sábado, 9 de enero de 2010

EL EXTRAÑO JINETE.


*José Antonio Pulido Zambrano
Individuo de Número de la academia de Historia del Táchira


Una noche, cuando solíamos contar historias de espantos, mi tía Ramona contó lo sucedido en la finca de Los Paujiles de mi abuelo muchos años atrás:

“Una noche, abajo en el gran trapiche de La Vega, después que se terminó de moler la caña, el abuelo prohibió a todos los muchachos rotundamente salir después de caída la noche de la vieja Casona.
Mi tía porfiada, con las ganas de comerse "un alfondoque" (Batidillo de panela blanca), que ella había hecho aquella tarde y se le había quedado en el corredor.
Mi abuelo había cerrado las puertas muy temprano, aquel primero de noviembre de mil novecientos cuarenta y cinco, pues según la costumbre, el día de los muertos, el diablo deambulaba en los caminos.
Mi tía se escapó por un hueco que había en la cocina que por falta de bahareque no se había reparado, llegó al corredor y cogió su "alfondoque" y se metió detrás de una carga de leña para disfrutar de aquella delicia.
En ese momento cuenta mi tía que en el portal de la entrada a la finca llegó un jinete muy extraño. Ella dice que venía en un caballo grande como los que usaba Simón Bolívar. El jinete era un hombre alto, hermoso y muy bien parecido, aun cuando en la oscuridad no se apreciaban sus facciones.
Mi tía quedó como privada, el extraño visitante abrió el falso, y se dirigió a la casona. Mi tía dice que cada vez que el extraño jinete se fue acercando, su figura fue cambiando, que parecía que emanase un fuego que quemara a sus entornos, él se acerco a mi tía. Según ella tenía los ojos encendidos en llamas, y su dentadura era impecablemente blanca, el extraño hombre alzó su rostro demacrado, rió espeluznantemente, en ese instante mi tía se orino y empezó a llorar.
Los llantos de mi tía atrajeron a los abuelos, al abrir las puertas observaron un jinete en llamas que se alejaba despavorido de la finca”.

Así fue como se salvo mi tía de que hubiese sido raptada por el Diablo.


Tía Ramona Pulido mientras relata "El extraño jinete"