jueves, 16 de abril de 2020

¿QUE OCURRIÓ EL DÍA 17 DE DICIEMBRE DE 1930 EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR?


Corresponsal, Manuel Maldonado Vivas.
Postal del 17 de diciembre de 1930 donde se muestran a: Delfina Ramírez interpretando a Ecuador, Teotiste Chaparro como la República de Colombia, Inés Nárvaez como Perú, Sefora Chaparro como Venezuela y  Socorro la Cruz como Bolivia

Los festejos fúnebres del Centenario de la muerte del Libertador que se efectuaron en este Municipio, el 17 de diciembre pasado, se llevaron a cabo estrictamente según el programa que había circulado con anterioridad, según el orden siguiente:
            1º A las cinco de la mañana salió el desfile organizado desde la casa del ciudadano jefe civil hacia el templo parroquial, encabezado por las cinco gentiles y espirituales señoritas que iban representando a las cinco repúblicas hermanas, los planteles federales números 54, 69 y 94, la Sociedad Hijas de María, las autoridades, familias y ciudadanos, abierto el núcleo en dos alas respectivamente.
            Fue entrando la última persona del conglomerado y acto continuo el sacerdote comenzó su pertinente oficio religioso. Una vez que hubo terminado el solemne acto, salió la reunión, dio un paseo por las principales calles de la ciudad acercándose finalmente hacia el centro de la plaza principal, en donde estaba preparado el ciudadano Jefe Civil para descubrir el busto del Libertador al punto de las 6 de la mañana.
            Luego que estuvo descubierto, los planteles federales números 54 y 69, cantaron al unísono el himno de nuestra patria. Tres escogidas piezas musicales por el repertorio selecto de la “Orquesta Zambrano” vinieron a conmover los ánimos y hacer sellar el acto de la mañana.
            2º Por la tarde a las doce y media, partió el desfile desde la “Calle Bolívar” hacia distintos puntos del poblado, el cual pasó la marcha cerca y en frente del monumento del Libertador cuya obra arquitectónica, inaugurase en esos momentos. Cuando el reloj marcó la una con exactitud, ocupó la tribuna el orador de orden e impuso a la muchedumbre un silencio imponente de diez minutos.
            Cuando feneció el lapso de tiempo fijado, comenzó la peroración que duró quince minutos. En seguida pronunciaron elocuentes discursos las cinco damas representativas de las cinco repúblicas hermanas, siendo ovacionadas por el auditorio. Fueron cantadas por los alumnos de los planteles federales números 54 y 69 los himnos de las cinco repúblicas.
            La espiritual y virtuosa señorita Socorro Contreras, maestra de ceremonia, recitó un bellísimo soneto dedicado a La Bandera, seguidamente las mismas armoniosas bocas cantaron el Himno de los Libertadores.
            Una selecta pieza, completó este número. La alumna Delfina Peñaloza, en nombre del Plantel Federal de niñas número 69 recitó un soneto titulado: “A Bolívar y a Colón”. Acto continuo la alumna del mismo plantel, Carmen Chacón recitó un soneto inédito dedicado al Libertador. Luego el alumno Gilberto Chaparro, en representación de la Escuela Federal número 54, recitó un soneto del inspirado vate colombiano Federico Rivas Frade. Por último, para finalizar el acto, la precoz y simpática niña Elva María, de tres años y cuatro meses, fue subida a la tribuna, dejando perplejo al auditorio por su impavidez y exquisita gracia al recitar una pequeña composición. La “Orquesta Zambrano” cerró con broche diamantino los imponentes festejos fúnebres de la tarde, conmemorativos del primer centenario de la muerte del gran Libertador.
            3º En la noche de 8 a 11 una hermosísima velada, la cual fue clausurada con un cuadro plástico de las cinco repúblicas hermanas, en el que se vio en medio de ellas, al Padre de la Patria.
            Palabras pronunciadas por la señorita Céfora Chaparro, representando a Venezuela, en la celebración del centenario de la muerte del Libertador:
            Yo, la República de Venezuela, siento en lo más hondo del corazón, la inefable complacencia de evocar en estos supremos momentos a uno de los más colosos héroes de nuestra amada patria, el glorioso genio de la Independencia, Libertador Simón Bolívar. Naciste en mi capital Caracas, fecha 24 de julio de 1783 y moriste en Santa Marta, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Colombia, a la una de la tarde del día 17 de diciembre de 1830, día imborrable en la historia de la redención del mundo. Hoy, inspirada en el más acendrado testimonio de eterna e imperecedera gratitud hacia vos, héroe máximo. ¡Inmortal Libertador! Que arriesgasteis vuestra vida tantas veces en los sangrientos campos de batalla de nuestra Guerra Magna por ver más tarde coronada vuestra aspiración y vuestra gloria, de quitar desinteresadamente a mis amados hijos las duras y pesadas cadenas que los oprimían como esclavos que desde hacía siglos, estaban bajo el poder del yugo español, vengo enorgullecida a presentarme ante este digno monumento, investida de la más profunda veneración, que justa y legítimamente debo sentir, hacia vos. ¡Oh esplendoroso sol de la más sublime libertad, para quien los cantos expresivos de los mejores cantores guerreros, en combinación con las suaves armonías de las fontanas y acaso también con el preludio de las canoras aves, que trinan en sus ramajes, de las gigantescas selvas bolivarianas, no son nada, lo mismo que mi canto, para cantar en himnos armoniosos vuestras sagradas gestas libertarias.
            Pero ya que mis palabras y cantares nada significan ante vuestra magna historia de épicas hazañas, y no son dignas de llegar hasta vuestro trono para darte mi demostración de gratitud y ungirte con mis ósculos maternos, permite pues, Divino Prepotente, que me escuchas, que en estos venturosos momentos, en que me encuentro transportada de satisfacción y de dolor, por el motivo de contemplar en el Panteón Nacional, las cenizas de mis preclaros hijos Miranda, Sucre, Páez, Bolívar, etc., etc., adore y venere con toda la fuerza de mi espiritualidad tan veneradas cenizas que son para mí por ciertas, tan sagradas, como es sagrado este pabellón tricolor, en cuyos pliegues combinados por Miranda, juro postrada de hinojos ante el firmamento estrellado y ante el grupo de las demás naciones del orbe civilizado, que he de morir primero abrazando a mi bandera, como lo hago en este instante, antes que mis hijos que me sostienen con vigor y que me honran a imitación de mis antepasados y progenitores que dieron victoriosamente sus vidas por salvarme, se vean en poder de cualquiera ambiciosa nación, que atraída por mis inmensas riquezas, pretendan profanar e imperar en mi orgulloso suelo.
            Permitidme ciudadano Libertador Simón Bolívar, que como madre vuestra, bese vuestras cenizas de sin par paladín y que las deje impregnadas de infinitas lágrimas y de ósculos espirituales, esta humilde corona de laureles que es lo único que vengo a traeros para dejarla ante vuestro digno monumento consagrado a vuestra perpetua memoria, hoy que cumples el primer centenario de vuestra gloriosa muerte.

            Palabras pronunciadas por la señorita Teotiste Chaparro, representando a Colombia en el centenario de la muerte del Libertador.
            Yo, Colombia, vengo hacia este girón de suelo venezolano, impulsada solamente por el agradecimiento eterno que tanto mis hijos como yo, sentimos unánimemente hacia aquellos perínclitos patriotas y héroes ilustres, que encabezados por la dirección del glorioso genio de la libertad suramericana, Libertador Simón Bolívar, se sacrificaron y regaron su sangre ennoblecida por legarnos Patria y Libertad. Y hoy que cumple nuestro Libertador cien años de haber dejado su envoltura corporal y haber volado su alma hacia el verdadero trono que ganó por sus hazañas, permitid hermana Venezuela, acercarme ante este momento consagrado a su recuerdo, para dejar esta humilde corona de laurales, a los pies de tan digno monumento.   
            Mi romántico y rumoroso Magdalena se encargó de regarla con sus brisas, son lágrimas de gratitud regadas por mis hijos, que por tantas rodaron hacia él, muy blancas y cristalinas cual las aguas de este río de San Antonio, cuya pureza sin mácula, ni sombra se retrata en mi orgullosa bandera que me escuda, como nación completamente libre e independiente.
            ¡Padre Libertador! Aquellas palabras que pronunciaron vuestros labios en Santa Marta, pocos momentos antes de vuestra muerte: “¡Colombianos! Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”, se han cumplido estrictamente según vuestra última voluntad.
            Hoy se han extinguido las diferentes políticas que no me dejaban surgir próspera y feliz, y mis hijos se han consolidado a trabajar honradamente, cada cual en sus arduas faenas, respetando las instituciones, la soberanía, las leyes civiles y sacrosantas, etc., al fin han sido educados en la fuente del verdadero cristianismo y del respeto hacia los fueros ciudadanos, porque ellos llevan en sus arterias y en sus espíritus, hónrome en decirlo a grito entero, mi inmaculada sangre y nobleza.
            ¡Salve! ¡Oh inmortal Libertador!

Fuente: Periódico “La Montaña”. Año II. Mes I. Nº 324. San Cristóbal, sábado 17 de enero de 1931.

MAESTROS QUE HAN TRANSITADO POR LAS ALDEAS DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR (1939 - 1947)

Por: José Antonio Pulido Zambrano


Sefora Chaparro y Delfina Ramírez.

A continuación agregamos datos encontrados en las Gacetas de la Gobernación del Estado Táchira:

AÑO 1939
Nº de Partida
88 Escuela Mixta Mesa de Guerrero - La Colorada - Sefora de Pulido.
89 Escuela Mixta Los Paujiles - María Rene Carrero.
90 Escuela Mixta San Rafael - Mesa de San Antonio - Delfina Ramírez.
     Escuela Nocturna San José de Bolívar - Antonio Ramón Salcedo R.

AÑO 1944
Mesa de Guerrero (Local propio) - Rita Helena Contreras de García.
La Hoyada, caserío - Delfina Ramírez.
Caserío San Rafael - Mercedes Contreras Pulido.

AÑO 1945
Mesa de Guerrero - Carmen Teresa Roa Molina.

AÑO 1946
Mesa de Guerrero - Delfina Ramírez.
San Rafael - Ana Julia Sandoval de Ramírez.
La Hoyada - Uva Eda Contreras / Rosa Elvia Zambrano.
El Cerro - Rosario Contreras.

AÑO 1947
Mesa de Guerrero - Delfina Ramírez.
San Rafael - Ana Julia Sandoval de Ramírez.
La Hoyada - Josefa Amparo García.
El Cerro - Rosario Contreras.

viernes, 6 de diciembre de 2019

LA RECETA DE LA HALLACA EN SAN JOSÉ DE BOLIVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira

María González y Josefa Zambrano (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

El fogón frío toma calor cuando María Nieves González introduce madera al carbón sobrante del día anterior. Es 23 de diciembre, a un día de celebrarse la navidad en San José de Bolívar.
Siluetas de humo empiezan a cobrar forma en la cocina. María Nieves González esta de visita en la casa de su amiga Josefa Antonia Zambrano. Ambas se conocen desde la infancia en la aldea idílica de San Rafael. Mientras tanto el carbón comienza a encandilar la madera que se le ha incrustado al fogón de leña. Doña Josefa a empezado a colocar agua con panela para preparar el café mañanero, mientras don Pedro amuela los cuchillos para el corte de carne y pollo del guiso de las hallacas.

Los cuchillos amolados en una piedra laja traída de la aldea Mesa Grande 
(Foto Archivo: Fundación Pulido).-

La cocina abriga a sus visitantes. Es un día especial, se están haciendo hallacas con la receta que aprendieron hace más de sesenta años de sus madres; Doña Isabel Zambrano y Doña María Doraliza Vivas. Receta que a la vez Doña Isabel y Doña Doraliza habían aprendido de sus madres a principios del siglo XX.

Los ingredientes se dejan preparado en su mayoría el día antes.
(Foto Archivo: Fundación Pulido).-

- ¡Las navidades de antes eran muy bonitas! - exclama María González. - En San Rafael lo primero que hacíamos era el pesebre. El pesebre lo había traído la abuela de La Grita. Fue con la llegada de la maestra Ana Custodia Pulido a la aldea que se empezaron a hacer las primeras carrozas. ¡Claro estaba recién hecha la carretera de tierra que unía a la aldea con el pueblo. Allí estaban de primero colaborando Don Rafael Zambrano y su esposa Ana Julia Rojas. Mi padre Ramón González le encantaba estos tiempos, se esmeraba que todo quedará bonito. ¿Qué es la navidad riobobera? Es un tiempo de compartir. La nostalgia se envuelve en estos tiempos cuando se tiene un familiar lejano. La lejanía en el pueblo quiebra la voz de muchos.

Un café recién colado.-

Mientras María González se interna a sus recuerdos, doña Josefa prepara el colador, el agua esta hirviendo, el ambiente se inunda del olor a café recién colado. Tres pocillos de peltre reciben tan aromática infusión.
- El café - dice doña Josefa - siempre ha estado ligado a la aldea San Rafael. En tiempos de antaño allí se cultivaban las mejores matas de café. ¡No hay café, como el café veguero! Por ejemplo, el café de Los Paujiles es muy seco en su sabor, las matas se pasman en aquella aldea.

Desde muy pequeños los niños rioboberos conocen el café
y el secreto de las hallacas (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

La cocina se empieza a inundar de hijos y nietos, pues como señala la tradición riobobera, es el día de hacer hallacas. Los ingredientes se han preparado desde el día anterior.

El siguiente paso es mezclar bien los ingredientes de la hallaca 
(Foto Archivo Fundación Pulido).-

- Los ingredientes del guiso se preparan antes para que se macere bien todo - señala doña Josefa.
- Las hallacas siempre, que yo recuerde - comenta María González -, se han hecho un día antes de Navidad. Yo las aprendí a hacer con mamá Doraliza. Desde niña estaba al pie del fogón aprendiendo.

La hallaca siempre ha estado en la mesa gastronómica del riobobero
(Foto Archivo: Fundación Pulido).-

Desde que se tiene memoria histórica, en el poblado han realizado el plato tradicional de las hallacas por tiempos decembrinos. Para ello los rioboberos - gentilicio con que se conoce a los habitantes de San José de Bolívar - se apertrechan con todo lo necesario para realizar tan exquisito plato.
- Los ingredientes de la hallaca en esta zona de montaña - señala doña Josefa - han sido; la carne de res, pollo y cochino y se aliña con cebolla, cebollín, cilantro, ají dulce y ají picante y ajo. Esos eran los ingredientes de antaño, era lo que se conseguía en esta zona. Con el tiempo aparecieron otros ingredientes como los garbanzos, el pimentón, entre otros. Ingredientes que traían la gente que iba a afuera. Eso de agregarle alcaparra, aceitunas y uva pasas no es originario de aquí. Las hallacas propiamente de esta zona se hacía, y y en mi caso se siguen haciendo a la manera ancestral riobobera, como la hizo mi abuela María de la Paz.

Cebollín (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

Cilantro (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

Ají dulce y picante (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

Cebolla picada (Foto Archivo: Fundación Pulido).-

- Hoy día se usa la harina precocida - explica María González -, pero antes, nuestros padres y abuelos recogían el maíz de la huerta, maíz entero, no pilado y se ponía a cocer a leña hasta dar el punto, es decir, el maíz no podía quedar muy blando, pues no era para hacer mazamorra. Luego se procedía a molerlo y se colocaba en una olla donde se colocaba agua para sacarle el hollejo del maíz, que es toda aquella brecha que se le pega al maíz y la piel que lo envuelve, eso flota y se retira con un colador. La olla debe ser honda para que los residuos floten con mayor facilidad. Ahí, la abuela lo iba revolviendo y colando, e iba colocando aparte la masa que va quedando, hasta que no quede agua. Las conchas y el hollejo es lo único que se le retiraba. Esto lo hacían varias veces hasta que no veían que quedaban cascaras y sólo la parte del maíz. La abuela decía que cocinar era limpieza, a ella no le gustaba nada desordenado ni sucio, la cocina, por más humilde que sea, debe estar siempre limpia y ordenada.

Las nuevas generaciones atentas a los secretos de la hallaca riobobera.-

- A este maíz ya preparado - dice a continuación doña Josefa - lo empiezan a cocinar en poca agua y luego le agregaban un caldo, preparado con los huesos del pollo. Ese caldo se le iba agregando poco a poco al maíz que iba cocinándose. Ese caldo se adobaba con aliños para irle dando gusto a la masa en cocificación.

La masa de la hallaca riobobera es adobada con onoto u achiote.

- Cuando mamá Doraliza veía que el maíz estaba a punto, lo bajaba del fogón y lo colocaba en el suelo y empezaba a mover la masa con una cucharilla de madera. Eso lo batía mucho hasta que la masa se iba enfriando y tomando cuerpo. Un detalle importante en nuestras hallacas es la preparación de las hojas. Para ello, en este caso, los hombres van al conuco y seleccionan las mejores hojas de los guineales. Que no estén rotas ni tengan lados marchitos. La hoja debe ser verde toda. Luego se procede a pasarla por humo para matar impurezas y el amargo de las hojas. Ese humo sancocha las hojas y les da un color particular al verde, tirando a un verde aceitunado, que sería el punto elemental para saber que una hoja esta lista.

La hoja de la hallaca riobobera se recoge de la mata de guineo.

- Mi madre María Isabel, después de preparar  la masa de maíz, ya tenía lista las hojas, todas cortadas de un tamaño similar y limpiadas con aceite o manteca de cochino. En mi casa que yo recuerde era Baudilio mi hermano mayor quien las arreglaba. Allí mamá empezaba a hacer bolitas de maíz de un mismo tamaño, bolitas de maíz que se procedía a extender en la hoja que con anterioridad se le agrega aceite con achiote para que al cocimiento no se pegue la masa a la hoja.




En la aldea San Rafael las hojas que se usaban para envolver las hallacas procedían como lo he dicho de las matas de guineo del conuco familiar, el plátano fue traído mucho tiempo después a la aldea por gente que venía del Llano. San Rafael es una aldea de plantaciones de guineo en sus vegas y de caña, ah y de cacao. Hoy día el cacao desaparecio, pero de niña mamá aún cultivaba y cuidaba matas de cacao.


- ¡Verdad Josefa, no recordaba las matas de cacao de Doña Isabel! Aunque a pesar de ello las hallacas en la aldea San Rafael y aquí en San José de Bolívar se solían servir con café o aguamiel, pero donde Doña Isabel nunca podía faltar el cacao para Navidad.
- La masa se extiende en forma circular y allí a continuación se procede a colocar el guiso. El guiso se preparaba muchas veces desde el día anterior, se picaba todo y se mezclaban los ingredientes para macerar bien las carnes. Todos los ingredientes al natural, es decir, aquí se tiene por costumbre no sofreír las carnes, ni los aliños. El guiso se hace y se deja reposar hasta el día siguiente.


- La hallaca en esta zona tiene ese sabor tan particular, porque el guiso no se cocina en esta parte del país, el guiso se agrega a la masa y se cocina en conjunto al final. El guiso de nuestras hallacas llevan primero la carne de res, seguido del cochino o cerdo; y por último el pollo. Allí se procede a colocar luego la cebolla, cebollín, ají dulce y picante, unas ramas de perejil, y mucho menos cilantro ya que su sabor es muy fuerte, poco cilantro, cabezas de ajo. Esta preparación se hace en crudo, no lleva aceite por la grasa natural del cochino.



 




A la hora de hacer las hallacas, se distribuye entre los presentes las diversas fases de su preparación, uno realiza las bolitas de masa de maíz, otra persona moldea la masa y coloca el aceite de onoto a las hojas, otro coloca el guiso y luego quien envuelve la hallaca y al final el amarrado.
- ¡Un detalle que no debe olvidarse al empezar a hacer las hallacas, en las hojas, estas se deben poner en cruz, una sobre otra, para que así a la hora de amarrarlas no se revienten en el envoltorio. A la hora de amarrar no se debe apretar mucho, ya que la masa crece, por ello vemos en algunos casos que la masa se rebosa y se sale por los lados.



Al finalizar la preparación ya se debe tener al fuego una olla con agua hirviendo y en ese momento en que se echan las hallacas y se ponen al fogón por dos a tres horas, bien tapadas. Es costumbre ponerles por encima las hojas sobrantes para contrarestar el tocar el calentamiento de la tapa de la olla, así como colocar hojas en el fondo de la olla antes de colocar las primeras hallacas.
Es tradición en las tierras del antiguo Río Bobo guardar hallacas crudas para el 31 de diciembre, ya que según los rioboberos no tienen el mismo sabor si se guardan cocinadas y se colocan a hervir. El secreto está según María González y Josefa Zambrano en dejarlas crudas. 

lunes, 18 de noviembre de 2019

EL PADRE NEPO, SACERDOTES DE NUESTRO TERRUÑO

Por: Mgs. José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Padre Nepomuceno Pinzón (Foto Archivo Fundación Pulido).-

Lo conocí como el "Padre Nepo". La primera vez que le vi, yo estaba en la escuela, en el aula de segundo grado con la maestra Carmen. Fue a darnos una clase de Religión. Tendría siete a ocho años por lo que no preste muy bien atención a sus palabras, como todo chiquillo a esa edad estaba más pendiente en otras cosas que en las "cosas de Dios" - como diría el Padre Nepo.

El Padre Nepo llegaría al pueblo de San José de Bolívar el 05 de mayo de 1981. Era natural de Carcasí, Santander - Colombia. Había sido ordenado en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid - España el 26 de mayo de 1965 y había pisado tierras tachirenses en 1980 para incorporarse al trabajo de la Diócesis de San Cristóbal. Siendo asignado a la labor eclesiástica a la parroquia de San Emigdio en Capacho Viejo.

Llego el Padre Nepomuceno Pinzón Nieto a un San José de Bolívar que estaba desplegado a celebrar su centenario como fundación del pueblo, trabajo que había venido desempeñando el padre español Juan Francisco Santos, pero que por razones de salud debió dejar el pueblo.

De allí que el pueblo se engalanaba y se vestía de fiesta para celebrar a sus patrono San José en sus Ferias y Fiestas del Centenario.

Era el Padre Nepo, un cura muy discreto, de poco hablar, amante de las flores y las orquídeas de la zona. Recuerdo que visitaba a mi señora madre para contemplar cada vez que nacía una nueva orquídea. Llevaba una libreta donde anotaba todo sobre esta planta, no se si publico algo de ello, pero era más por afición y aprendizaje particular que por cuestiones de crear un libro sobre el tema.

En los bautizos y confirmaciones siempre pedía que le tuvieran un litro de vino "Sagrada Familia" el cual degustaba mientras escuchaba a los pueblerinos, su arte era "saber escuchar" y muy poco dado al hablar en público, a excepción de sus homilías, las cuales llevaba con su ritmo lento al hablar. Una de sus frases repetitivas era: "Con el sacerdocio el hombre común debe seguir los pasos del Cristo".

Habían sábados donde tomaba una especie de báculo hecho de una mata de café que tenía la forma de cruz y se iba a caminar por las aldeas, ya que era un amante de la naturaleza, a las casas que llegaba pedía que le regalaran helechos, flores, orquídeas, toda clase de ornamento natural que tuviera vida propia. La casa cural en su estadía se convirtió en un gran jardín y tenía de todos los tipos de orquídeas y rosas de la región. Hasta logro cultivar una mata de frailejón en uno des patios de atrás de la Casa Cural.

Mi otro recuerdo con el Padre Nepo fue mi preparación para la Primera Comunión. Las clases impartidas las recibíamos con Isidro Chacón y él constantemente iba a ver nuestros progresos y escogía al azar a alguno del grupo con alguna pregunta. Con él recibí mi primera comunión y con él hice mi primera confesión, rituales de la religión católica que debe cumplir todo joven adolescente.


Momento en que recibo la primera comunión de manos del Padre Nepo.


Doña Josefa y Don Pedro ven con alegría que su otro hijo Pedro Alexander
esta haciendo la Primera Comunión.-


Primera Comunión de José Antonio y Pedro Alexander Pulido Zambrano
junto a la imagen de la Virgen María
imagen por cierto que fue destruida y hoy sólo queda restos de la belleza que fue en su tiempo.

domingo, 17 de noviembre de 2019

SACERDOTES DE NUESTRO TERRUÑO: LUIS GILBERTO SANTANDER RAMÍREZ


Por: Mgs. José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira.-


Padre Luis Santander (Foto Archivo Fundación Pulido).-

El Padre Santander como es conocido a este sacerdote, él cual ha sembrado su visión de vida en el mundo del sacerdocio y sin dejar de lado su otra pasión; la Historia. Nació Luis Gilberto Santander Ramírez en la población de San José de Bolívar un 18 de noviembre de 1944. Hijo de Ernesto Santander y Antonia Ramírez Vivas. 


Padre Luis Gilberto Santander (Foto Archivo Diario Católico).-

Realiza sus primeros estudios en la Escuela Federal Graduada "Regina de Velásquez" siendo directora de este plantel la maestra Ana Manuela Paz de Pulido. Luego seguirá su preparación eclesiástica en el Seminario Santo Tomas de Aquino.


Padre Luis Gilberto Santander  (Foto Archivo Diario Católico).-

En la Diócesis de San Cristóbal recibe la ordenación sacerdotal de manos de Mons. Alejandro Fernández Feo, el 24 de agosto de 1968.








Fue promotor de los municipios Panamericano y Samuel Darío Maldonado en 1972.


Fundador de la Escuela de “Artes plásticas” en el Municipio Emilio Constantino Guerrero, Pueblo Hondo, transformada luego en Escuela de la labores.


Presidente de las Juntas Bicentenarias de Don Andrés Bello y Don Simón Bolívar, en Cordero, Estado Táchira, los años 1981 y 1983 respectivamente. Fundador y animador de la Asociación Cooperativa Mixta “Alturas del Torbes” (1985- 2018) y del Complejo Cultural “Andrés Bello". (1983) Cordero, Estado Táchira y la Biblioteca Pública Andrés Bello de Cordero el 29 de noviembre de 1981.


Recibe el título de Abogado de la Universidad Católica del Táchira, el 17 de septiembre de 1982.

Fundador de los Fondos Sociales de Ahorro y Crédito de Michelena y de San Antonio del Táchira los años 1990 y 1997, respectivamente.

Ha trabajado en las parroquias de la Diócesis de San Cristóbal: Vicario Cooperador de Nuestra Señora de Coromoto, San Pablo apóstol de Coloncito y Santo Cristo de La Grita; Párroco de Nuestra Señora del Carmen de Pregonero, María Auxiliadora de Cordero, San Emigdio de Libertad, Capacho; San Juan Nepomuceno de Michelena, y en la parroquia San Antonio de Padua en San Antonio del Táchira.




Autor de libros: “Bolívar, hombre y héroe” (1983); “Historia Eclesiástica del Táchira” (Tres tomos) (1986); “Cómo desarrollar Cooperativas de ahorro y crédito, de consumo y empresas de servicio” I Edición ( 2003) y II Edición ( 2005); ”Grupos subversivos más allá y más acá de la frontera” (2004); Catecismo” Yo soy el Pan de vida” ( Siete Ediciones con 86000 ejemplares entre 1977 y 2010); Catecismos en los tres niveles de catequesis: Año de la penitencia, Año de la Eucaristía y Año de la Confirmación.( Nueve Ediciones 2003 al 2012;” Cien Valores para la vida”(Dos Ediciones 2006, 2012; “Semblanza del General Juan Vicente Gómez”(2007); Novenas a la Virgen de la Luz, patrona sentimental de San Antonio del Táchira,(Dos Ediciones); Novena a la Divina Misericordia (Cuatro Ediciones) y Novena a la Virgen del Carmen de la Caña Brava de Pregonero, Estado Táchira (2009); “Resumen del Catecismo de la Iglesia” (2009); “Píldoras Catequéticas” (2009); “Manual del Sacerdote para sus tareas pastorales” (2010). Doctorado Honoris Causa en Educación de Mons. Raúl Méndez Moncada (2010); Cien parábolas para crecer (2012); El Táchira ¡Presente! (Agosto 2012); “Novena a la Virgen de la Consolación de Tàriba.(Dos Ediciones, Marzo y Noviembre 2013); “Así funciona una Cooperativa” (Marzo 2013); “Una luz sobre la Colina de Toico”, Historia del Seminario de la Diócesis de San Cristóbal - Estado Táchira - Venezuela (Marzo 2014); Orientaciones Catequéticas para Jóvenes y Adultos. Febrero 2015. Nueva Historia Eclesiástica del Táchira en 6 tomos (2017); Crónicas de Cordero (2018). Próximos a publicar: ¿Por qué se perdió la Tachiranidad?, Misiones del Alto Apure por los Padres Dominico de la Provincia de San Antonino de Colombia y Venezuela, Catecismo de perseverancia para después del sacramento de la Confirmación (jóvenes mayores de 14 años). Talleres para las Escuelas de Catequesis. Novena sobre los sacramentales para las fiestas patronales. 









Ha recibido las Condecoraciones de “La muy laboriosa Ciudad del Sol” Distrito Panamericano, hoy Municipio. Año 1972; Condecoración “La Cruz del Centenario del Colegio de Abogados. San Cristóbal 5 de Julio 2000; La llave de la Ciudad de La Tendida, Municipio Samuel Darío Maldonado, 12 de agosto 2003; Hijo Adoptivo del Municipio Andrés Bello, Cordero y del Municipio Panamericano, Coloncito; Botón al Mérito en su única clase de la Cooperativa Mixta Alturas del Torbes; Botón de Oro, 25 años de Sacerdocio del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino. Placas de reconocimiento y diplomas varios.
Además ha sido Presidente de la Academia de Historia del Estado Táchira en dos ocasiones, lugar donde vierte su saber en la construcción del quehacer histórico de la región andina.


Padre Santander y el doctor Ricardo Méndez Moreno (Archivo Diario Católico).-




Nota: Agradecimiento al Archivo de Diario Católico por varias de las imágenes para este Trabajo.