Mañana o este otro día
se escarrean estos matires:
No lo hechen pal´ Hiranzo.
Pero no se le olvide
yo en la laguneta vide
pero no recuerdo a quien
ocho días tenía el novillo
que no les daba cuartel
ahí mismito encontré a Ismael
que iba con Francisco el Gado,
de una vez quede alertado
y ellos mismos me dijeron
no se valla a olvidar
que el novillo es borzalero.



De igual manera don Bartolomé Moreno le escribía a la parranda: 

La parranda de Mandinga
Y nos fuimos escondidos
sin que supiera el Chiriguare
buscando amores prohibidos
si el Diablo no nos sale.
Matos es su ayudante
del Salao trae sus muchachos
y este Fabian Pulido
se ríe de sus cachos.
Convido a Francisco Gualí
y a todos lo más borrachos
a una fiesta en La Costa
pa´ tomarnos unos tristes tragos.
Allá nos agarró los extragos
el que va pa´ fiestas dice el padre Guerrero
chupa de estas, porque hemos dejado el trabajo
y meternos a parranderos y vagos.

Una de las anecdotas más singulares de Bartolo Moreno era su peculiar manera de saludar:

- ¿Cómo esta Bartolo?
Y él contestaba en verso:
- Con una teta al hombro
y con la otra juego bolo.

Un día que subía por las calles del pueblo, un policía que era un poco malicioso se le quedó mirando y al bulto que traía como maleta, don Bartolomé Moreno le dijo:

Que tanto me estas mirando
yo no vengo de codeo
yo no traigo contrabando
yo lo que cargo es guineo.


Don Pedro Pulido Parra quién con su memoria logramos rescatar la poesía de
Don Bartolomé Moreno.

En este mismo Blog fue publicado la más famosa de las Ensaladillas de don Bartolomé Moreno intitulada "Gracias a Romualdo Sánchez"