domingo, 3 de julio de 2011

LA CIUDAD DE SAN CRISTÓBAL Y SU GENESIS OSCURO - 31 DE MARZO DE 1561

 José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira

 

Don Juan Maldonado Ordoñez y Villaquiran , fundador de San Cristóbal
(Óleo de Antonio Solís Silva).
____________________________________________


El Primer día, 15 de junio de 1559…
El segundo día, 1 de enero de 1560…
El tercer día, 2 de enero de 1560…
El cuarto día, 12 de febrero de 1560…
El quinto día, 12 agosto de 1560…
El sexto día, 30 de marzo de 1561…
El séptimo día, 31 de marzo de 1561

San Cristóbal, capital del estado Táchira, es conocida por el epíteto de “ciudad de la cordialidad”, por su gente, paisajes, tradiciones, aun cuando hoy en pleno siglo XXI se encuentre en la encrucijada de transformarse en “ciudad del caos”, por su desorden, violencia y la indiferencia de la ciudadanía. La “aldea en la niebla” de nuestro poeta Manuel Felipe Rúgeles ha dado paso a una “aldea global” desorganizada. Tanto es así, que el mismo origen de la ciudad como tal es oscuro, como oscuro es el nombre de “Cristhoforus”.  
            No existe como tal un “Acta de Fundación” de la ciudad, por lo que la ciudad no posee una partida de nacimiento legal, ni un acta de bautismo, cuestión que ha puesto en discusión a numerosos historiadores y ha llevado a generar diversas hipótesis y polémicas sobre la temática.
Se habla como fecha de nacimiento de San Cristóbal, el día 31 de marzo de 1561, lunes santo[1]. El rito de colocar la piedra fundacional estuvo rodeado de alegría en “aquella luminosa mañana”[2]. Es factible que Maldonado hubiese llegado el día 30[3], domingo de ramos, y debió pernotar a lo que Juan Rodríguez Suárez había bautizado un 25 de julio de 1558 como el “valle de Santiago”. Quizá le traería aquella sabana recuerdos de su lugar natal “Barco de Ávila”[4], sitio cercano a Salamanca (donde estaba la casa de sus padres). Ese domingo 30 de marzo, Maldonado haría reconocimiento del valle en su brío corcel, departiría con algunos “nativos”, de ellos escucharía el nombre “Corca, corca”[5]. Pero para un cristiano como Maldonado “Corca” no decía nada[6].
            En la tarde del domingo vería como alrededor de aquel valle se disgregaba un fruto; ¿Lo reconocería? O, quizá un aborigen le señalaría que el nombre de ese producto era una “auyama”. Recordaría de las conversaciones en Pamplona sobre ese lugar tan peligroso para los españoles, al que también los primeros españoles en pisar tierra tachirense llamarían “valle de las auyamas”. Es posible que ese nombre le causara risa, era mejor “valle de Santiago”[7], en honor al noble apóstol Santiago Matamoros. A lo mejor todo acto fundacional debiese empezarse con la invocación de Santiago, ¿qué español no quería ir a Santiago? Además Maldonado estaba en América desde los 16 años, debió oír de sus mayores historias de la mítica ciudad y esa invocación era una forma de recordar el camino iniciático a Santiago de Compostela.
El viaje desde Pamplona había sido difícil, todo empezó el primero de enero de 1960 cuando el Cabildo había discutido en pleno la construcción de una casa de hospedaje entre Mérida y Pamplona. Ese proyecto debía llevarse a cabo en lo que se conocía como el “valle de Santiago”, un lugar despoblado y peligroso, a los que pocos se atrevían a ir. De allí que fuese necesario construir una villeta, para empezar a ganar terreno en ese lugar indómito y así poder domar a algunos indios de la zona de nombre Chinatos, esta situación la expresa el Cronista Aguado:

…y para evitar todos estos inconvenientes enviaron un Procurador a la Audiencia con informaciones de la necesidad que había de que en aquel valle se poblase la villa en la forma dicha, demás de que era grandísimo el peligro y riesgo que los caminantes y pasajeros que habían de ir a Mérida corrían de ser muertos y flechados de los naturales de este valle y de otros que están comarcanos al camino porque forzosamente habían de pasar por este valle de Santiago, cuyos naturales podían hacer todo el daño que quisieran en los pasajeros, como no fueran en cantidad y bien armados.[8]

El 02 de enero de 1560 el Procurador General de Pamplona, don Francisco Sánchez deja escrito en un Libro de actas de la ciudad lo siguiente:

… que a mi noticia ha venido que camino de Mérida hay gran cantidad de indios para hacer y poblar una villeta de cristianos y para asegurar el camino de Mérida, y que los dichos indios estén de paz y vengan al conocimiento de de la fe cristiana… Y por tanto pido e requiero a Vuestras Mercedes, las veces que puedo y debo requerírselo, atento que es bien de esta ciudad y servicio de Dios y del Rey, Vuestras mercedes manden nombrar una persona para que vaya en el valle de Santiago a poblar la dicha villeta[9].

El paso estaba dado, “desde Pamplona, ciudad del Corregimiento de Tunja, se proyectó y se culminó la fundación de San Cristóbal”[10]. Pero el proceso de fundación debió haberse empezado antes ya que desde Valladolid - España, el 15 de junio de 1559 se autoriza la fundación de la Villa de San Cristóbal por medio de una carta de Provisión Real[11].
Por su parte, Fray Pedro Simón expresa en sus Noticias Historiales de Venezuela que Juan Maldonado antes de recibir esta carta de Provisión Real estuvo recorriendo los territorios aledaños a Mérida durante el año 1559 y parte del año 1560. A aquel lugar llegaría el capitán Pedro Bravo de Molina[12], vecino de Tunja, “enviado de la Real Audiencia de Santafé por gobernador de la nueva ciudad y toda su tierra. Con que Maldonado hubo de dejar aquello y venirse”. Maldonado acató la orden y se devolvió a Pamplona y de allí “con alguna gente al valle que el Juan Rodríguez Suárez había llamado de Santiago con el fin de él poblar una villeta”[13]. La llegada de Maldonado a Pamplona a fines de febrero o principios de marzo de 1560, trajo como consecuencia el pedimento del Cabildo por medio de Audiencia Real[14], para que él aceptase ir a fundar una Villa en el valle de Santiago. En esto es acertada la palabra del cronista Aguado:

 … pues como este valle de Santiago estuviese apartado de Pamplona más de doce leguas, y los encomenderos no se atreviesen a entrar en él ni en sus poblaciones a servirse y aprovecharse de los indios, por ser belicosos e indómitos, y que si no era con violencia no les hacían humillarse, concertaron que en este valle se poblase una villeta sufragana a su pueblo, que no tuviese más jurisdicción de la que el cabildo de Pamplona en ella pusiese,…[15]

El 20 de mayo, la Real Audiencia de Santafé designa a Juan del Rincón como nuevo Procurador General de Pamplona y éste vuelve a proponer la fundación de la villeta propuesta en la reunión de Francisco Sánchez. Por eso el 12 de agosto en Bogotá se aclara lo siguiente:

… “que en el valle de Santiago y las comarcas que eran términos y jurisdicción de la dicha ciudad (Pamplona), había cantidad de indios, que algunos de ellos habían dado luz en nuestro nombre y no la guardaban por serles dificultoso venir a servir a la dicha ciudad por la distancia del camino”, por lo cual rogaba la Provisión Real y la designación del capitán Juan Maldonado para realizar tal fundación… Fueron los oidores de la Audiencia, Licenciados Grajeda, Arteaga, Angulo y Villafañe, quienes a nombre del Rey concedieron la licencia y proveyeron a don Juan Maldonado de la facultad de venir a aposentar el fuero de la genealogía castellana…[16]

Debió tomarse el tiempo necesario Juan Maldonado para buscar y juntar “gente y soldados para el efecto de su jornada”[17] pues la misión que llevaba era la de poblar, descubrir y pacificar los territorios del valle de Santiago. De Pamplona salieron “entre soldados extravagantes y vecinos” treinta y cinco hombres, con los cuales Maldonado se dirigió a su Odisea[18]. Debieron salir de Pamplona un 12 de marzo de 1561[19] y llegar al valle de Santiago la tarde del 30 de marzo (domingo de ramos):

… y entró por el valle de Santiago y sus poblaciones que, como he dicho, de sus propios naturales es llamado Corca; en donde, para con más facilidad correr y descubrir todo lo que en la provincia había, acordó Maldonado poblar la villa para que quedando en ella una parte de los soldados con el carruaje[20], los otros anduviesen de una parte a otra sin esta carga, que es muy grande y de mucho peligro, y para este efecto anduvo primero Maldonado lo más del valle tanteando la tierra y considerando la parte más acomodada y que mejor le pareció para ello, que fue sabana alta, despoblada, que esta de la otra banda del río principal que atraviesa por medio del valle, que la tuvieron de cara hacia el nacimiento del sol[21]

            Como se puede deducir, Maldonado llegó y exploró el valle, para dar con el sitio exacto para construir la villa. En todo rito fundacional de una ciudad[22] se procede a dar una serie de pasos:
 Elección del sitio: “La primera diligencia del fundador – dice Fustel de Coulanges – era elegir el sitio de la nueva población”[23]. Ya Maldonado sabía que la villeta debía fundarse en el valle, por eso se toma el tiempo necesario para buscar el sitio para colocar la piedra fundacional, “… fue sabana alta, despoblada, que está de la otra banda del río principal que atraviesa por medio del valle…” nos describe aguado. Pero aquellos que nos hemos tomado el tiempo de ir al lugar, observamos que de ese lugar Maldonado tenía toda la visión al valle, que mejor lugar para levantar la Villa. Se sabe que Maldonado era buen jinete. Maldonado comenzó a recorrer el valle de Santiago, “tanteando la tierra y buscando la parte más acomodada donde plantar la Villa… era éste el mejor lugar del valle para asentar la población por su ubicación, resguardo y dominar la comarca circunvecina”[24]. Mandaría a desyerbar a sus hombres el espacio, otros abrirían la zanja para colocar un madero para sostener las piedras de la picota[25] y a su lado haría un hoguera para pasar allí la noche[26].
 El día de la fundación: Llegado el día de la fundación, el fundador comenzaba una serie de ceremonias que componía el ritual de posesión. Se levantaba al alba el fundador, se dirigía a buscar agua a la fuente más cercana. Procedía a asearse y colocarse sus mejores galas. Luego procedía a la elección del nombre, siempre iba relacionado con la vida del fundador. En su meditación bautizo al rio “Tormes” y a la ciudad le da el nombre mágico y oscuro de San Cristóbal.
 El ritual ceremonial: Maldonado procede a depurar el espacio para la fundación, para ello toma su espada y corta algunas hierbas. Esta acción debía ir unida con tomar agua (en este caso del “Tormes”), esa misma agua era lanzada al lugar, como riego, para fecundar la tierra, y a la vez era un acto de un nuevo bautismo, sobre una tierra considerada pagana (recuérdese que Maldonado también viene al valle con la misión de pacificar a los “nativos”). A continuación Maldonado delimitó la nueva Villa, hizo la señalización del territorio.
 Denominación: Procede Maldonado a ir al centro, rodeado del círculo de los 35 hombres que le acompañan:

Y mando que te llames
como quiso tu pueblo
sencillamente en este valle de Santiago
Villa de San Cristóbal…[27]

Más adelante el fundador con voz firme enuncia el sentido de la pervivencia a través del tiempo del nombre de la ciudad: ¿Cómo borraran el nombre que te diste clara y serena villa de San Cristóbal?
 Denominación del santo: “Te doy también el nombre del santo, San Sebastián cuidara de ti siempre”. Esto tiene un triple significado: a) Juan Maldonado por ser católico coloca un santo de la iglesia católica, el ritual alcanza un fuerte carácter religioso y sepultara así al paganismo indígena, según la visión del conquistador[28]; b) Pertenece el nombre del santo al oficio del fundador, San Sebastián era patrono de los soldados. Y Maldonado antes que todo era soldado; y c) Fue una regla que se repitiese en otras ciudades los santorales: Santiago, San Sebastián,…
 Extranjero: El hacedor del acto fundacional siempre es un extranjero, de allí que tome posesión de las tierras.

El 31 de marzo de 1561, quedó grabado para la posteridad. Maldonado pasa a golpear con su espada 3 veces el montículo de piedras, a continuación manifestó que en nombre del Rey y en virtud de los poderes que le ha dado la Real Audiencia pasa a fundar y asentar la Villa. Pidió a sus hombres sus armas y “cabalgando en su caballo y embrazando su adarga y puesta en ristre la lanza, se puso a hacer cabriolas y escaramuzas en el campo”[29]. Procederá a bautizar el lugar como Villa de san Cristóbal protegido bajo el culto de San Sebastián.  Vuelve al centro del círculo, y volviendo a tomar su espada incita a los presentes que el que no acatase la palabra del Rey Felipe II sería enemigo jurado, a los que todos debieron responder que estaban de acuerdo con la palabra de su Majestad y al acto fundacional, jurarían poblar, defender y sustentar a la Villa.
Volvería Maldonado a tomar el caballo, daría vueltas fuera del círculo, desmontaría, tomaría algunas yerbas y las llevaría al centro. De nuevo procedería a interrogar a los 35 hombres que le acompañaban, que aún estaban a tiempo de que aquel que no prestase juramento pudiese abandonar la empresa, “a lo que todos respondieron que estaban prestos y aparejados” para defender la Villa.
Juan Maldonado levantaría uno de sus brazos y señalaría el lugar de la plaza donde estaba el montículo. Volvería a montar su caballo y con la espada daría tres cuchilladas a la picota. En seguida diría que enfrente a la plaza se haría la Iglesia mayor, allí mandaría a poner una cruz[30], donde luego se hincaría y haría oración. Procedería luego a fijar los terrenos para el Cabildo y la Cárcel. Luego vendrían los actos administrativos, el nombramiento de Alcaldes, Regidores del Cabildo y demás oficiales.
Maldonado después de su acto fundacional, se acercaría al borde de la sabana y contemplaría el valle (para imaginarnos este episodio transcribo palabras de un testigo de excepción):

Es este valle de Santiago casi triangulado, que lo hace ser así la quebrada y aguas que bajan de las lomas del viento y de otras cumbres y sierras que por allí hay… es de alegre cielo y apacible temple, aunque más cálido que frío. No es todo tierra rasa ni el arcabuco[31] o montaña que en él hay es todo crecido, sino parte es montaña y parte chaparrales y otros pequeños o bajos montes que con facilidad los rozan los indios cada vez que quieren o tienen necesidad, para hacer en él sus rozas y sementeras…[32]

            El motivo de que San Cristóbal no posea un “Acta de Fundación” se debe a que ésta como otras ciudades tuvo un “inicio azaroso”[33]. Pero esta el documento que nos dejó el Escribano Juan Camacho, que se encuentra en el Archivo Nacional de Colombia, y allí está asentado parte de una historia cuyos inicios son muy oscuros para los estudiosos de la Historia:

 … el dicho capitán Juan Maldonado pobló e fundó en nuestro Real nombre en el valle de Santiago, lunes treinta y un días del mes de marzo del año pasado de setenta y uno, un pueblo al cual puso por nombre la Villa de San Cristóbal e tomó la posesión de él en nuestro nombre, y eligió y nombró Alcaldes, Regidores e otros Oficiales de Justicia en ella, y le señaló y amojonó ciertos términos y declaró los casos que la Justicia de la dicha Villa debía conocer.[34]

            Y como todo creador; Juan Maldonado, al ver su empresa realizada, se tomó un descanso…


[1] Ocampo López, J. (2011). Los orígenes fundacionales de la Villa de San Cristóbal y el Antiguo Corregimiento de Tunja. Fondo Editorial Simón Rodríguez. San Cristóbal. Pp. 22 – 29.
[2] Castillo Lara, L. (1987). Elementos Historiales del San Cristóbal Colonial en proceso formativo. Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Nº 91. Caracas. P.32.
[3] Consideró que Maldonado llegaría el día 30 y se tomaría el tiempo necesario para el ritual de la fundación de su ciudad. Era un hecho político muy importante en su vida y debía buscar el sitio ideal para su empresa. 
[4] Maldonado y Cocat, R. Cronica de la familia y linaje del capitán Don Juan Maldonado y Ordoñez de Villaquiran. Publicación del Grupo Juan Maldonado. Almagro, España. Pp. 17 – 27.
[5] Fray Pedro de aguado. (1987). Recopilación Historial de Venezuela (Tomo II). Biblioteca de la academia Nacional de la Historia. Caracas. Nº 63. P. 461.
[6] Con el tiempo el nombre de Corca se perdió, y pasó a ser “Zorca”.
[7] Castillo Lara, L. Ibídem. Pp. 89 – 90.
[8] Fray Pedro de aguado. (1987). Obra citada. P. 462.
[9] Primer Libro de Actas de Pamplona, etc. P. 291. Citado en: Castillo Lara, L. (1987). Elementos Historiales del San Cristóbal Colonial en proceso formativo.  Biblioteca  de  Autores  y  Temas  Tachirenses. Nº 91. Caracas. P. 110.
[10] Ocampo López, J. (2011). Obra citada. P. 22.
[11] Corradine Mora, M. (2011). Documentos sobre la fundación de la villa de San Cristóbal, año de 1561, según el libro de cabildo de Pamplona de 1553-1573. Extracto de la conferencia sobre: “Juan Martín del Albercón uno de los fundadores de la villa de san Cristóbal, año de 1561”. Congreso Internacional San Cristóbal 450 años. 28 al 30 de marzo de 2011.
[12]Pedro Bravo fue nombrado Capitán y Justicia Mayor de Mérida el 12 de febrero de 1560”. Bravo de Molina, Pedro. En: Picon-Parra, R. (1988). Fundadores, Primeros moradores y familias de Mérida. (1558 – 1810). Tomo II. Biblioteca de la academia Nacional de la Historia. Nº 198. Caracas. Pp. 57 – 59.
[13] Fray Pedro Simón. (1992). Noticias Historiales de Venezuela. Biblioteca Ayacucho. Nº 174. Caracas. P. 114. En esta misma página Fray Pedro Simón señala que San Cristóbal fue fundada a finales de 1560, pero hay una nota aclaratoria de Demetrio Ramos Pérez que expresa: “… tampoco acierta Simón al afirmar aquí que se efectuó en 1560. La causa está en que al hacer ir directamente a Maldonado desde Mérida hacia el Valle de Santiago”. Más adelante aclara en la misma nota lo siguiente: “La fecha autentica, el 31 de marzo de 1561, ya la señalo el erudito Tulio Febres Cordero en la historia de Mérida, Mérida, 1920, gracias a la aguda interpretación de un auto por él analizado”.
[15] Fray Pedro de Aguado. (1987). Recopilación Historial de Venezuela. Tomo II. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Nº 63. P. 461.
[16] Rosales, R. M. (1976). Los andes en la historia de Colombia. Publicación de la Dirección de Educación y Cultura. San Cristóbal. P. 40-41.
[17] Fray Pedro de Aguado. Obra citada. Pp. 465 – 476.
[18] Se ha creído que la expedición para la fundación de San Cristóbal empezaría a finales de 1560 o los primeros días de enero de 1561, “pero el historiador doctor Quintero García ha observado que según documentos del archivo del Cabildo de Pamplona, Maldonado firmó como testigo un poder el 4 de febrero de 1561”, por lo que Maldonado no pudo salir antes del 4 de febrero de 1561. En: Ferrero Tamayo, A. (1959). “Primera descripción del valle de Santiago donde se asentó la villa de San Cristóbal”. Documento y descripciones de la ciudad de San Cristóbal. Universidad de Antioquia – Medellín – Colombia. Pp. 13-16. La hipótesis del autor de este estudio da como fecha aproximada de la salida de Maldonado el 12 de marzo, pues Maldonado no sale a explorar y buscar el valle, ya que se tenía conocimiento del mismo y como llegar al lugar, por lo que se considera 2 meses un exceso entre Pamplona y el valle de Santiago.
[19] De la lectura de Aguado, el autor del escrito considera que Maldonado y los 35 hombres saldrían de Pamplona al amanecer del 12 de marzo. Expresa Aguado que ese mismo día en la noche llegaron al lugar de Cania donde pernotaron. Al día siguiente Maldonado envía a Nicolás de Palencia, viejo versado en caminos (había estado en Cubagua), armado con machetes y llevando otros hombres para explorar el lugar, llegaron al sitio conocido como Quenemari. Se devuelven a buscar a Maldonado y al llevar “los caballos y el demás carruaje” tardaran en llegar a Quenemari cuatro días, ya que el camino está muy enmontado. Llegaran a Quenemarí el 17 de marzo, allí estaría una semana (aprox.), saldrían luego el 23 de marzo y a tres leguas (16, 47 Km) llegarían a los pueblos Acua y Cacabata, recolectando gran cantidad de maíz para comer. Estos pueblos fueron más belicosos con Maldonado y de allí entraría al valle de Santiago la tarde del 30 de marzo de 1561, descansaría y se prepararía aquella noche para la empresa de fundar a la ciudad a la mañana siguiente, como lo pide todo ritual fundacional de una ciudad.
[20] Según Ferrero Tamayo cuando Aguado o los Cronistas de Indias usan la palabra CARUAJE se refiere “como sinónimo de bagaje, equipaje o impedimenta. No puede pensarse en el sentido de “vehículo”, pues los caminos de los primeros días de la Conquista no eran para tanto”. En: Ferrero Tamayo, A. (1959). “Primera descripción del valle de Santiago donde se asentó la villa de San Cristóbal”. Documento y descripciones de la ciudad de San Cristóbal. Universidad de Antioquia – Medellín – Colombia. Pp. 13-16.
[21] Fray Pedro de Aguado. Obra citada. P. 470.
[22] Soria de Melo, M. (2001). La fundación de la ciudad entre los antiguos y los modernos, pervivencia de tradiciones y ritos de fundación. Revista de Ciencia y Técnica. Vol. VII. Nº 10. Año 7. Universidad Nacional de Catamarca. Facultad de Humanidades. Argentina. Pp. 157-164.
[23]  Soria de Melo, M. Libro citado. P. 159.
[24] Castillo Lara, L. Libro citado. P. 118.
[25] f. Antiguamente, columna de piedra o ladrillo que había a la entrada de algunos lugares.
[26] La intención de la hoguera, era dar calor al lugar que luego se haría el hogar del fundador. De allí que la palabra hogar y hoguera estén relacionadas desde el principio de los tiempos. La palabra hogar tiene una etimología hermosa e importante. Proviene del latín focus, que es de donde viene la castellana fuego. Focus significaba originariamente tanto fuego o brasero, como hogar o fogar. El culto al fuego es uno de los primeros y más importantes de los antepasados de griegos y latinos, y de muchos pueblos indoeuropeos. Y en cada casa había siempre una hoguera: un brasero, una llama viva que era presencia sagrada, según se puede inferir por los registros escritos de las épocas ya históricas. Solía estar en el centro o a la entrada de cada casa, como signo de pureza, vida, protección. En: Diccionario Etimológico Corominas.
[27] Recreación del autor del escrito.
[28] Aunque pareciera que la fundación y la denominación no fuera adrede, en 1567 se fundó a Santiago de León de Caracas y se coloco la primera la primera piedra de San Sebastián en el lugar que ocupa hoy la santa capilla. Pero al mismo tiempo que se levantaba esta ermita, se daba comienzo al templo que debía servir más tarde de catedral, nombrado por patrón de la ciudad al apóstol Santiago. ¿Y qué patrón más noble podía ambicionarse invocado siempre por el pueblo español, que le reconoció como mensajero de Dios en todos sus aprietos, conquistas y batallas? Desde las orillas del mar hasta las cimas nevadas, jamás santo alguno llegó a alcanzar culto más grande ni proporcionó frutos más copiosos al hombre. La primera fiesta dedicada al patrón de Caracas fue celebrada el 25 de julio de 1568, poco antes de perder Losada la conquista adquirida. En: Rojas, A. (2008). Orígenes venezolanos. Historia, Tradiciones, Crónicas y leyendas. “Los antiguos patrones de Caracas”. Biblioteca Ayacucho. Nº 244.  P.528 – 531. Por otro lado, también encontramos que Maracaibo fue refundada por el capitán Alonso Pacheco en 1569, y el patrono fue San Sebastián.
[29] Castillo Lara, L. Libro citado. P.174.
[30] Mircea Eliade considera que “los conquistadores” españoles y portugueses tomaban posesión en nombre de Jesucristo, de las islas y los continentes que descubrían y conquistaban. La instalación de la cruz equivalía a una “justificación” y a la “consagración de la religión, a un nuevo nacimiento, repitiendo así el bautismo”. De Coulanges, Fustel. (1986). La ciudad antigua. Madrid. EDAF. Citado por: Soría de Melo, M. Libro citado. P. 159.
[31] ARACABUCO.- El Diccionario de Voces Indígenas de Venezuela, del maestro Lisandro Alvarado, trae lo siguiente: Boscaje, lugar montuoso, montarral. En: Ferrero Tamayo, A. (1959). “Primera descripción del valle de Santiago donde se asentó la villa de San Cristóbal”. Documento y descripciones de la ciudad de San Cristóbal. Universidad de Antioquia – Medellín – Colombia. Pp. 13-16.
[32] Fray Pedro de Aguado. Libro citado. P. 471.
[33] Corradine Mora, M. Documento citado.
[34] Archivo Nacional de Colombia. Empleados de Venezuela. Tomo V. f. 20 vto. Citado por: Lucas Castillo, L. Libro citado. Pp. 171-175.

viernes, 27 de mayo de 2011

LAS CRIATURAS DE LA NOCHE DE JOSE ANTONIO (LIBROS TACHIRENSES)



Recuerdo haber leído en algún lugar que la universalidad de una obra radica en un espíritu verdaderamente local. Esto es, que entre más identificada esté la obra con el terruño del autor tanto mejor podrá expresar su pertenencia al género humano. También es como si dijéramos que entre mejor se comunique un escritor con sus vecinos cercanos, mejor lo entenderán los extranjeros desconocidos. 
En esta elegante paradoja cabe una interminable lista de interpretaciones, que van desde la profundidad del referente hasta la calidad de la obra propiamente dicha. No obstante, su validez es incuestionable. Cuando un autor es capaz de conciliar en su obra el espíritu de su pueblo y las claves de la estética artística su trascendencia en la historia de la literatura puede ser significativa. Como ejemplo podríamos poner los Cien años de soledad o Pedro páramo.

Esto quizá tenga que ver con el origen mismo de nuestra necesidad de perpetuar el tiempo en la palabra, cuyo primer modelo artístico fue la literatura oral, la cual siempre ha estado constituida de la sabia esencial de los pueblos y su imaginario.
Sea cual fuere la razón, esta idea viene a cuento porque en el marco de la celebración del Día del Libro y el Idioma, organizado por el Departamento de Español y Literatura y el GILAC se presentó un libro que tiene mucho que ver con esto de lo local y su trascendencia: Criaturas de la noche en el Río Bobo, escrito por nuestro amigo y profesor José Antonio Pulido Zambrano, y editado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses bajo el número 192.
En realidad, la presentación del libro estuvo a mi cargo, en gran medida como consecuencia de ese azar inexplicable que rige todas las cosas. Mis palabras en ese momento quizá adolecían de premura, pues leí el texto con poca anticipación. No por negligencia, el mayor de mis defectos, sino porque el libro había sido presentado la noche anterior en la Peña Literaria “Manuel Felipe Rugeles”. Ahora con más tiempo y luego de una segunda lectura, me doy cuenta de que estoy de acuerdo con casi todo lo que dije allí, así que bien podría reproducir aquellas observaciones a modo de reseña informal para presentar nuevamente el libro ante potenciales lectores tanto suyos como de este sitio. Obviamente, no voy a transcribir mi intervención, oral, accidentada, nerviosa, pero trataré de exponer aquí los aspectos que pude percibir en ambas lecturas y su pertinencia en el acercamiento al libro.
El origen del libro es parte de la profunda identificación que José Antonio tiene con su pueblo natal, San José de Bolívar. De hecho, podría decirse que es una de las tantas facetas que tiene un trabajo mucho más amplio de rescate, preservación y difusión de la identidad riobobera que ha dado como resultado la revista El riobobense o el blog Riobobense: El carpintero de la montaña azul.
Nace esta obra, pues, de una investigación, a veces empírica, a veces científica, de las raíces que definen a San José de Bolívar como uno de los pueblos emblemáticos de los Andes tachirenses, en gran parte gracias a su pertenencia a ese amplio legado de la literatura oral andina, mítica y fantasmática.
De esto se desprende que sus características literarias no disten mucho de otras publicaciones de la misma temática, como la archiconocida serie Leyendas del Táchira, de Lolita Robles de Mora, o la compilación Cuentos populares del Táchira, a cargo de José Francisco Velásquez y Elí Caicedo, de más reciente publicación.
En términos generales, Criaturas de la noche… está conformado por un conjunto de relatos sobre santos, aparecidos y pactos diabólicos, que combinan tanto la transcripción textual como la recreación literaria. Al inicio del libro encontramos además un prólogo que nos sitúa en el área de la literatura del horror desde un enfoque semiótico-psicológico, que nos prepara para relacionar los cuentos subsiguientes con una compleja tradición latinoamericana y mundial asociada al terror y el horror como referentes de la literatura popular.
Como particularidad del libro frente a los otros títulos mencionados más arriba podríamos encontrar, en primer lugar, la presencia inicial de tres cuentos no vinculados a entes malignos. Velásquez y Caicedo explican en el estudio preliminar de su compilación que la literatura oral tiende a centrarse, casi exclusivamente, en representaciones del mal, como almas en pena o el propio Lucifer. “La imagen del Santo Patrono: San José”, “Unos pies de barro” y “Unas alpargatas decidieron nuestros límites” presentan un contenido fundacional, que puede interpretarse más bien desde una visión mítica, ya que explica el origen de algunos rituales y creencias que definen la vida actual del pueblo.
En este mismo sentido, otra particularidad estaría relacionada con la imagen del Diablo, a quien en la mayoría de sus apariciones (es el personaje con mayor presencia en el libro) resulta un ser bondadoso, servicial y atento. A diferencia de otras recopilaciones de esta materia, en las cuales siempre se asocia a Satanás con algún trato leonino con el que pretende arrebatar el alma a algún incauto, en las Criaturas de la noche… de José Antonio, se nos muestra haciendo favores a cambio de nada, “bendiciendo” las fiestas y aconsejando a un imprudente para salvarle de un final trágico.
En este aspecto, me gustaría agregar que la imagen de la contraparte divina siempre ha llegado a nosotros desde la visión clerical, la cual se ha encargado de adjudicar a él y sus acólitos el origen de los pecados y las maldades. Al contrario del mundo grecolatino y los pueblos paganos, en los cuales se asociaban divinidades con las acciones humanas y naturales, pero sin establecer un límite determinado del Bien y el Mal. Los dioses podían ser protagonistas de acciones tanto buenas como malas, dependiendo de la situación particular. Es posible que el imaginario local de San José de Bolívar, partiendo de esta naturaleza profana, haya preferido ver en el Diablo una divinidad pagana, que en ocasiones puede ser víctima de los hombres. Pongo como ejemplo el cuento “Llamando al Diablo”, en el que no sin humor nos relata:
Hay quienes afirman que el Diablo está quebrado, pues las personas que le han vendido el alma, hacen un trato por siete años para disfrutar de tal riqueza, y minutos antes de cumplirse el trato se introducen en una iglesia y rezan una plegaria, se arrepienten y piden a Dios que los perdone [con lo cual] el Diablo pierde el trato y el dinero aportado. Ya Lucifer no cree en las personas que a menudo lo invocan, ofreciendo su alma en busca de una fortuna fácil… (p.68)
Como puede verse en este pasaje, la intención de José Antonio no es sólo acercarnos a su experiencia como oyente de estos relatos, sino que se cuida de mantener viva la voz que los contó, una voz que la mayoría de las veces tiene nombre (su abuela María Isabel, don Ernesto Santander, Elvidio Márquez, entre otros), pero que también puede ser una colectiva y anónima (“hay quienes afirman”), en la que después de todo descansa la responsabilidad de perpetuar la tradición oral.
En la presentación el Día del Libro, dije para cerrar mis palabras de presentación que daba como claves para leer las Criaturas de la noche…, primero, una lectura fragmentada, seleccionando uno o dos cuentos por vez, para ir descubriendo poco a poco cada historia como hizo el propio José Antonio; y, segundo, usar la noche para mantener la atmósfera que beneficia el efecto terrorífico. Quizá esta segunda clave la dé desde mi espíritu de lector lleno de fantasmas y ficciones, y es este mismo espíritu el que me pide agregar una clave/recomendación más a esta reflexión escrita: No leer las Criaturas de la noche… solos, sino procurar leerlas con alguien más para que así se perpetúe el espíritu literario de compartir la soledad que las engendró. 

Por: Bernardo Navarro.
Verba Dicendi
http://gilac-ula.blogspot.com/2011/05/las-criaturas-nocturnas-de-jose-antonio.html

CRIATURAS DE LA NOCHE EN EL RIO BOBO (LIBROS TACHIRENSES)


escrito por José Ramón Castillo 
(*) DIARIO LOS ANDES - TÁCHIRA 
miércoles, 25 de mayo de 2011 

El diablo monta en mula; camina; se emborracha; baila; enjuicia; maldice, luego mujeres espectrales seducen borrachos y dejan un hálito de muerte en los caminos; figuras vampirescas sacian su sed con la sangre de los adúlteros; duendes desaparecen tesoros; causan zozobra; jinetes nocturnos dejan oír los cascos de sus bestias en mitad de la noche; espectros alucinantes deambulan en las noches por casonas vacías y defienden sus territorios; indígenas dejan sus maldiciones -o bendiciones- en las tierras que fueron suyas; la muerte invade los recovecos de la noche para atrapar a hombres que se van de parranda; y la oscuridad está presente como el gran túnel del miedo, del terror y del horror.
Las Criaturas de la Noche en el Río Bobo de José Antonio Pulido es una extraordinaria recopilación de relatos nocturnos que se desarrollan en las adyacencias de San José de Bolívar. Con un total de cuarenta y cuatro historias tan variadas como cada noche que pasa, estos cuentos de camino empiezan con los rituales de nuestros abuelos, o como bien decimos en estas regiones, de la nona, para crear en cada uno de nosotros un susto y al unísono un sentido de pertenencia que puede trascender en el temor ante lo oscuro, ante lo que no sabemos.
La recuperación de la narración oral es muy importante, José Antonio está generando un doble aporte que radica: primero en la recuperación de un imaginario que está a punto de perderse, cada página que se corre se convierte en una historia local capaz de guardar el secreto público, de lo que conforma una población y en este caso San José de Bolívar es el centro de atención; en segundo lugar está la capacidad de captar a sus lectores directamente en un estilo bastante particular, enfrentamos a un escritor que trata de mantener en vilo el sueño y la realidad para dejarte correr en dos mundos que siempre han ido en paralelo. Considero que estos puntos neurálgicos son los que nos permiten ver su aporte a la literatura y a la historia tachirense. 
Las historias sobrenaturales nos demuestran cómo somos capaces de dejarnos llevar por narraciones donde prevalece el silencio, la conversación cotidiana y la mirada siempre atenta de lo "extraño" que abunda en nuestros pueblos, y puedes hacerte una imagen del páramo cubierto de neblina, con sensaciones de olores a tierra mojada, el sudor de las bestias, la leña quemada, el aliento a miche, el sabor del chimú y la música improvisada con instrumentos de cuerdas.
Este libro es todo un universo que está tan arraigado en el interior de nuestro estado y que se mantiene casi virgen, con cientos de historias que no permiten que te desprendas de la lectura. 
Debo reconocerlo, hubo instantes dentro de la lectura que sentí un escalofrío incontrolable, pero continuaba detrás de las líneas en búsqueda de un final que era predecible pero que José Antonio toma la batuta para orientarlo hacia la forma más tenebrosa, pero a la vez jovial. No puedes dejar de leerlo y es cien por ciento recomendado este texto que tanta falta nos hace en nuestro entorno.
Es el volumen 192 de Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses editado en el 2011 y espero este año se pueda llevar a cada uno de los rincones del estado para que podamos disfrutar de lo que somos, de lo que podemos revivir.
Criaturas de la Noche en el Río Bobo es sin duda un libro que cuando empieces a leerlo no podrás soltarlo, porque allí se demuestra esta insoportable manera de asustarnos, pero de manera consciente nos dejamos atrapar, seguimos sufriendo y permitir que estos seres entren en nuestras casas. Además, ¿a quién en su vida no se le ha aparecido alguna criatura nocturna? Creo que todos hemos sentido en algún momento el temor por esto incomprensible y tenebroso que se oculta detrás de la oscuridad, pero que al unísono nos arrastra en una especie de emoción incontrolable.
Este trabajo debe estar en cada una de nuestras escuelas y hogares para conocernos un poco más y promocionar el contexto cultural tachirense. 

Sólo resta decir una vez más: "El Arte es un peligro para nuestra ignorancia".

(*) Director de teatro
josecas99@yahoo.es

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lunes, 21 de marzo de 2011

SAN JOSÉ DE BOLIVAR Y SUS FERIAS Y FIESTAS PATRONALES AÑO 2011

*José Antonio Pulido Zambrano

Este fin de semana fue de colorido y esplendor en el municipio Francisco de Miranda, al estarce celebrando las ferias y fiestas al Patrono San José. Tres lindas jóvenes; Keily Rojas, Mayily Labrador Y Daniela Pérez, fieles representantes de la belleza andina de la montaña se disputaron el cetro y corona el viernes 11. Resulto electa la señorita Mayily Labrador. Entre las agrupaciones presentes en la elección y coronación de la Reina estuvieron presentes las agrupaciones: Juventud parrandera y José Gregorio Solorzano “El Chakaro”.
El día 12, se dio el juego de futbol, categoría infantil, entre los Futbol Club de San José de Bolívar y Queniquea. Más tarde los niños disfrutaron del evento ferial en una actividad realizada para los más pequeños del Municipio. En la tarde se dieron actividades deportivas en Futbol categoría Sub – 17, categoría libre, cuadrangular de Baloncesto y la cabalgata hípica por las principales calles del poblado.
El domingo 13, la alegría se desbordo con el gran desfile de ferias, procediendo luego a continuar con otras actividades deportivas como Futbol femenino, Voleibol masculino y femenino y la primera gran novillada de feria, todos estos eventos tuvieron lugar en el Complejo Ferial y el Polideportivo “José Manuel Franciscony”. Todas estas actividades organizadas por la Alcaldía del Municipio y el señor alcalde Yordy Sánchez. 


Candidatas al reinado con el patrono San José


Carroza con la Reina y las finalistas


Carroza de niños gallistas


Carroza tradicional


Carroza con la princesa aborigen Babu

domingo, 30 de enero de 2011

LUMA MIUSI DISCOTE - K LA ERA MUSICAL DE LOS AÑOS 90 EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Logo de Luma Miusi Discote - K

En los inicios de los años noventa, en plena auge del merengue, el tecno-merengue, la salsa, y otros géneros musicales, en el pueblo se sintió el ritmo apasionado de la música en la juventud de aquella época, y un nombre quedó en la memoria, el de la primera miniteca del pueblo: Luma Miusi Discote - K. Su fundador fue Luis Mauricio Rojas Sánchez, y según sus palabras: "Después de haber trabajado en el 1988 en caracas regrese en diciembre", antes de ese viaje iniciatico al pueblo Luis Mauricio Rojas compró un minicomponente de música, doble cassette. Luis Rojas expresa que "el valor de ese equipo fue de 6.000 bolivares de la época", con ese equipo se empezó a realizar rumbas (Fiestas)  en la plaza Bolívar. En sus recuerdos Luis Rojas señala que "en una semana aniversario del liceo San José de Bolívar estuvimos animando la fiesta, para esa época se usaba puros casette y contaba con 300 casette, los cuales 36 eran de puras mezclas de diferentes minitecas del país".


Con este mueble se inicia la LUMAMIUSI, fue construido y pintado por Jesús Rodríguez (Chuy). En la imagen Luis Rojas, Jovanny Carrero y Leonel Pulido. El Logo de la foto del mueble 
fue tomada de un disco de Rock and Roll de la época  de los 80.

Una de esas minitecas que sonaba por medio de LUMA MIUSI fue la TRIDIMENCIÓN de Barquisimeto. Y todos los exitos grandes de esos tiempos fueron primicia en Luma Miusi, como el tema de Black Or White de Michael Jackson. Fue tanta la fiebre con esta canción, que en el Ateneo de San José de Bolívar tomamos un Diccionario para traducirla y cantarla en riobobero nato.


LUMAMIUSI en la plaza Bolívar de San José de Bolívar

Pero, ¿acaso un minicomponente era la miniteca de la cual les hablo, ¡No! Luis Rojas le llega una oportunidad de hacerse un mejor sonido, y sus sueños de Caracas, de la gran Metropoli, de cuando disfrutaba de las grandes "Discos", es así cuando un amigo de Luis llamado Guilermo le vende una planta con deec, plato y ecualizador, el valor era de 10.000 Bs. Luis ademas compra dos cornetas de 400v de 15 pulgadas por 3.000 Bs, con este aparate empezó Lumamiusi, una de las primeras fiesta se hizo en Mesa de Guerrero en el matrimonio de Maribel Pérez, esa fiesta la pagó Ramón Rojas, Luis Mauricio recuerda que cobró 3.000 Bs,  "eso era mucho dinero porque yo trabajaba mecánica donde tío Heriberto y me daban 90 bolívares diarios, me ilusioné y empecé a invertir en sonido, en los inicios cobraba 1.000 Bs por fiesta, en el Club y en diciembre cuando aún no había Alcaldía los 24 y los 31 de diciembre, se hacia un pote para pagar el sonido y se reunía unos 3.000 bolívares por toque desde la 10 am a 8 am del día siguiente". Las ultimas fiesta en la que participo LUMAMIUSI fue en el año 2.000 en San Pablo y se cobró 100.000 Bs.


LUMAMIUSI en Queniquea


Daniel Rojas, el dicjey Nº 1 de los 90

En entrevista amena Luis recuerda "que la mayoría de chamos de la época querían ser dicjey de la Luma, el primer ayudante fue José Escalante, Luego vinieron Yoyo, Gregorio, Yobany, Leo, Jonatán "casi loco", mi hermano Daniel Rojas, entre otros". Se hicieron fiesta en el Club Rio Bobo, en la Cooperativa, en el Club "Sol de América", el galpón de Sr. Víctor Guerrero que funcionó como la Caseta de la feria durante varios años, en la Aldea San Rafael, Mesa de San Antonio, Mesa de Guerrero, Río Azul, En San Pablo, Queniquea. Se llego en un momento que LUMAMIUSI podía tocar en tres sitios diferentes, ya que se contába con dos muebles, dos platos y uno con casete, el tiss o presentación se grabó en Caracas con la voz de Valdemaro Martínez, las últimas fiestas ya se trabajaba con C-D.