jueves, 22 de julio de 2010

LA ARMÓNICA DE HERIBERTO (PERSONAJES DE SAN JOSÉ DE BOLÍVAR

Por: José Antonio Pulido Xambrano

En una época dominada por la tradición riobobera y las teorías del inicio del post-modernismo, la vida de Heriberto García (Quesillo) nos ofrece un mapa para adentrarnos en los más oscuros secretos de su personalidad. Considerado un genio para los juegos del azar por unos y un loco extravagante por otros, su vida aparentemente caótica hoy nos recuerda que el mundo se dirige al camino que señaló como un profeta.


Muchos le decían loco, pero Heriberto, a quién apodaron el “Quesillo”, si, Heriberto era mas que un loco, él era de esos seres especiales con los que los Dioses nos manifiestan que el mundo es de los niños. Enfrentarse a la vida y a la obra de Heriberto García exige grandes dosis de humor y fina inteligencia. No es fácil entender el esotérico sentido que se escondía bajo la fuerza provocadora de sus palabras. Sin embargo, como el propio Heriberto afirmó, el hecho que ni siquiera él mismo comprendía el significado de sus palabras, y que todo ello venía de la Biblia, y para ser más especifico, el Apocalipsis de San Juan.
Heriberto en su mundo tenía la cualidad de tocar la Armónica, con bellas melodías que él inventaba, nuestro Bethoven riobobero, pues en su aparente loquera creaba tan hermosos ritmos que aún hoy permanecen en mi memoria.
Desde que nacio en Los Paujiles, me señala su madre, que fue un niño retraido y solitario, aprendiendo a leer sólo, y como si fuera diferente nunca se le escucho decir una mala palabra, en las tardes se acercaba al Altar de Santos y allì duraba postrado por horas. Muchos creyeron que iba a ser Sacerdote. Con los años Heriberto emigró del pueblo, y recorrió todos los pueblos de feria en feria con una mesa de juegos de azar.
Heriberto siempre decía que el fin del mundo estaba cerca, y que ese día volvería a hablar con mi abuelo, solía repetir una frase: “Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto a de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a este siervo”. Estas palabras son el inició del Apocalipsis, palabras que él tomo letra a letra para predicar en el pueblo, que se arrepintieran pues el fin de los tiempos estaba cerca, la gente se reía de Heriberto y decía que estaba loco, sin saber aquella gente que se reía de la palabra de Dios, pues es lamentable y son pocos los que conocen la palabra escrita en la Biblia, sea para ser creyente o no. Se decía que Heriberto se había vuelto loco por haber leído el Apocalipsis siendo apenas un niño, achacándole la enfermedad de Quijote por leer tantos libros. 
Heriberto era alto, pelo rojizo llegando a anaranjado, con una voz un tanto chillona, y siempre me repetía: “Toni, los muertos van a cargar sus propias sepulturas, por eso es bueno que a uno lo entierren con una sabana y en la pura tierra, como debe ser. ¡Sabe! Don José Antonio, su abuelo me ha hablado, y dice que le diga a usted que haga las cosas bien”.— Nunca me entere a que cosas se refería Heriberto, y hoy me pregunto si estaré haciendo las cosas bien.
Heriberto también se caracterizó por crear juegos de azar en las ferias de los pueblos del Táchira. Heriberto era alquímico, gitano, saltimbanqui, llevaba sus dados, sus cartas, su mini carpa de circo, colocaba una pelota debajo de un vasito, y después nos envolvía en su confusión y debían adivinar en cual vaso estaba la pelota. Otro era la rueda de la fortuna, o la figura y el dado. Los últimos días de Heriberto fueron tristes en lo que recuerdo, se empezó a comportar de manera muy violenta y al igual que un personaje de García Márquez, Heriberto fue encadenado con un grillete a sus piernas y encerrado en un cuarto con rejas y quizá murió con unas palabras en sus labios: “El fin del mundo esta cerca, arrepentíos, él esta por venir, el Señor”.