miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA HISTORIA CONTRA EL OLVIDO EN SAN JOSÉ DE BOLÍVAR: Palabras y paradojas de la postmodernidad.

Por: Presbítero Jairo Contreras.
Párroco de San José de Bolívar (2002 - 2011).


Mi vida ha sido la de atravesar mañanas lentas, días largos que el tiempo recorre despacio, y ese tiempo nos va llevando con él y cada segundo que corre nos queda menos por ver, ese tiempo que se apodera de los pobres y de los ricos también, ese tiempo que no perdona a las flores en el más bonito jardín y que las destruye de igual manera, ese tiempo que es bello y que es nefasto a la vez, ese tiempo que pasa igual para un esclavo como pasa para un rey. Y, ese tiempo, tiene sólo un observador al que los hombres llaman historiador.
Y, ese es el objetivo de la historia, congelar al tiempo. Es como una especie de cámara fotográfica que capta instantes para la posteridad.
Y, en este San José de Bolívar, bien valdría expresar los versos de Fray Luís de León:

¡Que descansada vida
la del que huye del mundanal ruido
y sigue la escondida senda
por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

¿Por qué o para qué un Archivo Histórico en el pueblo? Las respuestas son múltiples. Compilar la historia del pueblo es perdurar su memoria colectiva, es dejar plasmado en el papel: Personajes, historias, anécdotas y sobre todo testimonios, que son la fuente esencial para saber de donde venimos. 
Esta primera pregunta nos hace reflexionar sobre nuestros orígenes, pues estos pueblos de los andes tienen sus cualidades propias, su personalidad, su vivencia, son pueblos llenos de historia, marcados por los ancestros aborígenes, lo que esta zona llamaron: Babuquenos, queniqueos, caricuenos, lobateros, seborucos, entre otros. Aldeas nómadas pertenecientes al grupo Aruaco. 
En ese pasado remoto luego llegaron los españoles, lo que la historia oficial ha llamado como etapa de conquista y colonia. Esas etapas también las vivieron los primeros pobladores como lo evidencia los libros parroquiales de Queniquea, donde están asentados los primeros antepasados de lo que se conoció como Valle del Espíritu Santo.
Por ello es necesario este Archivo Histórico, pues estos pueblos están marcados por una historia viva, así lo vemos en La Grita, en mi pregonero, en Queniquea y por supuesto en el Río Bobo. Debemos dejar de un lado ese pensamiento que la historia duerme, que la historia es aburrida, debemos enseñarla como algo vivo que nos pertenece, es un diálogo virtual, un chateo con el pasado.
¿Por qué este Archivo? Una segunda respuesta es para saber donde estamos, pues a cada instante se esta escribiendo la historia de los hombres, eso si, con la voluntad de Dios. Esa historia nos permite ver que muchos hechos se repiten porque el ser humano no aprende de su pasado, sólo aquel que sabe de donde viene sabe a donde va, dice un viejo proverbio.
¿Para que este Archivo? La tercera respuesta es sencilla, si conocemos el pasado podemos visualizar el porvenir, saber hacia donde nos dirigimos. Hoy uno de los males que aqueja al hombre es ese, no saber a donde se dirige. Por ello es necesario este Archivo para conocer nuestra Patria Chica, que no es otra que el pueblo, por eso el poeta Vicente Blasco Ibáñez señala:

¡Si es que a mi patria vais, os acompaña!
Cuando hasta ella lleguéis en vuestro vuelo
decid, por Dios, a mi querida patria,
que el llanto del dolor mi vida empaña
al verme lejos de su hermoso cielo.

Eso es lo más triste para un exiliado, estar lejos de la patria, pero sólo se extraña la patria cuando conocemos y sentimos su historia, pues si no sabemos el origen nuestro, es estar ciegos ante el tiempo, y para muestra un botón como lo dice Francisco de Icaza en su poética: 

Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada.

Acerca de los “Libros Parroquiales”. 

La versión integra de los Libros Parroquiales de Queniquea son cuatro desde 1808 hasta finales del siglo XIX, que son los que interesan a San José de Bolívar, pues a partir de 1902, el pueblo lleva registros civiles en lo que era la prefectura, hoy este Archivo Civil esta en la sede de la Alcaldía. 
Este primer tomo que se trascribió por el historiador José Antonio Pulido Zambrano consta de 89 folios numerados, con 528 partidas que incluyen bautismos y matrimonios, y un libro de entierros con 134 partidas. A pesar de su extensión se ha privilegiado la publicación del documento completo.
Los documentos que se publican son una trascripción fiel de la documentación original. A su vez, se ha procurado facilitar la lectura y el acceso a la información relativa a dichos temas excluyendo todo aquello que pueda obstaculizar la lectura, para ello se colocan notas de pie de página, casó con mutilaciones o algunos fragmentos ilegibles, aún cuando el 97% del documento fue legible.
Estas consideraciones llevaron a elegir, entre aquellas opciones recomendadas por los especialistas en la trascripción y edición de documentos, la modalidad denominada "literal modernizada" o "modificada”[1]; es decir, una trascripción fiel literalmente, modificada en algunos de sus aspectos formales, para la mejor comprensión de los lectores. A continuación se describen los criterios utilizados. [2]
Con respecto a la forma literal modernizada elegida para la trascripción de los textos documentales se han seguido los siguientes procedimientos:

Ortografía: se ha modernizado la ortografía original para una ágil lectura; ello implica adaptar antiguas formas de ortografía a las vigentes actualmente (incluyendo las de acentuación) y corregir los eventuales errores tipográficos u ortográficos cuando correspondiese. 

Tachaduras: se conservaron tal como aparecían en el original; excepto las originadas en evidentes errores tipográficos u ortográficos; 

Firmas/rúbricas: las firmas autógrafas sin aclaración se anotaron con la palabra rubricada entre paréntesis; las firmas autógrafas con las correspondientes aclaraciones fueron consignadas con la frase rubricada con aclaración de firma; las firmas realizadas solo mediante sellos aclaratorios se anotaron con la palabra "sello". 

Separación de palabras y frases: en ningún caso se conservaron las uniones contrarias a la morfología de las palabras o frases ni las separaciones indebidas de las letras de una palabra. 

Nombres propios: en el caso que aparecieran erróneamente en el original, se conservaron.

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Así mismo se incluye un listado de los fundadores de Queniquea que aparecen en los folios 88 y 89, tal como el original.

Los Libros parroquiales son fundamentales para la historia fundacional de los pueblos, por eso el trabajo del Archivo Histórico hecho por la comisión es fundamental para perdurar estos hechos en el colectivo. Recordemos que estos libros de bautismos son oficializados por la iglesia en el Concilio de Trento y empezó su funcionamiento como tal en 1545, se tiene conocimiento que antes del Concilio las iglesias guardaban con celo un libro de registros de muertos.
Los Libros Parroquiales pueden aportar datos de censo, de habitantes, de lugares que circundaban la zona, de status social (Noble, indio, esclavo), como se evidencia en el I Libro de Queniquea.
Queda para ustedes este Archivo Histórico de San José de Bolívar.

10 de diciembre del 2007.


[1] Ver Resolución nº 9, "Normas para la trascripción de documentos históricos hispanoamericanos", de Primera Reunión Interamericana sobre Archivos, Washington D. C., octubre de 1961; en: Etchepareborda, Roberto, "Primera Reunión Interamericana sobre Archivos. Los Retratos de Mitre y López. III Congreso Hispano Americano de Historia", Buenos Aires, 1961, Separata del Boletín de la Academia Nacional de la Historia. volumen XXXII, Buenos Aires, 1961.

[2] Además de las normas recomendadas por la Reunión sobre Archivos arriba citada, se han tomado en cuenta muchas de las sugerencias de: Tanodi, Aurelio, "Publicación de Auxiliares Archivisticos de las Investigaciones", trabajo presentado para el Simposio "Función de los archivos y de la paleografía en las investigaciones indigenistas, antropológicas, económicas y sociales" del XXXVIII Congreso Internacional de Americanistas", Córdoba, 1966.