lunes, 10 de julio de 2017

LA HISTORIA DE PACHECO, EL HOMBRE DE LOS PARAMOS.-

Por: José Antonio Pulido Zambrano

En nuestro país, el nombre de "Pacheco" ha estado relacionado con el frío, decir "Pacheco" es sinónimo de frío y siempre se alude a él cuando llega diciembre, por lo menos, es el caso de mi pueblo San José de Bolívar. Cada pueblo de Venezuela tiene su explicación del personaje, aquí les dejó lo que me contó mi abuela María Isabel Zambrano, cuando yo era apenas un niño de ocho o nueve años y me encantaba oír sus historias.


El Pacheco (Colección de Ricardo Ramírez Francisconi).-

Al llegar diciembre y la navidad al pueblo era común que escucháramos a los adultos:

- ¡Que frío tan arrecho, ya llegó Pacheco al pueblo!

Y nosotros preguntábamos quién era Pacheco. Y la abuela decía "ese es un frío que se le mete a uno en los huesos".
Una tarde, de esas de tomar café con pan tostado, la abuela en su memoria ancestral nos dijo:

- "Hoy les voy a decir quién fue Pacheco, yo no lo conocí, pero escuche a mi padre que cuando el vivió en Los Paujiles, en el sector de Boca de Monte, era común en los primeros días de diciembre ver pasar al pueblo de San José de Bolívar un arriero que venía de Tovar, vía La Grita, a vender sus baratijas en el poblado. De allí que los niños al llegar este señor lo rodeaban en la plaza para ver que caramelo tenía para venderles por un centavo. Allí se dejaba escuchar en la voz de los más viejos, clientes de este arriero de mulas y comerciante del páramo: 

- Ya bajo Pacheco.-

- Epa niños ya llegó Pacheco al pueblo.-

Con el tiempo esta frase fue quedando en la memoria colectiva y se relaciono con el frío y la llegada de la Navidad y con el tiempo Pacheco fue sinónimo de frío y niebla, fue así como surgió ese personaje que hoy sigue vivo en ese friíto de las madrugadas cuando vamos a las misas de aguinaldo".

Así culmino aquella tarde mágica con mi abuela y nos dejo de regalo tan hermoso relato, nacido de la oralidad o de su gran creatividad, desde ese día vimos la navidad con otros ojos y atentos en las madrugadas ante la pisada de una bestia mular, pues, podría tratarse de Pacheco que había vuelto al pueblo.-