sábado, 6 de febrero de 2010

UN ENMASCARADO DE PLATA EN SAN JOSE DE BOLIVAR

Por: Rosalba Medrano Guerrero



Lucha libre en San José de Bolivar en la década de los setenta.-

A principios de la década de los setenta en San José de Bolívar, se iniciaron una serie de actividades recreativas deportivas, inspiradas en las películas mexicanas, las cuales se proyectaban en las diferentes salas de cine que se improvisaban de manera organizada y que funcionaron en casa de Estanislao Vivas, e donde Bonifacio y Eleticia Araque.
Estas actividades amenizaban a los vecinos los fines de semana. Por las tardes se organizaban eventos de boxeo, esta actividad expresa López (2000) - es una actividad física que se practica entre dos personas, que consisten en golpearse mutuamente con los puños envueltos en unos guantes.
En el pueblo de San José de Bolívar representó esta actividad deportiva el señor Ángel Méndez; asimismo, en nuestra comunidad se dio la Lucha Libre que según el diccionario Norma (1993) es aquella actividad deportiva "en que se emplean llaves y golpes, dentro de ciertas reglas y termina cuando uno de los luchadores se da por vencido", y que fue iniciada en el poblado por el señor Humberto Labrador, seguido por un numero de jóvenes de esa época, pudiendo destacar a uno de los personajes mas famosos de ese deporte "El Comodín" o también reconocido como "El Santo" y su máscara de plata, personificado en el pueblo por el señor Gerardo Guerrero. El oponente al "Santo" lo personificó el joven Marino Méndez.
Recuerda el señor Gerardo Guerrero, que en aquella época la juventud participaba en los eventos deportivos. El día que fue anunciado la pelea de lucha libre, todo el publico asistió.


El evento se había organizado como una pelea entre contrincantes de la Lucha Libre, que venían supuestamente de San Cristóbal para enfrentarse a los luchadores rioboberos. El señor Gerardo Guerrero recuerda como anécdota que el iba a ser uno de los supuestos luchadores que venían de la capital del estado y al inicio el le hizo el comentario a su padre, don Balbino Guerrero, el cual el día de la pelea al ver que le estaban dando una paliza a su hijo disfrazado de "Santo", cuando lo habían sacado de un empujón del ring, se le acercó y le dijo: -"Huy mijito levantate, estas muy malito..." Al escuchar esto los espectadores se dieron cuenta que todo era un montaje hecho por los mismos organizadores y la gente comenzó a reírse y hacer comentarios, y fue así como desde la fantasía, "Santo" el enmascarado de plata estuvo una noche en el pueblo de San José de Bolívar.

MASONES EN SAN JOSE DE BOLIVAR

*José Antonio Pulido Zambrano:.
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira



San José de Bolívar es un pueblo de misterios, llevamos tiempo tras la historia de esta comunidad. En noviembre del 2001 publique un artículo referido a la masonería en nuestra población que decía lo siguiente:

"Dentro de la hipótesis, que se maneja en la oralidad y según conversación con el doctor José Lubin Pulido, en la tumba desconocida del cementerio estaría enterrado don Ramón de Jesús Pulido, constructor de la primera iglesia del pueblo y uno de los padres fundadores que firmaron el acta de fundación aquel 15 de febrero de 1883. Según documentos encontrados en el Registro Civil de Tariba y luego en la iglesia de Queniquea, don Ramón de Jesús Pulido moriría el 3 de junio de 1884 y su tumba estuvo a cargo de un maestro masón venido de la ciudad de Mérida de nombre Luis Barrios. Este maestro, constructor de iglesias pertenecía a un gremio de canteros a los que estaría unido don Ramón de Jesús Pulido Ramírez en comunión con la familia Araujo de Trujillo. Estas afirmaciones de la muerte del Patriarca se confirman en el Manuscrito de José Saturnino Peñaloza, quien afirma que don Ramón de Jesús Pulido Ramírez murió sin ver su casa de habitación terminada en el Río Bobo.

¿Era don Ramón de Jesús Pulido el ultimo heredero de los conocimientos de una secta templaria francmasónica que habría venido a América con sus antepasados y en Venezuela se habrían asentado en Barinas y La Grita? La historia oficial explica como el libertador Simón Bolívar fue adepto a una secta masónica y de allí que José León Tapias en su libro La Saga de los Pulido relata como don Manuel Antonio Pulido, otro de nuestros parientes ancestrales, donaría 4000 caballos de un mismo color a la causa independentista que llevaría su hermano masón, el libertador Simón Bolívar.
En este libro se explica que en el Hato de don Manuel Pulido llamado "La Calzada" trabajaría un catire llamado José Antonio Páez, joven llanero que abrigaría el mundo de la masonería también, llegando a ser Gran Comendador del Supremo Consejo Confederado del grado 33º, presidiendo la Logia Concordia de Valencia y fundador de la Logia Independencia de Puerto Cabello. Este mismo episodio de Páez lo habla Carlos Delgado Dugarte en su texto Episodios Andinos, cuando menciona que las fuerzas realistas atacaría las tierras de don Manuel Pulido, por ser enemigo del Rey, y ser adepto a la causa libertaria y de pensamientos masónicos. Muchos de estos Pulido con el tiempo emigrarían en distintas oportunidades al Táchira, pues allí también estaban asentados parientes del mismo apellido en la ciudad de La Grita y en un sitio llamado Buena Vista - Queniquea y Río Bobo. Los Pulido de Barinas se asentarían en Rubio, donde tiempo después nacería la primera empresa de petróleos de Venezuela, conocida como la "Petrolea del Táchira".



Tumba Masónica en San José de Bolívar
donde esta enterrado Ramón de Jesús Pulido


Tumba masónica de San José de Bolívar
donde esta enterrado Ramón de Jesús Pulido

Durante mucho tiempo hubo preguntas sobre la tumba desconocida de nuestro pueblo acompañada de una cruz con cuatro rosas gnósticas, sobre la que se podía leer el nombre de: "Manuel Pulido", por ello nos preguntamos: ¿Por qué esta tumba es tan distinta? Y si la historia y la oralidad dice que es la primera tumba, y según Horacio Moreno en su Monografía de San José de Bolívar, el primer muerto enterrado en el cementerio del recién fundado pueblo de San José de Bolívar fue don Ramón de Jesús Pulido, que queda por decir. Constatando con tumbas españolas, la tumba desconocida encaja en el orden de tumbas de los cruzados, es decir, aquellos caballeros del Grial que en un momento de la humanidad conocieron los más extraños saberes.



Firma de Don Ramón de Jesús Pulido,
observese que firma con los tres puntos de las Logias Masónicas

Expresa Lubin Pulido que en el pasado su padre don José Segundo Pulido Vivas le mostró un anillo que había pertenecido al bisabuelo Ramón de Jesús Pulido Ramírez, anillo que quedó enterrado en un baúl con otras reliquias de la familia en el terreno de la esquina donde esta en la actualidad la sede del Banco Bicentenario, ya que allí en el pasado en este terreno estuvo una de las casonas de la familia Pulido.


Famosos masones del pueblo del siglo XX han sido, el coronel Ángel Edecio Zambrano (+) y el querido hermano Hildemaro Mora (+), ambos hermanos masones de la Respetable Logia Kristho Sophía ubicada en la ciudad de Táriba.

miércoles, 3 de febrero de 2010

LOS SANTOS DE MI PUEBLO Y LOS APELLIDOS

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira



Imagen de Jesús Nazareno, santo de la familia Zambrano
(Iglesia de San José de Bolívar)

Los Pulido de San José de Bolívar somos una familia añeja, ni siquiera conocemos con exactitud nuestros orígenes, en la actualidad no hay nadie que pueda hablar de la historia de mi pueblo más que el primo Lubin Pulido. Provenimos de España, de eso no hay duda, y si vamos más allá, de algún oscuro pasado europeo que ahora se ha perdido por completo, pero que el primo Lubin señala: "No esta tan perdido el origen: -¡Nosotros venimos de Troya, los Pulido vinieron con Eneas, los Pulido se hicieron de Roma y de allí llegaron a la Península Ibérica!

La casona mía que esta en el pueblo de San José de Bolívar está llena de reliquias inexplicables. A veces la veo - mi casa - como un gran Museo Familiar que debo cargar a mis espaldas, así como el gran Atlas lleva el mundo a cuestas. Y, no sólo son las reliquias, también esta el peso de las crónicas Pulideñas, el acervo y la memoria que están allí depositadas.

Hoy yendo hacia atrás, hacia los recuerdos de mi infancia, viene a mi una escena bien particular, que marca más nuestros orígenes. Recuerdo como si fuera ayer, acompañando a mi madre a la Iglesia de nuestro pueblo, un martes santo en una Semana Santa que se pierde en el tiempo. Mi madre llevaba en una bolsa negra un gran manto, de color purpura y morado, ella me explica que es el vestido del santo de la familia, pues en San José de Bolívar desde sus inicios cada familia tenía un santo protector, era por ello que a los Zambrano y los Chacón les correspondía vestir al Jesús Nazareno.
Mi madre llevaba en la otra mano, en un recipiente de vidrio un líquido aceitoso, me explicaba que ese era el aceite de oliva, para limpiar el santo, pues ello le daba brillo y lo hacía ver más hermoso. Yo de niño me perturbaba cómo podía ser tan hermoso un rostro sangriento como el del Jesús Nazareno. Cuando mi mamá Josefa y doña Teotiste de Chacón terminaban de vestir al Jesús Nazareno, comprendía las palabras de mi madre. En verdad el Nazareno tomaba un brillo celestial, ella decía que era el santo más bonito, y allí entendía, los Zambrano y los Chacón tenían un santo para el dolor y como ellas explicaban (mi madre y doña Teotiste) a nuestras familias les correspondía cargar con la cruz del Nazareno. El Nazareno fue traído de España en 1958, un año después del terremoto en el poblado de San José de Bolívar.
El miércoles santo, en la noche, se empieza a observar muchas antorchas y gente que va vestida con túnicas moradas, mi madre me explica que ese día quién debe una penitencia al Nazareno debe portar su traje y cargar una cruz.
Yo le pregunte a mi madre que si todas las familias en San José de Bolívar hacían los mismo, y ella me respondió con sabiduría: - Claro toñito, vea a su papá tiene años siendo el prioste de San Isidro, pues ese es el santo de la familia Pulido, es así como todas las familias del pueblo, es decir sus apellidos tienen un santo particular como: El Resucitado, San Juan Eudes, La Dolorosa, San José, San Juan Evangelista, Santa Rita.


Don Pedro Pulido y la imagen de San Isidro Labrador,
esta imagen fue traída por don Domingo Pulido Zambrano en 1901
imagen realizada por el maestro de artes y oficios Ramón Farías Pino

Mi pueblo de mis recuerdos, tan diferente de aquel sombrío rincón de San Cristóbal, de esta ciudad triste y ajena, ciudad sumida en secretos, ciudad donde hoy pernocto y desde la cual reconstruyo la memoria de mi infancia.


San Juan Evangelista
imagen que se encuentra en la iglesia de San José de Bolívar


Imagen de la Virgen María
Iglesia de San José de Bolívar


Imagen de San Juan Eudes
Iglesia de San José de Bolívar


Imagen de La Dolorosa
Iglesia de San José de Bolívar


Imagen del Jesús Resucitado
Iglesia de San José de Bolívar



Imagen de San José realizada por el artista Atanasio Cárdenas
Iglesia de San José de Bolívar

domingo, 31 de enero de 2010

LA PRIMERA FUNDACIÓN VALLE DEL ESPÍRITU SANTO (1785 - 1817)

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de la Historia del Táchira



San José de Bolívar - Año 1980 (Foto: Fundación Pulido).-

Hacía 1779, el movimiento comunero de los hermanos García de Hevia se asoma al Valle del Espíritu Santo en el sitio de Río Bobo, donde ya se habían asentado algunas fincas, en su mayoría pertenecientes a familias que vivían en la ciudad de La Grita, aunque la mayor parte de tierras de este valle funcionaba como una gran Hato de ganado vacuno por parte del doctor Antonio Bernabé Noguera, en este contexto se dan varios despojos de reces en el contexto histórico que vivía la región.
A principios de 1800, en este valle bañado por los ríos Bobo y San Antonio se empieza a fundar un poblado por una comunidad organizada que empezaba a poblar las margenes del valle, donde antiguamente como me he referido en otros escritos, había sido poblado por una raza indígena de nombre Babukena, una zona que ofrecía seguridades y condiciones optimas para la agricultura y la cría de ganado... un dos de diciembre de 1805, llega a La Grita el Obispo de Mérida, monseñor Santiago Hernández Milanés en una visita pastoral, allí se le plantea la necesidad de crear una parroquia en la población de El Cobre y otra en un lugar entre Queniquea y el Valle del Espíritu Santo, en el sitio de Río Bobo...
En una segunda visita del Obispo Hernández Milanés en 1807, resuelve trasladar al padre Joseph Casimiro de Mora desde Bailadores a La Grita, donde debía encargarse de una capilla que iban a fundar los vecinos del Valle del Espíritu Santo, en el llano de Río Bobo y la mesa de Queniquea, para el sostenimiento del padre Mora, el Obispo autorizó a llevar consigo la Capellanía de Bartolomé Carrero, que estaba radicada en Bailadores
El padre Mora obedeció la orden y cruzando los altos páramos se radicó en las cercanías del Valle del Espíritu Santo, en el sitio conocido como Río Bobo, allí se relacionó con un grupo de vecinos dedicados a sus cortas labranzas, entre los cuales estaban: Tomas Pulido, Eugenio Vivas, Juan Andrés Chacón, Feliciano Pulido (estos dos últimos cultivaban tabaco), Joseph Joaquín Pulido, Ventura Castillo, José Florentino Pulido y Rafael Ramírez, quienes habían sido pioneros para que el sitio de Río Bobo fuera escogido como sitio para la parroquia que se proponía crear ya que el valle tenía una planada mejor que la mesa de Queniquea.
Uno de los problemas era que existían algunas estancias de ganado mayor, de los cuales la mayor parte y la más extensa era la del doctor Antonio Bernabé noguera, quien se opuso a la construcción de la Capilla en el sitio de Río Bobo y la fundación de un pueblo, cerca de este valle estaban otro grupo de vecinos de la Mesa de Queniquea, quienes auspiciaban la capilla en este sitio. El padre Mora, enamorado del Valle del Espíritu Santo, erigió la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Río Bobo en 1808 y allí junto a los vecinos levantó una capilla de tapias y tejado de tejas, sobre un viejo cementerio indígena, así quedó fundado el pueblo del Valle del Espíritu Santo y se estableció la capilla de Río Bobo. Este proyecto de pueblo duró hasta 1817 cuando la capilla es traslada a Queniquea, dando pie a la fundación de esta población.

domingo, 24 de enero de 2010

LA FAMILIA PULIDO Y SU HISTORIA EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

*Por: José Lubin Pulido Chaparro
Cronista Emérito de San José de Bolívar


Manuscrito donde esta el Acta Bautismal de Ramón de Jesús Pulido Ramírez

Según el relato escrito a mano y puño por José Saturnino Peñalosa en 1931; donde hace referencia, que por contiendas de partidos se originó una riña en Queniquea, de donde eran originarios la familia Pulido, con lugareños de la misma zona. 
A pesar de salir airosos de esta contienda, los Pulido decidieron trasladarse al sitio conocido como Río Bobo para radicarse allí, esto ocurrió por el año de 1882. Esos Pulido eran: Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez y sus hijos: Juan Epifanio, José Domingo, Pedro, Cipriano y Fabián, pocos días más tarde se les une su hijo José Gregorio Pulido Zambrano. También tenía dos hijos mas: Rumalda y José Manuel. Había casado Ramón de Jesús con la matrona doña Narcisa Zambrano.
Los padres de Ramón de Jesús fueron don José Florentino Pulido y doña María Casimira Ramírez, quien nació en Buena Vista, sitio aledaño a Queniquea el 25 de febrero de 1828 y fue bautizado el niño Ramón de Jesús el 25 de marzo de 1828 en el templo parroquial de Nuestra Señora de el Rosario del pueblo de Queniquea. 
A su vez el padre de José Florentino fue don Joseph Joaquín Pulido Contreras, quien aparecía entre los fundadores de Queniquea en el año de 1808, este Joseph Joaquín había nacido en La Grita, hijo de Miguel Pulido y María de Contreras.
Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez, hombre de ideas y comunitario organizó con otros coterráneos una Junta para fundar un nuevo pueblo en el sitio de Río Bobo, entre estos vecinos se encontraban: Don Rafael Contreras Duque, don José Jesús Vivas García, don Rafael Chaparro, don Esteban Chaparro, don Evaristo Peñalosa, entre otros. Esa pequeña aldea nacería el jueves 15 de febrero de 1883.
Trazaronse las calles del pequeño poblado y se empiezan a construir las primeras casas, entre ellas la de don Ramón de Jesús Pulido, quien murió sin ver terminada su morada, también se construía la casa de Don José Vivas García quien dona con don Ramón de Jesús Pulido los terrenos para la construcción de la casa Cural, cárcel, plaza y cementerio, y la casona de Don José Eufrasio Pulido Chacón. Todas estas casas eran de paredes de tierra pisada, con amplios corredores, patio central, caballeriza, con techos de teja.
Contaba veintiséis años don José Gregorio Pulido Zambrano cuando donó la campana menor para la iglesia y en su honor el presbítero Fernando María Contreras dispuso que se grabara el nombre y la fecha de donación. 
Luego este José Gregorio Pulido Zambrano se traslada a El Combudo, fundando al igual que su padre con otros parroquianos una población, llamada en un primer momento Pozoloro, hoy día San Pablo.
Don José Domingo Pulido Zambrano y don Juan Epifanio Pulido Zambrano en dos oportunidades estuvieron al frente de la construcción de las dos primeras iglesias de San José de Bolívar.


Don Juan Epifanio Pulido Zambrano y su esposa María Asunción Vivas Chaparro

Había nacido don Juan Epifanio Pulido Zambrano en el poblado de Queniquea el 07 de septiembre de 1859. Llegando ya a los cuarenta años decide casarse y tenía la ilusión de hacerlo con una maestra y además asegurar la educación de sus futuros hijos. Don Juan Epifanio y sus hermanos aprendieron a leer y escribir de manos de maestros particulares que sus padres contrataron para tal efecto, en ese tiempo la educación prestada por el Gobierno era muy limitada y la particular era onerosa, ese matrimonio no se realizó y lo hace con la distinguida joven señorita María Asunción Vivas Chaparro, hija de don José Vivas García y de doña Espíritu Santo Chaparro. Son sus hijos: Rosario, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, José Segundo, Víctor Manuel e Itala.
La familia Pulido Vivas, supo impartir a sus hijos, la fe católica que recibieron de sus ancestros, el amor por el trabajo, desde temprana edad, los varones trabajan ayudando en las labores de campo y las hembras, aprenden a bordar y a la costura y en las demás labores del hogar, gente de mucho valor, amaban a los niños, querendones, de buenos modales, colaboradores con la iglesia y con la comunidad. Se preocuparon para que sus hijos aprendieran a leer y a escribir; eran pocas las personas que en esa época lo hacían.
En la vida publica, don Juan Epifanio, hace de firmante a ruego en el acta de fundación de nuestro pueblo y es el primer presidente de la Junta Comunal en 1900, pero ante todo su labor es el de campesino dedicado al cultivo del café, de la caña, del cambur, la caraota, la arbeja y de sus escasas vaquitas, más para la supervivencia que para la venta.
En un trabajo realizado por Lidice Maria Pulido Chaparro referente a la familia, le preguntó a mi padre ya en el ocaso de su vida, aun muy lucido en sus apreciaciones, que hablara en pocas palabras de sus padres y de sus hermanos el concepto que tuvo de ellos, así respondió: “ Mi padre Juan Epifanio fue muy bueno, sencillo, humilde y trabajador, mi madre Asunción: noble y un poquito frasca, no teníamos mucho pero en mi casa siempre había algo que dar. Mi hermana Rosario era tremenda, chistosa y hacendosa; mi hermano Pedro muy bueno, agradable y trabajador; mi hermana Francisca cariñosa, hacendosa y delicada; mi hermana María elegante y refinada; mi hermana Eumenia firme y cariñosa; mi hermano Mario Ángel honorable y excelente hombre, murió joven; mi hermano Víctor Manuel cariñoso, trabajador y buen padre; mi hermana Itala muy agradable, chistosa, dulce y trabajadora.” Lidice le pregunta que se describa, hágalo usted hijita y lo describe así: “dulce, humilde y prudente”.
Los hermanos Pulido Vivas fueron muy unidos y solidarios; al quedar viuda su hermana Eumenia, aun joven, vive en la finca Mesa Grande, en formación y con recursos limitados, sus hermanos llevan a sus casas a varios de sus hijos para aliviar un poco la carga familiar.
Al morir su prima Ana Joaquina, su esposo Pedro León que también es primo, esta preso, y sus hijos quedan desamparados, los hermanos Pulido Vivas se hacen cargo de algunos de ellos; estos niños que son sus primos segundos los toman como verdaderos tíos por siempre.
Para los hermanos Pulido Vivas, la educación y la buena formación de sus hijos fue su reto. Primero impartieron la fe católica que recibieron de sus padres, querían que sus hijos adquiriesen una profesión digna, que les asegurara su futuro, solían decir: “la mejor herencia que podremos dar a nuestros hijos es la educación”.
Varios de sus hijos fueron maestros, pedagogos, abogados, sacerdotes, arquitectos, ingenieros, técnicos del agro, ganaderos, comerciantes, empleados públicos y privados, profesores universitarios, odontólogos, políticos, entre otros. Destacándose en sus ramas del saber, manteniendo la hermandad y compañerismo que sus padres profesaron.




José Segundo Pulido Vivas y Cruz Chaparro

En cuanto a mi padre Segundo Pulido nació el 13 de mayo de 1907 y muere el 17 de noviembre de 1994. Se crió a la sombra de una familia campesina muy católica y trabajadora; en el pequeño poblado de San José de Bolívar. Recibió en su crianza el ejemplo de sus padres: Don Juan Epifanio Pulido Zambrano y de doña Asunción Vivas Chaparro, quienes se esmeraron para que recibiera una educación adecuada a la que se impartía para esa época.
Fueron sus hermanos: Rosario, Pedro Juan, Francisca, María, Eumenia, Mario Ángel, Víctor Manuel e Itala.
Casó en el año de 1935 con la señorita Sefora Chaparro Contreras, de una noble familia. Sus hijos: Alba, Editha, Hugo Epifanio, José Lubín y Lidice María
Fue un hombre amante de la libertad y respetuoso de los ideales de los demás, católico, trabajador infatigable, cariñoso, reservado, discreto y de muy buen humor. Excelente conversador, relataba agradables anécdotas del General Gómez.
Sentía gran interés por la historia patria, lector consumado, le apasionaba la política.
Sus ídolos: Simón Bolívar, Sucre y Páez, de quienes hablaba de sus proezas por la libertad de la patria, Rómulo Betancourt, Raul Leoni, Leonardo Ruiz Pineda, Andrés Eloy Blanco y de Monseñor Arias Blanco de quien además de clérigo, lo consideraba un patriota.
Fue secretario del Juzgado, Juez en 1938, Prefecto en 1945-47, 1959-60, Juez en 1964-69 y Prefecto en 1972.
El campo fue su pasión, recordaba sus animales: las vacas: La Canela, La Chatina, La Manzana, el toro Jobo, la yegua amarilla, el caballo colorado; preocupado de sus quehaceres; en algunas oportunidades nos decía: La semana que viene molemos la caña en el trapiche de Manuel Antonio; hay que llevar los becerros para Río Azul.
Por varios años con su hermano Pedro, hicieron de comerciantes, ganándose el cariño de poblanos y campesinos.
Padre ejemplar, amantísimo y su palabra un documento. La naturaleza era parte de su vida con la cual convivió, en sus últimos días de su existencia, palabreaba, una estrofa de un poema al árbol:

“La tierra sin un árbol
Esta desnuda y muerta
Callado el horizonte
Y la soledad desierta”


Don José Segundo Pulido Vivas

BIOGRAFÍA DE LA DOCTORA MARÍA MERCEDES CONTRERAS PULIDO

Por: José Lubin Pulido Chaparro
Cronista Emérito de San José de Bolívar



María Mercedes Contreras Pulido


Nace en Mesa Grande, aldea Los Paujiles, San José de Bolívar, estado Táchira, el 24 de septiembre de 1926 y muere en esta población el 8 de febrero de 1995.
Sus padres fueron: Don Pedro Nicolás Contreras Méndez, hijo de uno de los fundadores de este terruño, don Rafael Contreras Duque, y de doña Eumenia Pulido Vivas, nieta de Ramón de Jesús Pulido, también de los fundadores del poblado.
Sus primeros estudios los realiza en la Escuela Federal en San José de Bolívar que existía en la época y culminó su primaria en Queniquea.
Estudia la carrera de Enfermería en la Escuela Nacional de Enfermeras en Caracas; y se gradúa en el año de 1950; recibiendo mención especial como la mejor estudiante de esa promoción de manos del presidente de la Junta de Gobierno: coronel Carlos Delgado Chalbout y del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.



Dra. María Mercedes Contreras Pulido.-

Fue presidente de la Asociación Nacional de Enfermeras de Venezuela y presidente de la Asociación Mundial de Enfermeras. Hizo un Post-Grado de Enfermería en la Universidad de Columbia - USA. Ejerció de enfermera en Caracas, Maracaibo, Trujillo y Cumana. 
Se Gradúa de Abogado en la Universidad Central de Venezuela en el año de 1968.
Fundó en la Universidad de Carabobo, la Escuela de Licenciadas en Enfermería.
Después de jubilada se radica en su tierra natal, dedicándose a la ganadería en su Mesa Grande querida, convirtiéndose en la mayor productora de leche de esta Zona (750 litros diarios). Creó el Ateneo San José de Bolívar, para fomentar la cultura en nuestro Municipio y orientar a varios jóvenes estudiosos de ese entonces en el campo del arte y la literatura.
Fue llamada por la Universidad de Carabobo para otorgarle el titulo de Doctor Honoris Causa, el mayor galardón hasta ahora recibido por un Riobobero. A su muerte fue develada una fotografía de su persona, en la dirección de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Carabobo, para el recuerdo en reconocimiento póstumo.

RECUERDOS DE SAN JOSE DE BOLIVAR

Por: Ricardo Peñaloza Santander


Caía ya la noche y un niño de apenas nueve años subía de los potreros de La Loma. Cuatro lochas sonaban en sus bolsillos producto de haber llevado varias de las ciento y tantas mulas que venían cargadas con ocho arrobas y media de café provenientes de La Pérez, de San Pablo, de El Combudo, de San Rafael o de la Mesa de San Antonio. Era la época de oro del café que se almacenaba en San José de Bolívar y de allí se llevaba a San Cristóbal o La Grita. 
Nos retornaban por el café productos como; telas, pan, sal, grapas, alambre, fósforos, velas, cafenoles y hasta píldoras del Dr. Ross, sin faltar la pólvora, el bofe seco y la manamana salada.
Eran épocas bonitas cuando en La Cumbre florecía la arveja y las torrenteras despedían agua fresca y cristalina para saciar la sed del caminante. Yuntas de bueyes araban los conucos y ya en la noche el aroma del la mazamorra de maíz tierno invadía la casa. En otras, se comía cochino frito con tierna yuca.



El arado, símbolo del pueblo riobobero.-

La neblina ya había tendido su manto y las luces tenues en temblorosos y tímidos círculos alumbraban poco las desérticas calles. Lloverá fuerte esta noche y al rescoldo de la leña humeante, el más elocuente charlatán aterrorizaba a niños y viejos con cuentos de brujas, muertos, animales descabezados sangrantes y ánimas en pena. El pueblo estaba frío como fríos estaban los páramos y los campos. Gruesas bayetas cubrían los cuerpos cansados después de la jornada.
El muchachito de las lochas tiritaba entre las piernas largas y flacas de un viejo de figura quijotesca que alumbrado de un mechero de pipa leía alguno de los tantos libros que tenía y que lo volvieron medio loco. Mordía pausadamente una dulce cuca y sorbía de la jícara guarapo fuerte y embriagante. "Lee hijo" - le decía al aterido muchachito. "Lee Doña Bárbara o Martín Fierro o Casas Muertas o Romeo y Julieta o el Quijote o el Werther o el periódico. Ahí tienes el Morrocoy Azul, pero lee para que tu cabecita no se te embote. O escribe y tu mente se te desarrollará". El niño dormía acurrucadito soñando en cristalinos ríos, verdes colinas y pájaros variopintos.
Amanecer en el pueblo. Unos ya iban al barbecho donde las rabiblancas picoteaban ya los primeros granos residuo del aporreo. El día lluvioso o por lo menos lloviznaba muy parejo; los sombreros hasta las orejas y las bayetas chorrean y chorrean. Chapotear el barro y pegarse en el gredal. Greda buena para la teja y el ladrillo y hasta para hacer metras y chorotes. Ordeñar las vacas y amarrar las bestias; uncir el yugo a los bueyes y arar la tierra fácil.
Otros lugareños tardaban en la casa para desayunar con la redonda, grande y delgada arepa con cuajada y la enorme taza de aromático café.
Vamos, vamos todos al campo. La faena nos espera.
Palear la caña y rebosar los canastos de café. Sembrar el apio y el frijol o pescar alguna trucha o cazar algún venado locho.
En fin, son muchos los recuerdos sembrados en el alma de hombres y mujeres que bebieron el frío de los eternos inviernos y respiraron el calor desprendido del quehacer pueblerino. El relámpago y el trueno, la chicha y el pastel, el canto del gallo y la campanada que invita a la misa de aguinaldo, están todavía arraigados como la hiedra al muro en los sentidos de los que una vez abandonaron el pueblo en busca de mejores vidas y horizontes nuevos.
Estas apresuradas y trasnochadas notas son un humilde homenaje a los hacedores de la revista “RIOBOBENSE”. En verdad los felicito porque sé lo difícil que es producir escritos. Porque lo escrito escrito está y queda reducido a la rigurosidad de la critica ácida. Creo que fue el periodista y humorista Aníbal Nazoa, hermano de Aquiles, que solía decir: “Escribe que algo queda".