sábado, 9 de diciembre de 2017

EL ESTADO LOS ANDES, GUZMÁN BLANCO Y LA FUNDACIÓN DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira.-


Antonio Guzmán Blanco

Durante el tiempo del Guzmancismo, Venezuela construyo su base de identidad en los valores patrios y para ello Guzmán Blanco uso la imagen del Libertador para lograr la unión nacional. Dentro de todos estos cambios aparte de la Instrucción publica a nivel de Estado y la implementación del matrimonio civil, valores de una masonería de Libertad, Fraternidad y Unión de la que era miembro.
En 1879 Guzmán Blanco establece el Bolívar como moneda nacional y consagra la canción patria "Gloria al bravo pueblo" como Himno Nacional. Pero era necesario una fecha que uniera más a los venezolanos en su identidad con la patria, por lo que se aprueba el 24 de julio como Natalicio del Héroe y en Decreto del ejecutivo federal de fecha 3 de septiembre de 1881 dicta celebrarse el Centenario del Natalicio del Libertador a nivel nacional.
El Táchira de esta época es un Estado de una tradición conservadora muy férrea, muy arraigada en estos principios y alejada de los ideales del partido Liberal, cuestión política que lo distinguía del resto del país, por ello, los andinos nunca gustaron ser gobernados por los caraqueños que acostumbraba enviar el Presidente como Gobernador de estas tierras.
El Táchira había sido un poco rehacida a la imagen de Guzmán Blanco y el sitio de Ríobobo no era la excepción, y más cuando el gobernador del Estado, Hermenegildo Zavarce en carta a Guzmán Blanco de fecha 13 de marzo de 1872 le informa que: 

En este Estado, en que sus habitantes conservan sus tradiciones coloniales, en donde residen una cáfila de malos Extranjeros, súbditos, Italianos; estos han logrado infundir en el ánimo del pueblo, que su calidad de Extranjeros es sagrada bajo todos aspectos, y bajo este pie, con una audacia indescriptible, no sólo se mezclan en nuestras cuestiones, haciendo apreciaciones referentes a la política del país, sino que auxilian con elementos de guerra; sirviendo de conductores y como voceros de nuestros reveses y alternativas. Relativo a esto le informará Peraza de todo. Para castigarlos cual merecen, se les ha enjuiciado como es natural, para no dejar en descubierto las reclamaciones que estos hombres solicitan en demanda de interés que no tienen. Al Ministerio ha ido ya la instrucción que pesa sobre un tal (Miiguel) Franchisconi y Pedro Benedetti(1).  

Todo este ambiente de cordialidad - por llamarlo así - en este año se debía a la creación de una nueva Constitución aprobada el 27 de abril de 1881, donde se establecía una nueva división administrativa para los Estados Unidos de Venezuela, y en lo concerniente al Táchira había pasado a depender de una nueva denominación conocida como el Gran Estado Los Andes, conformado por Trujillo, Guzmán (Mérida) y el Táchira.

¿Qué era el Estado Los Andes?
Como se ha visto, fue un Estado creado con la reforma constitucional promovida por el presidente Antonio Guzmán Blanco, dividido en tres Secciones:

* Sección Táchira, capital: San Cristóbal.

* Sección Guzmán, capital: Ejido.

* Sección Trujillo, capital Trujillo.

En la Sección Guzmán se radicaría la casa del Presidente de Estado, cuyo epicentro sería Mérida, como capital de todo el Estado Los Andes. Cada Sección a su vez estaría dividida en Distritos y cada Sección sería administrada por un Gobernador.

General Juan Bautista Araujo,
el León de la Cordillera.-

Antonio Guzmán Blanco designó como Delegado Militar de esta región andina al general Juan Bautista Araujo, pues conocía las dotes de estrategia de este General y su amistad con los diferentes líderes en todos los lugares conocidos del área de montaña, y el sitio de Riobobo no era ajeno a esta administración. En esta zona tenía como delegados de su partido conservador a los rioboberos el coronel Evaristo Peñaloza y don Ramón de Jesús Pulido. "Juan Bautista Araujo conocía a todos los hombres importantes del territorio"(2), de allí la conexión con estos rioboberos de antaño.
Esta idea de unión había circulado mucho antes en el Táchira, donde el periódico Unión de la Cordillera en varios de sus artículos que fueron leídos en el transcurso del año 1878 promovía crear un Gran Estado, garante de la estabilidad política que reinaba en esos tiempos, la legislatura del Táchira veía en esto una prioridad y así equilibrar las fuerzas con el otro lado de la frontera, este periódico circulaba por todo el Táchira y sus lecturas fueron pretexto de charlas de los riboberos y queniqueos de esa época.
No es extraño que los ecos originados en la Asamblea Constituyente de Timotes sobre la estructura y administración del Gran Estado Los Andes llegaran a estas tierras de la alta montaña. Los ánimos estaban caldeados.
En este ambiente dicta Guzmán Blanco su Decreto del 3 de septiembre de 1881, allí imparte las normas para aquellos que honren el nombre de Simón a fin de que en la Apoteosis de su Natalicio llegué a todos los rincones de Venezuela. Este decreto llegó a cada región y el Estado Los Andes no fue la excepción convocando a los jefes civiles de parroquias y distritos a celebrar dicho Acto en todo lo grande. Las comunicaciones desde Caracas insistían en la participación de todos los pueblos.
A finales de 1881, un grupo de tachirenses del ala conservadora "se alzó en armas en el Táchira para pedir la anulación de las elecciones que designarían a sus primeros representantes, que a su vez elegirían al primer Presidente de Estado"(3). En este alzamiento aparece la figura y liderazgo del general Juan Bautista Araujo conocido en la zona con el mote de "El León de la Cordillera", actúa bajo la figura de Delegado Militar instaurando el Orden, este hecho gana simpatías y nuevas amistades en Araujo quien luego sería nombrado por el Consejo de Administración como primer presidente del Estado Los Andes para el período 1882 - 1883. Con la "elección de Araujo, los andinos disfrutaron de una relativa paz"(4).
En este atmósfera nacería meses después San José de Bolívar, un jueves 15 de febrero de 1883, pero veamos como se consolida esa idea, unida al proyecto de unión nacional de Guzmán Blanco.
Lo primero fue la participación de un riobobero en la Exposición Nacional del Centenario del Natalicio de Simón Bolívar en la ciudad de Caracas, este artista plástico José Atanacio Cárdenas Zambrano  

ARTICULO EN CONSTRUCCIÓN

Referencias:
1.- En: Pedro Cunill Grau. (1993). Guzmán Blanco y el Táchira. Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. N° 114. Caracas.
2.- En: Juan N. Urdaneta. (1879). Correspondencia del Delegado Militar del Distrito La Cordillera. Trujillo. Pp. 2-3.
3.- En: Francisco de Paula Vásquez. (1881). Mensaje del Presidente Provisional del Estado Los Andes a la Legislatura Constitucional. Mérida. Imprenta de Juan de Dios Picón Grillet.
4.- Yuleida Artigas. (Mayo - octubre 2007). "El Estado Los Andes en la época de Antonio Guzmán Blanco 1881 - 1887". En: Aldea Mundo. Revista sobre Fronteras e Integración. Año 12. N° 23.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL CENTENARIO DE LA MUERTE DEL LIBERTADOR EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: Mgs. José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Busto de Simón Bolívar inaugurado en 1975, ya que el antiguo busto de 1930 fue cambiado 
por estar muy deteriorado - Plaza Bolívar de San José de Bolívar.-
(Foto: Fundación Pulido).-

El pueblo de San José de Bolívar desde su fundación ha estado vinculado al Culto Bolivariano, por ello, no fue extraño que su origen abrigado al Centenario del natalicio del héroe diera paso a que el Centenario de la muerte de El Libertador no podría pasar por alto entre sus habitantes.
El pueblo inicio aquel año de 1930 preparándose para tan magno evento, pues la responsabilidad histórica de llevar como apellido el apellido del héroe era un estigma que pesaba en todos.
Las escuelas federales, para este tiempo numeradas como 54 y 69 empezaron a introducir en su pedagogía escolar el tema de la vida y obra de Simón Bolívar, a recordar los hechos históricos  y proezas del proceso independentista. El maestro Manuel Maldonado Vivas, quien además fungía como Corresponsal de Prensa de un periódico en la ciudad de San Cristóbal, intitulado La Montaña, hizo un casting para seleccionar al estudiante que mejor desempeño tuviese en Lectura, ya que el seleccionado leería un Poema exclusivo sobre el Padre Libertador y dicho alumno seleccionado fue el niño Gilberto Chaparro.
La gente que vivía en el pueblo empezó a limpiar calles y carreras, así como encalar los distintos frentes de las casas.


San José de Bolívar en 1928 

El coronel Olinto Chaparro Contreras, quien ejercía en estos tiempos de Prefecto había estado haciendo diligencias para traer un busto del Padre Libertador, por ello envió variada correspondencia y la respuesta esperada llegó de Mérida.
El gobierno de Mérida ofreció al Coronel Chaparro donar un viejo busto realizado en arcilla quemada que estaba en uno de los depósitos de sus dependencias.
El busto donado, algo rustico había estado por mucho tiempo desde la época del gobernador don Gabriel Picón en el sector de Milla y puesto en desuso en el año de 1900 cuando estuvo de gobernador el general Esteban Chalbaud Carmona reemplazándolo por un busto de bronce y el viejo busto fue olvidado hasta que se dio el chance de "ser obsequiado a un pueblo tachirense de nombre San José de Bolívar". Señala Lubin Pulido que este busto lo trajeron "en lomo de mula desde La Grita procedente de la ciudad de Mérida" (1).


Plaza del pueblo de San José de Bolívar donde se observa
el busto de Simón Bolívar traído de la ciudad de Mérida.

Otro detalle que engalana el festejo fúnebre es la llegada de la "hermosa lámpara del primer super-hombre de Sur América, Simón Bolívar, Libertador"(2), que fue instalada en el templo parroquial de la población. Este detalle se debió a que el gomecismo implemento para esta celebración que todo sitio que llevase un nombre ligado al Libertado recibiera un objeto cercano al héroe para de esta manera el Culto Bolivariano se mantuviera en el tiempo.

Lámpara del Libertador,la misma se encuentra en el templo parroquial
de San José de Bolívar (Foto: Fundación Pulido).-
  
Lo cierto fue que ese año de 1930, el pueblo se volcó a rendir homenaje al máximo héroe de la Guerra de Independencia. La llegada de la Lámpara fue "mirada por los habitantes de esta región como una gran reliquia, como en efecto lo es, y que de ella se sirvieron para iluminar el panteón". La reliquia fue expuesta para la población y en las misas o Te Deum que continuaron el padre "Bachiller José Ignacio Moncada, en la solemne ceremonia dedicada al gran hombre, en el primer centenario de su agonía y muerte en Santa Marta"(3), unido de repiques de campanas y horas de oración por el Alma del Padre de la Patria.

Presbítero Bachiller José Ignacio Moncada.-

A continuación transcribimos lo que dejó el maestro Manuel Maldonado en su Crónica para el periódico La Montaña sobre como fue enaltecido y celebrado la gloria de Simón Bolívar a cien años de su desaparición física:

Corresponsal, Maldonado.
San José de Bolívar, 06 de enero de 1931
Periódico: La Montaña - San Cristóbal.

Los festejos fúnebres del Centenario de la muerte del Libertador que se efectuaron en este Municipio, el 17 de diciembre pasado, se llevaron a cabo estrictamente según el programa que había circulado con anterioridad, según el orden siguiente:
1° A las cinco de la mañana salió el desfile organizado desde la casa del ciudadano jefe civil hacia el templo parroquial, encabezado por las cinco gentiles y espirituales señoritas que iban representando a las cinco republicas hermanas, los planteles federales 54, 69 y 94, la Sociedad Hijas de María, las autoridades, familias y ciudadanos, abierto el núcleo en dos alas respectivamente.
Fue entrando la última persona del conglomerado y acto continuo el sacerdote comenzó su pertinente oficio religioso. Una vez que hubo terminado el solemne acto, salió la reunión, dio un paseo por las principales calles de la ciudad acercándose finalmente hacia el centro de la plaza principal, en donde estaba preparado el ciudadano jefe civil para descubrir el busto del Libertador al punto de las 6 de la mañana.
Luego que estuvo descubierto, los planteles federales números 54 y 69, cantaron al unísono el himno de nuestra patria. Tres escogidas piezas musicales por el repertorio selecto de la "Orquesta Zambrano" vinieron a conmover los ánimos y hacer sellar el acto de la mañana.

Iglesia de San José de Bolívar - Año 1930

2° Por la tarde a las doce y media, partió el desfile desde la "Calle Bolívar" hacia distintos puntos del poblado, el cual pasó la marcha cerca y en frente del monumento del Libertador cuya obra arquitectónica, inaugurose en esos momentos. Cuando el reloj marcó la una con exactitud, ocupo la tribuna el orador de orden e impuso a la muchedumbre un silencio imponente de diez minutos.
Cuando feneció el lapso de tiempo fijado, comenzó la peroración que duró quince minutos. En seguida pronunciaron elocuentes discursos las cinco damas representativas de las cinco repúblicas hermanas, siendo ovacionadas por el auditorio. Fueron cantados por los alumnos de los planteles federales números 54 y 69 los himnos de las cinco repúblicas.

Rosario Narváez, Socorro La Cruz, Inés Narváez, Teotiste Chaparro, 
Séfora Chaparro y Delfina Ramirez.

La espiritual y virtuosa señorita Socorro Contreras, maestra de ceremonia, recitó un bellisimo soneto dedicado a La Bandera, seguidamente las mismas armoniosas bocas cantaron el Himno de los Libertadores.
Una selecta pieza, completó este número. La alumna Delfina Peñaloza, en nombre del Plantel Federal de Niñas número 69 recitó un soneto titulado: "A Bolívar y a Colón". Acto continuo la alumna del mismo plantel, Carmen Chacón recitó un soneto inédito dedicado al Libertador. Luego el alumno Gilberto Chaparro, en representación de la Escuela Federal número 54, recitó un soneto del inspirado vate colombiano Federico Rivas Frade:

DE LEJOS
Como se aleja el tren, cómo se aleja,
y decreciendo va y al fin se pierde,
y sólo el mundo en espirales deja,
en la extensión de la llanura verde.
Así se van las dichas de la vida,
así se van las horas de ventura,
y dejan solo en su fugaz huida
de los recuerdos la espiral oscura.
Los dos en el anden se despidieron,
largo rato a los ojos se miraron;
mientras sus manos trémulas se unieron,
en silencio su alma se besaron.
En la hora fatal de la partida
no hablaron de promesas ni de agravios;
en los grandes instantes de la vida,
hablan mejor los ojos que los labios.
Ella esta aún en la estación mirando
del humo las confusas espirales;
y él, que ya no la ve, sigue agitando
el pañuelo a través de los cristales.
Y cual de un mismo pensamiento heridos, 
con un asunto de profunda queja,
quedo exclaman los dos entristecidos:
"¡Como se aleja el tren, como se aleja!"

Federico Rivas Frade.-

Por último, para finalizar el acto, la precoz y simpática niña Elva María, de tres años y cuatro meses, fue subida a la tribuna, dejando perplejo al auditorio por su impavidez y exquisita gracia al recitar una pequeña composición. La "Orquesta Zambrano" cerró con broche diamantino los imponentes festejos fúnebres de la tarde, conmemorativos del primer centenario de la muerte del gran Libertador.

3° En la noche de 8 a 11 una hermosisima velada, la cual fue clausurada con un cuadro plástico de las cinco repúblicas hermanas, en el que se vio en medio de ellas, al padre de la Patria.
Palabras pronunciadas por la señorita Céfora Chaparro, representando a Venezuela, en la celebración del centenario de la muerte del Libertador:
Yo, la República de Venezuela, siento en lo más hondo del corazón, la inefable complacencia de evocar en estos supremos momentos a uno de los más colosos héroes de nuestra amada patria, el glorioso genio de la independencia, Libertador Simón Bolívar. Naciste en mi capital Caracas, fecha 24 de junio de 1783 y moriste en Santa Marta, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Colombia, a la una de la tarde del día 17 de diciembre de 1830, día imborrable en la historia de la redención de un mundo. Hoy, inspirada en el más acendrado testimonio de eterna e imperecedera gratitud hacia vos, héroe máximo¡ Inmortal Libertador¡ que arriesgasteis vuestra vida tantas veces en los sangrientos campos de batalla de nuestra Guerra Magna por ver más tarde coronada vuestra aspiración y vuestra gloria, de quitar desinteresadamente a mis amados hijos las duras y pesadas cadenas que los oprimían como esclavos que desde hacía siglos, estaban bajo el poder del yugo español, vengo enorgullecida a presentarme ante este digno monumento, investida de la más profunda veneración, que justa y legítimamente debo sentir, hacia vos, ¡Oh, esplendoroso sol de la más sublime libertad, para quien los cantos expresivos de los mejores cantores guerreros, en combinación con las suaves armonías de las fontanas y acaso también con el preludio de las canoras aves, que trinan en sus ramajes, de las gigantescas selvas bolivarianas, no son nada, lo mismo que mi canto, para cantar en himnos armoniosos vuestras sagradas gestas libertarias!
Pero ya que mis palabras y cantares nada significan ante vuestra magna historia de épicas hazañas, y no son dignas de llegar hasta vuestro trono para darte mi demostración de gratitud y ungirte con mis ósculos maternos, permitime pues, Divino Prepotente, que me escuchas, que en tos venturosos momentos, en que me encuentro transportada de satisfacción y de dolor, por el motivo de contemplar en el Panteón Nacional las cenizas de mis preclaros hijos: Miranda, Sucre, Páez, Bolívar, etc., etc., adore y venere con toda la fuerza de mi espiritualidad tan veneradas cenizas que son para mí por ciertas, tan sagradas, como es sagrado este pabellón tricolor, en cuyos pliegues combinados por Miranda, juro postrada de hinojos ante el firmamento estrellado y ante el grupo de las demás naciones del orbe civilizado, que he de morir primero abrazando a mi bandera, como lo hago en este instante, antes que mis hijos que me sostienen con vigor y que me honran a imitación de mis antepasados y progenitores que dieron victoriosamente sus vidas para salvarme, se vean en poder de cualquiera ambiciosa nación, que atraída por mis inmensas riquezas, pretendan profanar e imperar en mi orgulloso suelo.
Permitidme ciudadano Libertador Simón Bolívar, que como madre vuestra, bese vuestras cenizas de sin par paladín y que las deje impregnadas de infinitas lágrimas y de ósculos espirituales, esta humilde corona de laureles que es lo único que vengo a traeros para dejarla ante vuestro digno monumento consagrado a vuestra perpetua memoria, hoy que cumples el primer centenario de vuestra gloriosa muerte(4).

La noche del 17 de diciembre de 1930 concluye con el Acto Cultural, a continuación de la recitación de la señorita Céfora Chaparro en la representación de Venezuela, siguieron "Teotiste Chaparro en nombre de Colombia, en representación de Ecuador lo hace la señorita Delfina Ramírez, y representando las repúblicas de Bolivia y Perú disertan las señoritas Socorro La Cruze Inés Narváez. Finalizan de esta manera estos hechos que recordaron tan importante fecha patria"(5).-
Este acto fue posible gracias a las fiestas escolares, pues estos "despiertan siempre gratos recuerdos entre padres y representantes. El encendido patriotismo, los principios religiosos y morales que constituyen nuestro patrimonio social, son escenificados en alegorías, dramas, monólogos y canciones patrióticas"(6).-  

Referencias:  
1.- José Lubin Pulido Chaparro. (2013). Memorias de agua, barro y café. Biblioteca de Autores y Temas Rioboberos. San Cristóbal. Pág. 65. 
2.- Manuel Maldonado Vivas. (1 de enero de 1931). La Montaña. Publicación periódica. Año II. Mes I. N° 323. San Cristóbal
3.- Ibidem.
4.- Manuel Maldonado Vivas. (11 de enero de 1931). La Montaña. Publicación periódica. Año II. Mes I. N° 324. San Cristóbal.
5.- José Lubín Pulido Chaparro. (2013). Memorias de agua, barro y café. Biblioteca de Autores y Temas Rioboberos. San Cristóbal. Pág. 66.
6.- Horacio Moreno. (1982). Monografía de San José de Bolívar. Antares. Bogota. Pág. 210.

jueves, 28 de septiembre de 2017

SEMBLANZA DEL SEÑOR FABIÀN GARCÌA

Por: Josè Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Nùmero de la Academia de Historia del Tàchira 

Hipolito Fabiàn Garcìa Escalante

El martes 26 de septiembre del 2017 San Josè de Bolìvar me diò otra enseñanza mìstica, pues a eso de mediodìa se vino una lluvia impestuosa y nos estabamos preparando para llevar el cuerpo del señor Fabìan Garcìa al funeral por su fallecimiento prematuro, ya que el señor Fabiàn aùn tenìa años por delante, pero el misterio de la vida y la muerte no es comprensible para tristes humanos como este quien les escribe.
Una señora del Topón se me acercò y dijo: -A Fabiàn le gustaba la lluvia, èl era devoto a las animas.
Por un momento cerre los ojos y escuchè la lluvia, ese murmullo màgico que nos llega de ese firmamento lejano y extraño.
El señor Fabiàn habìa nacido en La Costa un 20 de enero de 1954, serìa el hijo mayor del matrimonio de Josè Hipolito García y Marìa del Rosario Escalante. Por lo tanto tuvo una niñez campestre, en ese caminar entre el conuco y los camburales.
Me contò - recuerdo ahora - Ramòn Màrquez que el señor Fabiàn habìa sido su compañero de estudios en la Escuela Básica "Regina de Velásquez" y que su niñez fue llena de juegos ingenuos y preguntandosè que habìa más alla de la montaña, què otro mundo les deparaba.
En los ùltimos tiempos habìa compartido con el señor Fabiàn, pues Víctor uno de sus hijos se habìa casado con mi hermana Marìa Isabel, en algunas ocaciones me comentaba cosas de mis libros y hacìa menciòn a algunos personajes del pueblo de antaño.
A veces comentaba recuerdos de sus hermanos el señor Ramòn, el soldador del Topòn o los trabajos de construcciòn del señor Gerardo. Y fueron muchas las veces que recordamos como don Hipòlito su padre recorriò las calles del poblado recogiendo la colaboraciòn para la misa de indulgencia de los difuntos.

En primer plano vemos a Don Hipòlito en un entierro.-

La familia García como la he conocido vivìa en el confìn del pueblo, es decir en la ultima casa de El Topòn, quiza decidieran establecerse allì para observar de cerca la aldea La Costa, la tierra de sus ancestros. De niño recuerdo a Josefa, la hermana del señor Fabìan, vestida de blanco, enfermera a carta cabal; a Carmencita en la cuadra con su esposo Antonio Josè y sus dos hijos; o a Martìn, el menor de la familia, fue mi compañero de estudio de escuela.
De niño bien recuerdo ver al señor Fabiàn con su hermano Josè, es màs siempre los asocie y escuche entre pasillos esos dos hermanos se casaron con dos hermanas.
En todos estos pensamientos, la lluvia continuaba, como si el pueblo llorara a ese hijo que habìa partido al oriente eterno. Es costumbre en mi pueblo llevar al difunto por las calles del poblado como una ultima caminata y parecìa que esa lluvia se resistìa a dejar ir al señor Fabiàn.
Veìa con nostalgia a la señora Teresa, su mirada de tristeza me decìa la fortaleza de una mujer que se ha enfrentado a la muerte de frente, con temple, esa mujer que parecìa chiquita tenìa una gran alma para confrontar las visicitudes que dejan la agonìa de un difunto. Richard y Víctor vestìan sus mejores galas como militares de carrera, pues era un pedimento que siempre les habìa hecho el señor Fabiàn. Los otros hijos llevaban con parsimonia el luto, no puedo describirlos pues no los conocìa bien.
Viendo la lluvia pensaba en los niños, Victor Josè, Pedro Josè y Sofìa Isabel, Jesùs Gabriel, el señor Fabiàn habìa insistido en que debìamos cuidarlos mucho, eran sus nietos y como ese abuelo protector fue enfatico en esto hasta sus ùltimos dìas.
Lo cierto fue que la lluvia amainó, y el ataud cargado en hombros por sus sobrinos fue llevado por la calle principal de San Josè de Bolívar y esa lluvia impetuosa se transformò en llovizna.
El cuerpo fue entrado al Templo, allí como presintiendo el último paso de un ritual, la atmosfera se pusò más triste y el padre Franco Lanza dio una homilia del encuentro del ser un verdadero cristiano, una misa cantada y los recuerdos de otros que se han ido se remarcan con aquella frase: "Quièn cree en ti señor, no morira para siempre".
Y como lo dije al inicio, San Josè de Bolívar habia llorado a su hijo y lo despedía con lágrimas de lluvia y al salir del templo un sol radiante nos envolvio y como dijo su hijo Víctor una paz nos envolvió y el pueblo en procesión despidió a ese otro riobobero, que como buen padre dejó hijos para el bien de nuestro amado pueblo. El señor Fabián había muerto dos días antes, el 24 de septiembre, a las 11:45 pm., según me constato su hija Eliza quien vio su última mirada en este mundo. 

Hipolito FabiánGarcía Escalante.
 

EL SEÑOR FREDDY PEÑALOZA

Por: Josè Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Nùmero de la Academia de Historia del Tàchira

El señor Freddy Peñaloza.-

Vi al señor Freddy una mañana distante que se pierde en los recuerdos de mi niñez. Era un hombre alto, de voz profunda pero pausada. Estaba bajando algunos cuadros a una casa a media cuadra de la mìa donde se estaba mudando. Mi padre me dijo que èl era Freddy Peñaloza y su esposa Consuelo Quintero y que serìan nuestros nuevos vecinos, con ellos venìa su hijo Alexander, quien se convirtiò en otro niño màs de nuestra cuadra llena de juegos e ilusiones.
Era el señor Freddy, hijo de un anciano muy querido por nosotros, don Altagracia Peñaloza quien de vez en cuando nos entretenìa contandonos sobre las aventuras de guerrilla del general Juan Pablo Peñaloza contra el regimen del Benemerito Juan Vicente Gòmez. Su madre era doña Marcela Carrero, oriunda del pueblo de Pregonero.

Don Altagracia Peñaloza.

 Había nacido el nueve de junio de 1947 y le habìan bautizado con  el nombre de Freddy Josè Peñaloza Carrero. Fue criado bajo el precepto cristiano, ferviente seguidor de esta religión. Su niñez fue como la de un niño riobobero de su època, mezclado en las primeras letras y la faena campesina, andar entre las matas de cafè en la finca de su señor padre en la aldea Mesa de San Antonio. En las reuniones familiares vio como su padre y tìos conversaba de hombres dados a la polìtica como: Leonardo Ruìz Pineda, Raùl Leonì, Ròmulo  Betancourt y Carlos Andrés Pérez. Por lo que tuvo una educaciòn en los principios democraticos del partido del pueblo, como era conocido Acción Democratica en sus inicios.
Estudio sus primeras letras en la Escuela Básica "Régina de Velásquez" bajo la direcciòn de Doña Ana Manuela Paz. Luego en los inicios de su adolescencia es llevado a la ciudad de Colòn donde estudiara hasta el tercer año, pero lo de Freddy Peñaloza era otra cosa, la escuela no lo llena, màs nunca deja de ser un buen lector y un amante a las matemàticas.
Regresa al pueblo, pero ya en el señor estaba esa idea de ser un viajero constante.

Freddy Josè Peñaloza Carrero

Decide emigrar de nuevo de la aldea y màs adelante lo veremos trabajando en Aerobuses de Venezuela y hasta de chofer de doña Menca de Leoní trabajo en una oportunidad. Esto lo motiva a conocer sobre el mundo automotriz en Venezuela, entendió que la mecánica era un trabajo de futuro y conocer el funcionamiento de un automòvil era esencial. Y fue un acierto pues desde allí los autos estuvieron a su lado hasta el final de sus días.

Freddy Peñaloza en Margarita (Año 1970).-
  
Es por ello que toma la profesiòn de ser chofer de camiones y asì empieza a recorrer todo el territorio nacional y a entender a la Venezuela en su totalidad y sin desprenderse de sus valores cristianos y demòcraticos se ve a futuro como un servidor público.
Por su padre empieza a seguir el movimiento polìtico a traves de la prensa que lee cada dìa en un pueblo distinto. El señor Freddy fue un marinero en tierra firme.

Freddy Peñaloza llevando gasolina a traves de las carreteras de Venezuela.
 
A mediados de 1978, conoce a Consuelo Quintero y establece una nueva familia con ella.

Consuelo Quintero Ramìrez (En Caracas, en El Avila - Año 1977).-

Consuelo Quintero Ramìrez era oriunda de Santa Filòmena, Queniquea, hija de Juan Quintero y Eustalia Ramìrez. Con ella concibe a su hijo Alexander.

Freddy Peñaloza con su hijo Alexander en la Plaza Bolìvar del pueblo.
(Marzo - 1980).- 

Por este tiempo comienza a trabajar en el Complejo de la Represa Uribante-Caparo.

Freddy Peñaloza como maquinista en el Complejo Uribante-Caparo.-

Freddy Peñaloza en la construcciòn del Complejo Uribante -Caparo.-

El señor Freddy nunca deja de lado su pasiòn por la polìtica, sigue el acontecer nacional y hace vida en el partido Acciòn Demòcratica codeandose de grandes personalidades del partido, entre ellos Ron Sandoval, futuro Gobernador del Tàchira, y el entrañable Carlos Andres Pèrez.

Freddy Peñaloza con su hijo Alexander en la plaza Bolìvar
de San Josè de Bolìvar.- 

Bautizo de Yudith Chacòn, en el lado derecho doña Eustalia Ramìrez
y don Juan Quintero.- 

 
Freddy Peñaloza en sus tiempos de polìtica en la decada de los ochenta.

Entre los años 1987 y 1988 se hunde de lleno en la campaña electoral del andino Carlos Andrès Pèrez, cuyo lema serìa "El gocho para el ochenta y ocho". Son tiempos en la cuadra donde los niños ven hacer a sus padres campaña polìtica de altura con el respeto al que piensa distinto y los cumpleaños no tienen colores ni partidos, el señor Freddy disfrutaba que los niños de la cuadra la pasaran bien.

Cumpleaños de Alexander Peñaloza Quintero - Sector el Topon - Año 1988

Alexander Peñaloza y Fabio Guerrero.-

Yunior, Luis y Alexander Peñaloza junto a Josè Juan Pèrez.-

Luego veremos al señor Freddy frente a la prefectura del pueblo, recuerdo muy bien que el señor Freddy era elocuente, muy versatil al hablar y un experto en el mundo de las matematicas. Fue un aficcionado a los juegos de azar, sobre todo en el domino. Muriò el señor Freddy el 16 de abril del 2013.

Compartir social en el Club "Sol de Amèrica", de izq a der. Pedro Escalante, Rosalba Labrador,
Freddy Peñaloza, Consuelo Quintero, Marcelina de Labrador y Alexander Peñaloza.- 

Primera Comuniòn de Alexander Peñaloza Quintero.-

Josè Alexander Peñaloza Quintero.-

Alexander Peñaloza con su esposa Yohanny y sus hijos:
Juan Carlos, Juan Pablo y Genesis. 

 Freddy Peñaloza en el ùltimo transito de su vida.-

lunes, 11 de septiembre de 2017

PALINCHÓN: EL ÁRBOL DE LA MUERTE

José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira

Hojas de Palinchón Blanco (Foto: Archivo Fundación Pulido).-

Mi madre siempre ha sido una mujer temerosa a los designios de Dios aún así los acata y obedece.
Pero existe otro temor en mi madre y ese miedo se manifiesta cuando le dicen u observa un árbol, al cual en San José de Bolívar recibe el extraño nombre de Palinchón. Ese miedo viene de niña, cuando siendo apenas una infante vivió una mala experiencia con este árbol.
Mi madre dice: "Los abuelos comentaban que era mortal quien no conociera el palinchón y se colocará debajo de él a echarse una dormida de tarde".

Hojas de Palinchón Blanco (Foto: Archivo Fundación Pulido).-

Según testimonios de campesinos y labriegos de la aldea Los Paujiles su nombre se debe a que quien toca este árbol se empieza a hinchar. En la aldea Río Azul se le llama Palo Hinchón.
La ciencia le ha dado el nombre al Palinchón con el término científico; Mauria Puberula. Es un árbol que causa irritaciones en la piel, se observa cerca de las plantaciones de café y en las laderas montañosas. En San José de Bolívar hay dos tipos de Palinchón, el blanco y el negro. Dicen que la exposición al Palinchón Blanco es más terrible y doloroso que el del Palinchón Negro.

Hojas de Palinchón Negro (Foto: Archivo Fundación Pulido).-

Existen campesinos que parecen inmunes a este árbol mientras otros se hacen del mal del Palinchón con tan sólo observarlo de cerca o exponerse a él por una corta duración de tiempo.
Es creencia sobre todo en la aldea San Rafael que el simple contacto con este árbol produzca hinchazón en el cuerpo y de fiebres altas (calenturas).

Hojas de Palinchón Negro (Foto: Archivo Fundación Pulido).-

jueves, 24 de agosto de 2017

EXPEDICIÓN AL CERRO DEL TAMPACAL EN LA ALDEA LOS PAUJILES

Por: José Antonio Pulido Zambrano

José Antonio Pulido Colmenares y su abuelo Pedro Pulido
a la entrada del cerro del Tampacal - Aldea Los Paujiles.

La aldea Los Paujiles del municipio Francisco de Miranda no deja de sorprendernos con su belleza natural y su historia. Hoy 24 de agosto del 2017, nos dimos a la tarea de conocer el viejo camino real del sitio y de obligada visita el camino de Los Indios para llegar a la montaña El Lajón por el cerro conocido como El Tampacal
En esta ocasión que mejor guía que mi padre Pedro Pulido, quien aparte del viaje nos llevó a otro viaje, el de la memoria. "Este era el camino de don José Mora, el medico hierbatero de la aldea, subía todos los jueves a la montaña a hablar con los espíritus de los indios que moran en esta montaña" - así inicio el relato mientras nos conducía montaña adentro al viejo camino. Un camino que sólo puede existir en sus recuerdos, ya que la maleza lo ha devorado por completo. "Con la construcción de la carretera en la aldea por allá en 1963, el viejo camino empezó a morir, hoy sólo quedan migajas de él" - sentencia mi padre mientras mira a través de los ojos de su infancia. 

El viejo camino de don José Mora - Aldea Los Paujiles.

A las diez y tres minutos de la mañana partimos de la finca del abuelo, remontando montaña por la sombra - si se puede calificar - del viejo camino que nos llevaría a nuestra aventura.
El clima hoy esta fresco. "Espero y no nos llueva" - dice Don Pedro. El camino esta lleno de lodo, pues agosto es un mes de invierno en esta zona. De vez en cuando miro hacia abajo y cada día admiro más a nuestros ancestros por haber vivido en estas altitudes. San José de Bolívar en la lejanía parece un pesebre y en efecto el andino realiza sus pesebres en una montaña con casas en cerros que muchos dicen es imposible de vivir, pero no, el riobobero ha logrado domar estas montañas agrestes. El río Bobo como una gran serpiente baja por el valle aledaño.

San José de Bolívar visto desde el camino de Los Indios.-

El río Bobo se ve en la lejanía discurriendo el valle como una gran serpiente.

Después de casi veinte minutos de travesía llegamos al lugar donde en el pasado estuvo la casa de don José Mora, el médico de la aldea que curaba a sus pacientes por ser conocedor de las diversas plantas medicinales que se daban en la montaña, allí al lado había un trapiche.

Lugar donde estuvo la casa de don José Mora, hoy es un potrero.

Allí Don Pedro recuerda que don José Mora era un hombre muy servicial, y a pesar de la lejanía era mucho la gente que le visitaba. Curaba casi todos los males. La casa era la típica campesina, con aposento y fogón, un cuarto y una sala, sala que funcionaba como cuarto para las visitas. De allí iniciamos el recorrido a la montaña observando variedad de flora en la misma.














Llegamos al cerro del Tampacal a las 10:57 am., en el camino recorrido me sirvió para recoger muestra de nuestra fauna y fotografiar elementos de la naturaleza nuevos para mí. Don Pedro iba adelante abriendo camino, pues la idea era llegar a la montaña de El Lajón, pero teníamos como enemigo la inminente lluvia y una densa neblina que empezaba a abrazar la montaña donde nos encontrábamos. Él nos decía: "El nombre de este cerro se debe a que aquí existió mucho árbol de Tampaco".

Árbol El Tampaco.-

Con mi padre don Pedro Pulido.-

"El árbol de dos corazones" - señala don Pedro Pulido.-

Los campesinos de la zona marcan el camino con cruces y espirales como este.-

Algo característico de este lugar fue un olor constante como a tabaco o menta en toda la vía selvática. El algunas partes del camino vimos algunos arboles cortados y otros marcados con cruces y espirales, don Pedro dice que esas son señales que se colocan en el camino para no perderse en la montaña. También me llamó la atención no ver aves en la zona, salvo algunas arañas, caracoles de tierra llamados "guaruras" y un extraño insecto que nunca había visto en mi vida, tanto el caracol y el insecto estaban sin vida.


El historiador y explorador José Antonio Pulido Zambrano.-


El totumo de los indios, es un fruto grande de unos 15 centímetros de largo.-


Bajando del cerro del Tampacal.-

Don Pedro va adelante abriendo caminos...

A las 1:05 pm., don Pedro sugirió que bajáramos ya que empezó a bajar la neblina y el camino viejo lo había devorado la selva, por lo que era difícil encontrar llegar al borde que nos llevaba al Lajón de Los Indios.

La linea roja marca el recorrido de hoy.

Mi hijo José Antonio llegando del cerro del Tampacal.-

Para un botánico del futuro que quiera estudiar la flora del cerro el Tampacal aquí le dejo las plantas recogidas en nuestro recorrido:

Hoja de Palmito.-

Hoja de falso Palmito.-

Flor de agua o "Flor Babu".