sábado, 27 de diciembre de 2014

LA PARRANDA DE LOS NEGROS (Tradiciones de San José de Bolívar - II Parte)

* José Antonio Pulido Zambrano


Una de las tradiciones de más arraigo en las fiestas decembrinas en San José de Bolívar es un ritual de corte pagano conocido como "La parranda de los negros", hoy recubierto por la modernidad bajo la apariencia de ser disfrazados con máscaras con personajes de los medios.



Hoy los jóvenes de esta comunidad continúan con la tradición, pero sustituyendo las viejas mascaras de cartón pintadas con carbón por máscaras de látex. Pero en el fondo el sentido carnavalesco del evento hoy día es el mismo. Es un momento propicio para dejar sacar aquellas burlas que impide la cotidianidad llena de seriedad. Es una fiesta donde se permite transmutar el mundo, el mundo con la parranda de los negros esta al revés, los hombres usan vestidos, se embarazan y coquetean a través de la máscara y las mujeres asumen el rol masculino.


Los abuelos comentan que desde principios del siglo XX ya existía la tradición, que consistía en la participación de los hombres pintando su rostro y manos de color negro, y vistiendo ropa deshilachada de hombre o mujer, y acompañada con pelucas hechas de gincho de guineo. Acostumbraban después de las misas de aguinaldo ir a las aldeas a robar gallinas para realizar sancochos a los lados del río.
Existe una tradición, que San José de Bolívar por ser en sus orígenes un pueblo de tradición vasca que se enclaustró en la montaña tachirense, gente de montaña trabajadora y muy pálida, pues poco salían del arduo páramo, un día uno de los más acaudalados señores de La Grita visitó el lugar con un sirviente, un esclavo negro, por lo que el pueblo fue temeroso y se resguardo pues señalaban que ese hombre era el diablo, de allí paso la leyenda de generación en generación y el miedo inculcado a los niños: . "Si no haces caso te va venir a llevar el negro (el Diablo)". "Si no vas temprano a la cama los negros vendrán por ti".



Barón Samedi con el muñeco de Año Viejo
San José de Bolívar - Táchira - Venezuela 

Otros creen que esta tradición vino con unos gitanos que visitaban con regularidad al poblado por el mes de diciembre a vender baratijas y con ellos vino la imagen del Barón Samedi, el señor oscuro, el diablo negro de los muertos. De allí estos gitanos participarían en sus grupos con un baile al Barón Samedi, por según la tradición, uno de los jefes gitanos morir en el poblado, por lo que muchas de sus tradiciones se fusionaron con elementos de carácter local de los rioboberos. Estos gitanos llegaban y armaban sus carpas en lo que hoy se conoce como la aldea La Costa, quizá por ello, al estos señores emigrar a sus tierras de origen, los aldeanos levantaron una Capilla, hoy la más antigua del Municipio.
Pero la tradición de la parranda de los negros continuo en esta aldea. En un principio sólo podían participar en esta cofradía los puros hombres. Era una fiesta de locura, donde el aguardiente y chimú cabían en grandes cantidades.


Era común que estos disfrazados o "Negros" se comportaran de manera violenta y asustaban a los niños con llevárselos, de allí que muchos infantes temieran la aparición de los "Negros". 


Hoy día la parranda de los negros refleja esos lugares donde el miedo se cubre de navidad para exorcizar esos temores naturales, que muchas veces nacen en la infancia. 

JUGANDO LA GÜIJA EN LA PLAZITA SAN JOSÉ (Leyenda de San José de Bolívar)

* José Antonio Pulido Zambrano


Me cuenta una amiga, que estudió en el Liceo de San José de Bolívar, que debió terminar el bachillerato en la ciudad de Caracas por problemas de brujería a su querida madre en el poblado.
Eran mediado de los años setenta, San José de Bolívar había sido seleccionado como pueblo piloto para el proyecto de "Casa-Hogar", el cual consistía en dar albergue a niños, niñas y adolescentes que no tenían una familia estable. Fue así como muchos niños sin padres encontraron una gran familia en el poblado, varias casas abrieron las puertas a estos niños.
Entre la gran variedad de infantes, venía una niña, un poco retraída, de cabello negro intenso, así como unos ojos azul cielo y de una piel muy blanca. La familia quedó enamorada de aquella niña, quien de una vez fue inscrita para terminar el sexto grado en la Escuela Básica "Regina de Velásquez". Con ella sólo venía un morral con dos vestidos y una vieja maleta llena de cartas antiguas, retratos en blanco y negro, y algunos otros objetos que la familia consideró eran los recuerdos de la familia de antaño de la niña.
Todos los niños del poblado querían sentarse al lado de la niña con ojos de cielo. Pero por más que le buscaban conversa ella siempre le gustaba andar sola.
El tiempo fue pasando y la niña se hizo adolescente y su cuerpo empezó a hacerse más cercano al de una bella mujer. Desde que había llegado la familia que la había recibido, de apellido Urbina, siempre la llevaban al medico pues en su cuerpo blanquecino siempre aparecían moretones, sin haberse golpeado o sufrido un maltrato por el estilo.
La niña ya adolescente empezó a mostrar una ojeras, por lo que el medico residente le envió un tratamiento para mejorar el sueño. La familia la escuchaba hablar mientras dormía diciendo cosas incomprensibles.
Un día, ella amaneció sin ojeras y sin moretones, empezó a ser más sociable con sus compañeros en el Liceo, hasta se permitió tener un novio. Su conducta apacible se transformó en liberal y un poco explosiva. No hacía caso. Llegaba tarde a la casa. Empezó a ingerir alcohol en la plaza Bolívar con el grupo del Liceo.
La madre adoptiva (sí la podemos llamar así) empezó a regañarle y a encerrarla para no dejarla salir tan tarde. Pues en la casa vivían tres hembras más y el hijo único, un varón.
Las ojeras volvieron y los moretones. La gente de la cuadra achacó eso a golpes de la madre sustituta. Pero la madre nunca había golpeado a la muchacha. Para evitarse problemas permitió que la muchacha volviera a salir de noche.
Ese día ella salió con la vieja maleta, los padres (adoptivos) imaginaron que les iba a mostrar a sus amigos los recuerdos de su antigua familia, de la que nunca hablaba. Lo cierto es que nadie había imaginado que había de más en aquella vieja maleta. Esa noche en la plazita San José, siete jóvenes, entre quien se encontraba la muchacha con ojos de cielo, realizaron un Acto del que pocos sabían en el poblado, incluso el mismo sacerdote.
En la vieja maleta, aquella noche, la muchacha de ojos de cielo, sacó un tablero dotado de letras y números, a la que llamó "GÜIJA", ella les explicó que eso servía para entablar contacto con los muertos, los otros muchachos, como todo joven de esa edad, tomaron aquello como un juego más. Una broma de la chica con ojos de cielo. 
Ella pidió que se tomaran de la mano, entonó una extraña invocación. Luego mostró a los chicos del grupo un triangulo de madera en cuyo centro estaba dibujado un ojo. Pidió que todos tomaran con sus manos ese objeto y colocándole sobre el tablero preguntó a un supuesto espíritu que diera el nombre de quien le molestara de los presentes para que se fuera, la tabla indicó el nombre de dos de los muchachos, quienes creían que era una broma de la muchacha de ojos de cielo que movía a su antojo el triangulo, los muchachos decidieron marcharse.
Tras haberse marchado, cuando iban llegando a la plaza Bolívar los muchachos escucharon un fuerte ruido a sus espaldas, parecía como si un toro estuviera corriendo en las calles cercanas. Al alzar la vista vieron un especie de haz de luz sobre la plazita San José. Sintieron temor y corrieron directamente a sus casas.
En esa época no había Internet, ni la biblioteca del pueblo poseía libros para explicar aquel fenómeno.
Al otro día los dos jóvenes notaron a sus amigos un tanto huraños, esquivos y con unas ojeras muy notorias. Uno de los jóvenes que no había participado en el juego diabólico, se acercó a uno de sus amigos y este con temor a no ser visto por la chica de los ojos de cielo, le dijo que la noche anterior habían hecho algo muy malo, que ellos habían invocado a un espíritu, que resulto ser malo. Que él quería confesarse. 
Los dos jóvenes se dirigieron a la iglesia para hablar con el sacerdote.  
Mientras en la casa de la muchacha todo empezó a cambiar, las tres hijas verdaderas del matrimonio vieron como su madre se comenzó a enfermarse, se puso muy delgada y blanca, con grandes ojeras. El esposo que creía que a su esposa le habían hecho mal de ojo del negro, que a veces se le hace a las personas mayores, llevó a su mujer a un brujo en las cercanías de Pregonero, de donde eran oriundos.
Allí el brujo les dijo que a la mujer le habían metido un sapo en el estomago. Qué alguien había colocado tierra de cementerio un su hogar y que en su casa habitaba un espíritu maligno que estaba matando poco a poco a la señora. Les recomendó rociar la casa con palma bendita y cariaquito morado. Les mandó a colocar hojas de sábila detrás de las puertas. Y que de ser posible cambiaran de ambiente, es decir, se fueran lejos del poblado, pues el mal estaba en esa casa.
Cuando la familia regresó, se encontró que la muchacha con ojos de cielo se había mudado a otra casa del sector de El Cementerio. El hijo varón que nunca le había gustado aquella muchacha empezó a revisar las matas de helecho que su madre cuidaba y cual sería su sorpresa al encontrarse una bolsita llena de tierra, la que supusieron era tierra de muerto. El joven sacó aquello de la casa y fue y la vertió de nuevo al cementerio.
Como era de esperarse, la familia se fue del pueblo. A la madre la tuvieron un tiempo en Peribeca, pues un médico que la vio sugirió que ella sufría de trastorno de personalidad múltiple. Esa fue la explicación científica, la del rumor fue que a la mujer le habían hecho maleficio y le habían incrustado un sapo en la barriga.
La casa permaneció por mucho tiempo deshabitada, hasta que fue comprada por otros dueños, quienes sabiendo del rumor de brujería, antes de instalarse en ella, llevaron al sacerdote para que bendijera aquel lugar.
La muchacha de ojos de cielo, siguió viviendo un tiempo más en el pueblo. Cuentan que un día la vieron abordar el autobús de San José de Bolívar a San Cristóbal, con una mochila llena de ropa y una vieja maleta, que no descuidaba por nada. 

jueves, 25 de diciembre de 2014

LA NOVIA DE EL TOPÓN (Leyendas de San José de Bolívar)

*José Antonio Pulido Zambrano

El reloj de José, apodado "El Bobute" sonó a las tres de la mañana. Ese día debía viajar a San Cristóbal. El autobús de turno no tardaría en empezar a recoger sus pasajeros.
José notó que el reloj se había quedado parado al marcar la hora tres y tres de la madrugada. Sintió un escalofrío pues se notaba en el pueblo de San José de Bolívar un silencio total muy poco habitual. Era primero de noviembre. Su mamá le había dicho que ese día no viajara.
José era incrédulo, de poco ir a misa.
Tomó el detalle del reloj como si el aparato por los años se hubiese dañado.
Se vistió, tomó café y abrió la puerta de la calle. Una niebla opaca inundaba el ambiente. Se asomó y no vio nada, era poco común ver esa neblina en noviembre.
En ello escucho que algo cayó sobre el techo de su casa, como cuando tiran tierra sobre algo. José sintió recelo por ese hecho, pero imaginó que eso eran cosas de los gatos.
Termino de tomar el café, tomó su maletín y se dirigió a la plaza Bolívar, a buscar el autobús de turno. La niebla no lo dejaba ver en la lejanía. Era como si alguien estuviese quemando porque la niebla se desplazaba de una forma extraña, como si estuviese viva.
Cuando iba llegando a la Caja de Agua le pareció ver la silueta de una mujer, pero se dijo para sí mismo que eso era cosas de la niebla, donde cualquier sombra semejaba cosas que no eran reales.
Al llegar a la casa de don Olinto Rojas detalló que en efecto, una mujer iba delante de él, sólo que él veía su silueta en sombras, imaginó que era otra persona que iba a buscar el autobús.
Él empezó a adelantar el paso y alcanzar a aquella mujer. Pero por más que intentaba darle alcancé siempre le parecía verla más distante.
Al llegar a la Cruz de la Misión, la niebla se disipó y pudo ver con más claridad a la mujer que seguía. Le chocó la vestimenta de ella, pues iba vestida de novia, por lo que él sabía esa noche no se había dado ningún matrimonio en el pueblo para pensar en una novia ofendida que huía de su fiesta de matrimonio.
José gritó que le esperara. Le sugirió que atenuara el paso, que él no quería hacerle daño, que más bien se podían hacer compañía.
Una risa siniestra se escuchó a sus espaldas, Sintió nervios, voltio para ver quién era y sólo percato que la niebla lo envolvía, eran varias manos de humo que lo abrazaban. Él cerró los ojos y grito:
- Ave María purísima.
Cuando la niebla se volvió a ir, se encontró de nuevo frente a la Caja de Agua de El Topón.
Sobre la Caja de Agua vio a tres mujeres que desnudas bailaban alrededor de una fogata mientras curtían su cuerpo con la sangre de tres gallos negros que llevaban en sus manos.
José que ya había entendido que eso era algo del maligno, salió corriendo hacia la casa de su mamá. Pero antes de llegar se vio de nuevo envuelto en la niebla, que como muchos brazos lo tomaban y volvía a parecer frente a la Caja de Agua, esta vez sobre la Caja de Agua sólo había una mula que parecía sonreírle de manera diabólica. Volvió a huir del lugar pero siempre la niebla lo llevaba al mismo sitio, a lo último se encontró que sobre la Caja de Agua estaba la mujer vestida de novia, sollozando, de espaldas. José sintió pena, pensó que podía ser un Alma en Pena que necesitaba algo para dejar de purgar, así que con mucho miedo subió a la Caja de Agua, se acercó y cuando intentó voltear a la mujer para verle el rostro el susto fue grande.
La mujer tenía los ojos llenos de sangre y una dentadura infernal. Se oyó un chillido. El piso de la Caja de Agua empezó a estremecerse y a desmoronarse y él en ese instante fue devorado con el espanto hacia el abismo...
En eso sonó un reloj, encendió las luces, eran las tres de la madrugada. José estaba consternado, en eso escucho que sobre el techo tiraban como tierra, José tomó el rosario y empezó a rezarle a la Virgen del Carmen. Así estuvo hasta el amanecer.
Al otro día cuando le contó lo sucedido a su mamá, esta le dijo que esa era La Sayona, una mujer que en los años cuarenta se había enamorado de un alemán que visitaba con regularidad a Queniquea y San José de Bolívar. Ese hombre habría prometido volver el día de las Animas para casarse, pero nunca regresó, por lo que la mujer le echó la culpa a las Animas, y estas le castigaron manteniéndola en pena, deformando su hermoso rostro y cambiando su voz por un chillido espeluznante.
Desde esa época a ese espanto que sale en El Topón, la gente lo llama Sayona (por su aspecto demoniaco) o La Novia de El Topón.


domingo, 7 de diciembre de 2014

EL ESCUDO DEL ESTADO TÁCHIRA

*José Joaquín Villamizar Molina
Cronista de la ciudad de San Cristóbal


Escudo del Estado Táchira (Archivo: J. J. Villamizar Molina)

El Escudo del Estado Táchira fue creado por Decreto Ejecutivo del Presidente de esta entidad federal, General Pedro Murillo, de fecha primero de julio de 1913.

Descripción.
Luce en su campo un paisaje venezolano con la cordillera andina. Allí aparece una mujer que es la representación de Venezuela, la cual sostiene con una mano el pabellón nacional y con la otra señala un río. El río es el río Táchira, frontera entre Venezuela y Colombia. Está coronado por un haz de espigas de oro y un arco compuesto de nueve estrellas, símbolo de los nueve distritos que conformaban el Estado en 1913. El escudo aparece entre dos ramos vegetales, uno de algodón y otro de café, entrelazados por cinta carmesí. Al pie del Escudo se muestran cintas de oro con tres fechas históricas: La de la independencia nacional, la de la creación de la Provincia del Táchira y la de la Promulgación de la primera constitución del Estado. Todos estos elementos fueron llevados al lienzo, con suprema maestría pictórica, por el artista Marcos León Mariño Sánchez, quien pintó varios Escudos en San Cristóbal el año 1914, uno de los cuales lucía, como una de las joyas de arte más preciadas de la ciudad, en el antiguo Club Táchira de esta capital, hoy ese cuadro ha sido llevado a la Academia de Historia del Estado Táchira. El mismo pintor, Marcos León Mariño Sánchez es el autor del cuadro al óleo "Juramento de Bolívar en el Monte sacro" ofrenda del Clero del Táchira en 1911 a la conmemoración del Centenario de la Independencia, y que remata el Salón de Sesiones del Consejo Municipal del municipio San Cristóbal.

Fundamentos de Historia.
Dentro de los intereses divulgativos que persigue la historia regional, es conveniente conocer los antecedentes del emblema. De acuerdo a estos antecedentes, es preciso señalar en el Escudo del Táchira reminiscencias indígenas, las alusiones relativas al auto de fundación de la ciudad de San Cristóbal y, específicamente, a la fijación de términos por Juan Maldonado. De igual modo es necesario recordar los hechos de la creación de la Capitanía General de Venezuela; la erección de la Provincia del Táchira el año 1856 y el Decreto Ejecutivo sobre el Escudo el año 1913 por parte del Presidente; General Pedro Murillo.
Desde el punto de vista etimológico, la palabra "Táchira", nombre del Estado que blasonan las armas, es un vocablo indígena. Eso quiere decir que nuestro estado tiene una denominación legítimamente aborigen, como lo tienen los estados: Yaracuy, Carabobo, Aragua, Zulia, Guárico, Barinas y Portuguesa. Asimismo la tienen ciudades como: Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Cumaná, Maracay, Acarigua y Boconó, o la ostentan repúblicas como: Uruguay, Paraguay, Nicaragua, Guatemala o Panamá, entre otras.
En lo que atañe a la ciudad de San Cristóbal, hay que anotar que Juan Maldonado fundó la hoy capital del estado Táchira "no sufragánea a Pamplona sino libre" y que al fijar los términos de la Villeta asentó: "Hacia la banda de la ciudad de Pamplona hasta el río que llaman de Cúcuta, por límite para las Justicias de esta Villa y para las de dicha ciudad de Pamplona, por evitar escándalos que entre las dichas Justicias suelen tener, que no pueden pasar con vara de dicho río de Cúcuta a esta parte, ni las Justicias de esta Villa pasen a la otra parte del dicho río, si no fuere la Justicia Mayor, que es o fuere de la dicha Ciudad, y nó otra Justicia de dicha ciudad". Este concepto de soberanía e independencia, fijado por el propio fundador de San Cristóbal, es inspiración primordial en el Escudo del estado Táchira.
Cuando el Rey Carlos III de españa creó la Capitanía General de Venezuela por Real Cédula del 8 de septiembre de 1777, la Villa de San Cristóbal, jurisdicción entonces de la Provincia de Maracaibo, pasó a integrar la nueva entidad territorial, la cual se ha mantenido hasta el presente con el mismo territorio que hoy conforma la Venezuela contemporánea. El río Táchira, con su nombre aborigen, y lindero entre la jurisdicción de San Cristóbal y los valles de Cúcuta, servía de límite a la Capitanía. Por ello Don Andrés José Sánchez Cozar, Teniente de Gobernador Justicia Mayor de la Villa, en informe firmado el 16 de mayo de 1782, asienta: "Al poniente confina esta villa con Pamplona, siendo el término el río Táchira, distante esta Villa ocho leguas". El río Táchira, en su condición de línea divisoria, es, como se ha escrito, elemento primordial en el Escudo del Estado.
El 7 de febrero de 1855, el Consejo Municipal de San Cristóbal, compuesto por distinguidos personajes, entre los cuales descollaba, como Secretario Municipal, el gran Agustín Arias, solícito al Congreso Nacional la creación de una nueva Provincia con el nombre de "Torbes". El río compañero inseparable de San Cristóbal en todos los instantes del camino, inspiró la solicitud de aquellos prominentes ciudadanos. La Provincia fue creada con fecha 14 de marzo de 1856. Pero no con el nombre de "Torbes", sino con el nombre de "Táchira". ·Torbes" era derivación de la palabra "Tormes", nombre con el cual Juan Maldonado, haciendo recuerdo de Barco de Ávila y la salamanca de su infancia, en memoria del famoso río castellano, había bautizado el río de la Villeta que fundara el 31 de marzo de 1561. Táchira era el nombre de la Provincia. Táchira era el nombre aborigen. Pero, para cumplir con la inspiración del nombre de la ciudad, Táchira era el nombre de un río. Era el río limítrofe entre Venezuela y Colombia. Era como si San Cristóbal, el Santo Viajero por la historia, transportara su carga divina no de lado a lado de la ciudad, sino de lado a lado del país. La raza aborigen, la voluntad del Rey, los anhelos del incansable caminante San Cristóbal y las esperanzas del Cabildo estaban cumplidas.


Pascual Casanova
Primer Gobernador del estado Táchira
(Archivo: Ateneo del Táchira)

Don Pascual Casanova fue el primer Presidente del estado Táchira. Desde su época hasta 1913, el Escudo que se imprimía en los documentos oficiales del Estado era el de Venezuela. En 1913, con la presidencia del general Pedro Murillo, se crea el escudo del estado Táchira, el cual esta inspirado en todas las consideraciones históricas que acaban de ser expuestas.


Cuadro del Escudo Táchira que reposa hoy día en la Academia de Historia del Táchira
antes estuvo en el CLUB TÁCHIRA (Foto: José Antonio Pulido Zambrano).


El Decreto de Creación del Escudo del Estado Táchira

Estados Unidos de Venezuela. Gaceta Oficial del estado Táchira. Año XI. San Cristóbal, 25 de agosto de 1913. Nº 238.

Ejecutivo del Estado
PEDRO MURILLO, 
PRESIDENTE DEL ESTADO TÁCHIRA

En uso de sus atribuciones legales y,

Considerando:
Que se hace necesario reglamentar el uso del Escudo, Sello e Himno del Estado, a objeto de hacer prácticos los fines que tuvo en cuenta el Gobierno al disponer su creación.

Decreta:
Capitulo I
DEL ESCUDO DEL ESTADO

ARTÍCULO 1º- El Escudo de Armas del Estado Táchira será de forma análoga a la del Escudo Nacional y representará nuestra frontera con Colombia. El campo del Escudo mostrará un verde paisaje, símbolo de la exuberancia de los valles tachirenses, donde se verá la cordillera de Los Andes, y de pie, representado a Venezuela, una mujer con la Bandera Nacional en una mano y señalando con la otra el río Táchira, como límite de ambas naciones. En la parte superior llevará un haz de espigas de trigo, entre rayos de oro y cintas de color carmesí. Las mismas cintas, entrelazando un ramo con flores de algodón y otros de café, ornamentarán, partiendo de la base, los lados izquierdo y derecho respectivamente. Sobre la parte superior llevará, formando arco, nueve estrellas, representando los nueve Distritos que que componen el Estado; y debajo del arco esta inscripción: "Estado Táchira". La base irá entrelazada por una cinta de oro en la cual se grabarán estas fechas: "5 de julio de 1811"; "14 de marzo de 1856" y "24 de marzo de 1864".
ARTÍCULO 2º- El Escudo se colocará en en puesto de honor en el Salón de la Asamblea Legislativa, en el Despacho del Poder Ejecutivo, en las Salas de Sesiones de las Corporaciones Municipales, y en todas las demás oficinas públicas del Estado.
Los restantes capítulos del Decreto Ejecutivo se relacionan con el Sello y el Himno del Estado, y en cuento a la firma y fecha del documento histórico, se lee al final del mismo:
Dado, firmado y sellado con el Sello del Ejecutivo del Estado, en el Palacio de Gobierno, en San Cristóbal, a primero de julio de mil novecientos trece. Años 104º y 55º

Pedro Murillo
Refrendado
El Secretario General de Gobierno:
J. A. Baldo.



Versión del Escudo del Estado Táchira a partir de las características del óleo original, con ocasión del Centenario de la pintura (1913-2013) para el edublog «Proyecto Experiencia Arte (ExpArt)/Heráldica tachirense». El proceso de coloración digital fue elaborado por la Diseñadora Gráfica T.S.U. Sigrid Márquez Poleo (2013).

martes, 25 de noviembre de 2014

EL PÁRAMO DE LA CIMARRONERA Y SUS LAGUNAS MÁGICAS - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR - TÁCHIRA

*José Antonio Pulido Zambrano

Alrededor de 1992, hice mi primer viaje a las lagunas del páramo de La Cimarronera, ubicado en el  Táchira, Venezuela, municipio Francisco de Miranda, capital: San José de Bolívar. Fue un viaje que duro 8 días de excursión con: José Ignacio, Neptali y David Silva, mi hermano pedro y el poeta Elvidio Márquez. En ese primer viaje casi recorrimos todo el páramo y catalogamos la mayor parte de las lagunas.


Mi primera excursión a las lagunas del páramo de La Cimarronera
Cumbre de Sumusica
San José de Bolívar - Táchira - Venezuela

En ese primer viaje recuerdo el frío inclemente, el cansancio y la falta de aire por las alturas. La neblina constante, pero un sentimiento de libertad único en ese silencio que nos entrega las montañas andinas del aislamiento. La primera vez subimos por un camino antiguo en el lugar conocido como "Los Ranchos", siguiendo la vertiente de la quebrada La Cienaga, ruta que nos llevaba por una montaña inclinada a la laguna La Bobo. La segunda vez ascendimos a las lagunas por el camino de la cumbre de Sumusica.


Ascenso a las lagunas del páramo de la Cimarronera por el camino de Sumusica
San José de Bolívar - Táchira

  Después de llegado a lo más alto de la cumbre de Sumusica (nombre indígena que significa montaña que retumba en el eco gélido), se empieza a descender hacia un primer valle donde encontramos las ruinas de lo que los lugareños llaman "El rancho de piedra" y que fue hecho por aborígenes ancestrales.


Ruinad del "Rancho de piedra"
Páramo La Cimarronera - Parque Nacional Gral. Juan Pablo Peñaloza
San José de Bolívar - Táchira

En el "Rancho de piedra" se puede pernotar, cerca de allí pasa un riachuelo, pero quienes prosiguen la caminata, a hora y media encuentran la primera laguna, conocida como "Laguna Babú", "Laguna La Bobo", "Laguna La Boba" o "Laguna Río Bobo", esta última denominación porque de ella nace el río que lleva su nombre. Don Horacio Moreno en la Monografía de San José de Bolívar  dejo escrito sobre esta montaña lo siguiente: "Entre brumas y tules nebulosos aparece en las mañanas, Se diría que la tersa superficie entreteje sortilegios de perdurable encanto". La laguna "La Bobo" se halla a 3.800 metros de altura. Mide unos 250 metros de largo por 150 de ancho. Allí nace el río Bobo y fue sembrada de truchas en julio de 1942. 


Laguna Río Bobo vista al atardecer - San José de Bolívar - Táchira - Venezuela
(Foto Archivo: Fundación Pulido)


Laguna Río Bobo de tarde - San José de Bolívar - Táchira


A las seis de la mañana, si tienes suerte, puedes pescar truchas en la Laguna Río Bobo


Laguna Río Bobo vista al amanecer - San José de Bolívar - Táchira - Venezuela
(Foto Archivo: Fundación Pulido)


Laguna Río Bobo a las diez de la mañana - San José de Bolívar - Táchira - Venezuela
(Foto cortesía: Antonio Narvaez)

Cerca de la Laguna Río Bobo, como quien quiere mirar hacia la ciudad del Espíritu Santo de La Grita, podemos visitar otra laguna llamada de "Los Patos", por ser una de las pocas que ofrece este tipo de fauna a los alrededores.


Laguna "Los Patos" - Páramo de la Cimarrinera
San José de Bolívar - Táchira

Al siguiente día se empieza ascender para llegar a otra hoyada, donde encontraremos las lagunas: La Piedra, La Cara de Gato y la laguna del Corazón.


Excursionistas se preparan para partir a la laguna "La Piedra"
San José de Bolívar - Táchira


En la cima entre la hoyada de Babu y la hoyada de La Piedra
San José de Bolívar - Táchira


Descendiendo hacia la hoyada de La Piedra


Laguna La Piedra - Páramo de La Cimarronera
San José de Bolívar - Táchira


Laguna La Piedra - Páramo de La Cimarronera
San José de Bolívar - Táchira


Hoyada de La Piedra, Lagunas: La Piedra. El Corazón y la Cara de Gato
Páramo de La Cimarronera - San José de Bolívar - Táchira


Laguna del Corazón - Páramo de La Cimarronera
San José de Bolívar - Táchira




Continuara...  

martes, 18 de noviembre de 2014

EL PRIMER PERIÓDICO DEL TÁCHIRA

Por: José Nucete


Primer ejemplar de El Eco del Torbes

El periodismo tachirense se inició un 6 de septiembre de 1845. ese día, San Cristóbal ve nacer, su primer órgano de información y orientación.
serio, honesto y con proyección de prensa libre, salió a la prueba de fuego: la aceptación popular.
Creación de un hombre con inclinación a divulgar sus ideas y las de los demás, el primer periódico del Táchira, conformó una visión de la prensa moderna.
La historia de los primeros pasos hacia la impresión del periódico se remonta al año de 1844. Es a mediados de este año, cuando, un hombre que viaja continuamente a la capital de la Venezuela en formación, adquiere una imprenta y la traslada a San Cristóbal, tras un penoso viaje. 
Con la prensa y los tipos, viene, un tipógrafo. era el caraqueño: José Antonio Díaz, quien trae el nombramiento de Director, de lo que un mes después se denominaría "imprenta del Táchira", era el 15 de agosto de 1845. ese mismo día el hombre que sueña con la impresión de un periódico escribe al Gobernador de la Provincia: 
"Señor. El impreso que tengo la honra de dedicar á la Gobernación provincial, impondrá á US. que hoy queda establecida en esta villa una imprenta de mi propiedad con el nombre de "Imprenta del Táchira". Sus tipos, señor, y mis débiles esfuerzos, se emplearán con esmero en el bien comunal y jamás se fomentará por ese precioso vehículo del saber el espíritu de división entre los hijos de nuestra madre Venezuela, ó las producciones odiosas de innobles venganzas, cuyos resultados mancillarían la obra de mis sacrificios y de mi consagración al servicio público. Quiera US. Sr. Gobernador, aceptar esta franca manifestación como prenda del alto respeto con que me suscribo de U.S. el más mínimo de sus conciudadanos. Domingo Guzmán Escandón". 
Juan de Dios Picón, Gobernador de la Provincia de Mérida, a la cual pertenecía San Cristóbal, mediante comunicación número 97 del 21 de agosto, expresó:
"Muy grato me ha sido el estimable obsequio que U. se sirve dirigirme con su nota de 15 del que cursa en la que se sirve participarme haber establecido una imprenta pública de su propiedad en esa Villa. Con aprecio y gratitud ha recibido el infrascrito una primicia de los óptimos y preciosos frutos que cosechar debe especialmente la provincia, del importante establecimiento de una imprenta, instituto de benéfico influjo, de inmensa magnitud y trascendencia para la sociedad. De esperarse es que los intereses materiales, políticos y morales del país reporten creces ingentes, si un patriotismo puro y ferviente y un discernimiento ilustrado modelan la dirección de la "Imprenta del Táchira": es así que los loables y cívicos esfuerzos del promotor de tan vital empresa no serán estériles, es así que se hará acreedor a las bendiciones de sus compatriotas. Coincidiendo el Gobernador actual con los nobles y leales sentimientos consignados en esta nota se congratula por la adquisición de un vehículo de cultura y morigeración, de libertad y progreso, de unión y dicha; pues bien empleada la acción tipográfica ella debe estimarse como un mentor que difunde los conocimientos útiles: como el sustentáculo de las buenas doctrinas sociales: como el faro que inculca al pueblo la discriminación de sus verdaderos y sólidos bienes. Erijiendose el infrascrito en intérprete de los votos de la mayoría sensata de la provincia, á la cual acata y obsequia en cabeza del primero, acepta el honorífico cuanto aquilatado homenaje que le tributa y no duda que aquella avaluará debidamente el servicio distinguido que ha hecho al público conduciendo a sus personales expensas "la prensa del Táchira". Quiera U. admitir las seguridades de mi estima y reconocimiento con que me suscribo de U. atento servidor..."


Domingo Guzmán Escandón

El orgulloso precursor del periodismo tachirense, escribe al Obispo de la Diócesis:

"La imprenta del Táchira", perteneciente al infrascrito, queda hoy establecida en esta villa y sus tipos están a disposición US. Rma. para lo que guste ocuparlos en servicio de la Iglesia y de la Patria. Dignese US. Rma. aceptar este sincero ofrecimiento con el impreso que tengo el favor de dedicar a Us. Rma. contando igualmente con la alta estima con que me suscribo de US. Rma. su muy obediente y atento servidor..."

Monseñor Juan Hilario, Obispo de Mérida da su respuesta, desde San Rafael de Ejido, el 23 de agosto: 

"Muy apreciado y Sr. mío. Por la estimable de U. fecha el 15 del corriente y el hermoso impreso que se ha servido dirigirme, quedo impuesto con sumo placer de haberse establecido en esa Villa desde aquella misma fecha la imprenta de su propiedad, que llevará el nombre del "Táchira" y del ofrecimiento de sus tipos para emplearlos en utilidad de la religión y de la Patria. Sobremanera reconocido a la distinguida consideración con que U. me honra, seré justo apreciador del patriotismo que le ha guiado para plantear por primera vez en el país, a costa de sus propios esfuerzos, el medio más propósito para la ilustración general del Pueblo y vehículo de los conocimientos humanos. Yo. pues, me congratulo cordialmente con U. y felicitó a la provincia con la más fundada confianza de que la imprenta va a producir desde luego bienes positivos y corresponderá a los buenos deseos de U. Páselo bien y disponga del buen afecto y consideración con que soy su muy atento y amigo, servidor y capellán".

Enteradas las primeras autoridades de la Provincia, se procede a la integración de un Jurado de Imprenta. Lo forman: 22 hombres y una mujer. Ellos eran: Antonio Briceño. Antonio María Gatell. Antonio María Maldonado. José Antonio Niño. Agustín Arias. Andrés Vivas. Cristóbal Gutiérrez. Félix Sánchez. José de Jesús Martínez. José María Gutiérrez. Juan de Dios Quintero. José Gregorio Villafañe. Meliton Colmenares. Narcizo Lara. Nicolás Galaviz. Antonio María Cárdenas. Antonio María Contreras. Jacinto Colmenares. Carlos Merchán. Carlos Rangel. Juan José Navarro. Cecilio Muñoz. La Dama: Carmen Colmenares. Así se entra a la proyección del periódico. Se ordena la impresión del mismo. Y el 6 de septiembre de 1845 sale a la calle: EL ECO DEL TORBES, con 4 páginas.
La legalidad era su principio: "La prensa liberal hace homenaje a la justicia y la justicia es el apoyo de las garantías republicanas, que la Constitución nos asegura".

Orientó al conocimiento de que: "La imprenta es el vehículo del saber y la formidable maza que con la fuerza herculea destruye la tiranía y pulveriza al déspota".

Estos eran sus lemas. En la nota editorial y bajo el titular de: "LO QUE SE QUIERA". Se leía: Costumbre tienen los hombres henchidos de saber y engreídos con sus luces de presentarse en la escena pública principiando por un pomposo prospecto, en el cual anunciaban el objeto de la obra que emprenden ensartando las manoseadas frases de bien público, de patriotismo a toda prueba, de amor a las ciencias. Nosotros pobres de talento y ricos de ignorancia ¿que diremos para exhibirnos? nada de follajes menos de protestas y al asunto. El tremendo poder judicial, que ha sustituido al belicoso sistema militar: la educación y caminos que por fortuna, se han hecho objetos de moda hasta en el viejo mundo: artículos de costumbres para morijerar, si podemos, las que nos dañan, y en fin, cuanto más nos viniere á las mientes: He aquí las materias que nos ocuparán. Copiaremos lo que creamos dígno de nuestras tristes páginas: insertaremos avisos y artículos remitidos, en los términos que se anunciarán más adelante y rechazaremos todo aquello que pueda ofender la moral y decencia pública, pues conviene á saber: que "EL ECO DEL TORBES" no manchará sus columnas con escritos virulentos: ¿qué más diremos parecido á prospecto? Que este periódico será semanal, sin anunciar día fijo, porque desconfiamos de nuestras febles fuerzas para tanto prometer y con esto empezaremos como Dios nos ayudare. Señores criticones!!! aquí nos teneís de hinojos fitos á vuestros pies...
En la columna de la derecha, de la primera página, censuró al Poder Judicial por su dudosa interpretación de las Leyes.
Esa crítica era "Muchos son los inconvenientes, que tienden cada día á hacer más imperfecta y menos eficaz nuestra Legislación. En Venezuela, no es posible prospere este ramo importante ni que se le vea con aquel alto grado, que observamos en otros pueblos porque su paso se ve obstruido por multitud de obstáculos que interrumpen su marcha hacia el progreso.
Ademas del pernicioso sistema adoptado por nuestro Congreso, en cada una de sus sesiones, de echar por tierra lo que se legisló y sancionó en el año anterior, sin siquiera dar tiempo á que la práctica pueda dejar conocer los buenos ó malos efectos de una Ley, tenemos otros, no pequeños males, que necesariamente contribuyen a convertir la legislación del país en un caos, en un laberinto, que ni los mismos Legisladores, ni los jueces ni abogados de más crédito, pueden comprender, si por consiguiente hacer con fijeza y sin probabilidad de errar, la verdadera aplicación de una Ley á un caso ó cuestión dada. Entre esos males, seános permitido enumerar uno que otro que nos suministra la experiencia de lo que hemos visto y estamos palpando todos los días.
Se presenta á S. E. la Corte Suprema, por una de las superiores una duda sobre la inteligencia de una ley, acompañando su correspondiente informe. Aquel tribunal, visto el informe de la corte consultante, y oído el del Fiscal, resuelve la duda con un tamaño acuerdo que se manda circular á todos los tribunales de la República para que se observe como una Ley, que dada fuera constitucionalmente.
S. E. en su acuerdo declara, fundada ó no la duda ó consulta que se le ha presentado, y en virtud de esta declaratoria es, que se eleva ó no al Congreso. Sucede, pues, muchas veces: que aquellas dudas que S. E. ha declarado infundadas y que no se pasan á las cámaras, a pesar de haber alterado el sentido de la Ley, a pesar de una interpretación manifiesta, hecha á su leal saber y entender, se mandan circular, como antes se ha dicho, a los tribunales inferiores, y de éstos, unos observan el acuerdo ó nueva Ley, otros nó; este por ignorancia aquel por malicia, y el otro porque a su modo de entender no cree en que la Ley haya una verdadera duda que merezca derogatoria, reforma ó alteración de quien no tiene facultad para ello. De aquí, mil males, primero: S. E. se abroga una facultad que no tiene, la de interpretar las leyes; esta es atribución exclusiva del congreso, cualquiera otro poder que la ejerza, usurpa las funciones á aquel cuerpo Soberano, con infracción de la Ley fundamental. Segundo: algunos de esos acuerdos que se han dado en virtud de consultas infundadas, y que por esta razón no se elevan al Congreso, quedan, aunque rara vez, en contradicción manifiesta con la ley resultando de aquí: que la ley se anula, y por otra parte se vé que en la práctica rigen ambas disposiciones, la legal y la acordada, de modo que los jueces de las partes invocan de estas dos la que mas les atañe según su objeto y las circunstancias. Tercero: las consultas que en concepto del tribunal Supremo son fundadas, se dirijen por conducto del Poder Ejecutivo al Legislativo, de conformidad con la atribución 1ª. del artículo 147 de la Constitución; pero estas consultas se ven en aquel cuerpo con indolencia, no se consideran, no se examinan, lo más que se hace es, leerlas, esto es, si los señores secretarios de Estado las han insertado en sus memorias, de modo, que de cualquiera manera que se obre, se verifica que siempre el acuerdo prevalece á la ley; esta deja de existir, queda abolida, se deroga, y ¿por quien?...
Citaremos un ejemplo para justificar nuestra censura. Véase la ley del procedimiento criminal, principalmente  en lo tocante a injurias, compárence las partes dispositivas de ella con el catálogo de acuerdos, y se convendrá, por lo menos, en que S. E. ha reglamentado la ley mencionada; nada sería que reglamentara contra los principios del caso; pero que al hacerlo pierda de vista el eje principal sobre que debe fundarse, es más que un absurdo. Estas observaciones, nos han movido a escribir estas líneas, no por el prurito de atacar a aquellos venerandos Magistrados que componen la Suprema Corte y que han encanecido en la administración de la justicia; no, lejos de nosotros tal intención, les respetamos y acatamos sus opiniones; más sí, nos proponemos hacer palpables los descollos en que rola nuestra legislación y en las cuales, fácilmente pueden encallar así el interés del Estado, como el individual; resortes poderosos que deberían llamar la atención del soberano y de todos funcionarios, porque todos necesitan considerar uno y otro interés; la razón del hombre y la razón de la sociedad así lo exijen, sin su inspección y comparación contínua, todo será error, todo absurdo. Concluímos, pues llamando la atención al público y en particular la de los HH. Senadores y RR. para que en su próxima reunión traigan á la vista todos los acuerdos expedidos por S. E. la Corte Suprema, y considerando las materias sobre que versan, hecha la debida comparación con las leyes a que se refieren, hagan en ellas las aclaratorias convenientes, para que de esta manera queden así anulados dichos acuerdos".
Sobre la Educación y sus peligros, precisó: "Este importante ramo que en todas partes debiera llamar la atención del hombre público y arrancar los asiduos cuidados del padre de familia, yace aquí, sino enteramente olvidado, al menos bien escaso de atención esmerada y de invigilancia continua.
   

      



lunes, 17 de noviembre de 2014

EL TERRITORIO ARMISTICIO (HISTORIA DEL TÁCHIRA Y VENEZUELA)

Compilado por: Horacio Moreno
Individuo de Número de la Academia de la Historia del Táchira



EL TERRITORIO ARMISTICIO

DECRETO DEL 18 DE AGOSTO DE 1883, POR EL QUE SE CREA
EL TERRITORIO FEDERAL ARMISTICIO

Guzmán Blanco, Ilustre Americano, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela

En uso de las facultades que me confirió el Congreso de Plenipotenciarios, ratificadas por la Legislativa Nacional en 3 de junio de 1880, ampliadas el 19 de mayo de 1881, y prorrogadas el 4 de mayo de 1882 y 19 de julio de 1883.

DECRETO:

Artículo 1º - Se constituye un Territorio Federal bajo la denominación de Territorio Federal Armisticio de la Región comprendida entre los límites siguientes: "Desde la desembocadura de la quebrada Novillero en el río Táchira, aguas arriba de este río, hasta el nacimiento en el páramo de Tamá; de aquí, siguiendo hacia el Oriente la línea divisoria de poseción actual entre esta República y la de Colombia, mandada mantener por Decreto de 30 de abril de 1875, hasta llegar en el río Arauca, al punto que se encuentra directamente al Sur de la parroquia Trinidad; de este punto, en línea recta hasta la desembocadura en el Apure del río Caparo; luego se siguen las aguas de este río y de El Dorado hasta su confluencia con el Torbes, cuyo curso se sigue hasta el punto denominado El Salto; de aquí línea recta a las cabeceras de la quebrada Novillero y el curso de ésta hasta su entrada en el Táchira, que se tomó por punto de partido.

Artículo 2º - Por Decreto separado se proveerá a la organización y régimen del territorio que por éste se crea.

Artículo 3º - El Ministro de relaciones Interiores queda encargado de la ejecución de este Decreto.

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Gran Sello de la República y refrendado por el ministro de Relaciones Interiores, en el Palacio Federal de Caracas, a dieciocho de agosto de mil ochocientos ochenta y tres.

GUZMAN BLANCO. Refrendado. El Ministro de Relaciones Interiores. F. Acevedo.



Con la división territorial del anterior Decreto quedan incluídos: "Llano de Ratón", "Llano de Chiquito", "Llano Grande", "Cutufi" y comarcas circunvecinas. El río Quinimarí se convertirá en línea de asilo de un territorio que por su extensión, falta de vías de comunicación y difícil administración de justicia, llegará a ser asiento de todo criminal, que, teniendo cuentas pendientes con la justicia de Colombia y Venezuela, quiera aludir responsabilidades y estar al abrigo de las autoridades.
El Territorio Armisticio tuvo las siguientes capitales: Caserío Las delicias, conocido como La Jabonería, junto al río Táchira; Caserío San Juan, jurisdicción de la parroquia Guasdualito y Palmarito en el estado Apure.
"Consistía en una pequeña República donde podían vivir tranquilamente todos los venezolanos y colombianos que no podían estar en sus respectivas patrias". Semejante creación del régimen de Guzmán Blanco no tuvo sino consecuencias desastrozas, pues durante 13 años, el Territorio se convirtió en refugio de indeseables.
Los Gobernadores que administraron el Territorio Armisticio fueron: Leonardo Canal, Vicente Amengual, Clemente Hilárez, general Juan E. Zapata, Francisco Villegas González e Isidro Cárdenas.
"Guzmán Blanco contrata con Leonardo Canal la administración del Territorio Armisticio. Entre otras cosas, en dicho contrato, se autoriza a Canal para fundar, construir y conservar por el término de noventa y nueve años y dentro del Territorio Armisticio, varias obras y mejoras, como plantación de no menos de seis millones de arboles de quina, especialmente las conocidas Lancifolia de Mutis, Galisaya, Succirrubra, Oficinales y demás ricas en alcaloides".
Canal se compromete a fundar un viñedo que contendrá por lo menos doscientos mil plantas de uva, con el respectivo establecimiento para la fabricación de vino legítimo. Se compromete a construir varios caminos y vías de navegación hacia el Apure. Igualmente Leonardo Canal se compromete a colonizar en el Territorio Armisticio las hoyas de los ríos Nila y Quinimarí, estableciendo en los puntos convenientes de cuatro a seis poblaciones, dos de las cuales deberán fundarse con todas las condiciones necesarias para que puedan llegar a ser ciudades de las más bellas y cómodas de la República.
Como se verá, Canal no cumplirá nada de esto y el Gobierno Nacional tendra que declarar nulo este contrato, según documentos que aparecerá en la Gaceta Oficial de Caracas del 7 de noviembre de 1887. Será el Documento o Decreto de anulación del contrato, dado a 2 de noviembre de 1887 por el Presidente de la República con el voto del Concejo Federal, que "NADA DE ESTO SE HA CUMPLIDO".


Territorio Armisticio de Venezuela (1883 - 1890)

El Territorio Armisticio tuvo su fin cuando el Gobierno del Dr. Raimundo Andueza Palacios decretó su extinción, según comunicaciones que se copian textualmente:

Sec. Política. Nº 772
Mérida, junio 25 de 1890. 27 y 32
Ciudadano Gobernador del Táchira
San Cristóbal.-
Hoy se ha recibido del ciudadano Ministro de Relaciones Interiores el telegrama que a continuación se lee:
 "Telégrafo Naional -Caracas, 17 de junio de 1890 - Las 6 hs. P. M. Señor Presidente del Estado Los Andes - Con fecha de hoy el Presidente de la República ha dictado el Decreto que copio: "El Presidente de los Estados Unidos de Venezuela. En ejecución de la Ley de 19 de mayo del corriente año, con el voto afirmativo del Consejo Federal - Decreta - Artículo 1º Se declaran eliminados los territorios federales Caura y Armisticio y desde el día 1ero de julio inmediato quedarán de hecho reintegrados a los estados Bolívar y Los Andes los terrenos que le fueron tomados para formarlos. Será también reintegrada al primero de dichos Estados la parte que se tomó del Distrito Cedeño por Decreto ejecutivo de 6 de diciembre de 1880 para componer los dos Territorios en que fue dividido el antiguo "Amazonas". Artículo 2º El Gobierno de los estados Bolívar y Los Andes procederán a organizar conforme a sus respectivas leyes, los Territorios que se les incorporan a efecto de que las autoridades sean nombradas al efecto, etc..."

Gobierno Político del Táchira
San Cristóbal: Julio 3 de 1890 - 27 y 32
Resuelto:
Reintegrados como están los Territorios que formaron parte del Territorio Armisticio, decláranse agregados a las jurisdicciones de los Distritos y Parroquias a que respectivamente pertenecían. Mientras la Legislatura del estado resuelve, otra cosa, esos Territorios constituirán Aldeas bajo la denominación de Aldea Santa Ana de del Distrito San Cristóbal: Aldea Llano Grande y Pedregosa las aldeas del Distrito Junín; y aldeas Novilleros y Delicias las del Distrito Bolívar, quedando con sus antiguos límites las respectivas municipalidades.
Nombrase jefe de dicha aldea Santa al Cdno. Marcelino Contreras.

El Gobernador. R. Rojas Fernández.
El Secretario de Gobierno. Francisco Croce M.

LA RUTA DE JUAN RODRíGUEZ SUÁREZ EN LA FUNDACIÓN DE MÉRIDA - VENEZUELA

Por: Horacio Moreno


En el año 1558, un soldado natural de Mérida (España) acaudillaba la expedición para la conquista de la Sierra Nevada que ya habían sido avistadas en el año 1547 por Alonso Pérez de Tolosa.
La ruta seguida por Juan Rodríguez Suárez al salir de Pamplona en el citado año dejó para la historia muchos nombres que se recuerdan en las jurisdiccionales de los actuales estados Táchira y Mérida.
En las tierras llanas de la quebrada o río que llaman de Táchira estuvo alojado algunos días. Siguió la marcha pasando por la quebrada de Las Dantas, hasta cierta población indígena llamada Loma Verde, después se dijo loma de La Guazabara. En Loma del Viento no demoraron debido a "la gran tempestad que en ella continuo corre de vientos de muchas partes". Su paso por el Valle de Santiago donde después fue fundada la ciudad de San Cristóbal tuvo algunos tropiezos con los indígenas que moraban en las riberas del río Torbes.


Siguiendo hacia el norte fueron a dar a un valle o quebrada que se llamo de San Bartolomé por haber llegado el día de este Santo (24 de agosto) que en lengua de los propios naturales se llamaba pueblo y valle de Venegara.
Cuatro días después acampaban en el sitio de San Agustín (28 de agosto). Desde Las Lagunetas avistaron los pueblos de Humogría y Kariquena (La Grita). Sostuvieron un encuentro armado con los indios del Valle del Alarde y fueron a Pueblo Hondo que ésta junto al Páramo Alto (La Negra) donde demoraron algunos días.


De aquí atravesó Juan Rodríguez Suárez la altura del páramo hasta el valle de los Bailadores que descubrieron, luego de sostener una batalla con los naturales, a quienes vencieron por la superioridad de las armas, los perros y los caballos.


Conquistadores españoles (Ilustración de David Bonadona)

Siguieron por el río Mocoties, afluente del Chama, llamado Guadiana a imitación del que hay en España. Avistaron a los indios Mocoties y luego a los Estanques, numerosa población abastecida de productos sacados de sus labranzas. En pueblo Quemado los indios hicieron demostraciones de valor. Luego, el pueblo de La Sabana, Lagunillas, llamada por los naturales Zamu o Jamun, donde el conquistador Rodríguez Suárez fue recibido pacificamente, pero luego se tornaron belicosos debido a los abusos cometidos por las tropas castellanas.


El valle de las Acequias llamado después de Nuestra Señora, estaba muy poblado y labrado. llamó poderosamente la atención las largas vías y acequias construidas para llevar el agua a los cultivos ya que la tierra era áspera y árida, careciendo de las herramientas necesarias para los dichos trabajos. 
En la última parte de La Lagunilla, pobló un pueblo con ceremonia acostumbrada que llamo ciudad de Mérida, el día de todos los santos del año cincuenta y ocho.


El valle de Santo Domingo con sus páramos y el Valle de Santa Lucía , llamado después Valle de las Cruces, (13 de diciembre), fueron pasados por el conquistador Rodríguez Suárez. También el río llamado de los españoles Alborregas.
Mudó Juan Rodríguez Suárez su pueblo para un lugar llamado Ranchería Vieja por tener unos bohíos indígenas.
La prisión del fundador de la ciudad de Mérida por el capitán Juan Maldonado dejó a sus lugartenientes el camino para continuar las correrías por el dicho territorio de las Sierras Nevadas. Así fueron incorporados otros nombres a las páginas historicas del descubrimiento y conquista de esta parte de los Andes.


El caudillo Pedro Bravo de Molina fue al Valle de Aricagua, pueblo de Muchachi, Valle de Corpus Cristi, pueblo de Los Carboneros, a causa de salir los indios todos tiznados de carbón. El Capitán Maldonado pasó por el pueblo llamado Guacamama, descubrió el Valle de la Ascensión (24 de mayo de 1559), la población llamada de Los Valientes, donde los indios hicieron prodigios de valor.
Tras haber descansado en La Ranchería de San Juan de Las Nieves, el Capitán Maldonado salió hacia el Valle de La Sal, por haber tenido noticia de su existencia. 
La provincia de los Timotes, belicosos y guerreros provocó muchos encuentros con los españoles.
Juan Rodríguez Suárez huyo de la cárcel de Bogotá, paso de noche por Mérida, el 20 de noviembre de 1560 y llegó a Trujillo, donde Diego García de Paredes le dio asilo, tanto él como el alcalde Diego de La Peña, quienes se negaron a entregarlo al Juez.

domingo, 5 de octubre de 2014

EL DÍA DEL ÁRBOL EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira


Promoción de Sexto grado de la Escuela Básica "Regina de Velásquez"
San José de Bolívar (Año 1986)

Uno de los recuerdos más bonitos que poseo de mis primeros años en la Escuela es la celebración del día del árbol, para dicho evento los maestros y maestras se procuraban realizar una bonita actividad que consistía en dos partes, uno en un acto cultural y el otro en una salida de campo, yo recuerdo este evento al lado de mi maestra Aura Becerra.
Primero que todo estaba el aprenderse el Himno al Árbol, letra de Alfredo Pietri y música de Miguel Ángel Granado, dicha sinfonía de la conservación decía:

Himno al árbol

Coro
Al árbol debemos
solícito amor
jamás olvidemos
que es obra de Dios.

I
El árbol da sombra
como el cielo fe,
con flores alfombra
su sólido pie.
Sus ramas frondosas
aquí extenderá
y frutos y rosas
a todos dará.

II
Él es tan fecundo,
rico sin igual
que sin él, el mundo
sería un erial.
No tendría palacios
el hombre, ni hogar,
ni aves los espacios,
ni velas el mar.

III
Ni santuario digno
para la oración,
ni el augusto signo
de la Redención.
No existirían flores
ni incienso ni unción,
ni suaves olores
que ofrendar a Dios.


Después venía el día del campo, muchos lo llamaban "Paseo". Fuimos a varias aldeas como Los Paujiles, La Costa y La Colorada. A cada uno de nosotros nos daban un arbolito que venía en una bolsita de polietileno negra que obsequiaba los señores del Ministerio del Ambiente e Imparques y uno lo sembraba en el lugar que más consideraba oportuno, se sembraba más que todo pinos y araguaneyes.

viernes, 3 de octubre de 2014

EL ABUELO BALBINO Y LOS DOCE ZORROCUCOS

*José Antonio Pulido Zambrano


En la Aldea Los Paujiles, en la finca el Tesoro una tarde mi abuelo Balbino me contó, que años atrás, en una tarde lluviosa de agosto, él y otros amigos empezaron a remedar a los Zorrocucos (Búho). 
A eso de las once de la noche en la vieja casona empezaron a llegar Zorrocucos, hasta que hubo doce, el abuelo empezó a espantarlos y nada que se iban, salían volando pero volvían al corredor de la casona. 
Unos estaban en la sala, otros en el aposento, otros en la cocina, mi abuelo fué y buscó su escopeta para ahuyentarlos. 
El abuelo le disparó a uno de ellos, el animal cayo al suelo, pero volvió a levantarse, echó a volar. 
El abuelo al observar ese episodio y como buen creyente en Dios, indagando que esto era una cosa del maligno se dirigió a la sala y empezó a rezar frente al altar de santos, tomó una imagen del santo Cristo contra su pecho. 
En ese instante los Zorrocucos levantaron vuelo y se perdieron en la oscuridad de la noche. 
En mi pueblo se considera a los Zorrocucos como aves de mal presagio o entes del mal.