domingo, 14 de noviembre de 2010

MEMORIAS... RECUERDOS. 50 AÑOS DE SACERDOCIO DEL PADRE ACACIO BELANDRIA PULIDO - SAN JOSÉ DE BOLÍVAR


Padre Acacio Belandria Pulido

El 24 de octubre de 2010, el pueblo de San José de Bolívar celebró por todo lo alto los 50 años de vida sacerdotal del Padre Acacio Belandria, sus palabras en la homilía fueron las siguientes:

"Con gran alegría recibí la invitación de venir a estar con ustedes con ocasión de el aniversario de mi sacerdocio. 50 años sirviéndole al pueblo, ayudándolo a crecer en su fe. 50 años animando al pueblo de Dios a mantenerse firme en la tarea de construir el reino. Pero, ¿Por qué celebrar aquí en San José de Bolívar los 50 años de mi sacerdocio, siendo así que no nací aquí ni he vivido ni trabajado pastoralmente en la Diócesis de San Cristóbal? La respuesta es muy sencilla, y ya la voy a dar: 
- Aquí fue donde recibí de niño la primera invitación para lanzarme por los caminos del servicio y la entrega que he vivido todos estos años.
- Fue en esta comunidad donde me inicie en las cosas de Dios: Amor, fraternidad, espíritu de servicio, preocupación por los enfermos, entre otras cosas.
- En este querido pueblo mis papás y mis tíos y tías me sembraron las semillas de la fe en Dios Padre y el amor a la vida y a la gente.
- Por otra parte tengo recuerdos muy bellos del empeño que tenía mi papa de educarnos en la fe y en nuestra relación con Dios: Él encabezaba el rosario en familia todas las noches. Ahí estábamos todos los hijos.
- Como no teníamos sacerdote en el pueblo mi papá nos traía los domingos al templo para hacer un rato de oración. Me acuerdo que utilizábamos el librito titulado: Quince minutos con Jesús Sacramentado.
- Cuando yo viajaba con mí papá a Pregonero íbamos a caballo los dos, y por supuesto no podía faltar el rezo del rosario durante el viaje.


Momento de la Homilía del Padre Acacio Belandria


Padres Alejo Chacón, Acacio Belandria, Jairo Contreras y Orlando Neira. 


Doña Rosario Pulido Vivas y Don Abigail Belandria Mena.

¿Y mi mamá que hacía? ¡Qué no hacía! Era una gran servidora de la Iglesia, Promotora de la devoción de la Virgen del Carmen. Gran consejera. De mucho sentido común. Ayudaba con sus orientaciones a todo el que podía. Le gustaba mucho leer, y por eso tal vez conocía algo de los Jesuitas.


Hermildes, María y Teonila con sus padres Rosario Pulido y Abigail Belandria.

La fe de Papá y Mamá y su manera de vivir el cristianismo, al igual que la de todas las personas mayores del pueblo era una fe que producía una gran fortaleza y mucha seguridad. Todo eso se nos trasmitía a nosotros los niños y adolescentes.



Monseñor Domingo Maximiliano Roa Pérez

A todos estos recuerdos quiero añadir un hecho de mucha importancia: En esta comunidad de San José de Bolívar tuvimos el privilegio de tener como primer párroco nada menos y nada más que al recién ordenado sacerdote Domingo Roa Pérez, quien años más tarde se convirtió en el gran Arzobispo de Maracaibo. Domingo Roa Pérez era un sacerdote joven, dinámico, hombre de pelea, buen organizador, hombre de mucha oración, y de una gran preocupación por el progreso del pueblo. Su ejemplo y su palabra dejo huella en nuestras vidas. La comunidad de San José entró en su corazón y más nunca volvió a salir de él. Ademas de haber sido su monaguillo también fui miembro de su presbiterio por muchos años en la Arquidiócesis de Maracaibo.



Asistentes a la misa de los 50 años.

Hoy día en mís correrías por los campos de EL Nula su recuerdo y su talante apostólico me acompañan en todo momento. Era un pastor a carta cabal.
¿Y por qué menciono a Monseñor Roa aquí y ahora?
- Porque él marcó fuertemente mi vida de adolescente y años más tarde fue mi animador en mís labores pastorales.
- Porque considero que fue el mejor refuerzo espiritual que esta comunidad recibió allá por los años 40.
- Porque el con su actividad pastoral y la pasión que él le imprimía a todo lo que hacía, logró que la comunidad de aquél entonces profundizara en su fe, en Dios padre y en su compromiso cristiano.
- Porque esta comunidad lo asumió como muy suya y nuca se separó de ella afectivamente.


Entrada a la eucaristía

Todos estos recuerdos y memorias que he mencionado son la razón o el motivo del porque estoy aquí con ustedes como sacerdote Jesuita celebrando las grandezas que Dios ha obrado en mí a lo largo del tiempo.


La Alcaldía Francisco de Miranda en Sección Solemne por el padre Acacio Belandria
(En la imagen Padres: Jairo Contreras, Orlando Neira, 
Alejos Chacón y Acacio Belandria). 

Doy gracias a Dios^Padre porque siendo yo miembro de esta comunidad tan querida, él se fijo en mí para hacerme su servidor y el de su pueblo dentro de la Compañia de Jesús.
Doy gracias a mis hermanos Jesuitas y especialmente a mis superiores por toda la confianza, el apoyo, el aprecio y el cariño de familia que me han prodigado en mis muchos años de vida religiosa. La Compañía de Jesús (Jesuitas) ha sido mi segunda familia donde Dios Padre me ha consentido con un amor y ternura infinita, haciéndome compañero de su hijo Jesús.
Finalmente a todos ustedes, especialmente a los que tomaron la iniciativa de invitarme les agradezco de corazón su compañía, su aprecio y afecto en esta celebración. Sobre todo agradezco su sintonía con los más maravilloso que he visto en estos 50 años: Mi sacerdocio en la Compañía de Jesús.

Gracias.   


Lubin Pulido como orador de orden 
en los 50 años sacerdotales de Acacio Belandria Pulido.


DISCURSO DE JOSE LUBIN PULIDO CHAPARRO
SECCION SOLEMNE DE LA ALCALDIA A LOS 50 AÑOS
DE VIDA SACERDOTAL DE ACACIO BELANDRIA PULIDO


Presbítero Acacio Belandria Pulido S. J.
Sacerdote insigne de Venezuela

Para las familias andinas, y en particular las familias tachirenses amparadas en la fe católica, abrigan en su seno la esperanza en Dios, para que les conceda la dicha, de tener un hijo sacerdote. Aquel 25 de enero de 1930 en la población de Pregonero, el matrimonio de arraigo católico de Don Abigail Belandria Mena y Doña Rosario Pulido Vivas, la divina providencia los bendice con el nacimiento de un niño, que en el calor de esta familia humilde, cobijada por su fe en la religión cristiana, lo encaminan en sus primeros años que los vive en San José de Bolívar por el sendero de Dios. Al cumplir sus 9 años, los escasos recursos económicos de sus padres, pobreza serena sin angustias, no son limitante y le apoyan para que estudie la carrera sacerdotal, le ven partir para Mérida e ingresa en el colegio San José y a sus 17 años ya cursa el Noviciado de la Compañía de Jesús.
Cuan grande fue la alegría para los esposos Belandria Pulido cuando recibieron la noticia que el 18 de junio de 1960, su hijo se ordenaría de sacerdote jesuita, realizando su primera eucaristía en Weston, Estados Unidos. Acá en San José de Bolívar celebra su primera misa el 27 de agosto de 1961, los feligreses de esta comunidad, sus tíos, hermanos, primos y sobrinos acuden masivamente, para acompañar a don Abigail, a mi Tía Rosario y al sacerdote Acacio, en la ceremonia eclesiástica con regocijo y fe sorprendente.

Nos comunico el padre Acacio:

*Creo y amo a Jesucristo apasionadamente.

*Creo y amo fuertemente al mundo de los pobres.

*Creo y amo a mi iglesia Latino Americana.


Credos y amores que lo han mantenido y atado fuertemente en el maravilloso servicio del sacerdocio.
En 1970 llega a Maracaibo, es párroco en el barrio Sierra Maestra, mas tarde, en el barrio Bolívar; ejerciendo una loable labor sacerdotal, comprometida con sus fieles, labor continuada en el barrio El Manzanillo, con su apostolado que marca huella en las entidades cristianas del Zulia.
En 1996 es designado Superior del Teologado de los Padres Jesuitas en Caracas y el 14 de agosto de1999 toma posesión de la Parroquia de San Camilo de Lelis, en El Nula, Estado Apure.
Con su fe cristiana de la que jamás ha dudado, lleva consolación y aliento a las personas que así lo necesitan, dando soluciones acertadas, aun para las personas no creyentes. Su sensibilidad de pastor lo fortalece, abogando por quienes no tienen el intelecto, mantienen el silencio obligado, para reclamar las necesidades apremiantes de las comunidades y de las injusticias, la impotencia y el desprecio que padecen y a los que son sometidos, es un cura valiente.
En toda su vida sacerdotal ha volcado su sabiduría espiritual con profunda fe cristiana, hacia las personas que sufren: moral, espiritual o material; para llevarles sosiego y tranquilidad. Aun se le recuerda en Maracaibo por su apostolado y ahora en el municipio San Camilo, del estado Apure ha entregado lo valioso de su ser; tratando de mitigar las esperanzas truncadas de esa humanidad de feligreses que a diario acuden en busca de sus buenos consejos.
Es el padre Acacio, predicador convencido de la fortaleza de las familias, que profesan su fe en Cristo, base de vida social, ellas permanecen unidas y moldean con sus buenas virtudes el futuro de sus hijos, conduciéndolos al mejor de sus caminos. No olvidemos que la familia es la célula primordial de los municipios y el municipio es la principal estructura de convivencia del país, de esta hermosa Venezuela.
Para nosotros los habitantes de este municipio Francisco de Miranda, que es también su lar casi nativo, es motivo de regocijo compartir y memorar sus 50 años de vida sacerdotal de fructífera labor religiosa.
Reciba de esta feligresía que le aprecia y le admira un fuerte abrazo, deseándole mas vida, para que su labor de pastor que le lego Dios, siga reinando en su fe y en su corazón para tender la mano a los necesitados de espíritu y de vida material austera, necesarias para el buen vivir.


Autoridades de la Alcaldía entregan placa al Padre Acacio Belandria Pulido.


* Fotografías de Rómulo Enrique Romero Belandria.
   Fotógrafo Profesional.