miércoles, 7 de julio de 2010

LOS SIMPSONS Y EL MUNDO DEL CAOS (TESTIMONIO RIOBOBERO)

*José Antonio Pulido Zambrano


Vargas ni Katrina fueron fenómenos de la naturaleza común, escribí hace años atrás. Incluso hoy podría señalar que esas terribles calamidades fueron desastres ocasionados por los hombres desde que se asentaron en estas tierras por el mal uso de los humanos de este nuestro planeta Tierra.. Poco después de estos eventos los hombres han hecho lo de siempre: reconstruir. Siguiendo de esta manera el ser humano ocupando los espacios de la madre Natura.
Recuerdo que en los días que escribía estas palabras, estaba en cartelera la ultima película de “Los Simpsons”, al observarla notaba que más que divertir ese filme lleva un planteamiento de fondo; El hombre y la naturaleza. La pequeña Liza Simpsons advierte a su población sobre la contaminación y nadie le presta atención, hasta que es demasiado tarde y la población es encerrada en un “nomo”, y así poder ser aislada de la humanidad.
La reflexión de la película, como dice el poeta Elvidio Márquez es valedera, pues los seres humanos seguimos ocupando los espacios naturales y contaminando la naturaleza. San José de Bolívar por ejemplo sigue lanzando los desperdicios al Río San Antonio o al Río Bobo, por su parte Queniquea ensucia una de las montañas más bellas del Páramo del Zumbador al usarlo como vertedero. Y nadie parece importarle estos detalles hasta que estos pueblos sean aislados (imaginemos por un momento), quizá, como el pueblo de Sprinfeld, donde vive la familia animada de Los Simpsons.
Hoy veo como las maquinas de la Alcaldía han abierto carretera casi hasta llegar al mismo Río Bobo, y ya se observa gente construyendo en esa playa de río, y al pasar de los años veremos quizá casas al lado del Río Bobo como sucedió en Vargas, y esto porque no hay planificación urbana, no aprendemos de los abuelos que señalaban ser enemigos de construir casas lejos de las tres “R”, es decir: Ríos, riscos y ricos. 
Comenzar una campaña en esta revista, ahora electrónica, usando las nuevas tecnologías, para contrarrestar la contaminación tanto cultural como ecológica que trae el turismo, pues el progreso destruyo al Macondo mítico que es nuestro pueblo andino, y eso no lo quiero ver en el San José de Bolívar de antaño que yo conocí, y qué debe permanecer, pues un pueblo sin historia y sin tradiciones es un pueblo muerto, como señalara la Dra. María Mercedes Contreras Pulido aquella tarde lejana cuando por primera vez me llevó a conocer el hielo de la imaginación de García Márquez.