sábado, 17 de junio de 2017

MOVIMIENTOS SISMICOS EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Estado Táchira 

San José de Bolívar ha vivido movimientos sísmicos que han marcado su historia, esto lo traemos a colación por el temblor de anoche 16 de junio del 2017, cuando vivimos el sacudón como dicen los abuelos. El hecho se registro a las 10:39 pm., y según el reporte de Funvisis tuvo una magnitud de 3.8.
Lo cierto fue que se movieron las casas, parecía como si un gusano gigante hubiese pasado por debajo de ellas. La gente salio a la calle haber que no hubiese pasado algo peor, y las mujeres decían: ¡Gracias a Dios no fue tan fuerte!


La gente empezó a llamar a aquellos familiares que vivían en San Cristóbal, luego se supo que el epicentro había sido la ciudad de La Grita.
Dejamos para la historia lo que publicó Funvisis:


San José de Bolívar tiene en su Archivo Histórico que el primer temblor que se recuerda en la zona sucedió el 26 de febrero de 1849, según consta en los libros parroquiales de Nuestra Señora del Rosario de Queniquea, luego aparece una nota el 18 de mayo de 1875, señalando un movimiento sísmico que se dio en la zona a eso de las 11:30 de la mañana.
De igual manera el 28 de abril de 1894, se da un temblor que fractura la torre de la primera iglesia y algunas casas. En los libros parroquiales de la iglesia de San José de Bolívar se lee la siguiente información: "En el pueblo se sintió el temblor con mucha fuerza, destruyendo la iglesia y dañándose muchas casas de la calle de la toma de agua, no hubo víctimas; el temblor se sintió alrededor de las diez de la noche".
El 30 de junio de 1930 la población vuelve a vivir un movimiento sísmico que lanza al piso la torre de la iglesia y varias casas por la parte de la calle Páez.
El 21 de abril de 1957 vuelve a darse un temblor en el pueblo, que lanza por el piso la iglesia en su totalidad y varias viviendas de la comunidad quedan colapsadas. Por este motivo se construye un Tambo improvisado para recibir la palabra de Dios.


Tambo donde se dieron las misas en San José de Bolívar luego del Terremoto de 1957.-

jueves, 15 de junio de 2017

AVIFAUNA RIOBOBERA (LAS AVES EN EL MUNICIPIO FRANCISCO DEMIRANDA).

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira.

El municipio Francisco de Miranda, capital; San José de Bolívar, es un lugar mágico donde se puede disfrutar de una gran variedad de esparcimiento, y uno de ellos es el maravilloso arte de observar aves silvestres.Uno de los primeros que se encargó de dar una clasificación desde un punto de vista cientifico del aves de este pujante Municipio fue el profesor Horacio Moreno en su magnífica obra Monografía de San José de Bolívar (1982). Transcribo la investigación del profesor Horacio Moreno a continuación:

CLASE II: AVES

ORDEN: CATHARTIFORMES
FAMILIA: Catartidas.

Rey de los Zamuros..........Sarcohanphus papa.


Zamuros..........................Coragips atratus



ORDEN: FALCONIFORMES
FAMILIA: Accipitridas

Gavilán palomero.............Micrastur zanothorax


ORDEN: GALLIFORMES
FAMILIA: Cracidas

Guacharaca......................Ortalis rificauda


Pava de monte..................Penélope purpurascens


ORDEN: ODONTOFORIDAS

Perdiz...............................Colinus cristatus


ORDEN: COLUMBIFORMES
FAMILIA: Columbidas

Paloma turca o rabo blanco......Leptotila verrauxi


ORDEN: PSITTACIFORMES
FAMILIA: Psitacidas

Periquitos.............................Forpus passerinus


ORDEN: STRIGIFORMES
FAMILIA: Titonidas

Lechuzas..............................Buho virginiana


FAMILIA: Troquilidas

Colibríes..............................Lophormis ornatus


ORDEN: PICIFORMES
FAMILIA: Picidas

Carpinteros.........................Dryocopus lineatus


SUB-ORDEN: PASSEROIDEA
FAMILIA: Hirundinidas

Golondrinas........................Progne chalybea
 (Archivo Pinterest - Tomado acá con fines didacticos).-

FAMILIA: Trogloditas

Cucaracheros.....................Troglodytes musculus

FAMILIA: Mimidos

Paraulatas..........................Mimus gilvus


Gonzalitos..........................Icterus nigrogularis

Turpial................................Icterus Icterus


FAMILIA: Traupidas

Azulejos..............................Thraypis episcopus


Para seguir divulgando en nuestros niños el amor por el pueblo de San José de Bolívar, a continuación reproducimos con un fin netamente didactico las imagenes las Aves pintadas por el artista Walter Arp que representan en mundo de la Avifauna riobobera. Walter Arp fue un artista integral, lo conocí por el amor del profesor Horacio Moreno hacia este arte, fue Arp un artista cabal, un hombre probo, de una fina sensibilidad cultural para exaltar en sus obras la belleza de los pajaros que anidan en nuestros bosques. Espero y disfruten tanto como yo de estas exquisitas piezas de arte.

Aguaitacamino.-

Arrendajo.-

Azulejo.-

Cabeza de Lacre.-

Cardenal guamero.-

Carpintero.-

Colibris.-

Curruñatas.-

Gavilan Macagua.-

Gonzalito.-

Guacharaca.-

Gualdivia (Gavilan arrastrador).-

Halcon Primito

Lechuza o Zorrokuko.-

Moriche blanco.-

Paraulata de Agua.-

Paraulata negra.-

Paujil.-

Perdiz.-

Periquitos.-

Pichon de montaña.-

Turero.-

Turpial.-

Verdin Negro.-

domingo, 11 de junio de 2017

AGUSTÍN MÉNDEZ, UN SANTO PARA EL TRABAJO

Personajes de San José de Bolívar:
AGUSTÍN MÉNDEZ, UN SANTO PARA EL TRABAJO

Por: Juan Francisco Santos Gutierrez
Presbítero de San José de Bolívar (1977 - 1981)


Agustín Méndez (Archivo Lubín Pulido).

Aquí en San José de Bolívar  todos somos un poco santos. Aunque a veces hagamos nuestra santísima voluntad: que si es "santísima" me temo no tenga nada de santa.
Pero creo que los fieles de Capadocia, Corinto y Colosas, a los que San Pablo llamaba "santos", no distaban muchos kilómetros espirituales de los fieles rioboberos. Es mi opinión particular.
A pesar de todo, hay grados en esto de la santidad. Desde el puro barniz y ligero aroma, hasta el obtenido con bondad de oro macizo y de altos quilates, de esos que quedan todavía, aunque otra cosa proclamen las lenguas pesimistas y detractoras.
Y dentro de esa gama de santos en mayor o menor escala, las hay para todos los gustos y colores.
Así el señor Agustín Méndez es un santo para el trabajo. Su figura somática parece tiene algo de relación con los arcángeles de la pintura clásica y con el San Isidro Labrador de las imágenes ingenuas y policromadas de las iglesias rurales.
En Agustín el trabajo se hizo bondad y la bondad trabajo. No sabe leer ni escribir, tiene su lógica particularísima pero a fuerza de acariciar y dialogar con la tierra, le ha encontrado toda la fuerza maternal y fecunda y le pone a vibrar con cada puñado de semillas y goza interpretando surcos con sus manos, como un Alirio Díaz con su entrañable guitarra.
Agustín es un poema de cerca en su cara y de fuego productor en su corazón.
Cien agustines más en San José de Bolívar y le sacaríamos la lengua a los pueblos más pintados en agricultura, y cien mil agustines esparcidos por la geografía venezolana y esto sería el nuevo Israel de América, como para exportar por torrentes lo que ahora tenemos que importar con vergüenza.
Agustín Méndez no conoce huelgas, contratos colectivos ni sindicatos. Aunque simpatice con algún partido político, no chantajea su voto ni pide nada a cambio.
Agustín cree firmemente en su Dios y acepta el precepto del trabajo como un deber y un honor en las filas del servicio humano.
Porque Agustín es, por encima de todo, un servidor. Humilde y tímido más que un niño. Esquivo por consecuencia de su intimidad, de su introversión, que él compensa dialogando y dialogando con su ángel consejero mientras trabaja.
En resumen: si algún día se le antoja al campesinado de estas tierras fabricarse un nuevo San Isidro con bigotes, yo no tendría reparo en cederle una fotografía de Agustín Méndez para inspiración del imaginero.
Porque Agustín, por encima de sus santos olores de sudor y polvo, trasciende con fragancia de trabajo serio, responsable y honrado y eso hoy día, en los tiempos que corren, nos suena a verdadero "olor de santidad".

Tomado de: Horacio Moreno. (1982). Monografía de San José de Bolívar. Editorial Antares. Bogotá. Pp.359-360.   

sábado, 10 de junio de 2017

LAS METRAS, JUEGOS DE ANTAÑO DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Niño tachirense jugando al Triangulo con metras.
(Foto Archivo Fundación Pulido)

En épocas pasadas nuestros niños tenían otra manera de divertirse. Uno de estos juegos de forma tradicional era con metras (bolitas de vidrio de colores o blancas llamadas Maras), estas eran impulsadas con los dedos de la mano hasta pegarles a la de otros competidores.
Este juego consistía en pegar o "golpear" una contra otra en una determinada distancia y según el tipo de competencia. La mayor parte de los juegos de metra exige el contacto directo con la tierra.
Los niños se reunían en la tarde en la calle de la cuadra y marcaban un triangulo sobre la tierra donde se colocaban la cantidad de metras acordadas por cada participante. Luego para saber el orden del juego se traza una linea a cierta distancia que sirve de punto de partida para realizar otra linea y cada jugador lanza su metra y quien se acerque más a la segunda linea será el primero en lanzar y así de manera sucesiva.


Juego del Triangulo (Foto archivo: Fundación Pulido)

En San José de Bolívar, capital del municipio Francisco de Miranda - Táchira, Venezuela posee las siguientes modalidades impuesta por los niños de esta comunidad:

- El juego del Hueco; esta variedad ludica consiste en tratar de meter la metra en un hoyo, quien acierta recibe de cada jugador una metra por premio. Se lanza a una distancia demarcada en aceptación de los jugadores.

- El juego del Castillo; consiste en poner cuatro metras en forma triangular como si fuera la torre de un castillo. Los jugadores se apostan a una distancia prudente detrás de una raya de donde cada jugador debe lanzar su metra, él que tumbe el castillo se gana las metras, por lo que debe ser un juego entre dos o cuatro jugadores. Gana quien tumba el Castillo y aquellos que no lo logran deben esperar un nuevo turno si acaso no es derrumbado por otro jugador antes.

- El juego del Triangulo; este consiste en dibujar un triangulo en la tierra con una varita, en dicho triangulo cada uno de los jugadores deberá colocar una metra dentro del triangulo y después de seleccionar los puestos del turno se intenta sacar la mayoría de metras por participante, quien al final logré sacar la mayor cantidad de metras resulta ganador y por ende gana la cantidad de metras aportadas por los jugadores dentro del triangulo.


El juego de metras, una tradición de antaño en San José de Bolívar.

Categoría: Juegos de Antaño.

viernes, 9 de junio de 2017

DON GUMERCINDO CHACÒN, EL LABRADOR DE PIEDRAS

DON GUMERCINDO CHACÓN, EL LABRADOR DE PIEDRAS DEL RÍO BOBO

Por: Juan Francisco Santos Gutierrez - Presbitero


El Labrador de piedras (Judith Driscoll - 2017)
 
Los apodos en los pueblos vienen a constituir la denominación humoristica-casera y tambien las más de las veces la expressión de algún aspecto importante de la persona. En el caso presente, el apodo "Picapiedra" asignado a Don Gumercindo (o más conocido como Joviniano), le venía por su dedicación a un trabajo muy particular, un trabajo en el que fue especialista: Labrar la piedra. En plena carretera de San Josè de Bolívar a Queniquea, en la residencia de don Francisco Rosales, se pueden admirar varias de las piezas fabricadas con toda perfecciòn y exactitud, piezas que realizò don Joviniano. Unas pesadisimas ruedas de moler, que llaman verdaderamente la atenciòn, piedras hechas con sus manos como lo hiciesen siglos atrás los egipcios con la gran Piramide y la efinge. Igualmente, en otras muchas casas todavía se conservan las antiguas ruedas de trapiche o las maquinas de rollo para trillar cafè. Todas ellas obra del trabajo paciente y nada comodo de don Joviniano.


Piedras de moler y molino (Colección Fundación Pulido).-

Decimos trabajo paciente y nada cómodo, porque la realización de un trapiche le llevaba tres meses y un rollo de trillar no menos de dos meses, y no era nada raro que las salpicaduras y el polvo de las piedras le ocasionaran molestias en la vista. Además, no era lo mismo elaborar mantequilla que trabajar con la piedra. Al recibir un encargo de trabajo, iba a buscar la materia prima, al río si se trataba de trapiches, y a la quebrada de San José si se trataba de trillo para café. Escogida la piedra habìa que cargarla en bueyes y transportarla al lugar constituido en taller.


El labrador de piedras (Judith Driscoll - 2017)

¿Què instrumentos usaba don Joviniano para dejar perfectamente acabadas sus obras? Cualquiera persona que admire sus trabajos pensarà que usò las técnicas más avanzadas de su época, es decir, de 1957. Sin embargo, todas las herramientas las constituìan hachas viejas, inservibles, a las que les labraba un pico para trabajar mejor. Todavìa hoy sus descendientes y algunos coleccionistas de oficio conservan algunos de los instrumentos de trabajo.
Algo muy importante en esta industria, o màs bien, artesanía sanjosefina: El sueldo que recibía don Joviniano por su trabajo creador era de cuatro bolivares diarios. Toda una fortuna para su época.
Hombre del pueblo, don Joviniano viviño en buena armonía con todos. Cuando el "Taller" estaba parado por falta de contrato, se dedicaba a la fabricación de casas, cercas y también trapiches de palo. Todo menos comer la sopa boba de la vagancia.
Viviò gran parte de su vida en el cerro de La Colorada, pero la última etapa de su vida la pasó en el pueblo.

(Tomado de la revista Ensayo. San José de Bolívar, Nº 5- Año 1977).