miércoles, 11 de julio de 2012

CALENDARIO HISTÓRICO DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: Horacio Moreno y José Antonio Pulido Zambrano

24 de mayo de 1561. Llega a las tierras de los indios babuquenos, entre los pueblos de Quenaga y Sunesua el capitán Juan Maldonado y bautiza el lugar como "Valle del Espíritu Santo", esa noche pernocta en el lugar y departe con algunos nativos. Fray Pedro de Aguado escribe: "Es esta gente de este valle casi de la misma manera y traza que la del valle de Santiago, excepto que todos traían unos sacos de mantas de hilo de cabuya muy largos y justos al cuerpo, vestidos y atados con unas cabuyas o hilos por sobre los hombros y recogido lo muy largo en la cintura, por donde traían ceñidos y recogidos estos sacos". 


31 de julio de 1601. El juez Pedro de Sandes deja escrito lo siguiente: "...en el valle del Espíritu Santo tiene por encomienda Francisco Cabrera de Sosa en el pueblo de Sunesica (o Sunesua) ocho o nueve indios y en el mismo valle y pueblo tiene Juan Davila Fonseca por encomienda otros ocho indios y en el mismo valle tiene Diego Gómez Mejía el pueblo de Quenega que tendrá veinte indios, en el mismo pueblo y valle tiene Pedro Alvarez de Castrellon otros veinte indios...".
03 de febrero de 1610. Primera noticia de un terremoto en la zona de montaña del Táchira, se dio a eso de las tres de la tarde. Fray Pedro Simón expresa que "comenzó con tanta fuerza a moverse la tierra en todas partes que hacía olajes como las aguas del mar cuando están inquietas". Fray Pedro Simón expresa que este temblor se dio en La Grita y sus circunvecinas tierras muy despobladas y ametaladas.

01 de febrero de 1657. El fraile español Dionicio Navarro se hace de quince estancias en el Valle del espíritu Santo. En esas tierras se siembra maíz, granadas, plátanos, legumbres y granos, en especial trigo en zonas cercanas a Queniquea. Fray Pedro Simón expresa que la mayoría de religiosos venidos a las montañas tachirenses entraron por el puerto de Cartagena y de allí bajaron a La Grita a fundar conventos. 

16 de diciembre de 1685. Andrés Antonio Méndez vende tierras a Esteban Zambrano situadas en el sitio conocido como Río Bobo.

3 de julio de 1785. El movimiento comunero se asoma al antiguo Río Bobo. El caso fue cuando fueron despojados unas reses a don Juan Andrés Sánchez (* 1745 - La Grita) por el Dr. Antonio Bernabé Noguera, quien afirmaba que le habían sido robadas en la Revolución Comunera. Según expediente que reposa en el Archivo de La Grita, don Juan Andrés Sánchez afirma que "al tiempo de la pasada inquietud y sublevación introducida en esta ciudad y hallándose en retiro en tierras de Río Bobo, atendiendo las labores de su casa, allá le escribió un papel Juan José García llamándolo, y por el temor que en todos engendraban sus mandatos, se vino a La Grita con unos peones que habían mandado la revolución a recoger ganado". Sánchez fue a subasta publica y compró cuatro vacas con sus crías por once pesos y se los llevó al Río Bobo donde compartía amistad con hombres como Francisco Xavier Contreras y Don Pedro Pablo Sánchez, todos ellos junto a Noguera, miembros de la cofradía del Santo Cristo de La Grita. Al Río Bobo llegaran más tarde a buscar posibles comuneros los comandantes de tropa; Francisco Alburquerque, Jaime Moreno, Luis Zelis, Vicente Luzardo y Andrés Piñate.


1 de enero de 1794. El Dr. Antonio Bernabé Noguera obtiene del Concejo de La Grita, el título de propiedad de las tierras del Río Bobo, las cuales ya parte del Valle (donde hoy esta ubicado el Pueblo) y la aldea Los Paujiles hasta el páramo de Los Noguera (Hoy Páramo La Cimarronera) ya venía ocupando desde muchos años atrás. En la mesa de San Antonio ya estaban ubicados familias como los Vivas y los Zambrano.


Alcaldes Ordinarios de La Grita avalúan los terrenos de La Cimarronera
(Recreación Teatro Máscarada). 

1 de enero de 1800. Fundación de la cooperativa de Tabaco Queniquea - Río Bobo. En ella figuran: José Antonio Zambrano, Cecilio Pérez, Antonio de los Reyes Zambrano, Pedro Pablo Sánchez, Eugenio Vivas y Feliciano Pulido.


10 de julio de 1806. Según el Archivo de la Arquidiócesis de Mérida en el lugar del Río Bobo, antiguo "Valle del Espíritu Santo" tiene una Capilla para el culto católico. El mismo fue derribado por la gente del Dr. Antonio Bernabé Noguera, dueño de la mayor parte de las estancias de aquel valle y que se oponía de manera radical a que allí se construyera un nuevo poblado.

25 de febrero de 1828. Nace en la aldea de Buena Vista - Queniquea, el fundador de San José de Bolívar, Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez, hijo de José Florentino Pulido Montilva y María Casimira Ramírez.


Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez
Fundador de San José de Bolívar

15 de febrero de 1883. Cincuenta y siete vecinos del Río Bobo firman el Acta de Fundación del pueblo que llevaría por nombre San José de Bolívar, la denominación del santo "San José" sería sugerida por el presbítero Fernando María Contreras y el termino "Bolívar" fue agregado por el patriarca Ramón de Jesús Pulido.


Padre Fernando María Contreras

19 de marzo de 1884. El Dr. Jesús Manuel Jáuregui Moreno, párroco de La Grita bendice la nueva iglesia. Desde esta fecha se dedica el Día al patrono San José y debido a ello es encomendado al artista plástico de la comunidad don José Atanacio Cárdenas Zambrano la elaboración de una estatua al esposo de María, la madre de Jesucristo.


Monseñor Jáuregui Moreno


Colegio Sagrado corazón de Jesús 
dirigido por monseñor Dr. Jesús Manuel Jáuregui Moreno

03 de junio de 1884. Muere el principal animador de la fundación del poblado San José de Bolívar, Don Ramón de Jesús Pulido.


22 de diciembre de 1887. La Asamblea Legislativa del Estado Táchira reconoce al lugar del Río Bobo como aldea legalmente constituida.

17 de septiembre de 1890. Funda un colegio para varones en el pueblo de San José de Bolívar el bachiller Felix Román Duque.


Maestro Felix Román Duque

28 de abril de 1894. Ocurre un terremoto en la zona, este día se cae la iglesia y muchas viviendas.

20 de octubre de 1901. San José de Bolívar pasa a depender de La Grita, antes pertenecía al Distrito Crespo (Hoy Tariba) de la Circunscripción Occidental del Estado de los Andes, y en los documentos de la época en el Registro Principal de Tariba aparece así: "Aldea San José de Bolívar (anteriormente Río Bobo)".

15 de enero de 1902. La aldea San José de Bolívar es elevada a Parroquia Civil.

16 de enero de 1902. Es asignado Marco Aurelio Chaparro Ramírez como primer Jefe Civil del reciente pueblo San José de Bolívar y de secretario el señor Silvestre Amador Quintero.

05 de septiembre de 1904. El general Eustoquio Gómez responde carta a Don Jesús Contreras para la solicitud de una escuela para el pueblo de San José de Bolívar, en la que explica que dicha solicitud se la hará llegar tal solicitud al presidente Cipriano Castro.


18 de junio de 1905. San José de Bolívar pasa de parroquia a Municipio. Se designa Municipio San José de Bolívar, capital Río Bobo.

06 de mayo de 1907. Por disposición del presidente Cipriano Castro se crea la Escuela Nacional de primer grado para Varones, según renglón número 978 para el municipio San José de Bolívar.

13 de mayo de 1907. Nace José Segundo Pulido Vivas.


José Segundo Pulido Vivas

14 de mayo de 1907. El Ministerio de Instrucción Pública designa como maestro de escuela para la recién creada Escuela Nacional de Varones Nº 40 al señor Andrónico Rojas.

27 de noviembre de 1907. El pueblo amanece conmocionado, en el río Bobo es hallado el cadáver ahogado de la señorita Rufina Pulido Escalante, hija de Trinidad Pulido y María del Carmen Escalante.

06 de mayo de 1909. El Ministerio de Instrucción Pública designa como maestra de escuela a la señora Hortencia R. de Sánchez para desempeñarse en la nueva Escuela Nacional de Niñas Nº 41.

14 y 15 de marzo de 1911. Recibe la población de San José de Bolívar y el cura Párroco Rafael Mora al Obispo Diocesano Antonio Ramón Silva y a su secretario el presbítero Acacio Chacón. 

22 de marzo de 1911. Nace José Victoriano Zambrano Méndez, hijo de Doroteo Zambrano y Francisca del Rosario Méndez. Será el primer militar de carrera del pueblo y gobernador del estado Miranda en la época de Marcos Pérez Jímenez.


José Victoriano Zambrano Méndez
y Marcos Pérez Jímenez 

18 de febrero de 1914. El jefe civil coronel Jesús Contreras Hernández y el cura párroco José Ignacio Moncada reciben en San José de Bolívar al Obispo Antonio Ramón Silva y el presbítero Inocente Pernía. En la tarde el prelado celebra la misa por los treinta y uno años de fundación del poblado.


Padre José Ignacio Moncada


Coronel Jesús Contreras

19 de octubre de 1917. Visita de nuevo al poblado el Obispo Antonio Ramón Silva acompañado en esta ocasión por el padre Pedro María Morales.

19 de marzo de 1920. Primeras Ferias y Fiestas al patrono San José inaugurada por don Emiliano Contreras.

01 de enero de 1921. Los señores Jesús Calderón y Manuel Antonio García montan un taller de alfarería en las cercanías del caserío de La Costa.

15 de julio de 1924. Empieza a funcionar la Oficina de Correos.



30 de junio de 1929. La primera iglesia del pueblo de San José de Bolívar es destruida por un terremoto.


Primera Iglesia de San José de Bolívar
Maestros constructores: Luis Barrios y José Domingo Pulido

17 de diciembre de 1930. San José de Bolívar conmemora el Centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar, llega a la población la Lámpara que acompañara el cuerpo inerte del héroe de América en Caracas el año 1842.


Padre Jairo Contreras restaura la lampara del Libertador en el año 2011


Litografía de la época donde aparece la Lampara que alumbró
los restos del Libertador en 1842 en la iglesia de San Francisco


Señoritas de San José de Bolívar que representaron el Acto del 17 de diciembre de 1930
conocido como "Las cinco Repúblicas".
En la imagen aparece: Rosario Narváez, Socorro La Cruz, Inés Narváez, Teotiste Chaparro,
y sentadas están Séfora Chaparro y Delfina Ramírez. 

15 de noviembre de 1931. Se crea el Juzgado del Municipio siendo su primer Juez el historiador José Saturnino Peñaloza y su secretario don Víctor Manuel Pulido.


Víctor Manuel Pulido Vivas

16 de septiembre de 1933. Creación de la primera escuela en la aldea Mesa de San Antonio, siendo su primera maestra doña Ana Manuela Paz de Pulido, quien al año siguiente es trasladada a la escuela de Niñas Nº 69 de San José de Bolívar.


Ana Manuela Paz

15 de octubre de 1934. Instalación de la Primera Planta de Luz Eléctrica por iniciativa particular de don Víctor Manuel Pulido. La potencia de la moderna planta es generada por leña. Los trabajos de instalación estuvo a cargo de don Evaristo Peñaloza. La planta fue instalada en la famosa Casa del Tejar en la carrera la Igualdad (o carrera 5) con calle Sucre (o calle 6). Las casas que tenían luz entre ellas la casa cural y las que estaban frente a la plaza Bolívar.


07 de enero de 1937. Llega al pueblo la primera enfermera graduada, a un pequeño dispensario construido por la comunidad. Se trata de María Rafaela Peñaloza.


04 de agosto de 1937. Se gradúan de Guardias Nacionales en Caracas en su primera promoción los rioboberos: Gilberto Chaparro Contreras, Ramón Elvidio Contreras Francisconi y Ramón Atilio Pulido.


Ramón Elvidio Contreras Francisconi

31 de octubre de 1937. El presidente del estado Táchira doctor Abigaíl Colmenares asigna como situado constitucional para San José de Bolívar la cantidad de 926,60.

18 de julio de 1940. Se instala la oficina telegráfica y telefónica del pueblo a cargo del señor Gregorio Alarcón. Después de él quedaran en la memoria del telegrafista nombres como: Luis Alarcón, Agustín Duque, Braulio Puertas y Hugo Mariano Pulido.



10 de marzo de 1942. Llega al pueblo el doctor Bruno Baldassini como médico residente y su esposa María Luisa Sordi Brachini . Dicta algunas charlas en casa de don Víctor Pulido sobre los acontecimientos que se viven en Europa en torno a la segunda guerra mundial. En Queniquea relata estos temas en casa de don Baudilio Sánchez, por lo que la sombra del nazismo no fue ajena en estas tierras.


Dr. Bruno Baldassini Marchesi

16 de septiembre de 1942. El Ministerio de Educación crea la Concentración Escolar bajo la dirección de doña Ana Manuela Paz de Pulido.

5 de diciembre de 1943. Nombramiento del primer párroco residente de la iglesia de San José de Bolívar cuyo nombre es Domingo Roa Pérez, que con el tiempo sería nombrado Arzobispo de la Arquidiócesis de Maracaibo.


30 de junio de 1947. Inauguración del primer Acueducto construido por el Gobierno del Estado.

16 de septiembre de 1947. El Ejecutivo del estado Apure contribuye con 4000 Bolívares para crear la primera biblioteca Escolar.

23 de abril de 1949. El gobierno del Estado decreta la construcción de la carretera del Zumbador, la cual se inaugura tres años más tarde.


23 de octubre de 1952. Llega a la población la imagen de la Virgen de Coromoto a eso de medianoche. al siguiente día - 24 de octubre - a las cuatro de la madrugada monseñor Domingo Roa celebra misa en la iglesia de San José en compañía del sacerdote Marco Tulio Ramírez, en la tarde será traslada la reliquia sagrada a Queniquea.


Marco Tulio Ramírez


06 de junio de 1953. Se funda en San José de Bolívar la Sociedad de "Caballeros del Santísimo Sacramento".


01 de febrero de 1957. Llega a la población la señora María Becerra a la medicatura en su cargo de enfermera del pueblo, viene con su hija Aura, quien luego se desempeñara como maestra en la Escuela Básica "Regina de Velásquez".


21 de abril de 1957. Un violento sismo destruye la Iglesia, era domingo de pascua, terminaba la semana santa, el temblor ocurrió a las 4:20 pm, además causa averías en muchas viviendas.


27 de mayo de 1957. Misa de acción de gracias en el Tambo construido por la comunidad para tal fin.


18 de junio de 1960. El padre Acacio Belandria Pulido es el primer sacerdote nativo de San José de Bolívar ordenado en Boston (Estados Unidos) por el cardenal Cushing.



Primera misa que ofreció el padre Acacio Belandria Pulido en San José de Bolívar


Los hermanos Belandria Pulido


Acacio Belandria Pulido, la abuela Rosario Pulido Vivas y Rómulo Romero


Padre Acacio Belandria Pulido

05 de agosto de 1960. El presbítero José Contreras Pulido da su primera misa después de ser ordenado sacerdote en San José de Bolívar.


09 de octubre de 1963. El fotógrafo aficionado Juan Angulo toma la primera panorámica de nuestro pueblo que se tenga como existencia.


15 de octubre de 1970. Creación del Ciclo Combinado "San José de Bolívar".


03 de febrero de 1973. Empieza a funcionar la Estación Truchicola de San José de Bolívar.


15 de septiembre de 1974. Fundación de la Academia de Comercio "Simón Rodríguez" en San José de Bolívar.


11 de marzo de 1975. Instalación del primer Hogar Pueblo, previa selección de diez hogares que albergaron a 53 menores.

12 de febrero de 1978. Se funda el Club Juvenil "Amigos en acción" con el joven Tulio Zambrano como presidente y los siguientes integrantes: Argimiro Escalante, Marbella Urbina, Judith Chacón, Gonzalo Vivas y María Ramírez. Grupo coordinado por el presbítero Juan Francisco Santos.

15 de marzo de 1978. El profesor Pedro Contreras Pulido nativo de San José de Bolívar toma posesión del cargo de Gobernador del estado Táchira.


15 de agosto de 1979. Inauguración de la Medicatura Rural por el profesor Pedro Contreras Pulido, gobernador del estado Táchira.


13 de octubre de 1979. Develación de la placa a la memoria de doña Rosario Pulido de Belandria, nombre que llevara la Escuela de Labores.

05 de marzo de 1981. Se empiezan a instalar los primeros teléfonos en el poblado, la central telefónica funcionara en casa de don Heriberto Rosales.


Don Heriberto Rosales en la primera central telefónica del pueblo 

04 de septiembre de 1981. Se instala en San Cristóbal la Junta Pro-Centenario de San José de Bolívar bajó la presidencia del Dr. José Peñaloza Peñaloza, posteriormente quedó presidida por la señorita Elcónida Chaparro.

24 de junio de 1982. Muere don Victor Pulido, pionero del progreso de San José de Bolívar y descendiente de los primeros fundadores del pueblo.

01 de diciembre de 1982. Bautizo del libro intitulado "Monografía de San José de Bolívar" cuyo autor es el profesor Horacio Moreno.



22 de enero de 1992. El padre Jesús Campos funda la Infancia Misionera de San José de Bolívar.


28 de julio de 2012. Monseñor Mario Moronta celebra en San José de Bolívar el "XCIV Encuentro Eucarístico".



NOTA: Este calendario esta en construcción.

miércoles, 4 de julio de 2012

DON RAFAEL CONTRERAS DUQUE, OTRO DE LOS FUNDADORES DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Firma de Don Rafael Contreras Duque

Don Rafael Contreras Duque (⋆24-05-1839 - La Grita) se encuentra entre uno de los fundadores de San José de Bolívar, hijo de José Ceferino Contreras Mora y María Trinidad Duque Contreras, matrimonio que vivía en los campos aledaños de La Grita, ciudad donde se casaron el 18 de mayo de 1827 y de cuyo matrimonio también son hijos; Juan José de las Nieves, (⋆08-05-1828 – La Grita), Eusebio de los Ángeles (⋆15-08-1829 – La Grita), María Liberata (⋆ 20-07-1831 – La Grita), María Ramona (⋆13-12-1833 - La Grita), Vicente (⋆ 03-03-1837 - La Grita). Al nacer Rafael se radicarían en el poblado de Seboruco.
Fue casado con la señorita Rosana Méndez y de su unión serían hijos: Juan de la Cruz, Teresa, Pablo Emilio, Pedro José, Josefa, Isabel y Eixipión Contreras Méndez (éste último murió muy joven en la batalla de Táriba de 1899 en el contexto que dirigía don Cipriano Castro).


Mapa levantado por Don Rafael Contreras Duque
reposa en el Archivo de la Prefectura
del pueblo de San José de Bolívar

PROTAGONISTAS DE LA REVISTA ENSAYO DEL PADRE JUAN FRANCISCO SANTOS - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: Ramón Elvidio Pérez Parra

Cuando el padre Juan Francisco Santos arribó a San José de Bolívar a finales de 1976, venía cargado de entusiasmo, espiritualidad y una gran vocación de servicio, venía de participar en una experiencia pastoral en un pueblito de Mérida llamado “Belén”, en donde había fundado, con un grupo de jóvenes, una revista llamada 2000. Venía, además, con una enorme expectativa sobre lo que le podía deparar ese pueblito tan pequeño, retirado de San Cristóbal, con una carretera de tierra que se perdía como una enorme serpiente entre la neblina y del que tan elogiosamente se había expresado Monseñor Fernández Feo, cuando le dijo: “Mira Juan Francisco, no es la parroquia que yo hubiera querido darte, pero es la parroquia donde yo hubiera querido estar, si no por lo menos haber nacido allá. Yo hubiese querido haber nacido en San José de Bolívar. Me gusta mucho ese pueblo”.
Llegó a San José de Bolívar en un trajinado Maverick, un día en que irradiaba un esplendoroso sol de montaña; los feligreses lo recibieron con regocijo, como siempre han recibido a todos los sacerdotes que llegan al pueblo. Sin embargo, Juan Francisco resultó ser un sacerdote especial, desde ese mismo momento mostró una gran bondad para desempeñar el oficio sacerdotal, una humildad que no era fingida, sino que se desprendía de su personalidad de manera espontánea, así como una vocación de servicio inagotable y sin límites. A los pocos días se compenetró con los cristianos devotos de la comunidad, con los señores y señoras que regularmente iban a la iglesia, pero no se conformó con atender espiritualmente a los que asistían siempre a misa, sino que empezó su misión pastoral estableciendo vínculos con todos los miembros de la comunidad y, en especial con la juventud, su mayor preocupación y desvelo.
La juventud ocupó un lugar destacado en las prédicas dominicales, a nosotros se dirigía siempre en un lenguaje sencillo y claro, apoyado en ejemplos, en vivencias propias y con un toque de humor ligero e inteligente, que le permitía rápidamente conectar con sus oyentes. Nunca se le oyó amenazar con el infierno y el purgatorio u ofrecer a cada momento el cielo como justa recompensa al que se portara bien. Mostraba caminos y orientaba con palabras sabias sobre los temas de la vida: el amor, el perdón, la justicia, la libertad, la bondad con sus semejantes e insistía en que la educación era el camino que los jóvenes de una comunidad agrícola, perdida en el mundo, donde prácticamente sólo llegaba la radio, tenía para progresar y avanzar en la vida.
El Padre Santos llegó a San José de Bolívar, como le dijo en una de sus últimas entrevistas al joven historiador José Antonio Pulido, con la pasión de la escritura “como una necesidad de vida”. A los pocos meses, ya había puesto a circular una revista sencilla: Ensayo, casi rudimentaria, impresa en un viejo multígrafo, que nos la dio para que la vendiéramos en la iglesia un domingo de marzo del año 77, a un costo de medio y que rápidamente se agotó. La revista nació como una “publicación juvenil, diseñada para el entretenimiento y la siembra de inquietudes”.
En el editorial del primer número, define “la criatura” que estaba naciendo: “ENSAYO, como su nombre lo indica, es intento, entretenimiento, oportunidad de superación”. Y continuaba definiendo su orgullosa criatura: “No hace falta repetir que “ENSAYO” quiere ensayar, cortar de raíz el orgullo. Pero no con menor firmeza “ENSAYO” quiere liberar - ojalá lo consiga- del pecado de la pasividad”.
Y vaya que lo consiguió, muchos jóvenes que habíamos colaborado vendiendo el periódico, por la insistencia del padre, comenzamos a emborronar cuartillas y a presentarle uno que otro texto que con amabilidad y paciencia revisaba: corregía ortografía, aclaraba frases y las transformaba en colaboraciones publicables.
Las sucesivas camadas de jóvenes que incentivó a escribir y que colaboramos con él en una diversidad de temas fueron siempre uno de sus grandes orgullos. Nunca rechazó un texto por problemas de escritura, si había fallas, él las ayudaba a solventar, nunca impuso una línea editorial y jamás permitió que las diferencias políticas, propias de la comunidad, trascendieran al ámbito de la revista.
En los editoriales de los 15 números, en las “Crónicas de San José de Bolívar” firmadas por “Cronicón”, en el “Semáforo” y en el “Consultorio Sentimental”, se reflejan las vivencias y los principales acontecimientos de estos “años dorados”. Por una parte, es el sembrador de valores y de principios en la juventud, el cronista que registra magistralmente los acontecimientos de su tiempo, el sacerdote que responde con franqueza las dudas espirituales de los feligreses y, por la otra, el luchador social que plantea, sin ambages, los sentidos problemas del pueblo y de las aldeas.
Nos dice en sus editoriales: “es hora de despertar”, “hay un sueño enfermizo, que se mete en las entrañas del ser”… “Es el sueño del no hacer, el sueño de no anhelar, el sueño de no arreglar las cosas, el sueño de encogerse ante las dificultades, el sueño de las paces con la pobreza y hasta con la miseria, el sueño del atraso y la incultura, el sueño de la inercia”… “Si en San José de Bolívar hay atacados de este sueño, es preciso sacudirlos, agitarlos, gritarlos”…
Nos dice que “es bueno equivocarse”, “pobres de aquellos que no se equivocan”, “pobres de los que todo lo hacen bien”, “dichosos los que tropiezan y ven sus defectos, y por sus defectos se reconocen humanos. Los asnos no padecen equivocaciones” y les dice a los jóvenes: “No tengan miedo a los errores. Tengan miedo a no hacer nada”.
Nos alerta sobre la necesidad de construir y nos dice: “En San José y fuera de San José hay mucho que construir en la línea de la educación, de la toma de conciencia”… “Destruir es la cosa más fácil del mundo. Construir, aunque consolador, es tarea de esforzados, de animosos y valientes”.
Es una constante en sus editoriales la siembra de inquietudes y valores en una comunidad conformada por gente buena, trabajadora y luchadora, pero que el lento transcurrir del tiempo, el frío de la montaña, el “michito” andino, nos dejaba caer, a veces, en un estado de quietud y modorra que ameritaba, en ciertos momentos, un sacudón.
En los cuatro años de vida de Ensayo se observa una constante lucha por la búsqueda de soluciones a los problemas del pueblo. Cuando se paralizó el asfaltado de la carretera a El Zumbador en nuestra población vecina de Queniquea por razones presupuestarias, el Padre clamaba en sus editoriales: “¡No nos castiguen, por favor!”… “Los vecinos de San José no somos tan malos como para que nos castiguen”… “Nos quieren cortar una vía de progreso. Nos quieren castigar a dejarnos sin carretera pavimentada”…
Esta lucha constante en la búsqueda de soluciones a los problemas del pueblo se va a reflejar en todos sus escritos. En las crónicas se puede seguir, día a día, el avance de la carretera que el Ejecutivo reanudó como consecuencia de las luchas de los habitantes del pueblo; el avance, parálisis, reanudación de obras de la Medicatura; la lucha por la pavimentación de las calles, que cada vez que llovía se convertían en un río de agua, barro y piedras; la lucha por la electrificación de las aldeas; por líneas telefónicas directas para reemplazar la central única de clavijas que existía en casa de Don Heriberto Rosales; por la construcción de cloacas, brocales y aceras de las calles; en fin, por un conjunto de problemas que desvelaban a la comunidad.
También se expresaba la alegría por las obras que se iban concluyendo; se empezaba a soñar con que San José se convirtiera en un importante destino turístico por los enormes atractivos naturales con que cuenta; con que las praderas de pastos naturales, con vaquitas de tres y cuatro litros de leche, dieran paso a sistemas más productivos y modernos; con la creación de cooperativas y asociaciones de productores; con la creación en el Liceo de una Escuela Agropecuaria y con una Medicatura que efectivamente prestara un buen servicio de salud.
Se reseñan las varias visitas del gobernador Ricardo Méndez Moreno, del presidente Carlos Andrés Pérez y de los candidatos presidenciales en las elecciones de 1978: Luis Herrera Campins y Luis Piñerúa Ordaz. Se destaca la enorme alegría que nos embargó a todos los rioboberos cuando el profesor Pedro Contreras Pulido asumió la Gobernación del Estado. Uno de los más ilustres hijos de esta comunidad asumía la jefatura regional en un momento en que nuestro pueblo comenzaba a despertar.
El profesor Pedro Contreras Pulido no sólo era un destacado intelectual, dirigente político, diplomático y brillante docente, siempre fue un ferviente promotor del desarrollo del pueblo, un constante luchador y un gran enamorado de su terruño. Cuando fue viceministro de Educación aprovechó una de las circunstancias en que quedó encargado del ministerio para presentarle al presidente Caldera la creación de dos liceos: uno en Yaracuy y otro en Táchira, concretamente en San José de Bolívar. El Presidente emocionado con el liceo en Yaracuy, su tierra natal, también le aprobó la creación de un liceo para San José de Bolívar.


Profesor Pedro Contreras Pulido

Desde Ensayo también destacamos la visita que nos hizo el ilustre historiador, político e intelectual tachirense Ramón J. Velásquez, quien aceptó ser el padrino de la IV Promoción de Bachilleres en Ciencias del Liceo San José de Bolívar. El Dr. Velásquez nos deslumbró con su sencillez, humildad y extraordinaria bondad, nos acompañó a la Truchicultura, al acto de graduación y a la fiesta de grado. Compartió con el Padre Santos y los graduandos en todo momento, contó vivencias y anécdotas de la historia nacional y regional, de las luchas de Juan Pablo Peñaloza y Eustoquio Gómez librada en las montañas andinas, en las zonas de Pregonero, Queniquea y San José de Bolívar. Nos obsequió su libro Venezuela Moderna con un mensaje escrito con su puño y letra, felicitándonos y animándonos a seguir adelante.
La visita del Dr. Velásquez nos reconfortó y nos dejó como hechizados por la posibilidad de un futuro que podía ser promisorio. Después he tenido la oportunidad de compartir durante muchos años con él en Caracas, ha sido para mí como un padre, ha sido el amigo más cercano y con él que he contado siempre en estos largos años que llevo viviendo en la capital, llena de oportunidades, pero también de peligros.


Tulio Zambrano, Cledy Guerero, Dr. Ramón J. Velásquez, Ramón Elvidio Pérez, 
Profesor Orlando Mendoza, Don Teódulo Zambrano, Rodrigo Vivas, Profesor Rogel Cardozo 
y Padre Juan Francisco Santos.


Cledy Guerrero, Dr. Ramón J. Velásquez, Ramón Elvidio Pérez Parra, Don Teódulo Zambrano, 
Profesor Rogel Cardozo y Padre Juan Francisco Santos

Para editar Ensayo el Padre Santos siempre se apoyó en sucesivos grupos de jóvenes de los últimos años del liceo que teníamos, una vez graduados, que dejar el pueblo en búsqueda de nuevas oportunidades de estudio. Su objetivo no solo era publicar la revista, sino que ésta sirviera de motivación para que los jóvenes pensáramos, reflexionáramos y escribiéramos. Junto a los jóvenes contó con el apoyo de los profesores del Liceo y el Grupo Escolar “Regina de Velásquez”, quienes, provenientes de otras tierras, se integraron al pueblo en su plenitud. Su labor docente iba más allá de las aulas para adentrarse en el deporte, en la música, en la cultura, en la lucha por el desarrollo de la comunidad y en la política.
El Padre Santos conformó un primer Consejo de Redacción integrado por los jóvenes Jorge Ramírez, Carmen T. Sánchez, José del C. Guerrero y Eladio Rodríguez, por el profesor Manuel Suescúm, como ilustrador y diseñador de las portadas, y el por él mismo, figurando como Asesor. Luego incorpora a otros jóvenes y va progresivamente reemplazando a los que tenemos que salir en la búsqueda de otros horizontes. Incorpora al profesor Arecio Mora, Tulio Zambrano y Cledi J. Guerrero Jaimes y en la etapa final entran a formar parte del consejo: Argenis Vivas, Nelsa Duque, Elda Pernía, José Ramón Moncada y Eva Cárdenas. 


Manuel Suescúm


Manuel Suescúm estudiante de la UCAT


Profesor Arecio Mora

Se abordan desde las páginas de Ensayo los más diversos temas. Se rescatan personajes del pueblo que habían dejado huella como Don José Mora, Don Gumersindo Chacón o Don Atanasio Cárdenas. Se escriben poemas a San José, patrono del pueblo, y a San José de Bolívar, para resaltar sus bellezas y encantos, a los agricultores para homenajear su dedicación y devoción y por supuesto, también al amor. El Padre Santos escribe el Himno de San José de Bolívar. Se rescata la historia local y se cuentan episodios casi anecdóticos de las diferencias con Queniquea para establecer los límites y definir la preeminencia eclesiástica y política; se cuenta una excursión a la Cimarronera que sirvió para motivar a otros a descubrir la belleza inigualable de aquellos páramos; se plantean las necesidades de las aldeas y se insiste en el abandono de Río Azul; se aborda el tema del consumo exagerado de licor y se advierte del daño que ocasiona en las familias, en la personas y en la juventud.
Hoy, quienes formamos parte de esa experiencia editorial, recordamos con cariño aquellos “años dorados”, como los definió José Antonio Pulido. Mas no podemos dejar de recordar dos jóvenes extraordinarios que el destino apartó muy pronto de nosotros: José Manuel Franciscony y Tulio Zambrano. 
José Manuel fue un joven inquieto, infatigable lector, destacado deportista, pintor y especialmente muralista, un amante de la naturaleza y un apasionado de nuestro pueblo. Un joven soñador que la despiadada delincuencia nos arrebató en el despertar de su vida, cuando decidió abrirse camino en Caracas, una ciudad promisoria, pero avasallante. Entre sus escritos, destacan unas preciosas coplas que le dedicó a San José, tituladas Coplas para un Pueblo de Fantasía, en cuya estructura va dibujando un pueblo de ensueño, enmarcado en la bruma andina y por el que manifiesta su disposición a “luchar toda una vida”.
Tulio Zambrano fue un entusiasta colaborador de Ensayo, compañero de tertulias políticas, históricas y literarias. Contrincante aguerrido en el ajedrez que comenzaba a incursionar con fuerza en el pueblo; compañero de paseos campesinos en los cuales ponía en marcha esa voluntad inquebrantable para superar las limitaciones físicas que le ocasionó la polio que sufrió siendo niño. Brillante estudiante, el mejor del curso y posiblemente el mejor del liceo en materias como física, química y matemática. Tulio partió muy pronto, al poco tiempo de haber obtenido simultáneamente los títulos en Administración y Contaduría en la Universidad de Carabobo, cuando un amor despiadado lo sumió en una profunda depresión hasta llevarlo a la muerte.
En algunas páginas de Ensayo se destacaba la labor de los que el Padre Santos calificó de “Bienhechores del Pueblo” como la licenciada Emilcy Zambrano, Vicente Vivas Chacón y el profesor Pedro Contreras Pulido, que ya referimos.
La licenciada Emilcy, desde la Dirección de Educación de la Gobernación, no perdía oportunidad para canalizar cualquier iniciativa, proyecto, recurso, beca para los estudiantes y cuanta ayuda fuera útil para el pueblo. Consiguió que la revista se imprimiera en la Gobernación con un método más ágil y moderno. Por ello el Padre Santos dice en su editorial del Nº 8, con una gran felicidad: “Nos salieron alas. Nos sentimos más leves, más veloces, y a la vez más seguros”. Habíamos dejado aparcado el viejo multígrafo para pasar a imprimir en Offset.


Profesora Emilcy Zambrano

Vicente Vivas Chacón, desde el Comité Pro-Desarrollo de San José de Bolívar, ubicado en Los Teques, mantenía una lucha permanente por la asignación de presupuestos para construir obras, mejorar los servicios públicos y resolver los ingentes problemas del pueblo. En las páginas de Ensayo aparece el testimonio de esta lucha noble, desinteresada y fructífera por la solución de las necesidades de San José. Allí también se reflejan las primeras colaboraciones monetarias que recibió el Padre Santos para costear los crecientes gastos de la revista, producto de las diligencias de Vicente entre sus coterráneos ubicados en Los Teques y Caracas. 
Los profesores, tanto del liceo como del grupo, ocuparon un lugar destacado en las páginas de Ensayo, allí escribieron los profesores Gilberto Guerrero, Esperanza Márquez, Freddy Parada, José E. Peñaloza, Efraín Vivas, Arecio Mora, Manuel Suescúm y Orlando Mendoza, quienes en sus años de amplio transitar por San José de Bolívar marcaron toda una época, tanto en las generaciones que contribuyeron a formar como en la vida misma del pueblo. Esa fue una época de camaradería entre alumnos y profesores, de participación entusiasta de los docentes en las actividades culturales y deportivas.
El pueblo comenzaba a despertar y esta revista produjo un chispazo que alumbró a muchos. Es verdad que el promotor principal fue el Padre Santos, pero también es cierto que los jóvenes, los profesores, los habitantes que vivían en el pueblo y en importantes ciudades del país, la hicieron suya, la consideraron propia, y en los años que duró fue un destello de alegría y de esperanza. Fue la pionera de otras publicaciones que vendrían después: como la revista Riobobense: El carpintero de la montaña que dirige José Antonio Pulido Zambrano y Elvidio Márquez Guerrero; así como su página homónima http://riobobenseelcarpinterodelamontanaazul.blogspot.com y la página de Internet llamada: www.rioboberos.com que construyó y ha mantenido con gran entusiasmo desde Alemania, el joven informático y experto en robótica Adalberto Pérez Salas, hijo también de esta tierra.
El las últimas ediciones de ensayo se comenzaba a vislumbrar el progreso que tendría en los siguientes años el pueblo. La fecha del centenario se veía cerca y se soñaba con una gran celebración y un gran reencuentro de rioboberos, que los hijos de San José residenciados en otras regiones del país se reencontraran para compartir esta alegría juntos, como efectivamente terminó siendo. Se vislumbraba el gran desarrollo que iba a tener la ganadería de altura, con la introducción por parte de la Corporación de Los Andes del modelo UPJ (Unidad de Producción Joque). Una modalidad que permite que en una hectárea de tierra puedan alimentarse cuatro vacas con un sistema rotatorio de potreros. Este sencillo sistema, acompañado del suministro, a crédito, de vacas de alto rendimiento lechero, provenientes de Canadá y Nueva Zelanda, revolucionó los sistemas de producción agropecuarios y mejoró notablemente la calidad de vida de la población. Se soñaba con el desarrollo del turismo y con la construcción de posadas para recibir a los que comenzaban a visitar al pueblo, labor que ha venido materializándose en estos últimos años.
Desde que salió el último número de Ensayo han transcurrido más de 30 años; su fundador, el Padre Santos, acaba de fallecer hace tres años en la ciudad de Caracas. Las sucesivas hornadas de jóvenes que participamos en la redacción de la revista ya somos hoy unos señores de mediana edad, pero a pesar de los avatares de la vida y de las experiencias en los diversos campos profesionales, mantenemos ese grato recuerdo sembrado en lo más hondo de nuestras almas. Ese grato recuerdo de haber compartido una experiencia maravillosa, enaltecedora y edificante en uno de los pueblos más bellos de Los Andes venezolanos.