lunes, 26 de junio de 2017

LA SEMANA SANTA DE ANTAÑO EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Editor de la revista Riobobense


Luis Rosales en el papel de Jesucristo (Semana Santa 1993).-

Anteriormente la gente de antes - suele decirme mi padre don Pedro - solía trabajar todo el año, eso de las vacaciones es un concepto nuevo en el pueblo.
En la época de antes, la de nuestros padres, se trabajaba mucho, menos en Semana Santa y la época de Navidad; sobre todo en Nochebuena, el nacimiento del niño Dios.
Se tenía por costumbre en lo que se conoce como "Tiempo de Cuaresma" no comer carne ni los miércoles ni los viernes;de igual manera los días santos: Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, eran días de ayuno obligatorio; el jueves se preparaba el ritual de los "Siete potajes" ya que ese día se comía a mediodía siete comidas distintas, menos carne, pues en Semana Santa no se consumía carne en ningún día.
El sábado santo la gente se preparaba desde muy temprano para estar en la cantada de gloria, en esa época la iglesia no tenía bancas y era costumbre que cada familia llevase las bancas al Templo, por lo que se mandaba a realizar a los carpinteros de la zona bancas con ornatos especiales para identificar los apellidos de cada objeto. Los Pulido tenían una banca que tenía labrado a San Jorge peleando con el dragón; Los Zambrano ostentaban en su banca una Flor de Lis con un San Juan Bautista; Los Francisconi habían mandado a tallar un par de llaves símbolo de San Pedro en su butacas; Los Parra tenían como icono en su banquete un par de uvas; Los Peñaloza habían mandado a moldear la imagen de San Antonio de Padua; Los Chacón tenían a San Esteban entre palmas y piedras; Los Moreno a San Francisco de Asis; entre otros.
Una característica (hoy en desuso) era que al poblado lo abrazaba un verdadero silencio, la iglesia atestada de feligreses orando en murmullos, las calles desiertas, las tarantines y bodegas cerradas. Sólo el ajetreo de las matracas anunciaban algún cambio. Ese sábado de gloria a las ocho en punto se rompía el velo, se cantaba el Gloria, las campanas donadas por los fundadores del pueblo aleteaban en vuelo con sus repiques; sonaba el acorde armonioso del antiguo Órgano que había logrado traer de Mérida, vía Tovar el padre José Ignacio Moncada, este acorde lastimero iba acompañado de los cantos liturgicos y un oración en latín por parte del sacerdote. Luego la gente encendía las velas y la gente repetía las palabras del Cura: 

- ¡Cristo Rey, resucitó!


La idea del Viacrusis Viviente se instala en 1977 por el padre español Juan Francisco Santos Gutierrez.-

ESCUELA DE CICLISMO DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Editor de la revista Riobobense


Escuela de Ciclismo San José de Bolívar


Escuela de Ciclismo de San José de Bolívar 
fundada en el 2017 por Ricardo Mora y Javier Rojas
(Foto Archivo Johana Carrero).-

San José de Bolívar es un pueblo mágico que le ha dado a este mundo muchos momentos de alegría. Mientras en otras partes se apuesta por el fútbol, en este rinconcito del Táchira se esta cultivando el Arte del buen ciclismo.
Antes de consolidarse este movimiento como Escuela de Ciclismo, el pueblo se arrojaba a sus calles a ver las distintas competencias que en los ultimos años ha acaparado la atención del poblado por el ciclismo de montaña y los padres no lo pensaron mucho y empezaron a apoyar a sus hijos en este renglón. En el pueblo aún impera la frase: "Deportes si, Drogas no".


Sebastián y Santiago Mora Carrero, iconos ya del ciclismo riobobero.-

La pasión en el pueblo por el ciclismo no es nuevo, ya que el estado tiene como expresión deportiva lo que se conoce como "La vuelta al Táchira". Y es así como en el transitar del tiempo los caballos y jinetes en sus cabalgatas por las calles han ido dando paso a los jinetes con potros de metal, que no es otra que las bicicletas.


Competencia ciclística del 19 de marzo del 2017, 1er Lugar Jaiver Rojas.
(Foto Johana Carrero).-


Competencia ciclística del 19 de marzo del 2017, 1er Lugar Sebastián Mora.
(Foto Johana Carrero).-

En las ferias de marzo, ya uno de los atractivos es la Competencia de ciclismo por las principales calles del poblado, partiendo la competencia desde el sector del llano.
Todo este movimiento ha dado como resultado que el equipo de ciclismo de San José de Bolívar allá participado ya en eventos de otros municipios de la entidad como en La Fría (García de Hevia).


Participación de ciclismo infantil y juvenil de la Escuela San José de Bolívar 
en la Competencia Nacional en la ciudad de La Fría el domingo 8 de marzo del 2017.
(Foto Johana Carrero).-


Integrantes de la Escuela de Ciclismo San José de Bolívar 
en la Competencia Nacional en la ciudad de La Fría el domingo 8 de marzo del 2017.
(Foto Johana Carrero).-

La Escuela ha tenido tanta aceptación que ya ha sido visitada por reconocidas figuras del ciclismo nacional como "El Gato Medina", campeón de la vuelta al Táchira.


El Gato Medina con los niños de la Escuela de Ciclismo San José de Bolívar


Ricardo Mora, uno de los pioneros y promotores de la fundación y creación 
de la Escuela de Ciclismo San José de Bolívar junto al Gato Medina y sus hijos:
Sebastian y Santiago Mora Carrero.-
(Foto Johana Carrero).-

El 23 de abril del 2017 la Escuela de Ciclismo participo en la Ruta de montaña en la laguna de Urao, Santa Cruz de Mora, estado Mérida.-


La Escuela de Ciclismo en el estado Mérida.-
(Foto: Johana Carrero).-


La Escuela de Ciclismo en el estado Mérida.-
(Foto: Johana Carrero).-

El 11 de junio del 2017, la Escuela de Ciclismo participa en en a competencia en Barquisimeto, estado Lara, donde integrantes de la Escuela obtienen 5, 7 y 8 puesto a nivel nacional.-
Debido a todo los integrantes de la Escuela empiezan a practicar en el Velodromo J. J. Mora.


Escuela de Ciclismo de San José de Bolívar en el Velodromo J. J. Mora.-
(Foto: Ricardo Mora).-


Santiago y Sebastian Mora Carrero en el Velodromo de San Cristóbal.-
(Foto: Ricardo Mora).-

Y el que persevera llega a donde quiere, y esto lo hemos visto este fin de semana cuando Santiago Mora Carrero logró el primer lugar en su categoría infantil, evento a nivel nacional acahecido en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara.


El riobobense Santiago Mora se alza con el primer lugar nacional en ciclismo, 
24 de junio del 2017.
(Foto: Ricardo Mora).-


Santiago Mora Carrero y sus padres Ricardo y Johana.-
Barquisimeto, 24 de junio del 2017.-

domingo, 25 de junio de 2017

¿PUEDE SER EL TERMINO BABU, UNA PALABRA VASCA?

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Editor de la revista Riobobense
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Los babukenos han sido considerado la gente de las aguas.-

Desde la publicación de la Monografía de San José de Bolívar del prestigioso historiador Horacio Moreno se planteó la conexión de este poblado con una etnia aborigen de nombre Babukena. Ahora, hasta donde es cierto que los babukenos vivieron en esta zona, que registros existen de su paso por estas tierras?
El termino Babu es traducido como "Lugar de las aguas" por primera vez por don Raúl Salcedo (Publicaciones Humogría, La Grita, Folleto N° 45). Luego el profesor Horacio Moreno plantea que "río Bobo, derivación de río Babu, nombre indigena, cuyos pobladores se asentaron en la meseta de Babuquena" (Monografía de San José de Bolívar, 1982, página: 19).
Ya Alfredo Jahn en su libro Los aborígenes del occidente de Venezuela (Tomo II, Monte Ávila editores, Caracas, 1973) expresa que los babukenas pertenecen al grupo aruako ya que otros pueblos de esta zona llevan la voz "ena" o "kena" en su gentilicio como los Umuquenas, Babuquenas, Caricuenas, Babiriquenas, entre otros.
Muy pocos apuestan que los babukenos posean conexión con la etnia Caribe o (Karibe), pero por ser este un pueblo que comerciaba con aborigenes de la costa de Maracaibo es factible que hubiesen transportado el termino "Babú" de es este contexto, ya que en esta lengua existe la raíz Bab para designar palabras cercanas al agua o estado líquido, como: Babaya (Lechosa) o Babemura aeu (Animalejos de agua). No podemos descartar este origen ya que la palabra Babú no es aruaka, pues en aruako es el termino "chi" para designar agua y en este contexto encontramos el "Guachi" o "Guache" (Perro de agua, especie de nutria).
Otra hipótesis, por la que nos inclinamos desde el punto de vista de pueblos originarios es la existencia entre los chibchas de una diosa llamada "Bachue" o "Bachu". Y el nombre de "Bachu" pudo tergiversar en "Babú", ya que ambas deidades están relacionadas con el agua.
Bachu era una deidad chibcha de las aguas y del cultivo, como Babú, salvo que la Bachue chibcha toma la forma de una mujer serpiente.


Babú o Bachu, ambas deidades de las aguas en tiempos prehispánicos.-

El termino "Bachu" debió ingresar a la lengua Mucu y esta llevada a tierra de los babukenos, donde existe el termino Guata, que derivó de las palabras mucu; "Cuat" o "Cuata".


Bachu o Babú, diosa de las aguas.-

Se tiene conocimiento que los babukenos rendían culto especial a la diosa serpiente "Aviofá", como se ha logrado observar en piedras con petroglifos de este animal el lado de las vegas del río Bobo, que hace referencia según los aldeanos a una serpiente de la zona conocida como "Culebra de agua", que no es otra que la Anaconda (Eunetes murimus). En el sitio donde hoy está situada la aldea San Rafael que colinda con el sector La Guakamaya del municipio Sucre, capital; Kenikea existió una piedra conocida como la "piedra de las serpientes".


La diosa Aviofá, es una mujer cuya piel asemeja a la Anaconda.-


La "Boa" o "Anaconda" surcó el río Bobo en los alrededores de la aldea San Rafael.


En la aldea San Rafael existieron petroglifos con serpientes como imágenes.- 

Y en mis ultimas indagaciones, nos hemos encontrado con la incursión del vasco Iñigo de Vasconia en 1532 en tierras tachirenses por la zona norte, zona según Miguel Acosta Saignes se refiere a la de los Pemones (Karibes occidentales) y que queda claro en las investigaciones del Hermano Nectario María (Los orígenes de Maracaibo, 1977: 177) al expresar que en el regreso a Coro de la expedición de Ambrosio Alfinger "penetraron en los pueblos de los indios pemones". Y si como hemos expuesto la raíz "Bab" es de origen karibe, no hay nada extraño que "Babú" sea una palabra karibe. De esta excursión sólo sobrevivió el español Francisco Martín. Esta zona de los pemones tachirense estaría conformado según Saignes por el territorio que hoy ocupa los municipios García de Hevia, Antonio Rómulo Costa, Panamericano, Samuel Darío Maldonado y San Judas Tadeo, cuya capital es Umuquena. Según Lucas Castillo Lara en su libro Elementos historiales del San Cristóbal Colonial (Caracas, 1987) ellos fueron los primeros españoles que estuvieron en las cercanías del norte del Táchira. Según Castillo Lara ellos dieron "vueltas y revueltas por entre aquella tupida región selvática de ciénagas y pantanos". Esta zona se transformó en su pesadilla según el testimonio recogido luego por Esteban Martín (Declaración de una lengua, folio 3. Archivo General de Indias. Audiencia de Santo Domingo, 206). 
En lo que hoy es el páramo de La Cimarronera al lado de las lagunas existe un sitio conocido como la ciénega y un viejo camino que te puede llevar hacia Mérida, pues Fray Pedro Simón en Noticias Historiales de Venezuela, Caracas, 1963 expresa varios soldados de Iñigo de Vasconia, enfermos y famélicos fueron a dar en un río, ese río debió ser el de Chama.
Este último recorrido lo hacemos, pues el final de Iñigo de Vasconia es incierto y en las Crónicas de Indias y otros documentos paralelos aún no ha aparecido el termino Babukena como una etnia aborigen de la zona donde esta hoy San José de Bolívar, hace mención que en ese valle estaba el pueblo de Sunesua (Lucas Castillo Lara dice que este termino se asemeja a Sumusica). Por lo que cabe la posibilidad que Iñigo de Vasconia terminase en estas tierras agrestes y el sonido aborigen dado a esta zona fuera algo similar a su lengua euskera, ya que Babukena tiene semejanza a los términos vascos:

Baur: Agua de río.
Ena: La casa de.

Por lo que en vasco Baur(k)ena traduce "La casa de agua" o "La casa del río". Pero parece ser que la terminación "Ena" o "Enea" tambien refiere a "Lugar de" o "Sitio de"; "Lugar perteneciente a" o "Sitio perteneciente a", por lo que Baur(k)ena podría traducirse del vasco como:

Lugar perteneciente a las aguas.

Sitio de las aguas.

En vasco también existe un termino que se acerca a "Bachu" y nos referimos a "Bakú", como "lugar de reunión", y la expresión:

Baku ur (Lugar de reunión entre los ríos).-

Y sin ir muy lejos, la palabra Kenike, proveniente de Kenikea, tiene en vasco el acercamiento en "Tenike" (Piedra).
También en vasco antiguo leemos: Ibai/bai:Río y Ena: Hijo de... por lo que Ibai(k)ena traduciría algo como "Hijos del río".
O el termino "Uri bai ta" que traduce "Villa y río" y se asemeja al termino Uribante.
Se que es imposible probar la llegada de Iñigo de Vasconia a esta zona y poder explicar el origen del termino Babukena, que hoy día tiene tantas explicaciones, dejamos esta nueva teoría para debatir o para seguir soñando que estamos cerca de encontrar un documento que no los aclare a profundidad.


Bachue, deidad chibcha (Muisca) que puede ser el origen del nombre Babú.-

miércoles, 21 de junio de 2017

EL PERRO NEGRO DE RÍO AZUL

Por: Salvano Francisconi


Escribir sobre el miedo es fácil, pues el miedo ha estado con nosotros siempre. ¡Claro está que dichas historias ya no se oyen y no hay quien crea en ellas, pues datan de tiempos muy antiguos! 
Hace años visité Laguna de García, en un sitio que recibía el nombre de Puerta Morocha. Allí llegué a la casa de los Márquez  donde vivía Felicita, Leonardo y Benito Márquez, ellos eran productores de habas. Eran gente muy pobre, dormían en cueros y esteras. Yo había llevado mi cobija pues era una zona muy fría. Era la casa de los Márquez una casona grande, inmensa, de corredores.
Laguna de García, no obstante ser una región de singular belleza, no atraía casi visitantes, pues sus moradores eran gente desconfiada creando un tipo racial propio, con estigmas físicos y mentales de degeneración y endogamia, pues se decía que al no permitir gente de afuera había mucho incesto entre ellos.
Otros decían que esa zona tenía un apestoso tufo a perversidad y a asesinatos y se decía mantenían un ritual a un ídolo de piedra relacionado al Diablo.
No puedo asegurar lo que se decía de esta zona, acepte la posada de los Márquez. Al otro día Benigno se fue a La Grita, coincidía mi visita con su partida, luego Benigno se radicaría por siempre en aquella ciudad entregado de lleno al culto del Santo Cristo.
En esas noches de estadía coincidí con Jesús Peñaloza, primo de Emilio y Altagracia Peñaloza radicados en Río Bobo. Jesús vivía en Peña Blanca con sus hijos Antonio, Leandro y Samuel. Ellos me relataron que estaban detrás de un depredador que les había matado una vaquita. Ese día compartí un calentado con aquellos parientes pues mi madre era Carmela Peñaloza. Hablamos de los antepasados, de cosas viejas, recordamos a tío Efraím, a tía Gregoria casada con Tobías Roa, padres de Pío y el loco Carlos. De la belleza de Ninfa Peñaloza, abuela de Victoria y Benigno Márquez allá en Río Bobo. Benigno era padre de Antonio Márquez y Pío Márquez. 
A eso de medianoche escuchamos los aullidos de un perro, salimos al corredor y en la lejanía vimos lo que pareció un perro negro y de sus ojos brotaban carbones encendidos. Por los tragos en la cabeza pensamos que todo era efecto de la noche.
Al otro día debía ir a San José de Bolívar por lo que Leonardo me invitó a que lo acompañare por la selva hasta Río Azul y que de allí subiéramos a San José donde él debía llevar un bulto de habas. 
El viaje a Río Azul fue todo una travesía y nuestras mulas casi ruedan en un barranco. La visita a Río Azul tenía dos intensiones para Leonardo, una entregar un bulto de habas y visitar al amor de su vida, a la india Concepción Aranda, conocida como Concha.
Cual sería nuestra sorpresa cuando aquella noche volvimos a escuchar los aullidos de un perro y más pavoroso para nosotros cuando percatamos que afuera de la casa estaba aquel perro demoniaco. 
"Ese es Mamelú" - dijo Concha mientras nos servía un plato de sanes con aguamiel.
"Es el perro del Diablo, transita por toda esta zona desde que mano Eustoquio quemó Pregonero".
Decían los rioazuleros que como los hombres de la Sagrada habían quemado una capilla en la zona con la imagen del crucificado adentro, aquella zona había perdido la protección de Dios, que por eso la gente acostumbraba a acostarse al deponerse el sol y mañanear bien tempranito para aprovechar al máximo el día.
En la sala que nos quedamos había un altar con muchos santos y estampitas de la virgen.
El perro seguía ladrando en el afuera, por lo que Concha tomó su santo Rosario y empezó a rezar y fue la única manera de que aquel engendro del mal nos dejara tranquilos.
Al otro día, muy temprano emprendimos el viaje a San José de Bolívar.

UN CASO DE BRUJERÍA EN LA ALDEA LOS PAUJILES (Secretos de familia).

Por: Ramona Pulido Parra


Quizás deba iniciar mi historia como el libro "David Coopperfield" de Charles Dickens y decir que yo soy la heroína de mi propia vida y para dar comienzo al inicio de mi vida es decir mi hermosa infancia diré que nací (según consta en mi Acta de Nacimiento y yo creo en eso) en la aldea Los Paujiles, perteneciente al hoy pujante municipio tachirense; Francisco de Miranda. En la partida de Nacimiento dice: "Eufemia del Socorro" pero desde pequeña me apodaron "Ramona" por una hermana de mamá a la cual y que me parecía mucho y así me quedé: Ramona.
Mi padre José Antonio fue mi maestro en el arte de labrar el campo y por ser su hija mayor fui su compañera en varias faenas campesinas y de labranza. Yo viví una niñez muy bonita, en el silencio que nos regala el mundo campesino. Crecí escuchando historias y leyendas de nuestros ancestros, como de que más arriba de la quebrada La Pajuilera aparecían los indios, que esas aguas estaban encantadas, un día me escape por aquellos sitios, no me hallé a ningún indio pero si encontré una piedra cercana a la Quebrada de Los Indios (Aún hoy día así se llama) que esta roca estaba marcada por lineas dispares que representaban animales de la zona, esa piedra se la llevó luego una creciente por allá en el año 1950. 
Siguiendo la ruta de La Pajuilera, aguas abajo, un día mi padre me señaló una falda (por donde hoy queda el Ancianato) y me dijo: 

-En ese sitio me contaba mi papá, su abuelo Domingo, que una familia conocida como "Los Carolinos" habían enterrado a muchas personas que ellos mataban para robarles sus cosas.

"Los Carolinos" en efecto tenía su puesto ganado en la historia de la aldea, eran personas muy malas, varios de ellos habían muerto con un tiro en su pecho. Yo aún pude ver las ruinas de su casa desolada cerca de un torrente de agua que llamaban La Pesa. Esta familia era de apellido Sánchez y se les consideraban en la zona como malhechores.
Yo nunca jugué con muñecas como mis nietas, mi infancia fue trabajo; cocinar con mamá Flor comida para los obreros y llevarles la comida al sitio de trabajo. Y era en los ratos libres que me gustaba hurgar aquellas historias oscuras que abrazaban la aldea.
Los caminos de la aldea no eran como hoy que son carreteras amplias y llenas de luz, en mi época esos caminos eran más bien siniestros y oscuros, tanto así que para donde vivía tío Abraham Parra llamaban a esa zona como "Boca de monte". Los arboles de los bosques eran de dimensiones excesivamente grandes y la maleza, de helecho e hierba alcanzaban a veces una frondosidad que mi primer juguete puedo decirlo fue una machetilla, aparato fundamental para transitar aquellas soledades e ir limpiando la sanja por donde se caminaba.
En esa época los vecinos eran gente muy hurañas y silenciosas. Más allá de mi casa vivían los Contreras, lugar que frecuentaba en las tardes con mamá para llevarles arepas de maíz y ellos darnos frijoles quinchonchos, que mi mamá recibía encantada y luego hacía una sopa que le agregaba tocino y apios. Más allá quedaba la "zona oscura" como la llamaba papá, pues ese sitio había sido la tierra de los "Carolinos" y se creía que los fantasmas de los muertos por ellos transitaban aquellas soledades. En ese sitio tenía su casa Doña María Francisconi y pasando la quebrada y el callejón de "Boca de monte" vivía tío Abraham.
Papá no pasaba mucho a doña María, aunque parecía que era un sentimiento unánime de la aldea. "Esos musiu tienen su cosa mala" - solía decir don José Mora, el medico hierbatero de la aldea, que vivía en el cerro más arriba de mi casa.
Mamá a veces salía al pueblo - muchos años después me enteré que iba a buscar a papá -, y nos dejaba al cuidado del manco Sebastian Contreras, tío de Angela, era un señor probo, no tomaba y para alegrarnos el tiempo cantaba canciones como "La perra baya" y nos decía que arriba donde los Romero habían visto un indio y detrás de él habían llegado muchos zorrokukos, los Romero, decía él, afirmaban que tales pájaros estaban al acecho de las almas de los muertos y que su pavoroso canto sincronizaban con la jadeante respiración de los moribundos. Nunca me gustaron los zorrokukos. 
Por cierto esos días de mi niñez tuvieron un grato regalo cuando mi casa fue solicitada por una maestra de La Grita para dictar clases a los niños de la aldea, y era un pretexto para ver a Angela, Sofía, Josefa, Ana Victoria y mi prima Saturnina. La maestra Virginia era manquita y con ella vimos el primer y segundo grado, con ella aprendí las primeras letras y siempre nos leía poesías de amor. Tercero y cuarto grado ya vi clases en la Escuela en casa de don Teofilo Silva, que decían fue esposo de doña María y allí tuve como maestra a doña Irene Chaparro, hermana de Gilberto y Teotiste. Quinto grado ya los recibí con doña Manuela Paz, ya en el pueblo de San José de Bolívar, tenía yo 14 años y era 1948. Terminó sexto grado en la Escuela Régina de Velásquez con la maestra Ana Matía Mora, hija de don José Mora. Ya primer año lo estudiaría en La Grita, en el Sagrado Corazón de Jesús, esto pasó después del divorcio de papá y mamá, muy comentado en la zona pues era el primero que se daba en la zona. Mamá fue de una u otra manera la primer mujer que lucho por la igualdad de genero en aquella zona. Papá tomaba mucho y quizá ese fue el detonante de que mi familia se dispersara a finales de esa década. En el pueblo que siempre a vox populí se cuenta todo dijeron que la ruptura se debía a un tal Faustino Moreno o Zambrano - esta memoria mía -, que se la pasaba buscando botijas con papá, empezó a sonreirle a mamá, pero lo de papá y mamá tiene un nombre, el chisme le hecho la culpa a Faustino, pero el verdadero culpable se llamó: El miche. 
A los 19 años fui buscada como maestra interina, pues sabían de mi servicio pedagógico por haberle sido suplente a la maestra Irene, por lo que fui llamada a dar clases en La Florida - y el mundo es pequeño, un pañuelo -, fui llamada como interina pues un tigre de monte se había comido a la maestra de aquella aldea y cual sería mi sorpresa al saber que aquella maestra era la manquita Virginia.   
Regresando a la "zona oscura", era de los pocos sitios que me gustaba visitar, pero mamá a veces insistía y yo tomaba a mi hermana Antonia y iba a llevarle a doña María arepas de maíz y cebollas. Doña María era muy peliona, tenía muy mal genio y una voz muy chillona. La recuerdo aún como si fuera hoy, era una mujer grande y corpulenta, parecía que tenía bigotes, pero no era así, era un bello sombreado que le caracterizaba. En la aldea decían que ella era una bruja, pero eso lo contare en su momento, pues para hablar de esa historia primero debo hablar de como los Parra llegaron a la aldea.
Los Parra que llegaron a la aldea Los Paujiles eran de la Grita, mi padre José Antonio en esos viajes a la ciudad que grita su silencio conoció a la hermosa Flor María, el iba con uno de sus hermanos a vender en el mercado una cebolla que había cultivado.
Cerca de la iglesia donde esta el Cristo Milagroso vio pasar tres hermosas damas, él pregunto y le dijeron "esas son las Parras". Luego papá visitó ese hogar y vistiendo su mejor liqui-liqui habló con el abuelo Dolores y con la abuela Bonifacia Belandria que eran oriundo de la aldea los Mogotes, Aguas Calientes y Tadea. El abuelo Dolores era un hombre muy alto, blanco, buen mozo y la abuela Bonifacia era más bien pequeña, algo morena. El abuelo Dolores había sido amigo del abuelo Domingo y eso bastó para que papá siguiera cortejando a mamá. Mamá tenía varios hermanos, como tío Abraham que era el mayor, tía Elvia que se casó con don Jesús Contreras, tío Pedro que no dejó hijos, Oliva y Mercedes eternas solteronas del pueblo de La Grita, Socorro que casó con un tal José Márquez y murió de parto con el niño; y tío José que fue casado con la señorita Rosa Duque.
Por parte del abuelo Dolores Parra, tuvo otros hermanos, entre ellos Domingo y Cornelio que vendían leche en la plaza de La Grita, Cornelio era un hombre bajo y muy blanco. Otro hermano era Hermeregildo, alto como el abuelo Dolores pero de tez morena, muy enamorado y parrandero; y Aurelio Parra quién me contaba papá habia matado al hijo por dejar ahogar una mula.
En uno de esos viajes papá se trajo a tío Abraham que quería comprar unas tierras y fue así como conoció a tía Leonor.
Josefa Leonor Zambrano era hermana de don Vicente, que vivía más arriba de "Boca de Monte". Y así como papá se casó con mamá y se la trajo para la aldea, así tío Abraham desposo a tía Leonor.
Del matrimonio de papá y mamá yo soy la mayor, me sigue Antonia, luego Rosa, Tulio, Pedro y Socorro. Hubo otro hermano que murió antes de tiempo y por estar muy lejos del cura papá le bautizo y le enterró en la sala de la casa, muy cerca de la cocina porque así lo quiso mamá. 
Papá siempre me dijo que ese niño era un ángel que siempre le acompañaba a todas partes.
Ahora sí, terminemos este cuento. ¡Claro que sí, si hubo brujas en Los Paujiles! O al menos eso dice el chisme de la gente, yo era muy pequeña cuando esto ocurrió pero en la aldea se dijo lo siguiente cuando trajeron el cadáver del tío Abraham:

"Decían que la vieja María Francisconi le había echado un sapo en la barriga a Abraham, por lo que tío Abraham fue llevado a Lagunillas a verse con un médico hierbatero de los indios de ese lugar, este le reviso y le dio un brebaje y Abraham -cuentan los que lo vieron -, empezó a vomitar un sapo lleno de pelos. El médico dijo que una bruja muy poderosa le había hecho un encanto. Tío murió en Lagunillas, iba con su hijo Teresio y lo trajeron a Los Paujiles en un ataúd de madera, recuerdo el cuadro fúnebre, con mucha gente a caballo".

sábado, 17 de junio de 2017

KENIKEA

Por: Horacio Moreno
Historiador tachirense
Centro de Historia del Estado Táchira


Queniquea (Foto: Taringa.net)

A doña Ligia de Molina con deferencia.

La tierra roja de los antiguos Kenikes está situada en las estribaciones meridionales de la Sierra de Callejón Colorado que la separa de El Cobre, a una altitud de 1597 metros y disfruta de una temperatura media de 18º.
Aún guarda su nombre indígena en una evocación de su pasado.
Cuando los descubridores y encomenderos llegaron a los dominios de los Kenikes se distrajeron en la contemplación de sus campos cultivados.
Casi siempre, oteando desde las alturas, un centinela kenike avisa a los demás miembros de la tribu, la aproximación de gentes extrañas o los mensajeros cargadores de sal. 
Sobre la meseta recostada entre cerros altivos, se levanta la población de Queniquea.
Nubes y nieblas saludan sus actividades agrícolas y pecuarias.
Diríase que no se detienen sino que deleitan el paisaje azul y las umbrías boscosas intercaladas en la tierra roja.
Nuestra Señora del Rosario de Kenikea, nombre de la Virgen del Rosario llevada por los primeros pobladores que levantaron la capilla para el culto católico.
Los censos levantados en 1827 y 1873 dieron 435 y 2318 habitantes respectivamente.
A continuación ofrecemos copias de los Decretos Oficiales que elevaron a Cantón con la denominación SUCRE a la parroquia de Kenikea.

LUIS LÓPEZ MÉNDEZ
Gobernador, Jefe Político de la Provincia del Táchira
Considerando:
1º Que la gran extensión de territorio de las parroquias "Pregonero", "San Antonio de Caparo" y "Queniquea", i la distancias que las separa de la ciudad de La Grita, capital del Cantón a que pertenecen, ofrece obstáculos casi insuperables para la marcha regular de la administración.
2º Que dichas parroquias tienen los elementos necesarios para ser cantón.
3º Que es un deber de la autoridad dictar todas aquellas medidas que tiendan al adelanto i progreso de los pueblos.

DECRETO
Art. 1º. Se erijen en canón con la denominación de "Sucre" las parroquias de San Antonio de Caparo, Queniquea i Pregonero que, con el nombre de "Libertad" se designa como parroquia cabecera.
Art. 2º. Los límites del cantón "Sucre" serán los de las parroquias que lo componen.
Art. 3º. Por decretos especiales se proveerá a la organización del Cantón "Sucre".
Art. 4º. Dese cuenta de este Decreto a S. E. El Jefe Supremo; comuníquese a quienes corresponde; i publíquese en la Revista Oficial.
Dado en San Cristóbal, a 11 de abril de 1862.

LÓPEZ MÉNDEZ
Por SS.- El Secretario de Gobierno.
J. A. BALDO
Es copia. BALDO.

Debiendo proceder a la organización del Cantón Sucre,

DECRETO
Art. 1º. Nombro al Señor Nazario Carrero, Jefe Político del Cantón a los Señores Antonio Corti, Manuel Carrero, Juan Andrés Pérez, Fernando Guerrero, Joaquín Pérez i Rafael Valero miembros del I. Concejo Municipal; al señor Ramón Carrero, Administrador de Rentas Municipales; al señor Lorenzo Orozco, Administrador del Correo al señor Miguel Méndez Rejistrador.
Art. 2º. El Jefe Político del Cantón Sucre cumplirá inmediatamente las atribuciones que le señala el Decreto de S. E. el Jefe Supremo de fecha 29 de Enero último sobre organización del réjimen municipal.
Art. 3º. El Concejo Municipal presentará a la Gobernación lo más posible las ternas que manda formar el Decreto de S. E. el Jefe Supremo, fecha 13 de Febrero próximo pasado sobre organización del Poder Judicial, a fin de hacer las elecciones de los empleados de aquel ramo.
Art. 4º. Dese cuenta a S. E. el Jefe Supremo, comuníquese u publíquese en la Revista Oficial de la Frontera.
Dado en San Antonio, a 17 de abril de 1862.

LUIS LÓPEZ MÉNDEZ

El Secretario.
J. A. BALDO

Comando de la Revista Oficial de la Frontera.
Archivo General del Estado.

Tomado de Diario Católico, martes, 8 de febrero de 1883.

MOVIMIENTOS SISMICOS EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Estado Táchira 

San José de Bolívar ha vivido movimientos sísmicos que han marcado su historia, esto lo traemos a colación por el temblor de anoche 16 de junio del 2017, cuando vivimos el sacudón como dicen los abuelos. El hecho se registro a las 10:39 pm., y según el reporte de Funvisis tuvo una magnitud de 3.8.
Lo cierto fue que se movieron las casas, parecía como si un gusano gigante hubiese pasado por debajo de ellas. La gente salio a la calle haber que no hubiese pasado algo peor, y las mujeres decían: ¡Gracias a Dios no fue tan fuerte!


La gente empezó a llamar a aquellos familiares que vivían en San Cristóbal, luego se supo que el epicentro había sido la ciudad de La Grita.
Dejamos para la historia lo que publicó Funvisis:


San José de Bolívar tiene en su Archivo Histórico que el primer temblor que se recuerda sucedió el 28 de abril de 1894, que fractura la torre de la primera iglesia y algunas casas. En los libros parroquiales de la iglesia de San José de Bolívar se lee la siguiente información: "En el pueblo se sintió el temblor con mucha fuerza, destruyendo la iglesia y dañándose muchas casas de la calle de la toma de agua, no hubo víctimas; el temblor se sintió alrededor de las diez de la noche".
El 30 de junio de 1930 la población vuelve a vivir un movimiento sísmico que lanza al piso la torre de la iglesia y varias casas por la parte de la calle Páez.
El 21 de abril de 1957 vuelve a darse un temblor en el pueblo, que lanza por el piso la iglesia en su totalidad y varias viviendas de la comunidad quedan colapsadas. Por este motivo se construye un Tambo improvisado para recibir la palabra de Dios.


Tambo donde se dieron las misas en San José de Bolívar luego del Terremoto de 1957.-