viernes, 9 de junio de 2017

DON GUMERCINDO CHACÒN, EL LABRADOR DE PIEDRAS

DON GUMERCINDO CHACÓN, EL LABRADOR DE PIEDRAS DEL RÍO BOBO

Por: Juan Francisco Santos Gutierrez - Presbitero


El Labrador de piedras (Judith Driscoll - 2017)
 
Los apodos en los pueblos vienen a constituir la denominación humoristica-casera y tambien las más de las veces la expressión de algún aspecto importante de la persona. En el caso presente, el apodo "Picapiedra" asignado a Don Gumercindo (o más conocido como Joviniano), le venía por su dedicación a un trabajo muy particular, un trabajo en el que fue especialista: Labrar la piedra. En plena carretera de San Josè de Bolívar a Queniquea, en la residencia de don Francisco Rosales, se pueden admirar varias de las piezas fabricadas con toda perfecciòn y exactitud, piezas que realizò don Joviniano. Unas pesadisimas ruedas de moler, que llaman verdaderamente la atenciòn, piedras hechas con sus manos como lo hiciesen siglos atrás los egipcios con la gran Piramide y la efinge. Igualmente, en otras muchas casas todavía se conservan las antiguas ruedas de trapiche o las maquinas de rollo para trillar cafè. Todas ellas obra del trabajo paciente y nada comodo de don Joviniano.


Piedras de moler y molino (Colección Fundación Pulido).-

Decimos trabajo paciente y nada cómodo, porque la realización de un trapiche le llevaba tres meses y un rollo de trillar no menos de dos meses, y no era nada raro que las salpicaduras y el polvo de las piedras le ocasionaran molestias en la vista. Además, no era lo mismo elaborar mantequilla que trabajar con la piedra. Al recibir un encargo de trabajo, iba a buscar la materia prima, al río si se trataba de trapiches, y a la quebrada de San José si se trataba de trillo para café. Escogida la piedra habìa que cargarla en bueyes y transportarla al lugar constituido en taller.


El labrador de piedras (Judith Driscoll - 2017)

¿Què instrumentos usaba don Joviniano para dejar perfectamente acabadas sus obras? Cualquiera persona que admire sus trabajos pensarà que usò las técnicas más avanzadas de su época, es decir, de 1957. Sin embargo, todas las herramientas las constituìan hachas viejas, inservibles, a las que les labraba un pico para trabajar mejor. Todavìa hoy sus descendientes y algunos coleccionistas de oficio conservan algunos de los instrumentos de trabajo.
Algo muy importante en esta industria, o màs bien, artesanía sanjosefina: El sueldo que recibía don Joviniano por su trabajo creador era de cuatro bolivares diarios. Toda una fortuna para su época.
Hombre del pueblo, don Joviniano viviño en buena armonía con todos. Cuando el "Taller" estaba parado por falta de contrato, se dedicaba a la fabricación de casas, cercas y también trapiches de palo. Todo menos comer la sopa boba de la vagancia.
Viviò gran parte de su vida en el cerro de La Colorada, pero la última etapa de su vida la pasó en el pueblo.

(Tomado de la revista Ensayo. San José de Bolívar, Nº 5- Año 1977).